Gran Pirámide de Gizeh

la Esfinge y las Pirámides

 

Heliópolis (Egipto) o Ciudad del Sol (en árabe, Sin Shams); literalmente 'pozo del Sol', ciudad del norte de Egipto, en la gobernación de El Cairo, y junto a la ciudad del mismo nombre. La moderna Heliópolis es una ciudad planificada, cuyos primeros edificios se construyeron en 1905. La ciudad tiene un hipódromo y otras instalaciones deportivas, y es donde se emplaza el aeropuerto internacional de El Cairo. Recibe su nombre en honor de la antigua ciudad en ruinas de Heliópolis, que fue el centro del culto al dios del sol Ra. La ciudad moderna, a la que en ocasiones se denomina Nuevo Cairo, suele considerarse como parte de El Cairo.

Cuando ir 

La mejor época para visitar  Egipto es durante los meses de invierno, de noviembre a marzo, cuando las noches  son frescas y los días no resultan sofocantes.  Sin embargo, los precios suelen ser más altos en esta época , y los hoteles están a menudo llenos.

El tiempo en abril es impredecible y con frecuencia muy ventoso; es, de hecho, la estación del jamsin o tormentas de arena.  De mayo a septiembre hace mucho más calor.  El Cairo puede ser muy caluroso y el Alto Egipto especialmente tórrido.  Durante estos meses, se recomienda a los visitantes que planeen sus excursiones a los lugares arqueológicos a las horas más frescas del día, ya sea por la mañana muy temprano o a última hora de la tarde.  No obstante, la mayoría de los hoteles tienen aire acondicionado y todos los establecimientos de primera clase disponen de piscina.  Hacia octubre habrá pasado lo peor del verano.  Durante el Ramadán, el mes sagrado de ayuno determinado por el calendario lunar, los musulmanes piadosos se abstienen de comer y beber desde el alba hasta la puesta del sol y el ritmo de vida es generalmente lento.  

Como llegar 

La posición geográfica estratégica de Egipto hace de él un importante y conveniente punto de unión de tres continentes:  Europa, Asia y África.  Actualmente, El Cairo es la principal terminal aérea de Oriente Próximo, y Alejandría y el Canal de Suez son los centros del tráfico marítimo.

Es bastante difícil llegar a Egipto por tierra.  Hay dos carreteras a las que se une el tramo sudanés de la larga vía  que comunica El Cairo y Ciudad del Cabo.  La carretera costera norteafricana que comienza en Tánger cruza Marruecos, Argelia, Túnez y Libia.  El tramo libio se conoce como la carretera de Rommel?, es necesario un visado de tránsito , y sólo se puede obtener con un pasaporte traducido al árabe de antemano  El hecho de que Egipto y Libia no tengan relaciones diplomáticas puede crear  algunos problemas al viajero.  La otra carretera costera va hacia el este hasta Jerusalén, Ammán y Damasco, donde empalma con la carretera que une Estambul con Nueva Delhi.  El uso de estas carreteras depende del estado de las relaciones entre los países en cuestión en ese momento, de modo que es importante mantenerse bien informado si se piensa viajar a Egipto por carretera.  Se pueden embarcar los automóviles hasta Alejandría desde Venecia, Ancona, Nápoles, Marsella y Atenas.  Las principales compañías que operan en estas rutas son: Adriática, con oficinas en Venecia y en 33 sharia Salah Salem, en Alejandría, la Egyptian Maritime Company, en la avenida el Hurreya, Alejandría, y DFDS, Menatours, edificio el Nasr, calle el Nil, Giza, Telf. 84 31 60.

Existe vuelo directo de VivaAir entre Madrid, Barcelona y El Cairo, y desde las principales ciudades europeas y las capitales de Oriente Próximo operan muchos vuelos tanto directos como con escalas.  El Cairo es la única capital árabe con vuelos regulares desde y a Tel Aviv, con las compañías El Al y Air Sinai.  Otras líneas aéreas que vuelan a El Cairo son: Austrian Airlines, Gulf Air, TWA, Air Malta, Alitalia,  Balkan Air, JAL, JAT, KLM, LOT, Olympic, Royal Air Maroc, Sabena, Swisair, Tarom, Thai, British Airways e Interflug. 

Información turística  En Egipto se puede obtener información en las diferentes oficinas del Ministerio Egipcio de Turismo, cuya central está en 5 sharia Adly, El Cairo, telf. 92 30 00.

En España la Oficina egipcia de Turismo está en Alcalá, 21, 28014 Madrid, telf. 221 34 06

La Policía Turística se encuentra en todos los lugares de interés, en puertos, terminales aéreas y estaciones.  Se  les puede identificar por sus brazaletes, y ayudarán al visitante en todo tipo de situaciones como son ofrecer información, indicar direcciones, o intervenir en disputas con taxistas y comerciantes.  

Pasaportes y Visados 

Se exige a los visitantes tener pasaporte o un documento equivalente válido durante al menos seis meses desde la fecha de entrada.  Se puede obtener un visado de turista en la embajadas o consulados de Egipto en el exterior, válido por 30 días y renovable hasta  un máximo de seis meses.  Para solicitar un visado se requiere un pasaporte en vigor, una fotografía y el pago del impuesto de entrada que se pedirá  a la llegada.  También se puede conseguir el visado al llegar a un puerto o frontera, pero para evitar colas innecesarias sería recomendable obtenerlo de antemano y solicitar una duración de estancia  mas larga para tener mayor flexibilidad en los planes de viaje.  Los que opten por lo general en un visado colectivo que obtiene la agencia de viajes.  Las extensiones de visado de hasta seis meses se pueden solicitar y se expiden en la Oficina de Pasaportes, Mugamma, Palacio del Gobernador, sala 16,, Midan el Tahrir, El Cairo.

Las embajadas egipcias en el exterior expiden también visados  especiales de estudiante válidos por un año.  Se puede obtener  información sobre visados de negocios o permisos de trabajo  en las embajadas y consulados egipcios.  Una vez en Egipto, a los visitantes se les exige registrarse en la Mugamma o en la comisaría más próxima dentro de los siete días siguientes a la llegada.  Los hoteles se encargan de registrar a sus huéspedes; los que se alojen en pensiones o casa privadas deberán registrarse personalmente.

 Vacunas 

Actualmente no se exige vacunación antivariólica.  Sin embargo, los visitantes procedentes de zonas endémicas deben presentar un certificado en vigor de vacunas del cólera y la fiebre amarilla.  La vacuna del cólera es válida para seis meses a partir del sexto día después de la inoculación; la de fiebre amarilla, por su parte, es válida para diez años desde el décimo día después de la inoculación.  Las regulaciones sanitarias están cambiando constantemente para ponerse al día de la marcha de las epidemias en el mundo y de los avances médicos, y las autoridades egipcias son muy estrictas con la salud pública.  Lo visitantes que lleguen de áreas infectadas sin los certificados pertinentes deberán permanecer en cuarentena antes de que se le permita la entrada.  Es conveniente informarse con antelación den la ofician de la OMS.  

Indumentaria 

Aunque los días de verano son calurosos, la temperatura desciende por la noche, por lo que es conveniente llevar un suéter fino o un chal.  Los sombreros ligeros de ala ancha protegen contra el calor, la insolación y las quemaduras.  El algodón egipcio tiene fama de ser el mejor del mundo, y rápidamente se podrán descubrir las muchas ventajas de una galabeyya, la típica túnica larga de mangas amplias que usan los locales.

Durante el invierno, las noches son bastante frías y sólo los hoteles principales disponen de calefacción; sin embargo, los jerseys y rebecas serán suficiente abrigo.  Asimismo, una gabardina fina es muy útil, mientras que el paraguas puede estar demás .  Durante el día bastará con ropa normal de entretiempo.  El servicio de lavandería es rápido, eficiente y barato en Egipto, de modo que es innecesario cargar con un gran guardarropa.  Sea cual sea la época en que se viaje, se debe tener en cuenta que Egipto es un país musulmán, y mas conservador de lo que pudiera parecer en un principio.  Las mujeres deben vestir discretamente y evitar los escotes amplios, minifaldas y pantalones muy cortos.  Los hombres tendrán que evitar también esto último.  A los visitantes vestidos inadecuadamente se le puede negar la entrada a los templos, mezquitas e iglesias.  

Qué llevar 

No hay que olvidar las gafas de sol, bronceadores y cremas protectoras, así como cualquier medicamento necesario, pues puede  que no se encuentre o se venda con nombre diferente.  Se venden los productos cosméticos y de tocador conocidos internacionalmente pero a precios algo más elevados.  Sería una buena idea llevar toallitas mojadas, repelente de insectos y cualquier loción especial que se pueda precisar.  Si en el programa se incluyen excursiones frecuentes a lugares arqueológicos , será necesario incluir una cantimplora o un termo y una linterna eléctrica.  Es conveniente hacer una fotocopia de cualquier documento de viaje importante, incluido el pasaporte, el permiso de conducir y el carné de identidad, y mantenerlas separadas de los originales durante el viaje.  

