Cuento Realizado por Jorge Acosta V.




Esperando por una Respuesta.

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Me encontraba de pie muy aburrido y con mucho sueño en una de esas calles muy transitadas, con más precisión afuera de una empresa vendedora de seguros. Mi razón de estar allí era que había visto un aviso en el periódico en el cual pedían administradores para una entrevista de trabajo. Ese día yo me había levantado muy temprano, más exacto a las cinco, pero no todo salio como quería pues se me hizo muy tarde debido a ciertos apuros la movilidad y el tráfico. 

Cuando estaba llegando me imaginaba que iba a ser uno de los primeros porque aun era temprano, pero sorpresa mía al voltear la mirada. Me quede asombrado de lo que veía, eran muchas personas y la fila no tenia cuando acabar. Llegue y vi personas de toda clase y condición. Había señores quizás con mucha experiencia que varios de la fila, había también jóvenes pero a la vez muy serios que se arreglaban, otros muy nerviosos como yo y los confiados que creen que todo les va ir bien. 

Luego sentí que una vos me llamo, pensé que se trataba de alguien que pasaba por allí, voltee y vi a mi amigazo de mi promoción. No lo había visto desde ya mucho tiempo, pues al terminar el colegio, él viajo a otra ciudad con su familia y después no tuve mucho contacto ni comunicación. Ambos nos saludamos y nos abrazamos. Yo me colé a la fila y empezamos a hablar de lo que había sido de nuestra vida. Le pregunte cuando había regresado a la ciudad y el me dijo que ya llevaba cerca de dos semanas. Realmente estaba feliz de haberme encontrado con alguien conocido en la fila, pues ahora la espera no se haría tan larga y habría con quien dialogar. 

Ya había pasado cerca de dos horas y ya estaba cerca del comienzo. Yo en ese momento seria el quince o veinte de la fila, igual no me importaba, yo venía con todas las ganas ya que era la primera vez que buscaba un trabajo decente. No era mi primer trabajo, ya había tenido otros pero no habían sido lo suficientemente gratos y dignos. Había hecho todo, fui jardinero, repartidor de periódicos, vendedor, ayudante de oficina y otras cosas más de las cuales solo recibía un pequeño salario, si se le puede llamar salario a eso porque realmente eran propinas lo que me daban allí. Igual no podía pedir mucho pues en esos momentos yo era aún estudiante de universidad, sin un buen currículo de trabajo y sin un papel que acreditara mi experiencia. 

Estando cada ves mas cerca empecé a darme cuenta de lo que pasaba a mi alrededor, atrás mió había una chica que estaba sudando quizás debido al calor que hacia pero yo note que estaba muy nerviosa por lo que le di ánimos, además de eso era muy bonita y quería sentirme mejor conmigo mismo dándole ánimos a los demás.  

Había un señor que yo suponía que contaba con cuarenta años conversando con una señora mucho menor que él, pero que hablaban muy a gusto y en voz alta. Él le comentaba que tenía mucha experiencia en su profesión, decía que había trabajado en muchos lugares y de todo tipo, la verdad me daba un poco de cólera escuchar esto porque lo decía muy fuerte para que lo escuchen, igual yo ni le tomaba atención, pero me dio mucha ira al escucharlo decir que estos trabajo estaban hechos para personas como él y con la suficiente edad para poder manejar una empresa. Yo no hice nada porque no quería tener problemas ya estando tan cerca de la puerta, pero alguien con más valentía que yo lo enfrento y le dijo lo que se merecía. Y tenía razón al decirle que para que tengamos experiencia era necesario primero tener un trabajo, pero lo que me dio mas gusto fue cuando le dijo que es lo que hacia allí haciendo la fila con los demás si verdaderamente tenía la experiencia que decía. Él se quedo muy sonrojado y avergonzado y se retiró de la fila. Sentí un poco de remordimiento y pena pero se lo merecía y alguien tenía que ponerlo en su lugar. 

Solo faltaban seis personas y yo le pregunte a mi amigo que horas eran, ya estaba más nervioso que antes y me empezaba a repetir en la cabeza que es lo que iba a decir ya estando dentro. Luego salió alguien tirando sus papeles al piso, me fije en su rostro y estaba muy molesto. Me preguntaba que le habían dicho para que este de ese ánimo. De hecho que era algo malo, pero en que forma se lo habrán dicho. Me dirán lo mismo a mí. 

Ya era el turno de mi amigo y le desee mucha suerte en su entrevista, él también me deseo mucha suerte a mi y se despidió porque quizás no lo vería después de la entrevista, me dio un papel con su dirección y su teléfono y me dijo que lo visitara porque quería ponerse al día de muchas cosas que habían pasado en su ausencia. 

Era mi turno, entre caminando muy despacio a la oficina, golpee la puerta y la secretaria me hizo pasar. Espere sentado cerca de tres minutos y me llamaron. Me invitaron a sentar, la silla me parecía de lo más incomoda, pero no me importo. Salude estrechando la mano y me presente de lo más formal como nunca lo había hecho antes. Me hicieron muchas preguntas acerca de trabajos anteriores, mis estudios en la universidad, y otras cosas que pedían en el requisito. Yo estaba muy seguro y eso me ayudo mucho, terminamos la entrevista y esperaba una respuesta que me cambiara la vida, pero lo único que me dijeron fue que ellos me llamarían, sin fijarse en como me sentía. 

Me retire del lugar, pero no estaba molesto porque yo sabia que lo había hecho bien. Además era mi primera vez que pedía una entrevista de trabajo y sabia que a la primera no se logra siempre lo mejor. Quizás había mejores personas que yo, más capacitadas o que necesitaban ese trabajo, pero tenía las esperanzas que algún día suene el teléfono con esa llamada que me diga que el trabajo era mío.

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