Ciudad del Vaticano

Techo de la Capilla Sixtina

 

El Vaticano florece en primavera

Pasear por los jardines de este pequeño Estado mantiene la fe al día

CIUDAD DEL VATICANO.- Teresa Forti, la guía del Vaticano que lleva a los turistas por los laberínticos jardines de San Pedro para contarles su historia, hace su trabajo con tanta devoción que parece haber vivido desde que nacieron los primeros arbustos.

Para muchos italianos, los jardines del Vaticano, que ocupan un poco más de 20 hectáreas (casi la mitad de este pequeño Estado europeo), son los más bellos del mundo. Es una exageración; pero esta excursión tan poco conocida por los viajeros que llegan a recorrer la gran basílica y sus museos puede resultar un regalo para los sentidos.

Como ha sucedido con muchas obras de arte, la arquitectura paisajística y edilicia de este gran parque fue trabajada en diversas épocas y con diferentes criterios de acuerdo con el gusto y la sensibilidad de los papas que disfrutaron estos jardines.

Su espectacular manto verde se extiende detrás de la gran basílica, trepando por una de las siete colinas que rodean Roma, y sus primeros paisajistas fueron los arquitectos Antonio Tempesta, Giovanni Maggi y Giambattista Faldi.

Ellos comenzaron a darles forma allá por el siglo VII, hasta que a fines del XII, el papa Nicolás III les imprimió un mayor impulso. Como es de suponer, el período renacentista fue el más feliz y prolífico de todos.

En la construcción de la ciudad sagrada ya trabajaban, por entonces, unos 2500 obreros bajo las órdenes del arquitecto Donato Bramante, mientras la plaza romana se atiborraba con reliquias del viejo imperio, con estatuas y fuentes que antes habían utilizado los emperadores en sus lujosos palacios.

Desde que en 1870 el Vaticano se transformó en la única morada de los papas, los jardines pasaron a cobrar la importancia de un espacio vital para ellos: es el lugar para moverse, el gran parque que los pontífices utilizan para caminar al aire libre o en sus lujosas carrozas. En 1553, Pablo IV le encargó al arquitecto napolitano Pirro Logorio la construcción de una casina (especie de villa veraniega) en los bosques de la colina.

Logorio adornó los jardines con fuentes, columnas y estatuas que provenían de aquellos ornamentados templos.

Finalmente, este pequeño y artístico palacete de cuatro secciones comenzó en 1926 a ser usado como asiento de la Pontificia Academia de las Ciencias y es, dentro del paseo, uno de los sitios más deleitosos por su magnífica decoración de azulejos pintados, sus esculturas y la arquitectura artesanal.

En este espléndido Edén terrenal (que para comodidad de los pontífices tiene helipuerto y hasta una estación ferroviaria privada que se enlaza con el gran trazado romano), el arte escultórico y arquitectónico se recrea entre una foresta impecable, a la que una dotación de 20 jardineros le prodiga todos los esfuerzos necesarios.

Los jardines tienen diversas fuentes, pero la más querida por los papas es la gigantesca Cascada del Aguila (símbolo de la Casa Borghese), alimentada por las aguas que llegan por medio del histórico acueducto de Trajano.

Ahora en este Estado, que es soberano desde 1929, recostado en la orilla derecha del río Tíber, viven unas 900 personas.

La muralla Leonina, que rodea casi todo su territorio, fue levantada para defender al Vaticano de los ataques sarracenos. Allí, en una de sus imponentes torres construidas en el 847, funcionó por primera vez Radio Vaticano, fundada por el físico italiano Guillermo Marconi, el l2 de febrero de 1931.

En medio de este mundo de colores, perfumes y formas está el elegante Palacio de Gobierno del Stato Citá Vaticano (SCV); en su frente se encuentra el gran jardín italiano cuyos setos tienen la forma del escudo de armas papal y las llaves de San Pedro.

En el mismo sitio, pero formando otra estampa, se encuentra el símbolo heráldico del pontífice reinante, construido con millares de plantitas amarillo oro, que (al igual que el anillo pontificio) se destruye íntegramente para ser reemplazado por el símbolo que elija el papa ascendente.

Por todo esto, el recorrido por los jardines del Vaticano es una excursión sorprendente, cargada de símbolos históricos y de monumentos religiosos y civiles, que son verdaderas obras maestras del Renacimiento y del arte barroco. Un tesoro más, entre todos los que posee esta ciudad, que sigue siendo el centro del poder católico mundial.

 

Fuente La Nación, junio 2000

 

Datos útiles

Cómo llegar
El pasaje aéreo hasta Roma, ida y vuelta, cuesta alrededor de 1065 dólares con tasas e impuestos.

Alojamiento
Una habitación doble en un hotel de dos estrellas cuesta aproximadamente 75 dólares; en uno de tres vale 150, y en uno de cuatro cuesta 175 y 200.

Paseos
La visita los jardines se realiza sobre la base mínima de 20 personas inscriptas, con un costo de 10 dólares cada una. Dura casi tres horas. Las excursiones se realizan los sábados, a las 10, y se suspenden por mal tiempo. Las anotaciones se realizan en la Oficina de Información para turistas.

 

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