Llegada en avión 

El aeropuerto internacional de El Cairo es una concurrida terminal aérea que es una concurrida terminal aérea que puede desbordarse de pasajeros en temporada alta.  Después de presentar las tarjetas de llegada hay que pasar controles de salud y seguridad.  Los visitantes que no viajen en grupo o aquellos sin visado, deberán cambiar 150 dólares norteamericanos en moneda local al cambio oficial, tras lo cual les expedirán un visado de turista.  Hay que conservar todos los recibos  de cambio y el ?formulario D? u otros formularios de declaración de al aduana (se cumplimentan al llegar), pues habrá que presentarlos al partir.  A todos los visitantes sin excepción se les exige registrarse en el Ministerio del Interior, en el Mugamma, dentro de los siete días siguientes a la llegada; el no hacerlo supone una fuerte multa.  Cuando se viaja fuera de El Cairo, hay que acudir a la comisaría local si se desea permanecer más de tres días

Desde el aeropuerto al centro de El Cairo hay una distancia de unos 20 km.  Se puede tomar un taxi; hay también servicio de limusinas, ofreciendo por Limousine Misr, que funciona las 24 horas del día.  Son un  poco más caras que los taxis, pero se pueden pedir por teléfono al número 83 13 58 o 82 45 39 de El Cairo, y un coche será enviado a la dirección requerida.  Si se opta por tomar un taxi, no hay que olvidar negociar el precio (alrededor de cinco libras egipcias al centro de El Cairo) antes de partir, porque los taxistas no utilizarán el taxímetro casi con toda seguridad o doblarán la tarifa.  Normalmente, el trayecto hasta El Cairo desde el aeropuerto dura 20 o 30 minutos en coche.  En las horas punta, sin embargo, puede necesitarse una hora y 20 minutos para llegar al centro de la ciudad.  Ya que las formalidades de entrada quizá sean bastante largas y el traslado al hotel requiera algún tiempo , es mejor llegar por la tarde.

  Aduanas

Los visitantes pueden llevar cualquier artículo personal que juzguen necesario para su estancia, así como 200 cigarrillos o 50 cigarros y un litro de alcohol.  Si se posee más de una cámara, es recomendable registrarlas utilizando el ?formulario 54 KML?  para evitar inconvenientes al salir del país.  Por la misma razón, se deben declarar las joyas y otros  objetos de valor en un ?formulario D?.

A la llegada, las autoridades aduaneras pueden exigir el pago de un impuesto de importación por algunos productos de alto valor comercial, pero será reembolsado al partir si se demuestra que se sale con ellos.  Cualquier animal que se lleve deberá tener el certificado de vacunación antirrábica correspondiente y un certificado médico expedido por un veterinario que garantice que el animal goza de buena salud.  Además, los dueños de perros tienen que pagar un impuesto mínimo de entrada para animales domésticos, y a continuación se les proporciona un medallón de identidad que debe unirse al collar de modo que se vea fácilmente.

Están prohibidas las armas de fuego.  Sin embargo, el Ministerio del Interior  expide licencias temporales para la importación de equipos de caza.  Con el fin de obtener este permiso se debe dirigir una petición al Ministerio en la que se detalle el nombre, la nacionalidad, el número de pasaporte y la duración  de la estancia en Egipto, más una descripción asimismo detallada de las armas, dos fotografías y el recibo oficial de haber abonado las tasas correspondientes.  Todas las armas declaradas de este modo deben ser reexportadas al salir del país. Si, por cualquier motivo, las autoridades no expiden la licencia requerida, las armas serán consignadas en la frontera o por las autoridades aduaneras y devueltas a su propietario al partir éste.    

Viajar por Egipto 

Moneda

La unidad monetaria es al libra egipcia (LE), que se divide en 100 piastras.  Hay  billetes de 1,5,10,20,50 y 100 LE  y monedas de 5,10, 25 y 50 piastras.  Los visitantes se encontrarán con varias formas de moneda de diferentes pesos y dimenciones, pero del mismo valor monetario.  Algunas llevan grabados sólo caracteres y números árabes, que  en los países árabes, son diferentes de los que llamamos ?números arábigo?.  Se puede llevar una cantidad ilimitada de moneda extranjera, pero no más de 20 LE  en moneda egipcia, la que hay que declarar en un ?formulario D? al llegar,  Este formulario se debe conservar, pues será de utilidad al cambiar divisas y también para volver a cambiar al marchar.  De hecho, todos los recibos de cambio expedidos por bancos deberían conservarse durante la estancia.  Al salir, las libras eqipcias se pueden convertir en moneda extranjera sólo presentando recibos válidos de bancos o cambistas oficialmente reconocidos.

El Gobierno egipcio ha frenado con éxito el mercado negro, y , con un cambio actualmente muy favorable, los visitantes occidentales no necesitan cambiar dinero de este modo.  Sin embargo, muchos turistas se aprovechan del mercado negro, pero hay leyes contra esta práctica, y , si se aplica, son bastante severas.  Los cheques de viaje se cambian fácilmente en bancos o cambistas oficiales.  Aunque las tarjetas de crédito están ganando popularidad en Egipto, su uso se ve limitado por el momento a los grandes hoteles, restaurantes de lujo y tiendas con una clientela turista regular. 

Hora oficial

Egipto tiene dos horas de adelanto respecto al horario del meridiano de Greenwich, y una respecto a España.  En verano, de mayo a septiembre, se adelanta una hora.

Alojamiento

Durante los últimos años se han construido o renovado varios hoteles, la mayoría de los cuales pertenecen a cadenas hoteleras internacionales.  Sin embargo, el alojamiento en la temporada alta de invierno, de modo que es importante hacer la reserva con bastante antelación.  Los hoteles egipcios se dividen en cinco categorías, desde una a cinco estrellas.  Los hoteles de lujo y primera clase no tienen nada que envidiar a sus correspondientes en otros lugares del mundo.  Algunas de las pensiones tienen precios razonables, aunque muchas son bastante espartanas y no demasiado limpias para los turistas extranjeros.  Normalmente se alojan en ellas jóvenes que viajan  con mochila y los que disponen de un presupuesto muy escaso, a quienes no importa cierta incomodidad, el ruido t que la pensión esté atestada.  Desgraciadamente, los hoteles en Egipto se concentran en ciertas zonas.  Fuera de El Cairo, Alejandría, Luxor, Asuán, Hurgada y Port Said, hay sólo hoteles muy pequeños.   

Horarios 

Como en todos los países islámicos, el viernes es día festivo.  

Fiestas

Las fechas siguientes son fiestas oficiales:

 1 de enero: Día de Año Nuevo;  22 de febrero: Día de la Unión; 1 de mayo: Día del Trabajo; 18 de junio: Aniversario de la evacuación británica; 23 de julio: Aniversario de la Revolución Egipcia; 6 de octubre: Día de la Fuerzas Armadas ; 24 de octubre: Aniversario de Suez; 23 de diciembre: Día de la Victoria.

Las fiestas  islámicas siguen el calendario lunar musulmán y se van adelantando de 10 a 12 días cada año. 

Se observan las siguientes fiestas musulmanas:  Mouled el Nabi (?Nacimiento del Profeta?), Eid el Adha (el Bairam, que celebra el final de la peregrinación  anual  a La Meca); Eid el Fitr (fiesta de ruptura del ayuno? al final del mes de Ramadán).

Durante el Ramadán, los musulmanes practicantes ayunan desde el alba hasta la puesta de sol.  Así las actividades se ralentizan o casi se paralizan.  Es un período en que los visitantes pueden encontrar toda clase de inconvenientes, de modo que sería preferible viajar a Egipto (y a otros  países musulmanes) en esta época. 

Festivales

Además de la Feria Internacional de El Cairo, durante la primera mitad de marzo, una celebración primaveral aún más interesante que se remonta a tiempos de los faraones es el Sham  el Nessim, literalmente el ?olor de la primavera?, un  festival tradicional que tiene lugar el lunes de Pascua de Resurección, a continuación de la Pascua copta.  Los antiguos egipcios celebraban esta fiesta presentando una flor de loto a sus esposas, y las familias navegaban Nilo abajo en falcas cubiertas de flores.  En la actualidad, toda la población celebra este día con picnics en los parques y jardines a las orillas del Nilo.  La fiestas del calendario  musulmán también se observan. 

Idioma

El árabe es la lengua oficial en Egipto, aunque mucha gente de nivel cultural alto habla con fluidez ingles y francés.  En los hoteles principales y restaurantes frecuentados por turistas, la plantilla habla casi siempre inglés y francés y muy a menudo alemán e italiano también.

Servicios postales y telefonicos

En El Cairo la oficina central de Correos , situada en Midan el Ataba, está abierta las 24 horas del día.  Todas  las demás oficinas están abiertas de 8.30 h a 15 h todos los días excepto los viernes.  También se pueden adquirir sellos en los hoteles.  Si se desea enviar un paquete al extranjero, se debe obtener en primer lugar un certificado de exportación en la oficina central de Correos.  A menudo, sin embargo, el establecimiento donde se haya  adquirido el objeto se ocupará de estas formalidades a cambio de un recargo adicional por el servicio.  Las cartas enviadas a turistas con dirección imprecisa se pueden dirigir al apartado de correos de la ciudad.   Los telegramas en lengua extranjera se aceptan en las oficinas de PTT en sharia Adly, sharia el Alfy, sharia Ramsés, Midan el Tahrir y en las sucursales de Maadi, Dokki y Zamalek.  Se habrá de tener en cuenta que la dirección del destinatario y la firma del remitente también se contabilizan en el coste, y que al pasar de 21 palabras el precio de cada una aumenta.

