10 de Marzo
"Día de los Mártires de la Tradición"

Sermón pronunciado por el R.P. Edgardo A.
Albamonte, Capellán de la Hermandad
Tradicionalista Carlos VII, durante la Misa por los
Mártires de la Tradición celebradA el 10 de marzo de 2006
Otro año nos reúne la Misa por los Mártires de la Tradición.
Este año 2006 tiene una celebración particular: recordamos el 70 aniversario del
Alzamiento Nacional del 18 de julio, comienzo de la Cruzada para liberar a
España del comunismo, y que culminará con el triunfo de las tropas nacionales
sobre el ejército rojo y la liberación total de España.
Aquí en América también celebramos el 200 aniversario del triunfo de españoles
peninsulares y americanos sobre las tropas inglesas que habían invadido Bs. As.,
capital del Virreynato del Río de la Plata; fasto conocido como la Reconquista…
Ya más cercano y en otro sentido, en el comienzo de este año 2006, la Hermandad
Carlos VII ha sufrido una muy dolorosa pérdida: la partida a la casa del Padre
de nuestro cofrade, amigo, doctrinario y eximio colaborador de CUSTODIA, don
Álvaro Pacheco Seré acaecida el 6 de enero pasado, Fiesta de la Monarquía
Tradicional.
A las misas ya ofrecidas por su alma, ponemos una intención especial en esta
Santa Misa de hoy.
Hace 70 años comenzaba esa cruenta guerra de España al fin victoriosa para las
armas nacionales, en la que los carlistas, el Requeté, habían participado tanto
en el frente como en retaguardia, como la principal , además de imprescindible,
de las fuerzas políticas y militares, al lado del ejército.
Esa guerra fue llamada Cruzada por el mismo Pontífice romano. Lamentablemente,
última Cruzada. La civilización cristiana estaba agonizando y terminó
prácticamente con la 2ª guerra mundial.
Esta Cruzada fue el último gran esfuerzo contra la Revolución y el Anticristo,
de la España católica, representando al resto de la Cristiandad; después de
soportar siglo y medio de liberalismo y las guerras civiles.
Este heroico accionar de España, sólo puede entenderse aceptando que la
civilización hispana no se concibe separada de la religión cristiana, de su
espiritualidad.
España cobra fuerza, tiene sentido, cuando esa religiosidad está vigente. Porque
España fue elegida para expandir los valores del espíritu cristiano en el mundo.
Precisamente Dios le entregó todo un mundo nuevo para evangelizar y civilizar, y
lo realizó con creces.
Pero España comenzó a declinar cuando abandonó esos principios cristianos y su
misión. Por eso dijimos que éste fue el último gran esfuerzo.
La Hispanidad, a la que nos gloriamos pertenecer, es la civilización y la
cultura al servicio de la Fe, es la misión permanente de Catolicidad.
En nuestra América fue la transmisión de la Fe verdadera para la salvación de
los hombres sin distinción de razas; fue poner al hombre al servicio de Dios.
¡Ésa es la misión de España! Misión esencialmente católica, por eso se dice que
nació con vocación imperial, ésa fue su gran historia y la coronación fue la
evangelización de América por la Iglesia española.
Ésta América a la que con su espíritu universal protegió del sectarismo
protestante y de los ataques paganos del Islam y del Renacimiento, es la perla
más preciosa de su corona.
Impuso el credo católico y el verdadero humanismo cristiano, sin diferencias,
iniciando el mestizaje indo americano.
Ésa es la historia de la Hispanidad y del Tradicionalismo: la cultura al
servicio de la Fe, la Fe al servicio del hombre, el hombre y el imperio al
servicio de Dios.
Fue su forma de colaborar con la regeneración de los hombres, por la infusión de
la gracia. Gracia llevada por los civilizadores hispanos.
La llamada última Cruzada, iniciada hace 70 años, fue el último resplandor de la
España eterna, el último servicio como brazo armado de la Iglesia de Cristo.
Esta última Cruzada terminará en victoria, que fue considerada como tal, en
parte, por el carlismo.
Desgraciadamente, la posteridad de la guerra no respondió a las esperanzas que
prometía, si bien salvó a España de males irreparables.
A ésta ¿derrota? posterior, que es la España actual, no se la puede considerar
aislada del contesto histórico, sería injusto, como la grave crisis de la
Iglesia y del mundo.
Su triste apostasía es correlativa a una Iglesia enferma, que buscando agradar
al mundo, secunda los delirios del endiosado hombre moderno, liberado de Dios.
Estemos nosotros tradicionalistas, vigilantes, para no ser colaboradores del
misterio de iniquidad.
Con nuestra resistencia en el desierto de hoy, los miembros de la Hermandad
Carlos VII sólo pedimos la gracia de permanecer fieles a las ideas y principios
del tradicionalismo e hispanismo; que en definitiva son los del Reinado de
Cristo.
Lo demás corre por cuenta de Él.
La Santísima Virgen, Reina de la Hispanidad, nos ayude