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¿PARA QUE LAS TEORIAS DE ADMINISTRACION? Por Alexis Codina Publicado el 25-03-2006 Indexado en Teoría y pensamiento administrativo - Consulte todo el directorio temático
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“No
hay nada más práctico que una buena teoría”. Lenin (1918)
Peter Drucker (1956).
“Las
teorías de dirección son indispensables. La práctica sin la teoría
es un ejercicio peligroso, no menos arriesgado que una teoría
inadecuada”.- Makridakis.
Los
gerentes se caracterizan por ser gente práctica, disponen de poco
tiempo y tienen que tomar decisiones constantemente, muchas veces
guiados más por la experiencia y la intuición que por el análisis
de información sistematizada. Minztberg, en su investigación “cronómetro en mano” sobre lo que hicieron cinco gerentes generales durante dos semanas, que fue la base de la formulación de su teoría sobre los “roles directivos”, encontró que “… sus actividades se caracterizan por la brevedad, variedad y discontinuidad, están fuertemente orientados hacia la acción y no les gustan las actividades reflexivas…”. Años después, Kotter hizo una investigación parecida llegando a conclusiones similares “…el trabajo de los que dirigen se caracteriza por una gran variedad, mucha intensidad y poco tiempo para pensar …”.
Makridakis
se lamenta de que “…la tarea aislada más importante que normalmente se descuida en la
dirección es aprender…”. Según Stoner “…los
directivos se impacientan al estudiar teorías, que piensan son
cosas del pasado…”. Por estas razones, es comprensible su
reacción hacia las teorías. Son muy sinceros en reconocerlo,
cuando vas a impartirles algún programa de desarrollo directivo te
dicen: “Profe, nosotros no
queremos teoría, lo que necesitamos son cosas prácticas”. Con mucho respeto trato de explicarles que las teorías no son elucubraciones de especialistas para hacerles la vida difícil a los gerentes. Hago referencia a la cita que encabeza este trabajo y les comento que me llamó la atención que coincidieran dos pensadores de ideologías tan diferentes: Lenin, fundador del primer estado socialista del mundo y; Peter Drucker, el principal ideólogo del “management” del capitalismo desarrollado.
¿Qué son las teorías? Las teorías
no son más que generalizaciones de la práctica, interpretaciones
que hacen especialistas sobre lo que sucede. En lo que se refiere a
las teorías de administración Stoner ofrece la siguiente definición:
“Grupo coherente de
supuestos que se presentan para explicar la relación entre dos o
mas hechos observables y proporcionar una base sólida para predecir
futuros eventos”. En esta, y
en cualquier otra definición, se pueden destacar tres aspectos: los
“supuestos”, que es el “marco teórico”, los sistemas
conceptuales de los que parte el que formula la teoría para la
interpretación de lo que ha observado (o estudiado); los “hechos
observables”, que son los eventos que cualquier otra persona puede
comprobar y; finalmente, las “predicciones”, que expresa la
posibilidad de que la teoría nos ayude a pronosticar lo que podrá
pasar en el futuro. No siempre
las teorías cumplen todos estos aspectos. A veces, los
“supuestos” no son convincentes ni compartidos por todos; los
“hechos” que se han tomado como base no son fácilmente
“observables”. La posibilidad de que nos sirva para “predecir
el futuro” es el aspecto más cuestionable, en un mundo que se
caracteriza por la celeridad de los cambios. En el caso
de las teorías sobre la administración,
Weirich, cercano colaborador de Koontz, autor del primer texto
utilizado para la enseñanza de la administración, ya fallecido,
destaca que hasta los años cincuenta los aportes principales no
procedían de académicos sino de especialistas empíricos. Sólo en
las últimas cuatro o cinco décadas es que se ha producido “…un verdadero
diluvio de investigaciones y trabajos procedentes de recintos académicos…”.
Weirich se lamenta de la enorme variedad de enfoques sobre el análisis
administrativo, la gran cantidad de investigaciones y el
considerable número de opiniones divergentes que han dado como
resultado “….una terrible
confusión acerca de qué es administración, qué son la teoría y
la ciencia de la administración…”. A pesar de
esto, que Koontz llamó “la selva de las teorías
administrativas”, todos los especialistas consideran que la
administración es una mezcla de ciencia y de arte. El arte está
dado en la habilidad para hacer las cosas adecuadas, en función de
una situación y momento determinados. “Aún
así – destaca Weirich- los
administradores trabajarán mejor si hacen uso de los conocimientos
organizados acerca de la administración, que es lo que constituye
la ciencia”.
