SLAVE
Por Fernando Méndez.
Toletum. 182 D.C.
El Mercadillo
del martes estaba atestado de gente como siempre. La plebe acudía en masa a
darse un garbeo por los puestos y tenderetes que siempre ofrecían mercancía muy
interesante, sobre todo para un patricio como yo.
Me presentaré,
mi nombre es... (¡¡QUÉ SUSTO, JA, JA!!) Didio Fernandus Lujuriosus. La estirpe
de mi familia se remonta al principio de los tiempos. La sangre de mi familia
está bañada con HONOR, FUERZA, VALENTÍA, ETC, ETC. Qué lástima que yo no
heredara ninguna de esas cualidades ¡cagüen to! Se lo quedarían todo los
capullos de mis antepasados, a mí sólo me dejaron unos deseos bastante grandes,
para qué nos vamos a engañar, de obtener placer(sobre todo de seres de mi mismo
sexo)del patricio al senator, del jardinero al esclavo de las minas, que aunque
un poco brutos e ignorantes siempre dan muy buen resultado para unas prisas o
para un "aquí te pillo y te mato".
Mis orgías en
honor a Baco eran las más celebradas en Toletum y por ende en toda Hispania. La
fama de mis andanzas se comentaban en tabernas y palacios, mi gran apellido
Lujuriosus corría de boca en boca. En mi villa moraban 400 esclavos de ambos
sexos, escogidos personalmente, también gozados y pasados por la piedra(que
aquí hay muchas)personalmente. Mis aberraciones para con ellos no tenían
limite, nada importaba si me aportaban placer. Mis visitas a las múltiples
arenas, burdeles y mercados eran tan naturales como el sol en mi calurosa
tierra.
Mi chico, Jose
Juanjus Machotus, era más estoico pero en el lecho me tenía más derecho que una
vela, algunas veces no podía sentarme en unos diítas pero me daba igual porque,
¡joder! yo lo quería, el amor es ciego y un poco cabrón.
Sin embargo yo
era una bala perdida y él entendía mi búsqueda desesperada de placer, hombre, a
veces me montaba algún que otro cirio cuando me pillaba con algún que otro
esclavo pringadillo, pero muy en el fondo sabía que yo lo quería un huevo,
sobre todo cuando me metía la lengua hasta la traquea y me hacía volar con sus
atenciones. AY MACHOTUS!, lo que nos estaba esperando ese aciago o bendito día,
según se mire, de Mercadillo...
Aún me duele
recordar a RUSSELLUS, más concretamente a ¡¡¡¡MAXIMUS RUSSELLUS
IRUS!!!!!!!!!!!!!! Ese hombre caído en desgracia y que a mí me dejó desgraciado
para siempre.
Bueno, al
grano...
Abanicándome
iba yo en mi litera debido a los rigores del estío, cuando ordené a mis
porteadores que se dirigieran al Foro de la Vega puesto que ¡hostias, era
martes! Me acordé del dios Marte, Dios de la guerra y todas esas cosas y al que
le encantaba el color rojo, color muy favorecedor por otra parte(sobre todo en
tinte sobre túnicas rústicas de ciertos gladiadores... ME DESVÍO DEL
TEMAAAAAAAAAA).
La gente estaba
alborotada como he dicho antes. Por doquier había tablillas de prensa que
pasaban de mano en mano, así que yo dije:
- Echarme una mano y pasarme alguna tablilla, coñooooooo!
Mis esclavos
solícitos me pasaron una, como debe ser. En las tablillas de prensa local no se
podía leer otra cosa: SUBLEVACIÓN ABORTADA EN LAS PROVINCIAS, 3.000
prisioneros serán vendidos en pública subasta. Mi corazón saltaba de
felicidad debajo de la túnica.
- ¡ Vamos, tíos!, que cuando llegue a los puestos de mejor
mercancía ya está to vendido y me da un telele.
Mis partes más
nobles, con descaro, disfrutaron igual que todo mi cuerpo de semejante
"ganao", carne fresca por tos laos, vamos, ¡que estaba en el Elisio!
En la parte con
más "pedigrí" del mercadillo, fui objeto de agasajo por parte de los
mercaderes que no comerciaban precisamente con mercancía de a un denario y que
por supuesto conocían bien mis debilidades.