A pesar de las mejoras recientes, el  servicio telefónico egipcio dista mucho de ser perfecto.  Para evitar interferencias y números erróneos hay que marcar estos despacio.  Las cabinas públicas se encuentran en las inmediaciones de las estaciones, en las plazas principales y vestíbulos de los hoteles, y en ellas hay que insertar diez piastras de aluminio, no de latón.  Las tiendas y otros establecimientos pueden permitir también hacer llamadas limitadas.  Las llamadas a larga distancia se han de realizar en las oficinas de teléfonos, o , mucho mejor, en los grandes hoteles.  En ambos casos, se recomienda pedir la conferencia con antelación y estar dispuesto a esperar retrasos.  En las oficinas públicas de teléfonos se asignan los números  y se gritan  cuando esta confirmada la conexión.  No es posible hacer llamadas a cobro revertido desde Egipto. 

Salud

Aunque Egipto es en general  saludable, algunas precauciones básicas pueden prevenir ciertos problemas.  Habrá que poner especial atención a la higiene de los alimentos y ser cuidadosísimo al consumir alimentos comprados en el mercado, en la calle o en plazas al aire libre.  Las frutas y verduras frescas se deben lavar o pelar.  Evítese comer ensaladas y bocadillos que no estén convenientemente envueltos.  Aunque en los hoteles y ciudades principales se asegura que el agua del grifo es potable, es mejor ser cauto y beber sólo agua embotellada, y cerciorarse de que se trata de una botella perfectamente precintada y de que se abre en ese momento.  Es preferible resistir la tentación de beber zumos recién exprimidos  de los vendedores callejeros.  

Tras unos pocos días en Egipto muchos turistas sfren la ?maldición del faraón?, un tipo de diarrea que, aunque incómoda, no es grave.  Los medicamentos usuales indicados para la diarrea aliviarán los síntomas (sería prudente llevarlos a mano).  También es buena idea llevar un medicamento bactericida prescrito por el medico para casos más graves.

Nunca esta de mas vacunarse contra el tifus; aunque no hay peligro de contraer malaria.  Habrá que abstenerse de bañarse en el Nilo o en los canales, donde existe el riesgo de contraer bilharziosis, una enfermedad causada por un parásito que se encuentra en aguas estancadas y que ataca el hígado.  Las personas de piel delicada deberán permanecer a la sombra, ya que el sol egipcio puede ser bastante dañino.  En casos de quemaduras  severas, el yogur aplicado en las zonas afectadas proporciona al instante un alivio temporal.  En Egipto se pueden comprar sombreros de ala ancha, pero es mejor llevarse las gafas de sol, trajes playeros y, aún más importante, loción para los mosquitos.  No se encuentran tabletas de sal, y es recomendable llevarlas, especialmente durante los periodos más calurosos del año. 

Fotografía

Egipto ofrece un sinnúmero de temas fotográficos.  Sus ciudades mágicas, las imponentes pirámides, la vida de los bazares, los rostros  de los niños  y ancianos que recuerdan los retratos de los antiguos egipcios, el poderoso Nilo y los oasis exuberantes son sólo algunas de las muchas y bellas facetas de esta tierra.  Hay que recordar llevar bolsas de plástico o una funda de cámara para protegerla del polvo y la arena que se mete por todas partes.  El sol es muy fuerte y  puede ser de un brillo abrazador.  Los errores de sobreexposición son comunes, así que habrá que tener cuidado durante las horas centrales del día y usar un filtro polarizador.  Se permite hacer fotos con flash en casi todas las tumbas y lugares arqueológicos.  Hay un pequeño recargo por hacer fotografías y utilizar cámara de video dentro de las pirámides, tumbas y museos, pero las tasa por filmar con propósitos comerciales son mucho más altas.  No se permite utilizar el flash dentro del Museo de El Cairo, y , aunque se puede adquirir una entrada especial para hacer fotos ordinarias en el museo, la iluminación es tan pobre que no merece la pena hacerlas.  Tardan algunos días en revelar las películas en blanco y negro y al menos diez días si son Ektachrome y Agfacolor; se recomienda revelar las fotos al regresar a casa, pues los resultados no son siempre buenos en Egipto.  No se pueden tomar fotografías de las zonas militares, áreas industriales, puentes e instalaciones similares, o del personal militar y oficial.  Las zonas estratégicas como la presa de Asuán se pueden fotografiar a las personas, especialmente a las mujeres y ancianos.  Al llegar no hay que olvidar rellenar un ?formulario 54 KML? para la reexportacion de cámaras y equipo fotográfico.

Electricidad

En las ciudades principales como El Cairo y Alejandría, la corriente eléctrica es de 220 voltios, mientras en otras zonas es de 110 voltios.  Los enchufes son del tipo europeo.

Cruceros por el Nilo 

Un crucero por el Nilo es probablemente el momento culminante de la mayoría de las visitas a Egipto.  Gran variedad de barcos van de El Cairo a Asuán y viceversa.  Los hoteles principales tienen también sus propios barcos que ofrecen diferentes servicios.   Mas pequeños que los cruceros regulares, los barcos del Nilo pueden acomodar de 20 a 150 pasajeros en camarotes relativamente espaciosos.  Además de los servicios regulares, los barcos mayores tienen piscina, solarium, espaciosas zonas recreativas, entretenimientos nocturnos, lavandería y salones de belleza.  Los cruceros salen de El Cairo, Luxor y Asuan y duran entre 3 y 16 días, dependiendo de la ruta  e itinerario.  Casi todos los barcos grandes están equipados con aire acondicionado, lo que hace que estos viajes sean muy agradables en pleno verano.  Sin embargo, sigue siendo recomendable viajar al Alto Egipto durante los meses más frescos, pues las visitas en tierra pueden ser muy calurosas a menos que se realicen por la mañana muy temprano o al final del día.  Los precios durante el verano son considerablemente más bajos, a veces solo un poco mas de la mitad de las tarifas que rigen en invierno, a causa del intenso calor.  La mayoría de los cruceros operan entre Luxor y Asuán, con paradas en Esna, Edfu, y Kom Ombo para ver los templos ptolemaicos.  Este tipo de crucero dura normalmente cuatro días.  Otros van un poco más hacia el norte, para incluir Dendera y Abydos, pero solo unos pocos recorren la distancia completa entre El Cairo y Asuán.  Los que lo hacen, realizan paradas en lugares interesantes como Tell el-Amarma y Beni Hassan, y pasan por la rica región agrícola del Egipto Medio. 

Gastronomía

 La cocina egipcia, aunque fuertemente influida por las tradiciones culinarias árabes, turcas y europeas (francesas e italianas en particular) es muy distintiva.  La situación geográfica del país favorece el crecimiento de una variedad inmensa de frutas durante todo el año.  La pesca en el Mediterráneo y el mar Rojo es excelente, aunque se debería evitar el pescado del Nilo.  Los  preceptos coránicos relativos a la comida no se observan aquí estrictamente, e incluso aunque los musulmanes egipcios no coman cerdo, algunos beben alcohol, que también se produce localmente.  Los vinos egipcios son bastante buenos, e igualmente la cerveza.  Entre los ingredientes de la cocina egipcia, el ful (habas) es lo más popular, seguido de las lentejas, varios cereales, y verduras y hortalizas mediterráneas como los tomates, calabazas, berenjenas, pimientos, cebollas y otros vegetales locales desconocidos en Europa.

Muchos ingredientes como el sésamo, , las especias, las pasas y las aceitunas caracterizan los platos típicos.  Entre las carnes, el cordero es el más popular, seguido del pollo y la paloma.  Sin embargo, el pescado y los mariscos son menos apreciados por los egipcios.

La comida tradicional de Oriente Próximo consiste en varios platos que por sí solos pueden constituir un almuerzo.  El aperitivo más típico, el felafel (también conocido como taameya), lo constituyen unas bolas de habas blancas machacadas y fritas con especias y aceite de oliva.  El baba gannuq está hecho con berenjenas en puré y pasta de sésamo, mezclado lo cual se aliña con especias, aceite de oliva, limón y ajo y se sirve con pan.  La tehina (pasta de semillas de sésamo) y el magnífico yogur local, leban zabadi, más espeso y cremoso que el común, se utilizan a menudo como base para salsas frías con pan y varios tipos de verduras.  El plato nacional es el ful midammis, preparado con habas cocidas en una salsa espesa de tomates y especias; este plato varía según los sitios y el origen del cocinero.  La molojeya es también popular; se compone de una sopa gelatinosa hecha  con una verdura local parecida a la menta, de sabor cercano a los paladares occidentales.  El kushari está hecho con arroz y macarrones pequeños en una salsa de lentejas, cebolla y  jengibre .  La carne se sirve a menudo como shish kebab (bolas de cordero picado), aderezada con cebollas, limón, perejil y oréganos.  Otro manjar muy apreciado son las palomas, que se crían en gran cantidad en el país.  Los platos de arroz son la base de las comidas normales, las cuales se completan con postres, varios de ellos procedentes de la rica cocina de Oriente Próximo.  Además de los diferentes pasteles turcolibaneses (generalmente muy dulces y cubiertos con miel), las pasas y los frutos secos, hay una gran variedad de helados, incluyendo la dondurma y muchos otros que son más fáciles de saborear que de describir.