¿Por qué estudiar administración? A la
pregunta ¿Por qué estudiar
administración? Robbins responde: Primero, porque todos tenemos un interés permanente en el
mejoramiento de la forma en que se administran las organizaciones,
porque interactuamos con ellas todos los días de nuestra vida. Las
organizaciones bien administradas satisfacen mejor a sus clientes y
todos somos clientes, plantea Robbins. Segundo, Porque cuando usted empiece a hacer su carrera, en algún
momento podrá tener que administrar algo o será administrado por
alguien. En
resumen, nos interesa conocer estas cosas: 1-como cliente de las
organizaciones; 2-como sujeto potencial del proceso (administrador)
y 3-como posible objeto (ser administrado). En estas
respuestas sencillas se puede identificar la administración como,
los procesos a través de los cuales se organizan y dirigen los
recursos y las personas para producir bienes y servicios, en lo cual
todos estamos involucrados de alguna manera. Los
factores que intervienen, los procesos que se ejecutan, las
interrelaciones que se establecen y los posibles efectos de todo
esto son las cosas que se expresan en las teorías de administración
que, por supuesto, están influidos por la interpretación del que
la formule. Sobre la
necesidad de la dirección Carlos Marx, en El Capital, dijo: “Todo trabajo directamente social o colectivo en gran escala requiere
en mayor o menor medida una dirección que establezca un enlace armónico
entre las diversas actividades individuales y ejecute las funciones
generales que broten de los movimientos del organismo productivo
total, a diferencia de los que realizan los órganos individuales.
Un violinista sólo se dirige él mismo, pero una orquesta necesita
un director”.
¿Para qué estudiar las teorías
de administración? A la
pregunta ¿Por qué estudiar
teoría de la administración,? Stoner responde que, al menos,
por cuatro razones, que se resumen a continuación. Las teorías guían las decisiones administrativas. El estudio
de la teoría contribuye a la comprensión de los procesos sobre los
cuales trabaja el que dirige. Con este conocimiento, puede elegir el
curso de acción mas adecuado. Las teorías, como generalizaciones
de la práctica, permiten predecir qué sucederá en determinadas
situaciones. “Con este
conocimiento – concluye Stoner- podemos
aplicar distintas teorías a situaciones diferentes..”. Las teorías conforman nuestro concepto de administración. El estudio
de las teorías sobre la administración permite identificar de dónde
provienen las ideas acerca de las organizaciones y la gente que las
integra. La teoría de la administración científica, que fue la
base de la organización de la producción en cadena, en la primera
planta de la Ford, donde el hombre era virtualmente una extensión
de la máquina, partía de considerar que el trabajador era una
pieza más, que su función se limitaba a la utilización de sus
energías físicas. Estudios posteriores, que dieron origen a las
teorías de las ciencias del comportamiento, reconocieron que la
productividad estaba influida por la interacción entre la gente y
que su participación en el proceso de producción podía elevarse
si, además de sus energías físicas, aplicaban sus mentes y
participaban en los procesos de decisión. Las teorías ayudan a comprender el ámbito de los negocios. Cuando se
estudia la evolución de las teorías sobre la administración se
comprende como estas son producto de los cambios que se han
producido en el entorno en el que se mueven las organizaciones,
influido por factores tecnológicos, económicos, sociales y políticos.
Este conocimiento ayuda a comprender por qué determinadas teorías
son adecuadas para determinadas circunstancias. Esto explica por qué
el enfoque taylorista, que prevaleció en los primeros años del
siglo XX, era válido en una situación en la que escaseaba la mano
de obra calificada. Pero, que sería contraproducente, en
condiciones de una fuerza de trabajo con niveles de calificación y
expectativas superiores. Las teorías son fuente de nuevas ideas. Las teorías
dan la oportunidad de considerar diferentes maneras de ver y hacer
las cosas. Deben asumirse, por tanto, como estímulos al
pensamiento. Stoner nos alerta de que ninguna teoría predomina en
este campo. Por el contrario, el enfoque ecléctico, la costumbre de
tomar principios de distintas teorías según lo requieran las
circunstancias, es algo muy común en la teoría y la práctica
administrativa. “Por tanto-
concluye Stoner- es necesario
mantener la mente abierta y familiarizarse con cada una de las
principales teorías que en la actualidad coexisten”. Con
independencia de las limitaciones que pueda presentar una teoría,
siempre nos ofrece la posibilidad de comprender fenómenos,
interpretar acontecimientos y procesos que, si no existiera la teoría,
nos resultaría mas difícil explicarnos. Dos de los
temas que trabajo en programas de desarrollo directivo, motivación
y liderazgo, son de los más prolíficos en la cantidad de teorías
que se han generado. Algunas, con una base amplia de evidencias e
investigaciones, otras con menos “consistencia científica”. No
obstante, es difícil prescindir de alguna cuando se estudian estos
temas. A Maslow le critican que su teoría sobre la “Pirámide de
necesidades” no tiene suficientes evidencias empíricas que la
sustenten. Sin embargo,
nadie que trabaje el tema de motivación puede prescindir de
analizarla. Cuando
trabajo alguno de estos dos temas, después de analizar las
formulaciones de las teorías principales, los grupos tratan de
identificar ¿qué nos puede servir de cada una de estas teorías en
nuestro medio?. Siempre llegamos a dos conclusiones: 1-Ninguna
de las teorías nos sirve para interpretar, en forma completa,
nuestras realidades. 2-En todas
las teorías hay “algo que nos sirve”. Ninguna de las teorías,
incluyendo la de Maslow, se desecha completamente. La
conclusión principal que puede extraerse de todo esto es que, con
independencia de las limitaciones que puedan presentar y la
insatisfacción con que nos dejen para comprender algunas cosas, las
teorías sobre la administración no son “abstracciones ni cosas
del pasado”. Son interpretaciones sobre los procesos de
administración que ayudan a entender muchas cosas. En el peor de
los casos, contribuyen a desarrollar la cultura profesional sobre
una de las actividades más importantes en cualquier sociedad.
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