| VIÑA
DEL MAR.- Con la protección imponente de los Andes y bajo la custodia
del océano Pacífico, los paisajes que Chile dibuja en su territorio
seducen de Norte a Sur. Es el país más largo y angosto del mundo; recorrerlo
de punta a punta llevaría tanto como viajar de Noruega a Nigeria. Pero
ahora, cuando promedia la primavera y las ansias de mar se vuelven irresistibles,
el litoral central -desde Valparaíso hasta Zapallar- se convierte en
uno de sus escenarios turísticos más preciados. Sin descontar que, al
Sur, el Parque Nacional Torres del Paine invita a vivir una aventura
entre torreones de piedra, lagunas con vista a milenarios glaciares
e inmensos bosques de lengas. Y que, rumbo al Norte, La Serena combina
su antiguo estilo colonial con rasgos de modernidad en la zona que se
extiende sobre sus playas. Desde
el aire La
Ciudad Jardín -apodada así en honor a sus espacios verdes y parques-
se distingue por una completa infraestructura hotelera y de servicios
urbanos. Es
por su fama de capital turística que la mayoría la adopta como eje de
un plan de veraneo basado en idas y venidas por los balnearios del Norte.
Aunque, también, Viña es una alternativa para romper con la moda del
tour playero. Visitar
Laguna Sausalito, a sólo cinco minutos del centro, es un buen programa
para pasar un día diferente. Para
abrazar al sol Inevitablemente,
los jóvenes se inclinarán por recorrer la laguna en moto, jet-ski o
lancha y las familias preferirán un paseo en hidropedal. Antes
de regresar a Viña, no se puede dejar de pasar revista desde el vecino
mirador; en la cima de la avenida Padre Alberto Hurtado la vista panorámica
captura los desniveles de una ciudad que parece desbarrancarse hacia
el océano. Por
más breves que sean las vacaciones, nunca falta un día nublado que rompa
con el sueño de un veraneo modelo. No hay por qué fastidiarse: es el
momento justo para visitar la Quinta Vergara, hacer una caminata por
sus calles internas y contemplar la gala de un parque rico en especies
subtropicales. Su historia se remonta a la época de la Colonia y, para
conocerla, los guías echan mano a anécdotas que trasladan a los pasajeros
a través del tiempo. Así,
las reminiscencias del pasado recubren las paredes de la residencia
de estilo veneciano donde vivió José Francisco Vergara -el fundador
de la ciudad-, actual sede del Museo Municipal de Bellas Artes. En
la misma hondonada natural rodeada de cerros está el renombrado anfiteatro
donde en febrero, desde 1960, se celebra el Festival Internacional de
la Canción (los chilenos cuentan con orgullo que en ese escenario dio
su primer paso a la fama Julio Iglesias). El
mini citytour para una tarde gris se completa con la visita al Museo
Fonck, dedicado a la colección de piezas arqueológicas de la isla de
Pascua, desde su jardín de acceso: allí está uno de los tres moai auténticos
que existen fuera de la pequeña porción de tierra perdida en el Pacífico.
Y, por qué no, rematar la jornada con un recorrido por el escenario
de colinas escarpadas, quebradas y callejuelas sinuosas que caracterizan
a Valparaíso, capital regional y principal del puerto chileno. Por
la noche, el bulevar San Martín concentra las propuestas más selectas
de entretenimiento y gastronomía. El
casino local se jacta de ser uno de los más completos del mundo: seis
salones de juego con bar propio, más de 500 máquinas tragamonedas, restaurante,
discoteca, sala de espectáculos y una galería de arte, valioso espacio
de difusión cultural. El inventario se completa con el exclusivísimo
Picadilly, con apuestas máximas indeterminadas que llegan a superar
los 1800 dólares, y un salón reservado para sabrosas bocanadas de cigarros
cubanos. Los
italianos Fornoni -de padres argentinos- y San Marco -sitio de culto
a las pastas- se distinguen en la cuantiosa nómina de restaurantes.
Del primero se recomiendan los langostinos apanados con guarnición de
verduras a la crema; en el local vecino, los raviolones caseritos. Datos
útiles Dónde
alojarse Una
habitación doble en un hotel de cinco estrellas oscila entre 77 y 149
dólares (con desayuno); en los de cuatro, ronda los 100; y en los de
tres, 55. Hay posadas desde 25. Casino Av.
San Martín 199; (5632) 689200. Todos los días, a las 18, se inauguran
las salas de juego (para mayores de 18 años). Entrada, 6 dólares. Tragamonedas,
paquete de 40 fichas, 7,40. No hay apuestas mínimas. Complejo
Laguna Sausalito Los
Castaños s/Nº; (5632) 697978. Para pasar el día en el sector de picnic
(con mesas y parrillas), los grupos de seis personas abonan 3,70 dólares.
El acceso a la pileta cuesta 7 y 5,50, para los niños. Una baño de una
hora en el jacuzzi termal (4 a 6 personas) 18,50; los paseos en lancha,
1,80; las motos de agua y la bajada náutica, 9,30. Comer y beber En
los restaurantes más selectos, el precio promedio de una cena es de
20; un almuerzo, desde 10. Excursiones El
servicio de guías de turismo por medio día cuesta 30 dólares. Más información Dirección de Turismo de Viña del Mar, (5632) 269330. En Buenos Aires, embajada de Chile, 4802-7020. Con
aire marino: desde Reñaca hasta Papudo, el sol hace precalentamiento
en las playas de moda; la rutina de los pescadores se zambulle en el
Pacífico. REÑACA.-
Al igual que en el resto de la Comuna, por la mañana, Reñaca se ve desierta.