Entre los mejores vinos locales están  el ?Gianaclis Village? (blanco seco), ?Omar Khayyan?, ?Chateau Gisnsclid? y ? ?Pharaons? (tintos) y ?Rubis d´Egypte? (rosado).  La calidad se corresponde con el precio, de modo que habrá que tener cuidado con las marcas más baratas.  La cerveza también es buena; las marcas locales son: ?Stella?, ?Stella Export? (que es más cara y demasiado dulce para el gusto occidental) y ?Marzen? (que sólo se encuentra en los meses de primavera ).  Otra bebida alcohólica muy popular es el zibib, una especie de bebida anisada que, como el Pernod, constituye un buen aperitivo con hielo o diluida en agua.  Los licores importados son muy caros en los hoteles y restaurantes, así que se recomiendo comprar una o más botellas en las tiendas libres de impuestos del aeropuerto antes de llegar.  Los zumos de frutas y de caña de azúcar se preparan en el acto en puestos y locales especiales por todo el país.  El karkadé, una infusión de color rojo  hecha de flores de hibisco de Asuán, es agradable y quita la sed tomarla caliente o fría (es una buena opción para aquellos que no pueden tomar café, pues se ofrece al visitante muchas veces al día)  El café egipcio se hace al estilo turco, molido muy fino, hervido en agua y vertido (con los posos) en la taza.  Hay tres tipos de café:  saada (amargo), mazbut (medio) y ziyada (muy dulce).  El té se sirve en vasos pequeños.

Deportes

El Cairo dispone de instalaciones deportivas de primera clase; la mayoría de ellas están en los grandes hoteles o forman parte de extensos clubes de campo.  Casi todos los hoteles de cinco estrellas permiten hacer uso de sus instalaciones sin ser huésped abonando una tarifa diaria.  Los clubes de campo y organizaciones deportivas aceptan socios para periodos de tiempo limitados.  Los centros públicos son pocos y a menudo están atestados.

Golf

Hay dos campos de golf en El Cairo: El Gezira Sporting Club en Zamalek ofrece un campo de 18 hoyos, y el Mena House Oberoi Hotel dispone de un campo de 9 hoyos con la impresionante imagen de las pirámides como fondo.  El Gezira Sportting Club alquila el equipo y ofrece también la asistencia de instructores tanto a socios como a invitados.  El Alexandria Sporting Club, en  Alejandría, tiene también un campo  de golf de 18 hoyos.

Tenis

El tenis se juega en las pistas de tierra batida de los hoteles y clubes privados principales.  Las normas y regulaciones son bastante formales, y exigen a los jugadores llevar la tradicional indumentaria blanca.  Entre los mejores clubes de El Cairo están el Gezira Sporting Club, el Maadi y el Tawfikia Tennis Club, donde se disputa el campeonato anual de tenis de El Cairo 

Equitación

Un paseo a caballo alrededor de las pirámides es una experiencia excitante e inolvidable, especialmente a la luz de la luna.  Sin embargo, se recomienda este deporte sólo a aquellos que tengan alguna experiencia, pues los caballos árabes resultan algo difíciles de controlar, sobre todo en el arenoso y traicionero terreno del desierto.  Dos o tres establos en las proximidades de las pirámides ofrecen caballos más dóciles y manejables para principiantes, y también organizan excursiones a caballo a través del desierto desde Giza a Saqqara (aproximadamente cinco horas) para jinetes en forma, bien entrenados y resistentes.  El Ferrusea Riding Club, cerca del Gezira Club, tiene caballos e instructores tanto para expertos como para principiantes. 

Remo

El remo es un deporte prestigioso en Egipto.  La oficina central flotante está en el Egyptian Rowing Club, situado enfrente del hotel Sheraton, El Cairo.

Vela

Egipto ofrece excelentes posibilidades para practicar este deporte.  Ya sea en mar abierto en el Mediterráneo, en el Nilo o en el mar Rojo, a bordo de una faluca equipada con jarcias nubias o en un barco de vela ordinario de dos plazas, está asegurada una experiencia fascinante plena de vistas marinas  y costeras.  Los clubes principales están en Alejandría, Hurghada y El Cairo.  Todos alquilan embarcaciones y la mayoría ofrecen clases de vela.  En El Cairo, los más conocidos son el Maadi Yatch Club, en 8 sharia Demeshk, Midan el-Maadi, telf. 350 91/ 349 25 (también dispone de servicios de baby-sitting para niños entre cuatro y ocho años), y el Cairo Yatch Club, en sharia el-Nil, Giza, Telf. 948 44 15, donde se celebran regatas y competiciones.

Deportes Acuáticos

Los clubes de vela en El Cairo y en otros lugares  turísticos ofrecen la posibilidad de practicar esquí  acuático.  Habrá que evitar, no obstante, meterse en el agua o bañarse en el Nilo, que esta muy contaminado, o donde haya riesgo de contraer bilbarziosis.  Los grandes hoteles, centros deportivos y clubes privados, así como algunos de los barcos de crucero del Nilo más grandes, tienen piscina.  Las arenosas playas del Mediterráneo están abarrotadas de bañistas locales y turistas, especialmente alrededor de Alejandría y Mersa Matruh.  Por su parte, el mar Rojo ofrece un paraíso submarino.  Considerado uno de los mares con mayores riquezas, se encuentra lleno de infinitas variedades de peces de diferentes formas y colores; sus cristalinas aguas son muy recomendables para buceadores profesionales o simples aficionados provistos de un equipo mínimo que deseen observar la maravillosa fauna submarina directamente.  El equipo de submarinismo se puede alquilar en Hurghada y Safaga.

Futbol

Seguido con  avidez por un gran porcentaje de la población, el fútbol es el verdadero deporte nacional egipcio.  Cuando se enfrentan los principales equipos cairotas, la ciudad aparece desierta, pero tras el partido estalla en ruidosos alardes de victoria del equipo ganador: las calles se llenan entonces de banderas y del sonido de los tambores de terracota.  Se puede obtener información sobre horas y fechas de los encuentros preguntando a los conserjes

Carreras de caballos

Hay una gran tradición de cría y entrenamiento de caballos en Egipto.  Las carreras se celebran todos los sábados y domingos desde octubre a mayo en la Gezira Sporting Club y en el Nadi Itihad el Gomhuriyat (mas conocido como el Shams Club), en El Cairo, y se anuncian en los diarios en lengua extranjera.  Se pueden hacer apuestas, pero será reconfortante solo mirar y disfrutar del espléndido espectáculo que ofrece la flor y nata de los veloces caballos árabes.

Otros datos de interés

Baqshishis (propinas)

El problema de las propinas está algo exagerado en Egipto.  Las zonas turísticas se hallan plagadas de personajes que importunan a los extranjeros pidiéndoles baqshish (que significa ?limosna? en árabe, además de ser la palabra utilizada para ?propina?)  Se hace aún más difícil al marcharse del hotel y tener que distinguir quién, entre los muchos camareros, mozos, botones, ayudantes y ayudantes de los ayudantes, ha servido realmente.  No queda otra opción que dar algo a cada uno de ellos, aunque no debería ser en total mas del diez por ciento de la cuenta.  Como regla., se pueden dar cinco piastras por pequeños servicios tales como vigilar el coche, 10-20 piastras a los porteros por cada bulto de equipaje y a los barberos o asistentes del salón de belleza, y 25-50  piastras para aquellos que hayan ofrecido un servicio satisfactorio o excelente.  Hay que ser cortés pero firme con todo lo demás: si no hay servicio, no hay baqshish, pero siempre sin dejar de sonreír.

Al llegar a Egipto, es aconsejable preguntar sobre la escala actual de honorarios para los mozos, limpiabotas, guardas de monumentos sagrados y guías turísticos.

Cigarrillos

Entre las marcas locales de cigarrillos, que generalmente cuestan menos de la mitad del precio de los importados, están Cleopatra, Giza y Nefertiti, todos ellos con filtro y comparables a los cigarrillos americanos.  Los Port Said son mentolados, mientras los Boustany se parecen más a la mezcla turca.

Lavabos

La limpieza e higiene en los lavabos solo existe en los hoteles de cinco estrellas.  Se deberá tener a mano siempre la propia  provisión de papel higiénico, porque normalmente no se encuentra en los servicios de los bares, restaurantes, estaciones, aeropuertos y otros establecimentos públicos.

Periódicos y revistas

En Egipto se publican tres diarios en lengua extranjera: The Egyptian Gazette en inglés, y Le Progres Egyptien y Le Journal d´Egypte en francés.  También se encuentra en los quioscos de periódicos del centro de la ciudad una publicación mensual en inglés, Cairo Today, junto con otras revistas y periódicos extranjeros.

Dragomanes

Los turistas han visitado Egipto durante siglos.  Fue el primer país en tener guías turísticos (dragomanes), que vestían túnicas sueltas y turbante (hoy solo visten así los guisa mas viejos)  Son personajes habituales en las cercanías de los emplazamientos arqueológicos, donde guían a los turistas y narran la historia de los monumentos   Tienen tendencia a exagerar, a contar cuentos increíbles y a adorar libremente coloridos acontecimientos.. Los guías modernos son por lo general mas competentes pero menos pintorescos que sus predecesores.  

