De un modesto puerto de pescadores a principios de siglo, a la moderna urbe dominada por luminosos cristales y autopistas que conducen a infinidad de sitios donde la consigna es divertirse, Miami y los municipios que la rodean son, sin duda, sinónimo de placer con ritmo latino.  Turistas despreocupados comparten la energía de esta ciudad y sus playas, que vibran con el calor del sol y el de las estrellas del mundo de la moda, la música y el cine, junto con sus más de dos millones y medio de residentes.

A través del aeropuerto internacional de Miami ingresa buena parte del turismo del al país, sobre todo desde Latinoamerica y el Caribe.  Muchos de los que llegan se quedan de visita y, más allá de Miami, contemplan otras alternativas para pasar sus días en la península: hacia el norte el condado de Palm Beach, paraíso para los golfistas, y el de Broward con su elegante capital Fort Lauderdale y sus playas tranquilas; camino al sur, los Cayos de La Florida, de naturaleza única, atardeceres de ensueño y un pasado plagado de  recuerdos de artistas y literatos.  

Miami latina y colorida

 Con apenas un siglo transcurrido desde su nacimiento, huelga decir que Miami es el sueño americano hecho realidad.  Altos edificios, mansiones deslumbrantes rodeadas de vegetación tropical, playas y palmeras, se alternan con importantes centros comerciales, lujosos yates y veleros,  sofisticados restaurantes y discotecas.  Greater Miami and the Beaches, como lo publicita el ente de turismo local, es un espacio donde impera la tolerancia, y la creatividad marca el paso que, inmediatamente, copiarán otras capitales del mundo.

La llegada de los noventa ha afianzado esta tendencia, y lo que alguna vez fuera  el lugar adonde se dirigían los jubilados estadounidenses en busca de climas templados. se ha convertido en un área que atrapa a cultores del arte y los espectáculos, y cuyo éxito se basa en una eléctrica mezcla de colores y sabores que remiten a los descubridores españoles de La Florida.

 Gianni Versace se enamoró de Miami porque le recordaba, según dijo alguna vez, a la Rivera fancesa en su época de gloria.  Su trágica muerte ha dotado a la  ciudad de un nuevo punto de atracción: los turistas no dejan de pasar frente a su residencia en el arquetípico distrito Art Déco.

Para tener un panorama de lo que conforma el sostenido boom turístico de Miami, no se pueden dejar de mencionar algunas de las alternativas que ofrece.  Comenzamos por Miami Beach, producto de la visión de John Collins quien, allá por 1909, vio el potencial de esta isla cuyas costas hizo rellenar de arena.  Convertida en el centro de vacaciones invernales del país en las décadas del cuarenta y cincuenta, el fin de siglo la encuentra pujante y renovada, con una hotelería de primera, un importante centro de convenciones y toda la “movida” del sitrito Art Déco.

Con su peculiar estilo arquitectónico este barrio, también conocido como el South Beach, cuenta con más de 800 edificios que han recuperado su esplendor original; Lincoln Road, una peatonal donde se dan cita galerías de arte y boutiques de prendas sofisticadas; playas atestadas de gente linda, aspirantes a modelos o estrellas de cine, y una selección de bares, restaurantes y clubes nocturnos que convocan a todo el mundo a las inmediaciones de la famoa Ocean Drive.

En pleno centro, sobre lo que hoy es South Miami Avenue, nació esta ciudad, fruto del acuerdo entre Julia Tuttle con Henry Flager.  Ella, una viuda en cuya propiedad crecian naranjos, él un industrial que trajo el ferrocarriil hasta Miami, a cambio de parte de las tierras de Tuttle.  Con el tren llegaron los hoteles, los negocios y cientos de personas atraídas por la promesa de esta porción tropicasl de Estados Unidos.

El tiempo ha  tornado al downtown en una hilera de rascacielos que se visten de rosas y grises acerados cada atardecer, y se entremezclan con multitud de tiendas y negocios que ofrecen artículos más baratos , muchos de ellos atendidos por vendedores con acento cubano.  Sobre la costa, el complejo de compras Bayside, Marketplace es el símbolo de la renovación de esta parte de Miami y paso obligado para los visitantes.