Es que el clima de la V Región se caracteriza por poner en jaque al
día de playa con amaneceres nublados. Salvo raras excepciones -de esas
que nunca faltan-, cuando el reloj marca las 12 el cielo se tiñe de
un azul intenso que vira a colores más claros a medida que transcurre
la tarde. Entonces, la avenida costanera se transforma en la ruta obligada
para poner los pies sobre la arena. Situado
casi en el extremo norte de la franja marítima de Viña del Mar, el balneario
de la gente bonita es el predilecto. Desde hace algunos años, cuando
se ganó la fama de fashion, Reñaca adaptó sus instalaciones para recibir
una marejada de jóvenes y surfers. A
esta playa, dividida en cinco partes, también la llaman la muerte. No
se trata de peligros, sus aguas son aptas para el baño; es que, como
dicen sus habitués en un alarde de modestia, en esta orilla "todos
lucen mortalmente bien". Incluso, los folletos turísticos avalan
el decir popular cuando ponen énfasis en la alegría juvenil y el encanto
femenino imperante. El
quinto sector es el top del balneario top. Después de las 15, estacionar
el auto se convierte en un desafío que habrá que enfrentar sí o sí,
pues nadie querrá postergar su desembarco en la orilla. Que el Pacífico
es frío, ¡qué importa! Los destellantes trajes de neoprene permiten
que los fanáticos del surf y el bodyboard hagan de las suyas sobre las
olas. Con
la brújula clavada en el Norte, la costanera conduce a las playas de
Concón: Los Lilenes, Negra, Amarilla y Blanca. En primer lugar, la Caleta
Higuerillas señala un alto en el camino. La escena se compone para el
avistamiento; pelícanos y gaviotas revolotean a centímetros del agua
y encuentran descanso en las rocas que delimitan el área de pesca. Allí,
las redes llegan repletas. Después de observar la rutina artesanal de
los pescadores, no cabe más que dejarse tentar por la ofrenda de una
hilera de restaurantes especializados en picadas de mariscos y platos
de mar. Piedra
libre para los lobos Por
el paseo costero se llega a esta playa coronada por suaves lomas, provista
de pendientes pedregosas que dejan ver a los pingüinos magallánicos
y de Humbolt que habitan los islotes vecinos. También es el escenario
elegido para cabalgar al borde del mar, cuando promedia la tarde, y
para emprender caminatas de observación de la flora del poblado de estilo
campesino e informal. Exclusividad,
belleza natural y paisajes privilegiados definen a Zapallar, la pequeña
ensenada en forma de concha, situada frente a Mendoza. Después
de recorrer los 70 kilómetros que separan Viña del Mar del lugar de
calabazas se concluye, sin duda, que es el más pintoresco de la seguidilla
de balnearios. El conjunto de cerros que lo circunda crea un microclima
excepcional, carente de vientos. Y la exuberante vegetación de los bosques
que acompañan los vaivenes del relieve se extiende, sin pausa, hasta
descansar en la arena. No
es casual que con el paso del tiempo el lugar mantenga su gala. Su historia
está íntimamente relacionada con la preocupación por preservar el escenario
natural en armonía. Porque cuando el creador del balneario -Olegario
Ovalle-, propietario de la hacienda, tomó la decisión de regalar los
terrenos a un grupo de amigos fijó como condición que, en un plazo máximo
de dos años, construyeran allí sus casas. Así,
desde sus incios, los vecinos no sólo se preocuparon por el mantenimiento
de cada predio, sino por su entorno: las arboledas, el trazado de las
calles y la construcción de una costanera, La Rampla, junto al Pacífico.
Más
que recomendado, el restaurante César dispone las mesas en sus terrazas
para que, a la hora del almuerzo, nadie levante los pies de la arena.
Jardín de mar es el plato más pedido, una suerte de ensalada que combina
camarones, choritos, machas, ostiones, langostinos y calamares, con
salsas a elección. Diez
kilómetros más allá, una bahía abierta hacia el Norte se consolida como
sede de los adictos a los deportes náuticos. Junto al Club de Yates,
en la playa de Papudo los propietarios de veleros, jet-ski, motos y
canoas se disputan cada gota salada mientras componen un desfile de
colores. La
anécdota que guarda el nombre del lugar no es menos graciosa que su
pronunciación. Cuentan que al cacique Cara Grande, dueño de esas tierras,
los españoles lo apodaban Papudo, por tener doble barbilla. Datos
útiles Seis
kilómetros al norte de Viña. Dónde
alojarse Surf Discotecas Concón Comer
y beber Cachagua Cabalgatas Datos
útiles para Zapallar Comer
y beber Papudo Deportes
náuticos Noches
de ronda La
movida: este año, la onda es hacer zapping, no en la TV, sino por los
bares que, en Valparaíso, imponen el ritmo desde la medianoche Como
toda moda caprichosa, la de este año impone recorrer, uno tras otro,
los bares y discotecas que se concentran sobre la avenida Errázuriz
y en la subida Ecuador, que se conoce como barrio Bohemio. Así,
Valparaíso se viste de fiesta cada medianoche y más de una docena de
locales invita a los noctámbulos a participar de esta ronda que algunos
llaman zapping y otros, disco-desayuno. La
oscuridad es relativa; el destello de un centenar de lucecitas hace
que los alrededores del puerto también titilen. Y la ciudad se transforma
en un nexo que une clases sociales, gustos musicales disímiles y los
looks más variados. Usar zapatillas es el único motivo para quedarse
de las puertas del pub hacia afuera. Sin
pausa En
esta gira sin pausa, hasta el amanecer, también vale la pena llegar
hasta Reñaca. Entre
los lugares recomendados se destaca Topsy, que para esta temporada redujo
su espacio a la mitad con el fin de compartir terreno con el vecino
Club Caribeño. También sobresealen Kamikaze y La Playa, una discoteca
que da que hablar a propósito de sus originales fiestas temáticas. El precio de las entradas a las discos de Valparaíso es de aproximadamente 5 dólares e incluye una consumición. En Reñaca, oscila entre 6 y 10, también con un trago para refrescar la noche. Castillo,
con nivel presidencial Este
cerro es el elegido tradicionalmente por los mandatarios chilenos para
descansar el fin de semana y por los turistas para admirar Viña del
Mar VIÑA
DEL MAR.- El cerro Castillo es algo así como un balcón; una terraza
circular que, con actitud contemplativa, vigila toda Viña del Mar, que
se desparrama a sus pies. Observador privilegiado, puede ver el paso
apurado en las calles céntricas sin agitarse e imaginar las bocinas
de los autos en el silencio. Pretencioso,
acapara en lo alto las mejores construcciones de la ciudad y, además,
reparte por doquier plazoletas arboladas que se abren apuntando al océano.
Pero
el espectáculo más conmovedor será a la hora del atardecer, cuando el
sol de color naranja se esconda lento detrás del horizonte y, de a poco,
toda la urbanización de la bahía de Valparaíso quede titilande. Sólo
muy cerca de la costa se divisarán algunas olas tenues y, más allá,
la intensa oscuridad. Con
el estilo del Viejo Mundo Todo
comenzó cuando la vecina Valparaíso dio rienda suelta a su crecimiento
portuario, provocando el éxodo de familias tradicionales que elegían
echar raíces en el nuevo barrio que se estaba gestando. En
ese momento se construyeron grandes residencias de típico estilo europeo,
con amplios espacios verdes que embellecían aún más el lugar. Entrada
la década del cincuenta, profesionales, artistas y muchos arquitectos,
también de Valparaíso, terminaron de darle este espíritu místico, heterogéneo
y apacible que impregna, hasta hoy, todo el cerro. Es más, en los últimos
años, su entorno pictórico atrajo a poetas y paisajistas que, poco a
poco, se fueron desparramando por las laderas. Aires
de otros tiempos Nadie
podrá resistirse a un paseo protegido por las sombras de los árboles.
