En las islas Turks y Caicos, el placer alcanza su máxima expresión a orillas de un mar turquesa; las iguanas dan la bienvenida 

Providenciales  Turks y Caicos

El mapa del Caribe guarda sus secretos bajo llave, como en un cofre bajo el mar.  Sólo la búsqueda continua permite llegar a rincones desolados para encontrarse con una naturaleza tan pura como el día de su creación.

Turks y Caicos es uno de los tesoros poco conocidos del Caribe.  Pertenece a las Indias Occidentales, está situada a 925 kilómetros al sur de Miami.  Consta de 40 islas y cayos y sólo 9 de ellas están habitadas.

Desde el momento que se sobrevuelan se comprende que el mar lo es todo, su modo de ser.  Pequeñas y dispersas, desde el cielo se ven rodeadas de blancas arenas y agua en distintas gamas del turquesa.  Sin excepción, la vida transcurre en el mar o en sus orillas.

Embarcaciones privadas recorren las costas en busca de lugares inhóspitos y anclan para almorzar lo que las aguas regalan en abundancia.  La práctica de deportes y la navegación forman parte de la vida, apacible de Turks y Caicos, y es el motivo principal de visita de muchos europeos y norteamericanos que la frecuentan.

Cámaras a punto

El encuentro con las especies del lugar es una de las mayores atracciones y no sólo se da en las profundidades.  En las playas de Lettle Water Cay, al nordeste de la isla Providenciales, a la que se llega tras una corta salida en lancha, la cita es con las iguanas.

Tiene fama de tímidas e inofensivas, pero apenas se llega la curiosidad puede con ellas.  Se acercan a las embarcaciones, aunque no se dejan tocar, de todos modos casi nadie lo intenta.

Los visitantes realizan sesiones fotográficas y ellas permanecen inmoviles, altivas, como si estuvieran posando, hasta que en el momento menos pensado huyen a un paso ligero y simpático para esconderse entre los arbustos.

La especie preservada es la iguana rocks, Cyclura carinata, y se estima que viven allí entre 1500 y 2000 ejemplares.  Y alrededor de 50.000 en la totalidad de las islas.

Una pasarela de madera rodea especies nativas y permite desplazarse sin causarles molestias ni destruir su habitat.  Esta es sólo una de  las tantas áreas protegidas de las islas; en total Turks y Caicos tiene 11 parques nacionales, 11 reservas naturales y 4 santuarios.

Cada salida ofrece un nuevo universo para explorar.  En una excursión a Middle Caicos es posible pasear dos horas en lancha e internarse en una cueva junto al mar donde los aborígenes se refugiaban durante las tormentas.

El trayecto por mar es largo, pero uno desea que nunca se acabe.  Surcar las mansas aguas turquesas de las islas es muy refrescante.

Las delgadas playas de la costa anuncian la geografía desértica con cactos; los bajos y multiformes acantilados de arena fina y blanca pueden pulverizarse y dan cuenta de que el mar no es el único dueño del lugar.  El viento compone, labra y desarma a su antojo.

La cueva de piedra caliza, abierta para los aventureros y murciélagos que habitan en ella, se descubre con linterna en mano.  Hay que mantenerse en pie y sortear dificultades del piso resbaladizo.  Una vez internados en ese laberinto natural, el viejo guia ordena   que se apaguen  las linternas y se haga silencio.  No se filtra ni un rayo de luz.  La  ausencia de ruidos, la humedad y el encierro generan una escalofriante sensación que lleva a imaginar la nada.

Al término de la excursión, la playa de los sueños Mudjidin puede ser la escenografía de una ansiado servicio buffet bajo la sombra de un acantilado.

Especies y más especies habitan estas islas.  Y no todas son familiares, por eso despiertan curiosidad, como los caracoles marinos.  Son enormes moluscos que viven dentro de conchas blancas y rosadas.

Los arqueólogos dieron cuenta de que antes de la llegada de Colón, los aborígenes se alimentaban con este fruto de mar tan rico en proteínas.

En las costa este de Providenciales hay un criadero que desde hace 14 años abastece a muchos restaurantes locales de Florida y nuevos mercados, como el chino y japonés.

Durante una visita por sus instalaciones, únicas en el mundo, el dueño del criadero Chuck Hesse enseña con orgullo el proceso de metamorfosis que viven estos animales hasta convertirse en queen (reina) a los 3 a 4 años de vida.

El sabor es dulce, delicado y se preparan fritas, guisadas, en sopas y algunas partes hasta se pueden comer crudas, como los músculos de los pies.

Muchas veces en las excursiones de grupos reducidos, el capitán se lanza al agua en busca de estas reinas del mar.      

Fuente La Nación, febrero 2000

 

Datos útiles

Aéreo

American Airlines tiene dos vuelos diarios desde Miami.  El pasaje de ida  y  vuelta des Buenos Aires cueste 1027 dólares.

Alojamiento

La semana en el Beaches Resort and Spa de régimen todo incluido cuesta desde 2030  dólares (por persona)

Hay resorts, hoteles y bed & breakfast con distintas escalas de precios, desde los 65 dólares por persona, la noche.  Además de Providenciales es posible aojarse en Grand Turk, en Middle Caicos, North Caicos, Pine Cay, Parrot Cay, Salt Cay y South Caicos, por 15 dólares

Más información

The Turks y Caicos Island Tourist Board - P:O: Box 128m- Grand Turk, Turks and Caicos  Tel.: 649-946-2331, Fax: 649-2733

www.turksandcaicostourism.com

e-mail: [email protected] 

 

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