Desde luego
había más variedad que nunca, me encantaban las sublevaciones, casi nunca
salían bien y la recompensa para patricios como yo eran impresionantes.
¡Ay, cuando se lo dijera a mi churrius! Seguro que le
picaría algo la curiosidad y se olvidaría por algún tiempo de sus negocios de
transportes y del invento de un carro a dos ruedas con las que nos enredamos
las togas y casi nos empotramos contra una fuente. Aún me escuecen las risas de
la chusma.
En fin, mis
ojos se pusieron como platos al ver, como os he dicho antes, tanta variedad.
Desde el numida que hacía un numero con una oveja coja, a la mujer de Creta con
tres tetas, bueno, bueno, y los precios estaban rebajadísimos, porque al
bajarme de la litera para poder palpar si se terciaba, eso sí echándole la mano
a la bolsa(no me fiaba de mis domésticos pues a veces los mu perros me sisaban)
no tardó en aparecer el mercader apreciando el peso y volumen de mis ahorrillos
con ojo experto. Al ver como yo sacaba mi oro para hacerme una idea de hasta
dónde podía llegarme y ver que arrugaba un poco el ceño, el muy alcahuete me
dijo que no hacía falta que fuera al cajerus, pues tenía más que de sobra.
- Este por tres duros se lo doy, señor. Es fuerte como un
toro y tiene cerebro de mosquito, ¡vamos, que no le dará problemas!.
Yo le miré de
los pies a la cabeza y el esclavo que me ofrecía era más bien gordo, no fuerte,
no tenía ni un solo pelo en la cabeza y la cara era una estampa entre los
actores cutres del anfiteatro Tomanus Hanksus o Abenerio Afleus, y lo peor de
todo tenía un aire al pijoterus de Braganus Pittus-y-flautus
¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahgggggg! O sea, que al acercarme más para observarle con
algo de aprensión, descubrí para mi horror que más que placer lo que me
provocaría semejante aberración serían pesadillas, por no decir la patada en el
culo que me pegaría mi chico por llevar
"eso" a casa con el asco que le tenía al prota de "Roya".
- ¡No te acerques a mí, criatura del Averno! -grité cuando
su amo recogió las cadenas tirando de ellas para que se acercara más a mi.
- ¡¡¡Pero, señor si es un pedazo de tío!!!!
Se ve que el
fulano me había reconocido.
- ¡¡Andaaaaaaaa y que os la pique un pollo con gripe aviar
a los dos!
Salí como pude
de aquel tenderete infernal, con la túnica arrebolada del mosqueo. Entonces oí
unas carcajadas a mi espalda. Me di la vuelta con un cabreo del copin, mi día
de compras empezaba muy jodidamente, la verdad sea dicha. Entonces las vi, eran
dos jóvenes encadenadas juntas: una con el pelo muy largo, negro como la pez y
ojos grandes y castaños con un ligero tono verde, la otra con el pelo corto y
reflejos color bronce igual que sus ojos. Eran guerreras rebeldes, de eso no había
ninguna duda. Su porte, las caras de mala hostia cuando dejaron de reírse, etc,
etc, vamos, de las que te dejan ¡acojonadito perdido! Me fulminaron con la
mirada cuando me acerque. Observé los cuerpos musculosos y gráciles debajo de
las ropas de combate. Su amo al acercarme aún más, salió a mi encuentro
frotándose las manos.
-¿Te placen estas dos hermosas rebeldes? Un dúo tremendo
cuando eran libres, fueron algunas de las últimas en caer. A esta -dijo
señalando a la belleza del pelo largo- la trincaron en una bacanal engañándola
como una niña diciendo que en la orgía estaría cierto actor muy famoso llamado
Croweus que, joder, vuelve locas a todas las tías con algo de raciocinio, yo no
sé que le ven. Y a la otra le hicieron lo mismito, contestó a una tablilla en
la que se buscaban traductoras de latín pues el tío este del Croweus se suponía
que venía a las Hispanias, JAJAJAJA! ¿Te puedes creer que dos guerreras listas
como linces se dejaran engañar por semejantes patrañas?, ¡jajajajajajaja!
Le miré con muy
mala cara.
- Sí, tío, me lo creo, porque no veas como esta el gachí,
¿qué pasa que no has visto su última obra, Cindirelluss Humanus? ¡¡¡Se sale el
muy cabrón!!!!!!!!!