Inevitablemente,
habrá que detenerse a contemplar la vista panorámica desde el mirador
de la calle Alamo y el reloj de flores tan típico de esta ciudad. El
palacio presidencial, elegido desde siempre por los mandatarios chilenos
para sus descansos de fin de semana, alentó las visitas ilustres que
engalanaron el ambiente del cerro. Todavía
hoy, los vecinos recuerdan la pequeña comitiva de Mitterrand caminando
por las calles zigzagueantes, en aquella siesta de domingo soleado,
y a los reyes de Inglaterra mientras se deleitaban en el mirador Alessandri
con las espectaculares panorámicas de la ciudad y del Pacífico. Empanadas
y buen vino De
igual modo, los habitantes respetan con devoción religiosa las costumbres
festivas. Para comenzar el año se dan cita en la plaza Alessandri y
observan los fuegos artificiales que surgen del centro de Viña. Pasado
el brindis, 7 minutos de licencia permitirán bromas de las que no se
salva nadie. Al mejor estilo chileno, los festejos terminan con la luz
del día siguiente. Para
el 18 de septiembre, Día de la Independencia de Chile, el cerro se adorna
con guirnaldas, se multiplican los juegos de cartas y, como en todo
el país, se reparten abundantes dosis de empanadas y buen vino. Otro
de los ritos que se repite cada año es la quema de Judas en Semana Santa,
que consiste en incendiar un muñeco del apóstol traidor finalizada la
misa de Resurrección en la parroquia del cerro. Datos
útiles El
pasaje aéreo, ida y vuelta, por LanChile, desde Buenos Aires hasta Santiago,
cuesta aproximadamente 200 dólares. Desde allí la aerolínea dispone
de ómnibus por un costo adicional de 10 dólares. Al
cerro No
llegan colectivos hasta la cima. Desde Viña, el único medio de locomoción
que asciende es el taxi, con un precio aproximado de 4 dólares. Excursiones
Las
normas oficiales prohíben paseos organizados por compañías de turismo.
Para
subir el cerro a pie hay dos escaleras. Una se encuentra al final de
la calle Valparaíso y la otra en la Avda. Marina, junto al reloj de
flores. Comidas
En
el cerro no hay restaurantes ni confiterías. Sólo la Residencia Offenbacher
Hof tiene un comedor en su terraza, donde se sirven platos caseros.
Alojamiento
El
precio por habitación doble, con desayuno incluido, en el Offenbacher
Hof oscila entre 55 y 70 dólares. Se puede alquilar un auto por 40 dólares diarios. Isla
Negra no es puro verso Una
de las casas de Neruda abre las puertas al lado del océano Hermano,
ésta es mi casa VIÑA
DEL MAR.- Córdoba era el nombre de la costa agreste y poco frecuentada
que sedujo a Pablo Neruda cuando la década del 30 llegaba a su fin.
Inspirado en el color de las rocas que salpicaban la playa, el poeta
chileno llamó al lugar Isla Negra, sin saber que ése sería un verdadero
acto fundacional. El
escritor no tardó en enamorarse del poblado, del mar, del paisaje y
de la ubicación privilegiada de una pequeña casa de piedra: la del capitán
de un navío español. Por supuesto, dejó hasta sus últimas monedas para
comprarla y, durante treinta años, refaccionarla con la colaboración
del carpintero de la zona. Hoy, Isla Negra es sinónimo de poesía; la
casa-museo, de nostalgia. Sonidos
del mar Es
realmente una dicha poder estar allí. En grupos de no más de ocho curiosos
y un guía comienza el recorrido por ese barco emplazado en suelo elevado
de la costa ("Marino, pero seguro: en tierra", decía, el capitán).
Cuando se abre la puerta del anexo norte las miradas se caen al suelocubierto
de caracoles. El
mismo Neruda los recolectó para que al disponerlos en la entrada le
"masajearan los pies". La admiración de los visitantes pasea
junto a ellos por la sala de mascarones (hay uno que en invierno llora),
el comedor (con la mesa siempre servida), el bar (que sólo puede verse
desde afuera) y el dormitorio-cajita de cristal, con la camadispuesta
de modo tal que el sol saliera por la cabeza del poeta y el ocaso llegara
a sus pies. "En
mi casa he tenido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría
vivir. He edificado mi casa como un juguete y juego en ella de la mañana
a la noche." No cabe duda de eso. Las
colecciones de mariposas, manuscritos, pipas, botellas, instrumentos
musicales, brújulas, cartas sobre la teoría del universo y mapas de
constelaciones dan fe de un riguroso trabajo de recolección. Sobre
el escritorio -también en el ala sur- todavía se conserva el retrato
de un maestro, Charles Baudelaire, y la colección de lapiceras. Cargadas
con tinta verde, como la esperanza. Después,
la playa espera: para recitar las obras de Neruda, frente a su tumba,
y acercarse en silencio hasta la orilla del mar. Isla negra está a 85 kilómetros de Viña del Mar. Entrada, 3,70 dólares. Un
crucero on the rocks Puerto
Chacabuco, cerca de Coyhaique, es el punto de partida de un viaje en
medio de los témpanos del Sur; si el destino es el glaciar San Rafael,
mejor COYHAIQUE.-
"Con hielo, por favor..." Ella tenía el acento francés y el
frío de los glaciares metido en los huesos. De todos modos, pidió su
whisky on the rocks. El se lo alcanzó. Balbuceaba algo así como ¡Fantastic!
Trés jolie, n´est pas?