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Las pirámides, el desierto, los misterios, son algunas de las múltiples caras que dejan deslumbrados a los huéspedes de este país, que asoma en el planeta como un gran escenario donde el paso del tiempo es el principal protagonista

EL CAIRO (Grupo de Diarios América).- Egipto es un país de superlativos. La tierra de los faraones está llena de obras grandiosas, monumentales, imponentes, talladas tanto por la naturaleza como por la mano del hombre.

Basta pensar en el desierto del Sahara, una alfombra amarillenta que cubre el 95 por ciento del país. O la represa de Asuán, que captura el río Nilo, la segunda mayor del mundo (la primera es Itaipú, en la frontera paraguayo-brasileña), con un lago artificial de 500 kilómetros.

Algunas de las mezquitas egipcias se ubican entre las mayores del mundo árabe.

No es casual, por lo tanto, que Egipto sea el lugar de origen de la célebre expresión obras faraónicas: aun aquello que no fue erguido bajo la tutela de los antiguos monarcas, ya en los tiempos modernos, impresiona por las dimensiones prodigiosas, por lo colosal y, principalmente, por la idea intrigante de cómo y en qué condiciones fue materializado.

Trabajo sobre la piedra

Además del trío de pirámides de Gizeh (Kheops, Kefrén y Micerino, que representan respectivamente al padre, al hijo y al nieto) que se empinan inmensas entre las Siete Maravilllas del Mundo, Egipto está salpicado de millares de obras monumentales esculpidas en la piedra árida y rígida.

Son obras que se resisten, valientes, a la acción del tiempo, a la intervención impertinente de la arena del desierto y a los saqueos y la depredación de bárbaros de todas las épocas, nacionalidades y culturas.

Obras que vencieron a los siglos y que hoy garantizan la supervivencia y el sustento directo o indirecto del 20 por ciento de la población egipcia, estimada en 65 millones de habitantes.

El último año, el país fue visitado por 4 millones de turistas. Podrían haber sido más, si no hubiese sido por los atentados terroristas -como el del templo de Hatchepsut, en Luxor, en noviembre de 1997- que cegaron la vida de decenas de extranjeros inocentes y espantaron a otros miles.

Hoy, el horror desatado por aquellos episodios sangrientos decantó como la arena después de las tormentas del desierto.

Los turistas empezaron a volver en multitud al país cuna del calendario, del vino y de la cerveza.

Es una prueba más de que los antiguos egipcios no perdieron la capacidad de transpirar por el trabajo, persiguiendo obstinadamente la creencia en la inmortalidad: el tiempo pasa, pero las pirámides y las centenas de monumentos esculpidos en la piedra hace miles de años quedan.

Tal como los diamantes, son casi eternos.

Y aun soportando un sol inclemente, tempestades de arena o lluvia de balas de ametralladoras, estarán siempre allí, a la espera de la mirada maravillada de hombres y mujeres de todas las razas e idiomas, para un inolvidable paseo por la máquina del tiempo.

El misticismo de las pirámides

Construidas hace 4000 años, las tres grandes pirámides de Gizeh, entre El Cairo y el desierto, dejan boquiabiertos a turistas y estudiosos del mundo entero.

Frente a aquella montaña de piedras rigurosamente rectangulares de 137 metros de altura, que es la pirámide de Kheops (la mayor del mundo), nadie deja de preguntarse, entre perplejo y desconfiado, cómo fue posible en el 2650 antes de Cristo apilar 2,5 millones de bloques de piedra pulida de entre 1 y 15 toneladas, con encaje perfecto. Pero las pirámides de Gizeh (11 en total) no son las únicas ni las más antiguas de Egipto: hay otras 97 desparramadas por el país y quizás existan algunas más que aún no fueron descubiertas.

Mientras tanto, por la proximidad con El Cairo, por las dimensiones gigantescas y por el misticismo, Gizeh constituye el complejo turístico más famoso y visitado del país.

Desafío a la ciencia

Solamente el año último recibió más de 4000 visitantes por día.

Y ni siquiera es necesario imprimir catálogos de turismo: junto con la Esfinge, las grandes pirámides figuran en los libros de historia de todas las nacionalidades.

Son patrimonio de la humanidad. Iconos de una civilización que todavía hoy desafía a los científicos.

En pleno siglo XX, el hombre ya apoyó los pies en la Luna, hizo volar gigantescos pájaros de lata que pesan toneladas y descifró el código de los genes, pero todavía no logró descubrir la fórmula de los antiguos egipcios para embalsamar los cuerpos y hacer momias capaces de perdurar por siglos.

Por esos misterios y otros, además de ser un asediado punto turístico, Gizeh es una especie de meca de místicos de todo tipo.

No es raro encontrar visitantes en la posición de loto, meditando o rezando sobre los túmulos que quedan dentro de las pirámides.

Recorrer los largos y apretados corredores que llevan a las cámaras mortuorias de Kheops, Kefrén y Micerino -abiertas a las visitas en forma intercalada- es un ritual que inspira hasta a los más escépticos.

Según los místicos, las pirámides emanan energía. Y el solo hecho de estar ante una obra que es testimonio de otra civilización y vio pasar 4500 años de historia produce asombro a quien las contempla.

La Esfinge

Además de las pirámides, Gizeh también es el hogar de la famosa Esfinge, uno de los símbolos más conocidos de la historia de Egipto.

El célebre monumento del león, de 37 metros de largo y facciones humanas, reposa a 350 metros de la pirámide de Kheops.

Según los historiadores, el monumento habría sido construido con el material sobrante de la cantera de donde se obtuvo el material para erguir las pirámides mortuorias de Gizeh.

Muchas veces, a lo largo de los últimos siglos, la Esfinge quedó enterrada bajo la arena del desierto, dejando al descubierto, apenas, su enigmática cabeza de cinco metros de altura.

La nariz y la boca del hombre león fueron destruidas por la acción del viento y de la mano humana; principalmente por los llamados mamelucos, que allí se ejercitaban en tiro al blanco.

El Cairo asombra como un espejismo

EL CAIRO (Grupo de Diarios América).- El Cairo, capital de Egipto, es un monumento a la diversidad. En la metrópolis de 16 millones de habitantes, desparramada en una curva del río Nilo, conviven lo moderno y lo milenario; la riqueza del río con la aridez del desierto; el lujo opulento y la miseria ofensiva; exotismo y sencillez; islámicos y cristianos; costumbres seculares y modismos; sensualidad y religiosidad; pan rudimentario y Coca-Cola. El Cairo es el choque de Oriente con Occidente. Es el resultado de un caldo colorido, exótico, intrigante.

Allí, menús y etiquetas de precios aparecen casi siempre en dos versiones de escritura: la árabe, con aquellas letras que a los ojos occidentales parecen dibujos de arte moderno, y la alfabética.

El idioma oficial también es el árabe, pero en cualquier esquina se oye el inglés... o algo parecido.

Welcome. Have a nice time, improvisan sin formalismos los egipcios cada vez que se cruzan con alguna fracción que denuncia un pasaporte extranjero.

Lo cierto es que los egipcios se destacan por la hospitalidad (a veces, con la segunda intención de una propina, un rito institucionalizado en cualquier rincón de El Cairo) y están siempre dispuestos a la conversación en cualquier idioma.

Saben que el turismo es una fuente caudalosa de recursos en una parte del mundo en donde sólo hay arena y piedras.

Saben que los turistas garantizan el pan árabe de cada día, y por eso los tratan bien.

En El Cairo se encuentran algunas de las paradas obligatorias para quienes visitan Egipto, como el Museo de la Ciudad, que reúne 160.000 piezas, la mayoría de piedra, recuperadas de los templos, tumbas y pirámides.

Es necesario invertir al menos la mitad de un día para descubrir las salas llenas de estatuas, papiros y sarcófagos, entre otros testimonios milenarios de la historia antigua.

En el Museo de El Cairo están algunas de las momias más extraordinarias que sobrevivieron a los saqueos y a los experimentos, como la de Ramsés II, que mantiene la pigmentación de la piel.

Entre los sarcófagos También pueden verse los sarcófagos intactos junto con todos los lujosos objetos de la tumba de Tutankamón, el más joven de los faraones que fue conducido al trono a los 9 años y murió a los 18 (la historia oficial no lo confirma, pero se presume que fue asesinado por miembros del propio gobierno). Hay también papiros de 4000 años y centenas de colosales estatuas de los faraones.

Otra visita imperdible es el barrio copto (cristiano), con sus iglesias que se remontan a los primeros siglos del cristianismo y se cuentan entre las más antiguas del mundo. Y obviamente las mezquitas, que son más de mil sólo en la ciudad. En el centro de la capital, a lo largo de una de las avenidas principales de la metrópolis, hay otra atracción: el mayor zoológico de Oriente y el tercero más grande del planeta.

A la hora de las compras, existen tiendas de souvenirs en todas las esquinas de la ciudad y también dentro de los shopping centers al mejor (y más caro) estilo occidental.

Pero lo verdaderamente imperdible es Khan Al-Khalile, un bazar histórico en el centro de El Cairo. Compuesto por más de dos centenas de pequeños comercios y cafés, el mercado es un gran laberinto de callejuelas, olores y músicas típicas donde los egipcios se abastecían de condimentos, esencias para perfumes, pipas, lustres, joyas y alfombras.