  Ubicado en el antiguo muelle de la bahía, nuclea tiendas de todo tipo con bares al aire libre y un auditorio abierto en el que, de primavera a otoño, cuando cae el sol, se escuchan acordes de reggae, jazz y ritmos latinos.

Coconut Grove fue una comunidad floreciente cuyo primer hotel, el Bay View House, abrió sus puertas doce años antes de que Miami se convirtiera en ciudad; hoy es un barrio residencial bordeado de palmeras y mangos.  Recorrer la Villa Viscaya y sus jardines, antigua residencia del magante James Deering convertida en museo, o el Cocowalk, centro de compras y entretenimientos, punto de reunión para locales y turistas, al igual que el Planet Hollywood que se encuentra a un par de cuadras del mismo.

El refinamiento del Mediterráneo en Coral Gables, con sus mansiones de estilo español enmarcadas por jardines de césped aterciopelado; la fantasía de la Piscina Veneciana con su arquitectura italiana, y el Hotel Biltmore con sus patios moriscos y su torre imitación perfecta de la Giralda, por el que pasaron los más famosos artistas del Hollywood de los ´20 , son una muestra de lo que guarda este municipio con reminiscencias del Viejo Mundo.

Los que saben de elegancia dicen que visita a Miami sin pasar por Bal Harborur Village es incompleta, aunque no sólo sea  para comprar con la vista en las vidrieras de sus refinadas tiendas.  Flores tropicales y cocoteros, canchas de tenis y de golf, una atmósfera pacifica y segura atrapan a los turistas, principal fuente de ingresos para este municipio, de hoteles ubicados sobre la playa que ofrecen a sus huéspedes habitaciones con hermosas vistas al mar o a sus jardines, y la posibilidad de hacer windsurf, snorkeling y otras actividades.

El shopping es uno de los deportes favoritos que practican, casi sin excepción, todos los que están o visitan Greater Miami and the Beaches, Gigantescos malls como el Aventura, el Dadeland y el Omni, los negocios del downtown y los complejos del Bayside, el Cocowalk y Bal Harbour proporcionan una amplísima variedad de opciones.

 Golf  y Playa en Palm Beach

 Localizado sobre la costa sudeste de La Florida, aproximadamente a una hora y media al norte de Miami, el condado de Palm Beach es el centro de atraccion  para los amantes de la actividad fisica y los aficionados a los espectáculos deportivos.

Su territorio con  5.266 kilómetros cuadrados, es el de mayor extención al sur del río Mississippi y abarca 38 municipios.  Sus playas, desde la concurrida Jupiter Beach hasta las de Boca Ratón, enmarcan paísajes de endueño a lo largo de 76km sobre el Atlantico.

Cenca de tres millones y medio de viajeros eligen este punto para pasar sus vacaciones cada año, pero además de ellos más de un millon de personas encontraron en el condado su lugar de residencia.  Se dice que muchos de sus habitantes en realidad vinieron de paso y decidieron quedarse para siempre, atrapados por  el agradable clima y la pacífica atmósfera de la región.

Los balnearios y centros de diversión más renombrados son Carlin, Coral Cove y Jupiter Beach, los tres en el área de Jupiter; el Jhon McArthur, en Singer Island; Lake Worth Beach, en el extremo este de Lake Worth Road y el Spanish River, en Boca Ratón.

Decir Palm Beach es casi sinónimo de deportes; el golf es uno de los más difundidos, y para los que lo practican, tal vez este sea un paraíso, con nada menos que ciento cuarenta y cinco canchas, entre las que figuran circuitos de importancia  en torneos de alto nivel internacional.  Los campos más prestigiosos están abiertos sólo para los miembros y los huéspedes de los hoteles, y la temporada más concurrida va de diciembre hasta abril.     

 

Copyright© 2000 - 2004 ALL RIGHTS RESERVED TO MPEREYRAROBLES® - webmaster -

1