Seguro no era francés,
pero a juzgar por el tiempo que se los vio conversar, no tuvieron mayores
dificultades con el idioma. De todos modos, el paisaje hablaba por sí
mismo. Frente al glaciar San Rafael, al borde del campo de hielo norte
de la cordillera de los Andes, en la región de Aisén, lo mejor era el
silencio. Ante
tanta belleza milenaria, se podía prescindir de las palabras. Las torres
de hielo tocan el agua y se reflejan azules, violáceas, rosas, en el
espejo manso de la laguna San Rafael -dentro del Parque Nacional de
igual nombre-, en la Xl Región de Chile. Para llegar hay que embarcarse
en Puerto Chacabuco, a 84 km de la ciudad de Coyhaique. Un catamarán
navega cuatro horas entre fiordos y canales patagónicos. A bordo, unos
pasajeros juegan a las cartas; otros, en la cubierta, se llenan los
ojos de mar, de gaviotas y de verde. Sólo dos prefirieron una charla
en francés y un whisky on the rocks. Cronistas
de Indias "Navegar
es la libertad, por eso me gusta." Ojos claros, barba y gorra,
como un Hemingway sureño, el hombre cuenta con ganas la historia de
la laguna. "Hace como dos millones de años, cuando fueron las glaciaciones,
en el período cuaternario, todo esto era hielo. Dicen que hasta el paralelo
cinco se había congelado. Luego comenzó a derretirse desde el ecuador
hacia el Sur. Hoy quedan tres vestigios de aquel período: el campo de
hielo norte, el campo de hielo sur, y la cordillera de Darwin, en Tierra
del Fuego..." La laguna está a 47 grados latitud Sur y 73 grados
30 minutos longitud Oeste. Cuenta
el capitán, que lleva el nombre de San Rafael porque en 1674, el Día
de los Tres Arcángeles -29 de septiembre- el sargento don Bartolomé
Díaz Gallardo llegó a esta región. Había sido enviado por el virrey
del Perú en busca de asentamientos ingleses en la zona. Los jesuitas
también emprendieron travesías, buscaban la ciudad dorada de los incas,
que por pedido de Manco Kapac, el Gran Inca, había sido retirada del
Cuzco, y hundida por aquí. Antes, en 1520, Magallanes la había bautizado
Tierras de Diciembre, por haber llegado en aquel mes. Los primeros cronistas
de Indias se referían a esta zona como El Potrero de los Rabudos, porque
aquí -decían- los indios tenían cola. Para España, ésta era la provincia
de Atrapananda. Hasta que el almirante Fitz Roy la nombró Ice End (fin
del hielo). Hoy se la sigue llamando así. Finalmente, en 1870, Chile
toma posesión de esta zona. Afuera, el viento pega fuerte sobre el cuerpo;
adentro, en el catamarán, el almuerzo está servido. Faltaba una hora
para llegar al ventisquero. El
glaciar La
tripulación dispone los botes. Los pasajeros se acomodan y un guía los
acerca hasta 300 metros del glaciar, para un paseo de 40 minutos entre
los icebergs. Entre
tanto blanco y tanta inmensidad, el alma se distrae y el frío no se
siente. Pero cuando todos están de nuevo a bordo, prontos a zarpar para
volver, el aire gélido del glaciar empieza a despabilarse desde adentro
de los huesos. El
barman ya tenía todo dispuesto. Fue entonces, cuando él se acercó a
la francecita con aquel vaso de escocés. "Con
hielo, por favor...", había pedido ella. Afuera, el glaciar se
desvanecía de a poco. Caminatas
y pesca Por
el kilómetro 16 se accede al lago Atravezado. Antes de llegar hay un
desvío que da a las Seis Lagunas. En el kilómetro 33, a la izquierda,
está el Salto de Pollux. En el kilómetro 46, a la izquierda, la laguna
Foitzick. Rincones escondidos entre las lomadas suaves de la Xl Región
de Chile, Aisén. Datos
útiles El
pasaje aéreo Buenos Aires-Balmaceda, con transbordo en Santiago, cuesta
335 dólares, más impuestos. Balmaceda queda a 56 kilómetros de Coyhaique.
Dónde alojarse En
un hotel cuatro estrellas, la habitación doble cuesta 120 dólares. Servicios Los
catamaranes que van al glaciar San Rafael zarpan de Puerto Chacabuco.
El precio aproximado es de 250 dólares. Incluyen
desayuno, almuerzo y tragos a bordo. La excursión dura 12 horas. Hay
paquetes que incluyen la visita al glaciar, al lago Elizalde. Se
trata de opciones con pensión completa en un hotel cuatro estrellas,
traslados y servicio de guía. Cuestan 546 dólares. Más información En
Chile, en la calle Bulnes Nº 35, Coyhaique. Consulado
de Chile en la Argentina, San Martín 439, 9º piso, Capital Federal.
Se puede consultar personalmente de 9 a 13 o por el 4327-1762. Las
Torres del Paine purifican el verano Bien
al Sur, donde Chile casi se termina, este parque nacional es un respiro
de buenos aires, un lugar al que todavía no llegó la contaminación;
sin embargo, cualquiera puede acceder PUERTO
NATALES.- De noche, a la mañana, al atardecer, casi siempre, el paisaje
enmudece. Las Torres del Paine, un conjunto de pilares graníticos esbeltos
como tacos aguja, brillan, azules, envueltos en su propia nebulosa.
Dicen
que para los habitantes originarios de la Patagonia chilena -los tehuelches-,
paine significaba algo así como montaña azulada y, aunque nadie puede
afirmarlo con certeza, se cree que consideraban que las torrres eran
sagradas. Hoy,
las montañas espigadas siguen siendo tan impactantes como entonces y
tienen la capacidad de hipnotizar a quien las observa, de manera que
no pueda sacarles los ojos de encima. El constante desfile de turistas
que visitan el Parque Nacional -unas 500 personas por día en verano-
no es nuevo. Algunos
aventureros europeos se lanzaron al descubrimiento cuando la zona todavía
estaba habitada por sus dueños originarios y las travesías se emprendían
a lomo de caballo. En
1879, una dama inglesa, lady Florence Dixie, recorrió la región acompañada
por un grupo de amigos y bocetó las torres en su libreta de viajes.
Al pie del dibujo escribió la descripción más acertadamente femenina
que alguna vez recibieron: Las agujas de Cleopatra. El
silencio Porque
detrás de tanta mudez habita uno de los ecosistemas menos contaminados
del planeta. Torres del Paine es un parque nacional declarado Reserva
Mundial de la Biofera por la Unesco, lo que significa, ni más ni menos,
que el lugar se mantiene como parámetro cero para compararlo con otros
sitios donde el ambiente se modifica constantemente por acción del hombre.