Mientras tanto, la vedette de El Cairo está por todos lados: el río Nilo. Corriente sanguínea de Egipto, el Nilo corta y recorta la ciudad con sus brazos y canales, reflejando sus luces y dibujando un cuadro armonioso con sus puentes, barcos y pequeños restaurantes.

Los propios egipcios están enamorados del río. Todos los días, al final de la tarde, miles de nativos se asoman por las barandas de los puentes antiguos, pasean en barco o atracan en las decenas de bares y cafés colgados de la elevada ribera para enamorarse y conversar Un paseo en camello Ir a Egipto y no pasear en camello es como ir a Nueva York y no andar en sus tradicionales taxis amarillos.

El simpático rumiante, que hasta hoy es el medio de transporte del desierto, es una de las atracciones informales de Gizeh.

Hay decenas de ellos debidamente acompañados por sus dueños, enfundados en sus trajes típicos y listos para recibir dinero en torno de las tres grandes pirámides. Todos adiestrados para llevar turistas y animar fotografías.

De andar tranquilo y despreocupado, olor fuerte (recuerde que si ellos difícilmente se encuentran con agua para beber, mucho menos la utilizan para bañarse), y humor dócil, los camellos son la opción más divertida para recorrer la distancia que separa las pirámides de Kheops, Kefrén y Micerino.

No exigen jinetes con experiencia ni habilidades especiales. Basta un poco de buen humor y equilibrio. Y obviamente, dar algunas monedas al propietario

A metros de la orilla, en la región del Sinaí, se puede bucear entre la fauna marina y admirar los arrecifes de coral

EL CAIRO (Grupo de Diarios América).- El Mar Rojo es agresivamente azul. En pocos lugares del mundo la retina tropieza con aguas de un color tan vivo y centellante como las de la península entre el Canal de Suez y el golfo de Aqaba, frente a Arabia Saudita.

En la región montañosa y desértica llamada Sinaí y bautizada como la tierra de las 24 mil millas cuadradas de nada, los egipcios modernos hicieron uso de la expresión obras faraónicas y, con la argamasa de millones de dólares, levantaron decenas de hoteles, resorts y estaciones de buceo.

Precisamente en ese territorio se encuentra una de las áreas de buceo más bellas y visitadas del mundo. Allí, arrecifes de coral y peces de todas las formas y colores determinan un contraste sin par con el azul fascinante del agua marina y el castaño de las rocas litoraleñas.

Shar el Sheik y Dahab son las playas más buscadas de la región. Dahab es un famoso centro de peregrinación de new hippies y mochileros de todas las etnias. Una especie de Woodstock oriental donde se come pescado fresco acostado en alfombras, debajo de las palmeras, al sonido de Hotel California, de los Eagles. Se cuenta incluso que, después de conocer Dahab, el cantante Cat Stevens decidió convertirse al islamismo y abandonar el showbiz.

En el Parque Nacional Ras Mohammed hay una reserva ecológica de 480.000 kilómetros cuadrados, bien en la punta de la península, donde se puede bucear e ir al encuentro de la fauna del Mar Rojo (nombre que hace referencia a la intensa coloración rojiza que toman las aguas durante la puesta del sol).

Pero no sólo el ocio y el buceo son las atracciones de la región del Sinaí. En esta punta de Egipto, que sirve de puente entre Africa y Asia, también hay espacio para la religión.

Al sudoeste de la península se ubica el monasterio de Santa Catalina, construido en un lugar bíblico: el monte donde, según el relato del Antiguo Testamento, Moisés recibió una señal del mismísimo Dios.

El monasterio, ocupado hasta hoy por monjes de la Iglesia Ortodoxa, además de ser una referencia arquitectónica e histórica es dueño de la segunda biblioteca de manuscritos del mundo en importancia, después de la del Vaticano. También conserva en sus paredes algunas de las más antiguas obras de arte sacro existentes en el globo.

Dos países en uno

Dice el folklore que, durante un viaje a Egipto, la ex primera dama de Brasil Rosane Collor le comentó al por aquel entonces presidente Fernando Collor de Mello: "Fue maravilloso conocer estos dos países, El Cairo y Egipto."

Parece un equívoco, pero en realidad, Rosane no estaba del todo equivocada. El Cairo es un resumen de Egipto, pero Egipto no cabe en El Cairo.

Fuera de la capital es posible encontrar otro país, con colores, ritmos y ritos particulares. Y obras tan o más espectaculares que las pirámides de Gizeh.

Andando un poco más de 30 kilómetros, entre propiedades agrícolas a la orilla del Nilo y villas de pobreza sintomática, se encuentra la necrópolis de Sakara, la más extensa de Egipto.

Es una de las más importantes desde el punto de vista histórico. Allí está ubicada la más antigua pirámide de la historia: la de Zoser, fundador de la tercera dinastía; el primer soberano de Egipto en confiar a un arquitecto la misión de construir en piedra un monumento funerario grandioso.

La obra terminó siendo una pirámide en forma de escalera y lleva el título de la primera obra de Egipto hecha en piedra (hasta entonces, todo se hacía de barro, tronco y hojas de palmera).

A centenas de kilómetros de allí se encuentran algunos de los más bellos monumentos legados por los faraones. Siguiendo hacia el Sur, a la vera del Nilo, está Luxor (o Tebas, según los antiguos), descripta en La Ilíada, de Homero, como la ciudad de las cien puertas.

Luxor es el sueño de cualquier arqueólogo: allá se concentran algunos de los más prodigiosos y colosales monumentos del mundo. Los templos de Karnak forman un conjunto arquitectónico que recibe a los visitantes con casi cien esfinges con cabeza de carnero.

De los 17 templos que lo componen, el más extraordinario es el de Amón, donde todavía es posible admirar las 134 columnas de 21 metros de altura que sustentaban la edificación. En ese complejo también se encuentran otros iconos de la cultura egipcia: los obeliscos gigantes. De los cuatro que se levantaban en el lugar, apenas queda el de Tutmosis I.

Este obelisco, de 23 metros de altura y 143 toneladas, fue construido por su hija, la reina Hatchepsut, considerada la primera feminista de la historia de la humanidad.

El traslado de los templos

Luxor también alberga el Valle de los Reyes, otro deleite para la vista. En un desfiladero, enclavado en una montaña desértica, están las cámaras mortuorias de 10 de los 11 reyes de la dinastía Ramsés. Excavadas, esculpidas y pintadas dentro de la montaña (para prevenir saqueos), las tumbas son obras de arte sin paralelo en la historia moderna.

La más importante es la de Ramsés VI y data del 1200 antes de Cristo.

Para llegar hasta el túmulo en donde fue encontrado el sarcófago con la momia del faraón, hay que recorrer un pasadizo de 120 metros esculpido en la piedra con forma de cuadrado perfecto, con las paredes recubiertas por jeroglíficos y otros dibujos coloridos que hasta hoy mantienen los tonos originales.

La próxima parada es Asuán, a 40 minutos de vuelo o cuatro días en barco desde Luxor. Allí se encuentra la segunda mayor represa del mundo.

Cerrando el paso del Nilo, la represa forma el lago Nasser, de 500 kilómetros de extensión: 350 km en Egipto y los otros 150 en el vecino Sudán. Ciudad repleta de templos y monumentos históricos, Asuán casi los vio desaparecer, literalmente, bajo el agua.

Una megaoperación de ingeniería coordinada por las Naciones Unidas retiró del lecho del lago 14 complejos arquitectónicos históricos y los transportó a un sitio seguro a pocos kilómetros de su localización original.

Fue el caso de la isla Philae y sus estupendos templos dedicados a la diosa Isis, símbolo de la magia, el amor y la fidelidad en la mitología local.

Erguido en el siglo II antes de Cristo en una isla del Nilo, el conjunto fue completamente reconstruido en otra isla de dimensiones semejantes, bloque por bloque y respetando con la mayor fidelidad el diseño original. Lo mismo ocurrió con el templo de Abu Simbel, a 320 kilómetros de Asuán.

Considerada la más bella y colosal construcción del más grande de los faraones de Egipto (Ramsés II), Abu Simbel fue todo un desafío para la ingeniería en la década del 60: en pleno siglo XX, apoyados en las más avanzadas tecnologías de la época, los ingenieros del mundo entero transpiraron sus camisetas para trasplantar el templo, erguido dentro de una montaña, con cuatro estatuas de 20 metros de altura (sólo los labios de cada una tienen un metro de ancho), esculpidas en la roca como fachadas, hace 3000 años.

Frente a esa obra tan espectacular, los especialistas modernos no pudieron más que hacer una versión simplificada y ponerse de rodillas ante la genialidad y la destreza de los antiguos egipcios. Lo mismo que hacen a diario miles de turistas que se sumergen en la aridez del desierto del sur de Egipto. Allí se encuentran con uno de los mayores ejemplos de la habilidad humana para transformar la adversidad en arte. Y darle alma hasta a las piedras

Datos útiles

Aéreo

Una forma de llegar a El Cairo es a través de Iberia. El boleto de ida y vuelta sale 1647 dólares en temporada intermedia (desde el 1º de agosto al 15 de septiembre) y 1225 en temporada baja (del 16 de septiembre al 10 de diciembre).

Duración del vuelo: 19 horas.

Traslados

En El Cairo, el subterráneo es una buena opción para trasladarse de un punto a otro de la ciudad. Hay una sola línea con muy buenos servicios.