- Perdón, noble patricio, pero creo que no te has enterado
de que también ha caído en desgracia y lo están buscando por rebelde entre los
rebeldes al tal Croweus. A ver si lo pillan pronto porque sé de alguien que se
haría millonario.
Le miré babeando.
- ¡Dioses, qué coño iba yo a saber!, ¡cagüen to, ya estoy
de las mierdas estoicas de mi chico hasta los cojones, que no me deja ver las
noticias ni leer las tablillas rosas!!! Te doy mi tarjeta del movilus. Si lo
trincas, me das un toque yaaaaaaaaaa! Toma, toma, el telefonus de mi villa y el
de los Baños Turcos de la esquina, que suelo estar por allí.
El mercader de
esclavos se quedó flipao.
- Sí, noble patricio.
- Ya sabes -dije yo-, por ese tío lo que quieras, pero si
no te importa estas dos me interesan también. Ya sabes, para algún numerito, a
mis amigos a veces les da por ciertas cosas.
- ¡Eres un hijo de la gran puta! -dijo la del pelo largo.
La del pelo
corto me escupió aunque no acertó, ja,ja,ja.
- Oye, oye, que me dais un morbo del carajo y si mis
gustos fueran otros ya os tendría como a princesas de cuento.
A lo que
contestaron a la vez:
- ¡¡¡¡¡¡Pues tú a nosotras nos provocas arcadas,
machote!!!!!!!!!!
- Joder, pues tampoco soy un adefesio, vamos, digo yo.
Le pregunte al
buen hombre si tenían nombre y me dijo que muy bravos. La del pelo largo,
Begonia "No me callo ni con mi padre" Massima de la Encarnación, y la
del pelo corto, Mariolia " A mi no me mires así" Panonia del Valle.
Me estaban empezando a caer de puta madre los progenitores de estas dos solo
por los nombrecitos que les pusieron, ja, ja.
El mercader me
hizo una rebajita porque estaba hasta el capullo de aguantarlas to el día
hablando del Croweus y la madre que lo parió.
- Ande, lléveselas
que no vea como le dan al pico y a la lima a ver si podían escapar,
¡¡¡uuuuufffffff, qué descanso! El otro día me dio mucha penita pero tuve que
ser cruel y castigarlas, como el látigo me lo rompieron en mis propias
costillas y dicen que la música amansa a las fieras, no tuve otro remedio que
tranquilizarlas con Enriquius Templus. Las pobres cedieron y acataron mis ordenes.
Lo miré
horrorizado, yo pensaba que era cruel, pero la maldad de ese hombre mal hecho
no tenía límite. El pavor me inundo por completo, bueno, y me excite un poco
¡qué coño!
Pues eso, trato
hecho, mis domésticos se encargaron de las dos gacelas y emprendimos el viaje
de vuelta, total, entre el calor y la muchedumbre ya estaba hasta los
cojoncillos. Detrás de mi litera se las oía quejarse y blasfemar de la manera
más bochornosa. Que si "joder, hacer el puto favor de no tirar tanto de
las cadenas que nos caemos", que si "la madre que os parió, como
agarre al gilipollas que nos ha comprado"... En fin, estas eran las dulces
palabras que me acompañaban mientras me dirigía a mi destino fatal en otro
puesto que me llamó la atención por la cantidad de peña que había reunida.
Tuve una
especie de pálpito y bajé de la litera, tenía que ver lo que ocurría, algo me
llamaba y sentí que mi vida iba a cambiar. Me abrí paso entre la chusma y
alcancé a oír una voz de trueno cagándose en todo lo vivo, mi corazón ya casi
lo tuve que empujar en la garganta para que volviera a su sitio, entonces lo
vi...
¡¡¡¡¡¡¡¡LA
MADREEEEEEEEEEEEEEEEEE QUE LO PARIÓ!!!!!! Era el HOMBRE MÁS HOMBRE que mis
ojillos habían visto en toda la puta vida. Me quedé agilipollao al ver
semejante regalo de los Dioses. Estaba totalmente desnudo, su carne morena
brillaba por el sudor y por la mala leche con la que se revolvía contra todo y
contra todos.