Esta
comparación se realiza todos los años, al monitorear la lluvia en 20
lugares distintos del planeta. Como
ejemplo, mientras en Torres del Paine la medición da cero, en Estados
Unidos el resultado es 200. Esta investigación la realiza el Centro
de Estudios Ecosistémicos de Nueva York, junto con el Laboratorio Nacional
de Energía de Estados Unidos, por medio de las universidades de Maine
y Virginia. "Los líquenes demuestran que aquí todavía no existe
la contaminación -explica el guardaparques Carlos Barreda- porque sólo
crecen en atmósferas limpias." Cuando
el viento sopla, el sol apenas entibia y el frío tiñe el paisaje de
azul -lo que ocurre casi siempre-; el aire puro es casi insultante para
los pulmones foráneos, acostumbrados a los rigores de la ciudad. En
las montañas el viento es todavía más severo que en la planicie, pero
nadie se queja. Ni siquiera los 16 guardaparques que durante todo el
año controlan las 242.242 hectáreas del parque. En
invierno, la temperatura media es de 2.5ºC bajo cero y los guardaparques
invierten la mayor parte de su salario en comprar leña, ya que en cada
casa se consume un promedio de 2400 tacos de madera por temporada. Los
hijos de los guardaparques son, sin duda, los que están más acostumbrados
a las inclemencias del clima: la mayoría nació en el parque y viven
aquí hasta que tienen edad suficiente para tomar sus propias decisiones.
Dentro
del parque hay una escuela, Héroes de la Concepción, que actualmente
funciona para tres alumnos, de 7, 8 y 10 años. La
administración del parque está centralizada en una oficina de madera
con enormes ventanales. Sobre los vidrios hay calcomanías con cóndores
de distinto tamaño y en diferentes posiciones. Parecen decorativos,
pero son parte de una trampa piadosa. "Teníamos el problema de
que a la tarde, cuando se reflejaba el paisaje sobre los vidrios, los
pájaros se confundían y se desvanecían contra la ventana. Ahora, la
imagen de un predador los mantiene alejados", explicó el jefe de
Educación Ambiental del parque y administrador provisional, Carlos Barreda.
Glaciar
y témpanos El
lago Grey, su glaciar y la playa negra que lo circunda conforman uno
de los paseos más lindos del parque. Para llegar al glaciar hay que
ir en vehículo hasta el río Pingo y caminar a través de un bosque de
árboles caídos -está así desde 1985, cuando un incendio quemó 14.000
hectáreas- hasta la orilla del lago Grey. Es
un lago transparente, donde se reflejan las montañas y los miles de
témpanos que flotan uno al lado del otro. "El
glaciar siempre se mueve -explica Carlos, un guía local-, es un enorme
río de hielo que avanza, lentamente, pero avanza siempre." Durante
los dos últimos años, el glaciar estuvo más inquieto que de costumbre
y entonces el lago se llenó de témpanos. Dicen que antes nunca había
ocurrido algo igual y los barcos podían navegar por el lago y acercarse
a la mole de hielo. Ahora, en cambio, las embarcaciones quedaron abandonadas
en la orilla sin posibilidades de moverse. Otro
lugar que no puede faltar en el itinerario de los visitantes es el mirador
del lago Nordenskjöld, desde donde se tiene una vista panorámica de
lagos turquesa, montañas nevadas, senderos y cascadas. Los
cuernos del Paine, además de ser objetos de burlas entre compañeros
de viaje, son los más codiciados por los amantes de los deportes riesgosos.
Datos útiles Cómo llegar El
pasaje aéreo ida y vuelta desde Buenos Aires hasta Punta Arenas, vía
Santiago, por Lan Chile cuesta, aproximadamente, 490 dólares, con tasas
e impuestos. Alojamiento El
hotel Explora queda dentro del parque y ofrece paquetes de tres días
como mínimo.Tres noches, 1040 a 1773 dólares; cuatro noches, entre 1364
y 2341, y siete noches desde 1944 hasta 3369. Las
tarifas son por persona en base doble, incluyen traslados desde el aeropuerto,
pensión completa y paseos guiados. Dos
Lagunas es una hostería que queda a pocos kilómetros del parque; cuesta
entre 100 y 150 dólares diarios por persona. La
hostería Tres Pasos, también en la entrada al parque, se reabrirá esta
temporada. La
posada Río Serrano queda en Puerto Natales y es una estancia remodelada,
donde se alquilan habitaciones con baño compartido, a partir de 30 dólares.
Cerca
de esta posada hay un refugio donde se ofrece espacio para dormir en
el suelo por 4 dólares, pero hay una sola y muy solicitada ducha con
agua caliente. Hay lugares para acampar en el lago Pehoé y en el Serrano. Se cobra 8 dólares por carpa de hasta seis personas. El servicio incluye duchas de agua caliente, que generalmente funcionan sólo por la mañana. Números
naturales Datos 242.242
hectáreas tiene el parque nacional. 105
especies de aves habitan el que se considera uno de los santuarios más
importantes de América del Sur. En rápida enumeración: garzas, ñandúes,
búhos, pájaros carpinteros, caiquenes y queltehues. 270
clases de plantas existen en el parque. 25
especies de mamíferos; entre ellos el más representativo es el guanaco;
hay más de 3000, además de zorros, pumas y huemules. 6
tipos de reptiles y dos de anfibios. 7
clases de peces habitan los cursos de agua, pero en general en los lagos
y ríos no hay fauna debido a la baja temperatura. 1870;
en esta década llegó a la región el primer hombre blanco, Santiago Zamora,
que se convirtió en un experto conocedor de la zona al perseguir guanacos,
ñandúes y otros animales. 1879;
en este año llegó el primer grupo de turistas europeos, al mando de
una mujer, lady Florence Dixie. 1895;
científicos suecos llegaron en este año encabezados por Otto Nordenskjöld.