En los hoteles se prestan servicios de remise: hay automóviles Mercedes Benz, con aire acondicionado, cuyos conductores conocen muy bien la ciudad y hablan inglés con fluidez.

Gastronomía

La cocina egipcia combina los sabores del Mediterráneo con los del Medio Oriente. Por lo menos en El Cairo, se acostumbra a comer cantidades de habas y pan pitta, blanco o negro. Tanto el almuerzo como la cena empiezan con bocadillos y salsas. Se sirve pescado fresco del Mar Rojo, pollo o paloma asada, cordero y kebabs.

Moneda

Libra egipcia. Un dólar equivale a 3,40.

Documentación Se exige visa. El trámite se realiza en la embajada de Egipto y demora 24 horas. Se debe presentar el pasaporte actualizado, una foto carnet y se completa un formulario. Cuesta 18 pesos.

Para mayor información

Embajada de Egipto, Arroyo 955. Informes: 4393-1441/9432. Fax: 4393-1754. Atiende de lunes a viernes, de 9 a 12.

Abstinencia en el país que inventó la cerveza

EL CAIRO (Grupo de Diarios América).- Tal vez, la mayor contradicción de Egipto se manifieste después de la puesta del sol: el país cuna de la cerveza y el vino (las dos bebidas están registradas en los jeroglíficos) no tiene vida nocturna porque su gente no cultiva el placer de beber.

El islam, la religión que practica casi el 90 por ciento de la población, prohíbe la ingesta de bebidas alcohólicas por la creencia de que fomenta los malos hábitos y los pensamientos inapropiados.

El precepto es seguido a rajatabla por los egipcios y esa actitud justifica las dificultades para dar con una lata de cerveza fuera de hoteles y bares especiales para turistas. También explica el porqué de los elevados precios de la bebida.

La noche tampoco es la especialidad del país. Muchos restaurantes ofrecen espectáculos de música y danza árabe, pero no existe una vida nocturna según el concepto occidental. La distracción de los egipcios cuando cae el sol es aprovechar las horas de temperatura más amena para sentarse en la calles, plazas y cafés a noviar, caminar de la mano (un hábito corriente en los hombres, para perplejidad de los occidentales) o pasear en barco por el Nilo.

La noche también es la hora apropiada para disfrutar de uno de los placeres predilectos de los egipcios: fumar xixa (o narguilé, como es llamada en Turquía), una pipa compuesta por un brasero en donde se deposita el humo (normalmente con agregado de miel o manzana), un tubo y un vaso lleno de agua que el humo atraviesa antes de llegar a la boca.

Al final de la tarde, los cafés (al aire libre en su mayoría) se llenan de hombres -solitarios o en grupo-, fumando xixa, acompañados de una taza de té negro y, eventualmente, por alguna mujer.

Una travesía entre los tesoros arqueológicos

La novelista Amelia Edwards dejó en sus páginas huellas para revivir

ASUAN (The New York Times Magazine).- A comienzos de la década de 1870, Amelia B. Edwards y un grupo de amigos contrataron unas dahabeeyahs (barcas de vela) y remontaron el Nilo. Siempre he sentido cierta afinidad con esta escritora: ella pasó de las novelas de misterio a la egiptología; yo, de la egiptología a los thrillers. Sus novelas ya no se imprimen, pero el libro nacido de ese viaje, A Thousand Miles Up the Nile, es un pequeño clásico. Yo había seguido sus pasos desde El Cairo hasta Asuán, pero nunca había podido pasar de allí: al construirse la Gran Represa de Asuán, buena parte de la Baja Nubia quedó sumergida en las aguas del lago Nasser o mar de Nubia, como lo llaman algunos.

Como es sabido, en un esfuerzo internacional sin precedente convocado por la Unesco, se excavaron, registraron y desmontaron muchos de los monumentos amenazados. Egipto obsequió algunos a los países participantes. Otros fueron trasladados a las orillas del lago, pero -salvo Abu Simbel- fue casi imposible acceder a ellos hasta 1993, cuando apareció el primer crucero. En cuanto me enteré de su existencia, supe que debía viajar en él.

A las 9 del lunes, partimos del Old Cataract Hotel, de Asuán. En media hora llegamos al muelle, a espaldas de la Gran Represa, donde nos aguardaba la motonave Eugénie. Nos recibieron a bordo con una copa de karkadeh, una bebida roja a base de flores de hibisco, rica en vitamina C. Mustafá el Gendy, cofundador de la empresa junto con su hermano Tarek, se nos unió y nos contó su historia.

Cuando empezó a armar un buque en pleno desierto de Nubia, todos, menos Tarek, lo tildaron de loco. La barrera infranqueable de la Gran Represa lo obligó a traer las piezas sueltas desde El Cairo y armarlas a orillas del lago. Como siempre, su éxito generó imitadores. En diciembre de 1995, tres cruceros recorrían el lago y había otros en construcción. Su número definitivo depende, hasta cierto punto, del Consejo Supremo de Antigüedades; Gendy dijo que habían autorizado cinco, otros hablan de 10. Ya se advierte el lado oscuro de esta accesibilidad: cuantos más visitantes lleguen, tanto mayores serán el deterioro de los monumentos y el riesgo de vandalismo.

Excursiones

En nuestra primera excursión, desembarcamos en lanchas en un punto situado al sur de la Gran Represa, no muy lejos de Asuán. Visitaríamos tres templos. Kalabsha, el más grande e imponente, fue construido por César Augusto en estilo egipcio romanizado y dedicado al dios nubio Mandulis. Amelia lo llamaba "el Karnak de Nubia". No lo es, pero tiene cierta grandeza.

El vecino Beit-al-Wali, tallado en la roca más de un milenio antes, es uno de los innumerables templos que Ramsés II (siglo XIII a. C.) hizo erigir en honor de los dioses y de sí mismo. Los relieves son hermosos, pero recuerdan uno de los incidentes más embarazosos en la historia de la egiptología. Amelia expresa su admiración ante el colorido del pórtico y las cámaras -"Un Osiris verde esmeralda, un Anubis carmesí y una Isis en vivísimo amarillo de cromo"-, pero se abstiene de explicar por qué otros relieves perdieron sus colores. A comienzos del siglo XIX, un distinguido egiptólogo les aplicó pasta de papel mojada para sacar copias destinadas al Museo Británico. Los saqueadores de tumbas y los turistas no son los únicos vándalos.

El tercero, Kertassi, es un encantador templete grecorromano de apenas 2,30 m2, con dos exquisitas columnas hathóricas. Los tres templos distan poco entre sí; se accede a ellos por escalones tallados en la roca.

Ya a bordo, pasamos la velada charlando, mientras el Eugénie navegaba hacia la próxima escala, unos 96 km más al Sur. A la mañana siguiente, nos despertaron a las 7 y apenas si tuvimos tiempo para desayunar. A las 8, partimos en las lanchas. Esta vez nos esperaba una cuesta arenosa, para colmo irregular.

Maharakka es un templo del período romano, relativamente pequeño e inconcluso. Por detrás y por encima de él se alza una estructura más imponente, marcada por altos pilones: el templo de Dakka. Se ignora la fecha exacta de su construcción (siglos II a. C. - I d.C.), pero se sabe que ocupa el solar de un santuario anterior y que fue reconstruido y redecorado por varios monarcas. La subida es fatigosa.

Dakka no le gustó a Amelia Edwards: "Esas diosas regordetas y afectadas; esos reyes payasescos, con tocados ridículos". Uno de sus atractivos es subir al techo del pilón por la desgastada y estrecha escalera de caracol tallada en el espesor del muro.

Detrás de los faraones

Emprendimos la marcha -casi toda cuesta abajo, pero pisando arena- hasta Wadi es Sebua, otra modesta ofrenda de Ramsés II precedida por una avenida de esfinges y estatuas colosales del faraón.

Como muchos otros templos, fue convertido en iglesia cristiana. Cubrieron los relieves con una capa de estuco, sobre la que pintaron imágenes de santos y mártires. El yeso se desprendió en algunas partes y esto dio lugar a una deliciosa yuxtaposición fortuita: Ramsés II ofreciéndole flores a San Pedro.

La caminata de regreso a las lanchas quedó compensada por un opíparo buffet a bordo, mientras el Eugénie avanzaba hacia la tercera escala: los templos de Amada y Derr y la tumba de Penna. A esta altura, empezábamos a barruntar que esto no era precisamente un viaje de descanso.

Visto por fuera, Derr no es hermoso, pero vale la pena observar los relieves de sus cámaras, en los que reaparece Ramsés II. En mi opinión, y en la de otros, los ha eclipsado la decoración del segundo templo, Amada.

El salvamento de Amada fue una de las mayores proezas del operativo Unesco. Cuando lo visitó Amelia, los relieves pintados (1500-1400 a.C.) estaban casi intactos. Han empalidecido un tanto, sin perder su belleza. Su talla en una capa de estuco impedía desmontar el templo en bloques.

La solución fue cortar el templo interior y parte de la roca madre, en un solo bloque, montarlo sobre rieles y trasladarlo a un lugar más alto y seguro. Tardaron seis meses en recorrer menos de 6,4 kilómetros.

