| Esta
ciudad deja ver el esplendor de su antigua arquitectura; aunque pasen
los años se mantiene en la vitrina gracias a su elegancia MILAN.-
Conocida por los romanos como Mediolanum, un nombre de etimología celta,
Milán fue en un tiempo, después de Roma, la segunda ciudad en importancia
de Occidente. En la actualidad, con casi tres millones de habitantes,
es superada demográficamente por otras siete capitales europeas, pero
ninguna la aventaja por su combinación de belleza y civilización, que
impresiona al turista, ávido de sensaciones estéticas y admirador de
los materiales. Una
sitio con glamour Con
la llegada del primer milenio renació la que llegó a ser la hermosa
urbe medieval, siempre a la vanguardia de la cultura occidental como
lo corroboran aún hoy ilustres testigos de piedra de abadías y monumentos
pertenecientes a los siglos XI y XII. El
centro geográfico de la ciudad moderna es también el escenario de la
tradición arquitectónica por excelencia de la capital de Lombardía:
la Plaza del Duomo, y en ella ese exponente de la magnificencia del
estilo gótico italiano, una de las catedrales más bellas de Europa y
del mundo, motivo de orgullo legítimo de un pueblo que por razones históricas
desde hace más de veinte siglos no debería asombrarse ya de los prodigios
de arte. El
Duomo es una joya de mármol blanco peninsular, preciosa e imponente,
que fue mostrada al universo con infinitas fotografías; pero ninguna
imagen alcanzaría a traducir con fidelidad la impresión surrealista
de eternidad, dentro y fuera de la colosal estructura de piedra tallada,
de ojivas y espiras y de las dos mil figuras esculpidas. A
un lado de la Plaza del Duomo se encuentra la famosa Galería Vittorio
Emanuele III, un elegante edificio predilecto por los milaneses y turistas
por igual, con un gran número de comercios suntuosos, cines y restaurantes
bajo una monumental cúpula transparente, también dos arcos de triunfo
dignos de las conmemoraciones de la Roma Imperial, el Arco della Pace
(Corso Sempione) y el de Víctor Manuel III. Por
las diagonales El
viaje en tren desde Roma, pasando por Florencia, Bolonia, Módena, Cremona
y el sudeste de Lombardía, hasta las orillas del lago de Como es una
de esas experiencias que justifican la nostalgia de por vida. Arte
antiguo, pero latente En
la iglesia de Santa Marie delle Grazie, un antiguo convento dominicano
del gótico lombardo, puede admirarse en su refectorio el célebre fresco
de Leonardo da Vinci: La última cena. Otras reliquias bien restauradas
concitan la admiración del turista en la cercana abadía cisterciense
de Chiaravalle (1135-1221), en la antigua catedral de Monza y en la
cartuja de Pavía. Numerosos
centros de altos estudios científicos, politécnicos, legales, religiosos,
de bellas artes y humanidades hacen de este lugar una gran ciudad universitaria
a la vanguardia de la cultura europea, con notables adelantos en lo
industrial e informático. De
todo esto tiene ocasión de enterarse el visitante en la Feria Campionaria
de este mes, una de las más importantes y concurridas del continente.
En esa célebre feria de muestras se exhibe una de las expresiones más
ecuménicas de la moda femenina y el diseño, raro privilegio de los artesanos
lombardos de la seda y la joyería. Particularmente
llamativa es la exposición de la industria editorial y periodística
de Italia y del mundo, de la que vale la pena hablar específicamente
y con más detenimiento. Las dos grandes estaciones aéreas de Linate
y Malpensa, sincronizadas con el metro de Milán, están bien organizadas
para recibir a los modernos peregrinos del arte, cada vez más numerosos.
Más de siete millones de turistas acuden anualmente a esta metrópoli
y su itinerario paradisíaco de lagos esmeralda: Maggiore, Como, Iseo,
Garda, casi tantos viajeros como los que visitan la región de Venecia,
Roma o Florencia. Al
mejor estilo gótico Con
sello propio El
Duomo es símbolo histórico de la belleza y de la tenacidad creadora
de Lombardía, cuyo pueblo es uno de los más cultos de Italia y con un
índice de alfabetización del 99,5 por ciento. Fuente, La Nación |
| Datos
útiles El
pasaje aéreo desde Buenos Aires, ida y vuelta, hasta Milán cuesta
alrededor de 1000 dólares. Alojamiento Una
habitación doble en un hotel tres estrellas cuesta entre 75 y 140
dólares; alrededor de 200 en uno de cuatro, y hasta 400 en uno de
cinco. Más
información Oficina de Turismo de Italia, Avda. Córdoba 345, de lunes a viernes, de 10 a 12; 4311-3542. |
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