1959;
se creó el parque que luego fue ampliado en sucesivas oportunidades
1978;
fue el año en el que se declaró Reserva de la Biosfera por la Unesco
(sirve como patrón para medir los impactos del hombre sobre el ambiente)
16ºC
es la temperatura máxima en verano. -2,5ºC
es el promedio de temperatura durante el invierno. 12 millones de años hace que se formó el macizo montañoso del Paine. Chillán,
al calor de la tierra En
las termas cercanas a Concepción abundan las propuestas para embarrarse
CONCEPCION.-
Manuel Guzmán tiene el cuerpo cubierto de barro. Torso, brazos, rostro,
e incluso el cuero cabelludo acariciado por la tierra húmeda del volcán
Chillán. A los ojos improvisados, parece petrificado, en una actitud
contemplativa que le da un aire escultural al estilo Miguel Angel. Está
sentado en una roca con las piernas cruzadas, inmerso en una espesa
capa de humo que nace de una ranura en la montaña. Un vapor cálido,
con fuerte olor a azufre que inhala y guarda en sus pulmones. A
su alrededor, varios piletones naturales se hacen espacio en esta ladera
de pronunciada pendiente, llenos de agua tibia que, según dicen, llega
a la superficie bastante profundo. Hacia uno de esos baños termales
se dirige ahora Manuel Guzmán, y sumergido en los manantiales, aunque
también en una absoluta paz, se toma su tiempo y contempla la imponencia
del entorno andino. Algún caballo que viene bajando a su jinete del
cráter o quizás el vuelo en redondo de los cóndores en la cima, le llamen
la atención. Lo demás es escuchar el silbido de la bocanada que exhala
la tierra y ver cómo ese humo blanco se deshace en el aire y se pierde
junto con el viento. Vida
de montaña A
1800 metros sobre el nivel del mar, conserva relatos de principios del
siglo XVIII, donde los monjes cuentan acerca del alivio milagroso de
sus aguas. Hoy es el centro de afluentes termales con más diversidad
de propiedades curativas del país, y el de mayor importancia. Las
calles de ripio se estiran dentro del complejo en todas las direcciones.
A los costados, siempre hay grupos de alpinistas que trepan lentos,
como adheridos a las rocas, cualquier formación de esta topografía tan
irregular. Cuando
las emanaciones lo permiten, es posible llegar hasta el cráter del volcán
Chillán, de 3280 metros de altura, combinando un trayecto en telesilla
hasta los 2500 metros y una larga caminata que cubre los casi 800 restantes.
Allí hay dos grandes espectáculos: el de la lava seca, teñida de amarillo
por acción de sales minerales en el interior del volcán, y otro, al
girar la cabeza, inspirado por la panorámica del valle y el desfile
de cumbres nevadas al Norte y el Sur. Si
bien dentro de la villa hay afluentes termales, muchos prefieren llegar
hasta los cajones montañosos vecinos en bicicleta, a pie, e incluso
a caballo, en busca de aguas de potasio o azufre de hasta 85 grados
centígrados. Combinadas con el barro y el vapor de azufre son continuamente
visitadas por sus cualidades curativas. Día
por medio, el movimiento en Chillán se inaugura recién salido el sol.
Al mando de un argentino que lleva irremediablemente el apodo de el
Che, parte una hilera de caballos hacia el Valle de las Aguas Calientes
como destino final. Los cohiues y las lengas que dan sombra a los primeros
tramos se hacen más vulnerables y dejan lugar al marrón cordillerano
que se multiplica hasta donde la vista pueda alcanzar. Otra
de las excursiones para quienes madrugan es aquella que se interna en
el bosque, para reconocer la flora y fauna de la región. Los que por
el contrario prefieran la noche a ocho kilómetros de camino pedregoso
está el pueblo de Las Trancas, donde las antiguas casas de madera y
piedra han conservado su estética intacta, transformadas hoy en bares
que, fieles al estilo chileno, no cierran hasta el amanecer. Datos
útiles El
precio del aéreo Buenos Aires-Concepción (ida y vuelta) va de 239 dólares
(comprado con con días de anticipación) a 335 dólares. El traslado que
cubre los 190 kilómetros hasta el Centro Termal cuesta 20 dólares (no
se cobra a los pasajeros que permanecen cinco días en el centro termal).
Dónde alojarse En
el centro turístico hay 2 hoteles y departamentos para alquilar. El
Gran Hotel Termas de Chillán (5 estrellas), que posee spa, tiene un
costo de 100 dólares diarios por persona con pensión completa, y el
Hotel Pirigallo (3 estrellas), 76 dólares. El precio de las cabañas
para 6 personas ronda los 113 dólares diarios. Más información Termas del Chillán (0056) 2-233-1313. Una
costa muy pacífica Las
playas de La Serena, al norte de Santiago, ofrecen buena infraestructura
hotelera, diversión y excursiones por alta mar LA
SERENA, Chile.- Una gaviota esquiva las olas con gran habilidad en busca
de alimento. Está casi sola en medio de kilómetros de playa, espacio
que meses después ocuparán miles de turistas. Las playas de La Serena
empiezan a dejar de estar deshabitadas. Son
el principal atractivo de esta ciudad, la segunda más antigua de Chile,
y se extienden desde el Faro Monumental hasta la playa Canto del Agua.
Pero se asocia a La Serena el corredor que sigue al Sur, perteneciente
a la comuna Coquimbo. Parte en Peñuelas y termina en las playas Grande
y Socos, en Tongoy, e incluye La Herradura, Totoralillo, Las Tacas,
Morillos, Las Mostazas, Guanaqueros y Blanca. Morillos
tiene el camping más completo del país, ya que dispone de baños, cocina
y hasta un salón comedor. El sitio de acampe para seis personas asciende,
para la próxima temporada, a aproximadamente 30 dólares diarios, más
3 por persona extra. También, cuenta con cabañas de hasta 7 personas
por 120 dólares diarios, y habitaciones dobles con baño por 37. Con
todo, la oferta playera arranca en punta Teatinos, al norte de la caleta
San Pedro, donde se asienta La Serena, y Punta Lengua de Vaca, donde
termina la bahía de Tongoy. Algunos paradores, establecimientos hoteleros
y hasta complejos turísticos privados dan vida a la costa, a tal punto
que se identifica a la playa con ellos. Ese es el caso de los pubs Quinta
Ola y La Barca, y del complejo Las Tacas, por ejemplo. La
zona hotelera de La Serena está en la Avenida del Mar. Allí se concentran
tanto hoteles, apart, camping, cabañas y hasta departamentos y casas
en alquiler. Es mejor optar por hoteles que ofrezcan tarifas en dólares
ya que están exentas de IVA para los extranjeros. Una
habitación doble en hoteles cuatro estrellas se estima que, para la
próxima temporada, costará entre 110 y 130 dólares diarios; un apart
de la misma categoría, 80 dólares para dos personas y 180, para seis;
cabañas tres estrellas, 60 dólares para cuatro personas y 94, para seis
a ocho, con desayuno incluido. La oficina regional del Sernatur adelantó
que se mantendrían los precios del año último, aunque en diciembre generalmente
se registra un reajuste de un 5 por ciento, aproximadamente.