"¡¡¡¡¡¡¡Cabronazooooooooooooooooooos de mierda,
soltadddddme de una putaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa vez, hijos de mil perras
viejaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!" Eso es lo que gritaba sin parar mientras el
mercader que lo exponía en una tarima circular atado del cuello a los tobillos
con una tonelada de cadenas, se jugaba la vida intentando darle la vuelta para
que todo el mundo lo pudiera ver bien.
Bueno, bueno,
bueno, mis fantasías más eróticas tenían ya imagen. ¡¡¡¡ESTE TÍO SUBIDO EN UNA
TARIMAAAAAAAAAAAAAAA!
Ay, AY, AY, ese
pelo negro, esos ojos azules echando chispas, esa boca de pecao, ese pecho del
Olimpo, esas tetas que decían cómeme, esos muslos que decían estrújame, esos
cachos pies que decían lávamelos despacio que los tengo delicaos y lo mejor... ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ese
PEAZOOOOOOOOOOOOOOO DE POLLLAAAAAAAAAA QUE DECÍA QUE LE HICIERA TODO LO
ANTERIOR, O SEA, CÓMEME, CHÚPAME, ESTRÚJAME, BÉSAME, SUCCIONAME Y TODOS LOS
VERBOS QUE OS PODÁIS IMAGINAR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Cuando salí de
mi arrobamiento, no perdí más tiempo, mientras ÉL seguía cagándose en todo
bicho viviente. Enganché al mercader de los pelos y le amenacé como solo un ser cruel y vil como yo podía
hacer. ¡Ay, Dioses, si casi no tenía aliento del calentón tan gordo que me
había provocao semejante, semejante ser divino! Ya me lo imaginaba en mi villa
dándome por tos laos a todas horas sin dejarle descansar.
- Tú -le dije al mercader-. Me lo envuelve para regalo que
me lo llevo pero yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
- Mire, noble patricio Lujuriosus, que el tío es
peligroso, ¿no ve con qué cara de perro le esta mirando?
Efectivamente
ese ser divino daba miedo, me hizo un amago de darme un hostión espectacular,
aunque el pobre no pudo porque las cadenas le impedían cualquier movimiento
raro.
- ¿Pero no me has oído, gilipollas? Que me da igual, como
si me descuartiza por el camino, ¡¡¡lo quieeeeeroooooooo yaaaaaaa!
- No se lo puedo vender porque ya lo tengo apalabrao. La
madre del alcalde se encaprichó del ex-general cuando lo trajimos cautivo a
Toletum, ¡pero si hasta se puso a llorar cuando le traíamos para la Vega! Además, esta a punto de llegar con su
séquito y no le puedo dar ese disgusto que ya le quedan dos telediarios. No sea
usted egoísta y ceda un poquito por primera vez en su vida.
- Pero, cojones, si era para ella ¿por qué lo han traído
aquí, para darnos a tos en los morros?? Eso es de tener mu mala leche, vamos,
digo yo.
Después de oír
mis sabias palabras, todo los y las que estaban allí rompieron a aplaudir ante
la imposibilidad de pillar cacho de este HOMBRE con mayúsculas, incluso mis
guerreras favoritas a las que por cierto tendría que atar en corto porque le
echaban unas miradas de lujuria al HOMBRETÓN que para mi desgracia eran
correspondidas por el macho man, aplaudieron con una rara energía. Las miré
durante unos momentos aguzando el oído celoso y algo mosqueado y pude pillar la
conversación que se traían las muy mosquitas muertas:
- Oye, Mariolia, tía, que estoy por no escaparme, maja.
Mira que el pringao este consigue al General y ¡nos lo podemos montar con ÉL!
Nosotras que nunca nos perdíamos una masacre contra los pretorianos de Comodus
solo por ver el careto de nuestro amado caudillo y ahora lo tenemos a un tiro
de piedra, jodeeeeeer, que el cabrón nos esta mirando, tía, que me da.......
- ¡Calla, calla, Begonia, que me has leído el pensamiento!
Yo no te quería decir nada por si te desmayabas y me tocaba cargar contigo y
las putas cadenas, pero me he quedado pa'ya al verlo antes que tú que estabas
mirando los músculos del negraco ese que tienes al lao ¡y no te habías dado
cuenta de na!
- ¡Tía, tía, que nos esta guiñando un ojo!