La tumba de Penna, funcionario egipcio que prestó servicio en Nubia bajo el reinado de Ramsés VI, no entusiasmará a quienes hayan visto las tumbas tebanas. Los relieves conservados son atractivos, pero están muy maltratados. En años recientes, algunos egipcios cortaron fragmentos de ellos para venderlos a los turistas.

Cae la tarde y atracamos frente a Qasr Ibrim, el único monumento que permanece en su sitio original. Estaba en lo alto de un acantilado, dominando el Nilo; hoy, las aguas lamen sus cimientos.

Es una mezcolanza de basílica cristiana, fortificaciones romanas y ruinas egipcias del segundo milenio a.C. Al principio, permitían desembarcar pero, tras el derrumbe de un par de muros, el clamor de los egiptólogos determinó su clausura.

Ahora ofrecen un espectáculo de luz y sonido modificado: bajo la brisa nocturna, las antorchas resaltan las paredes resquebrajadas y los reflectores iluminan la basílica. Una música atronadora sugiere su larga historia: Aída (¡cuándo no!) para la época egipcia, canto llano para la cristiana. El Eugénie permaneció atracado hasta la mañana y, así, pudimos ver nuevamente Qasr Ibrim antes de zarpar hacia Abu Simbel.

Reflejos en el agua

Una de las muchas ventajas que ofrece el crucero es poder acercarse a Abu Simbel por agua. Siempre fue accesible por aire, pero correr del avión al ómnibus atestado de turistas, sufrir el acoso de vendedores de souvenirs y llegar a los templos por detrás, no es para nada romántico. Nuestra lancha se deslizó lentamente hacia la costa y la majestuosa fachada fue cobrando forma y dimensión: los cuatro colosos sedentes, las estatuas más pequeñas, la imagen central de Ra-Harakhti. Así lo contemplaban los viajeros victorianos; así querían sus constructores que se viera.

Abu Simbel enloquecía a los victorianos. "Tomaron una montaña, se arrojaron sobre ella cual titanes, la ahuecaron y tallaron como si fuera un hueso de cereza", exclamaba Amalia Edwards. Hoy, en algunos círculos, está de moda despreciar su grandiosidad carente de sutileza.

Sin embargo, aun en su nuevo sitio y habiéndolo visitado una y otra vez, es un monumento abrumador e inesperadamente bello. Su salvamento fue uno de los trabajos más complicados de toda la campaña.

Almorzamos y bajamos a tierra. El Pequeño Templo está consagrado a la diosa Hathor y a Nefertari, esposa de Ramsés II. Sus valores empalidecen comparados con los del Gran Templo: esa fue la intención de sus arquitectos.

El interior del Gran Templo es tan notable como su fachada. Amelia admiraba especialmente la gran escena de batalla en la pared norte de la Sala Hipóstila. Yo me encariñé con la estatua de Nefertari que aparece en un pilar de esa misma sala.

Volvimos por la noche, entre hileras de antorchas. Nos quedamos parados frente a la fachada iluminada con reflectores; varios mozos ofrecían vino en copas y una docena de altavoces ensordecían con la Marcha Triunfal de Aída.

Entramos en el templo. La noche aumenta su hechizo, ya sea porque hay menos distracciones o porque las sombras crean un ambiente espectral.

Madrugamos para ver ese amanecer que tanto fascinó a Florence Nightingale. Tiritábamos, mientras el sol asomaba con una lentitud exasperante. Finalmente, en una grieta de las colinas, en la orilla opuesta del lago, brilló un chispazo carmesí. Los colosos pasaron de un pálido amarillo grisáceo a un rosado suave, que fue intensificándose hasta transformarse en un dorado cobrizo deslumbrante y adquirir, por último, el resplandor mórbido del pleno día.

Un camarote de novela

Reservas: Belle Epoque Travel, 17 Tunis St., New Maadi, El Cairo; (20) 2-352-4775. Esta pequeña agencia pertenece a los propietarios del Eugénie. Venden pasajes de ida y vuelta, o de ida solamente, con regreso en ómnibus al aeropuerto de Asuán.

Precios individuales en dólares, por noche, con pensión completa, merienda y excursiones: camarote doble, 140; suite Imperatrice, 750; suite Maria, 280.

Características del Eugénie: 73 m de eslora; 4 cubiertas; piscina, club de salud y baños turcos; la decoración oscila entre el lujo refinado y la extravagancia; 52 camarotes dobles con balcón y baño privado revestido en mármol. La suite Imperatrice, cuyo tamaño equivale a 6 camarotes, tiene sala de estar, comedor y dormitorios con paredes tapizadas en damasco azul y blanco, amplísimo baño con un jacuzzi equivalente a una minipiscina y gran balcón aterrazado a proa. La suite Maria consiste en sala de estar, dormitorio y baño. Ambas suites tienen mobiliario auténtico del 1900, proveniente de Alejandría. Cocina europea, turca, egipcia y del Medio Oriente, a cargo de dos chefs: uno egipcio y otro francés.

Crucero: todo el año; zarpa los lunes de Port of Sudan, cerca de la Gran Represa (desde el aeropuerto de Asuán, son 12 minutos de viaje en auto hacia el Sur) y los viernes desde Abu Simbel. El viaje de ida dura 4 noches y el regreso 3. Escalas en Kalabsha, Dakka y Amada.

Los dueños del Eugénie están construyendo otro buque más grande, que también surcará el lago Nasser. Su botadura está prevista para el 22 de febrero, uno de los dos días del año en que el sol naciente ilumina a los dioses sedentes dentro del templo de Ramsés II, en Abu Simbel.

Dos consejos

En Nubia, los días de verano son calurosos, pero no tórridos, gracias a la baja humedad ambiente. Las noches del desierto son francamente frías; los chales y suéteres aptos para las noches de Luxor son insuficientes para las horas que preceden los amaneceres nubios.

Absténgase de comer frutas u hortalizas frescas, a menos que puedan pelarlas o cocinarlas.

El Nilo, la joya de Egipto

Además: Recomendaciones

EL CAIRO.- Herodoto escribió que Egipto es un don del Nilo. Nadie lo duda. En los bordes del río, que nace en los grandes lagos africanos y se desliza lentamente hasta el mar Mediterráneo, atravesando el desierto del Sahara con su cinturón verde, se concentra la mayor parte de los 65 millones de egipcios. Allí se produce el algodón, la caña de azúcar, el arroz y los demás productos agrícolas que frecuentan las mesas del país y de sus vecinos.

Además de ser el alma de Egipto, el Nilo es el camino más fascinante para conocer la tierra de los faraones.

Como buena parte de los 6500 kilómetros del río son navegables, la mayoría de las ciudades está asentada en sus orillas.

Centenas de barcos y cruceros ofrecen recorridos turísticos a precios comparables, en promedio, a una noche de hotel (entre 80 y 150 dólares).

Uno de los circuitos más largos dura 14 días y abarca el trayecto entre El Cairo y Asuán, con paradas en cada uno de los principales templos y tumbas encontrados a lo largo del valle de los vivos (al este del río) y de los muertos (al Oeste).

Otra ruta bastante frecuentada es la que liga Luxor con Asuán, ambas en el sur del país, separadas por cuatro días de navegación.

Gran parte de los hoteles están instalados de cara al río, lo cual garantiza a los huéspedes un panorama inconfundible, con sus bahías con palmeras y campos de un verde particular. Ese es el escenario que inspiró a la célebre Agatha Christie cuando escribió, frente al plácido espejo del río, uno de sus grandes clásicos: Muerte en el Nilo.

En sus orillas es posible encontrar cientos de rincones paradisíacos, naturales o mejorados con sudor humano, que fácilmente hacen olvidar la existencia del implacable desierto a pocos kilómetros de allí.

Tal vez por eso, los egipcios tienen permanentemente su mirada puesta en el río.

Recomendaciones

Hotelería

The Mena House Oberoi Hotel
Su arquitectura arabesca islámica se levanta a pasos de las pirámides, con el confort de la modernidad.

Todas las habitaciones tienen aire acondicionado, televisor, teléfono y espectaculares vistas.

En cuanto a la gastronomía, Al Rubayyat se dedica a la cocina gourmet; Khan Khalili permanece abierto las 24 horas; Magul Room sirve comida india; The Greenery, italiana.

Completan los servicios una inmensa piscina, canchas de tenis, campos de golf al pie de las pirámides y un completo centro de negocios.

Habitación doble: de 145 a 210 dólares (sin desayuno).

Cairo Sheraton
Junto al Nilo, este moderno hotel consta de 433 habitaciones, junto a 60 reservadas para no fumadores y 86 suites. Sus restaurantes se especializan en comida italiana, japonesa, indonesa y mexicana.

Tiene gimnasio, piscina climatizada, jacuzzi, spa, casino, shopping y discoteca.

Habitación doble: 220 dólares

Cairo Hilton
Se sitúa en el corazón de El Cairo, adyacente al Museo Egipcio. Sus 431 habitaciones, además de con vistas al Nilo y a las pirámides, están bien equipadas: tienen aire acondicionado y calefacción con control individual, radio, televisor satelital, minibar y teléfono con discado internacional.

Cuenta con un bar de estilo belga y otro vienés y restaurantes de comida oriental e italiana.

Asimismo, dispone de una piscina, canchas de tenis, squash y un gimnasio con sauna.

Habitación doble: 180 dólares (con vista al Nilo).

 

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