Disponibles
a toda hora Esta
arteria, paralela al océano es el centro de la movida serenense durante
las vacaciones. Nace en el Faro Monumental de La Serena, donde termina
la avenida Francisco de Aguirre, y sigue al Sur a lo largo de seis kilómetros,
bordeando playas de suave pendiente. Este tramo ofrece servicios de
guardavidas y seguridad desde el faro hasta el sector de Peñuelas. Une
las playas de Los Fuertes, Mansa, Blanca, Cuatro Esquinas, La Marina,
El Pescador, El Corsario, La Sirena, Las Gaviotas y Canto de Agua, todas
en la zona de La Serena. La
contrapartida del bullicio de la Avenida del Mar es la tranquilidad
de los pueblos de pescadores, como Caleta Hornos. Es una playa que sí
hace honor al nombre del océano que la baña, aunque el fondo es un tanto
pedregoso. Al mediodía, los pescadores ofrecen pescado frito o mariscos.
Es bueno llevar sillas y sombrillas, porque no hay infraestructura.
Alternativas
frente al mar Peñuelas
es una playa de arena fina, suave pendiente y aguas tranquilas, donde
se encuentra el casino y el club hípico. Le sigue La Herradura, cuyo
nombre da cuenta de su forma, extendida en dos kilómetros. Entre
los emprendimientos turísticos más exclusivos está Las Tacas, a 20 kilómetros
al sur de La Serena, un resort de playa, con departamentos en alquiler,
un club de yate, instalaciones deportivas, un aeródromo y acceso directo
a la Panamericana. Puerto Velero y Dunas de Morillos, también al Sur,
son otros lugares de residencia exclusiva. En Morillos, de seis kilómetros,
hay un camping. También lo hay en Las Mostazas Excursiones
playeras Desde
las marinas y puertos de Coquimbo, La Herradura, Las Tacas y Puerto
Velero salen pequeñas y medianas embarcaciones, que hacen viajes de
entre 30 minutos y dos horas para recorrer las bahías y caletas de esta
costa. Al sur de la bahía de Coquimbo, se ve el Faro Punta Tortuga rodeado
de rocas donde se observan manadas de lobos de mar. Desde esta perspectiva,
también se puede observar mejor las instalaciones del puerto e incluso
un viejo cementerio de barcos. Cualquier
salida debe hacerse con pescadores o marineros locales, los únicos que
conocen cuándo se puede viajar, hacia dónde y en qué condiciones. La
recorrida se extiende a gusto, pero generalmente incluye un avistamiento
de las zonas de cultivo de ostiones y otros frutos de mar de Tongoy.
Datos
útiles A
La Serena se puede arribar por avión, Lan Chile ofrece vuelos diarios
con conexión en Santiago por 247 dólares más impuestos. También
se puede llegar en auto desde el Paso de Agua Negra, en San Juan (a
317 kilómetros de la capital sanjuanina), por la ruta 41que cruza el
Valle de Elqui y termina en La Serena. Dónde
alojarse La
ciudad de La Serena dispone de 209 establecimientos turísticos. Una
de las alternativas es el Hotel La Serena Club Resort: Avenida del Mar
1000; (0056) 51-211262 y 0800-2091000. Frente al mar, con 98 habitaciones,
dos restaurantes, bar, piscina, cancha de tenis y centro de convenciones.
La habitación doble cuesta 96 dólares, la estándar, y 123, en suite.
Al sur de La Serena está el Apart Hotel Las Tacas: en el kilómetro 445 de la ruta 5 Norte, Coquimbo; (0056) 51- 399100. Un dormitorio, con baño, living y kitchenette para dos personas cuesta 117 dólares, hasta el 25 de diciembre, y 143, del 26 de diciembre al 28 de febrero. En un departamento para cuatro el precio se eleva a 154 y 180. Ciudad
de los campanarios En
algunos de los atrios de las 29 iglesias, los alfareros reviven su pasado
diaguita LA
SERENA.- La encontramos con las manos en la masa, repitiendo el antiguo
rito de moldear la arcilla. En esta región parece que las mujeres, no
exclusivamente, claro, están decididas a conservar hábitos y costumbres
de la cultura precolombina. Así como las tejedoras de Chapilca, las
alfareras de La Serena recrean sus orígenes y dan forma a artesanías
según milenarias técnicas con diseños molle y diaguita. Sus
piezas pueden verse en el colonial mercado La Recova, así como en el
centro comercial contiguo, Cienfuegos y Cantournet, en el centro de
La Serena (abierto todos los días, de 8 a 21.30). No hay como verlas
trabajando. Formaron una especie de cooperativa, un centro de mujeres
artesanas, Cema Chile, que se convirtió en uno de los mejores lugares
para comprar artesanías autóctonas, aunque aún no es muy popular entre
los turistas. Está
en la calle Carrera, a media cuadra de la Plaza de Armas, en pleno centro
de la ciudad, y abre de lunes a viernes, en horario comercial.Ofrece
reproducciones de la cultura molle y diaguita desde 3 o 4 dólares. También
hay artesanos vendiendo sus piezas en los atrios de las iglesias. Pero
los mejores lugares para conseguir artesanías autóctonas son el sector
de Las Compañías, un barrio en las afueras de la Serena, donde se encuentra
alfarería a mitad de precio del de La Recova. El
trabajo de piedras semipreciosas es otra de las actividades distintivas
de la región. La piedra conocida como combarbalita -especie de mármol,
de aspecto veteado en verde, gris, marrón y diversas tonalidades de
azul-, originaria del pueblo Combarbalá, en el interior del valle, a
80 kilómetros de La Serena. Allí se encuentran cofres en piedra tallada
desde 9 dólares o lámparas desde 14. Una
vuelta al pasado "En
los alrededores hay 40 sitios arqueológicos tanto de las culturas precolombinas
como evidencias de antiguos poblados humanos de hasta 12.000 años antes
de nuestra era", afirmó el arqueólogo e historiados Gonzalo Ampuero
Brito, actual director del museo. El más importante es el Valle del Encanto, un monumento nacional localizado a 90 kilómetros al sur de La Serena. Hay un sitio cerca de las Terneras, cerca de la ruta 41, camino a la Argentina; un santuario de altura en la cima del cerro Las Tórtolas, a 6300 metros de altura; muestras de arte rupestre en Soruco y Quilitapia, a 200 kilómetros al sur de la Serena. El
museo de La Serena tiene registro de todos los sitios, sobre todo de
las pictografías y petroglifos de la región de Coquimbo. Cuenta con
fotografías, informaciones y publicaciones que los revelan. Hitos
eclesiales En total, hay 29 iglesias, con cúpulas que retumban al dar testimonio de la fe de quienes la visitan. En ninguna se ofrecen visitas guiadas, salvo que se las recorra como parte de un tour. En
la calle Cordovez, entre Matta y Pedro Pablo Muñoz, sigue emplazada
la iglesia de Santo Domingo, que data de 1675. Fue reconstruida y en
uno de sus muros se colocó parte de su material original. Muy cerca
está la Gruta de Lourdes, un conjunto de piedras que incluye un lavamanos
que es considerado el monumento más antiguo de la ciudad. A
uno de los costados de la Plaza de Armas se levanta la catedral de La
Serena. Originalmente, comenzó a construirse en 1856, aunque su piedra
fundamental es de 1844. No tiene aspecto antiguo, ya que fue remodelada
casi totalmente y sólo conserva su viejo sagrario. La iglesia de San Francisco, en la esquina de Balmaceda y Eduardo de la Barra, fue construida entre 1585 y 1627. A un costado está el Museo de Arte Religioso, donde se guarda la máscara funeraria de Gabriela Mistral. Datos
útiles Comidas
típicas. Souvenirs. Excursiones. Más información Comidas
típicas Pisco
souer: aguardiente de uva producido con denominación de origen que se
mezcla con jugo de limón, azúcar y hielo a gusto. Pisco
La Serena: en vez de limón se prepara con jugo de papaya. Pajarete:
vino dulce producido en la región. El Huancara es el más conocido. Se
sirve como aperitivo junto al queso de cabra, elaborado en el interior.