- ¡No joooooooodas! Que va a ser verdad que por fin en
nuestra carrera militar nos vamos a llevar algo en condiciones a la boca.
¡Estoy de militronchos pringaos hasta el mismísimo! Además todavía me jode lo
del engaño de la traducción del latín... Como pille a los hijoputas que...
- ¡Chsss! Calla, que el patricio este nos esta mirando.
¡Dientes, dientes, que es lo que les jode!
Pasé de ellas
con un suspiro entendiéndolas en el fondo, las pobres se habían quedado
muertecitas perdidas, en fin había algo bueno, si conseguía comprarlo ya no tendría
problemas de fugas con estas dos. Antes tenía que quitar del medio a la abuela
salida de la madre del alcalde, ja,ja,ja,ja. Les dije a mis porteadores que se
pusieran a una sombra porque el amito iba a tardar un ratito. Todavía oyendo
las protestas de mis guerreras porque según ellas "no veían bien" a
cierto morador de una tarima, me dispuse a quedarme con el tío más sexy de
todas las provincias romanas y parte del extranjero, costara lo que costara.
- Y dígame, buen hombre, ¿cuándo viene el vejest.. digo,
la divina madre del alcalde Mercedes Bemeuves "necesito a un hombre esta
noche" Alucinada?
- Estará al llegar, noble Lujuriosus -dijo mirándome con
picardía.
Yo tragué
saliva... ¡Y una mierda se iba a quedar la asquerosa esta con ÉL!
Pues nada que
allí estábamos todos esperando que a la Señora le diera la gana de hacer acto
de presencia. Mientras esperábamos, RUSSELLUS MAXIMUSS IRUS, el HOMBRE, se
sentó en la tarima un poco agobiado con los piropos de todo y toda la que
pasaba por allí. Al principio escupía al suelo con mala leche pero luego optó
por levantar el dedo corazón con chulería y cada vez que lo hacía mis chicas lo
jaleaban emocionaditas perdidas.
- ¡¡¡¡Di que sí, General, que si no te tuvieran encadenado
como a un perro otro gallo cantaría! ¡Viva la madre que te trajooooo!
- Oye, Mariolia que a mí me ponen las cadenas y todo él,
jajajaj, ¡viva tu padre y tu madre y hasta tus abuelos!
Sí, la verdad
es que estaban muy locas, pero claro como no iban a estarlo por ESO! En esto
estaba pensando cuando el mercader me dio un grito.
- Mire, que viene la divina Mercedes etc, etc, etc...
Joder, me
levanté corre que te corre para agasajarla como se merecía. Ya nos conocíamos
puesto que no se perdía ninguna de mis orgías y aunque ya la mujer no estaba
para muchos trotes, le gustaba el cachondeo más que un polo de limón.
- ¡Pero mira quien esta aquí! ¡Didio Fernandus Lujuriosus!
-dijo nada más verme con los brazos abierrtos la pobre señora a la que
efectivamente le quedaban tres telediarios cuando viera a ese peaso de General
como su bendita madre lo trajo al mundo-. ¡Que alegría encontrarlo aquí, claro,
ya sabría lo del renegado! -dijo guiñándome un ojo.
Me enganchó del
brazo cuando acabé de saludarla y sin hacer caso de su escolta me llevó casi en
volandas cerca de la tarima donde un nervioso mercader espoleaba a ese General
que con gesto de fastidio volvió a levantarse para mostrarse en todo su
esplendor para gusto de todo bicho viviente y más para el que escribe, ¡¡¡¡aaaaaaaayyyyyyyyyyyy!
- ¡¡¡¡¡¡JOOOOOOOOOOOOOODEEEEEEEEER! Con razón mi hijo no
lo quería en su villa, las esclavas se hubiesen matado por esto.......
- Domina, me esta usted clavando las uñas en el brazo y la
verdad es que molesta.
- Uy, perdona, hijo -me dijo ella con los ojos como
platos.
- Está perdonada, yo todavía sigo sin acostumbrarme a ver semejante
prodigio.
- Ay, que sofocón me está entrando -dijo sin quitarle ojo
a la entrepierna del esclavo.
Russellus flipaba y le oí comentar por lo bajo.
- Toda la puta vida en la academia y me veo reducido a ser
una polla con patas, ¡¡¡¡hay que joderse!