Ostiones,
jaibas, locos, colitas de camarón, chochas, erizos y tacas (moluscos
parecido a la almeja) son algunas de los mariscos chilenos de la región.
Las
populares empanadas de mariscos se venden en la caleta de pescadores
de Coquimbo por 90 centavos de dólar. Ensalada
chilena: tomate y cebolla. Asado
de cabrito al palo: una opción de carne, típica de la zona. Pollo
La Serena: pechugas rellenas con camarones al río. Mote
con huesillos: típico postre chileno, especie de compota de durazno
con granos de trigo hervido, espolvoreado con canela. Café
del Patio: Arturo Prat 470, en el centro de La Serena; (0056) 51-212634;
abierto todos los días de 18 a 1; ideal para tomar un pisco souer al
atardecer, también, durante la noche, cuando los jueves y viernes se
ofrece música en vivo. Pisco souer, 3 dólares; café, 0,70; comidas por
4 a 8. Souvenirs Vasijas
y piezas de estilo molle y diaguita, de entre 5 y 8 dólares, según el
tamaño. Papayas
al jugo de Algarrobito, desde 70 centavos de dólar Cristales
de cuarzo, entre 2 y 9 dólares. Bolsos,
alfombras y telares, desde 27 dólares. En el Centro de Tejedoras Artesanales
de Chapilca. Excursiones Valles
de Elqui y Cochiguaz, todo el día de martes a domingos, con un mínimo
de cuatro personas. Incluye pueblos, museo Gabriela Mistral, planta
Capel y lugares místicos de las inmediaciones del río Cochiguaz, 40
dólares por persona. (Talinay
Adventure Expeditions (0056) 51-218658) Observatorio
cerro Mamalluca, todos los días, de 20 a 24, con un mínimo de cuatro
personas, visita guiada con charla, proyección de audiovisuales y observación
mediante telescopios, 30 dólares. Valle
y montañas de Cochiguaz, dos días y una noche, de martes a sábado, para
cuatro personas, Expedición a Los Andes y laguna del cepo, cabalgata
por el valle, campamento a 3000 metros, trekking, avistamiento de cóndores,
guanacos, zorros y vizcachas. 190 dólares. Quebradas
y cerros de Alcohuaz, un día con cabalgatas de 3 y 4 horas por el este
valle y recorrida en 4x4 o combi de Pisco Elqui y Montegrande, 50 dólares.
Más información En La Serena, hay una oficina del Servicio Nacional de Turismo, Sernatur, Matta 461; (0056) 51-225199, responden consultas telefónicas. Pucón,
elegante y perfumada El
aroma de los pinos tiñe el paso por esta villa sureña, que se viste
de malla y borceguíes para la aventura PUCON.-
Se respira un intenso aroma a pino después de cruzar la cordillera por
el alto paso Hua Hum. Los bosques están regados por arroyos de agua
de deshielo, que se deshacen en cascadas junto al camino. Antes de seguir
viaje hacia el Pacífico, las aguas se vuelcan en el lago Villarrica,
en Pucón. La
proximidad de la ciudad se advierte cuando aparecen las primeras casitas,
con paredes cubiertas de tejas de madera como si fueran las escamas
de una trucha. El
camino zigzaguea entre bosques de cañas de colihue. Luego se cubre con
la sombra de pinos centenarios hasta que se entra en un bulevar colmado
de rosales en flor. Pucón, palabra mapuche, significa entrada de la
cordillera. Los
lugareños venden hongos secos, recolectados en el bosque; tortas caseras,
que por influencia de la inmigración alemana llaman kuchen, y empanadas
de carne a las que, curiosamente, llaman empanadas de pino. Más
y más casitas de madera aparecen juntas, en una fila que recuerda los
paisajes de los pueblos de cowboys del Lejano Oeste. La
avenida principal muestra abundancia de comercios, bares y restaurantes
en esta villa, a 870 kilómetros de Santiago y con Temuco como puerta
de entrada aérea. La
ventaja de Pucón radica en que, como su vecina San Carlos de Bariloche,
se disfruta todo el año. En otoño es una fiesta de rojos y ocres, en
invierno hay buen esquí, y en verano el lago Villarrica ofrece buena
pesca, deportes náuticos, y la posibilidad de acampar en su camping
prolijo y cuidado en un bosquecito de arrayanes o canelos. Pucón
es un lugar especial para los que no pueden quedarse quietos. Es posible
hacer cabalgatas, trekking por los bosques, rafting por los ríos o,
simplemente, bañarse en aguas termales en medio de un bosque de pinos.
Se trata de un sitio absolutamente distinto, encantador y una buena
alternativa turística para los amantes de la montaña. Para
quedar como nuevo Sólo
cinco dólares cuesta la entrada con derecho a gozar del jardín, en medio
del cual hay una enorme pileta de natación de aguas termales, rodeada
de pinos y con un río de agua cristalina que baja la montaña, paralelo
a la pileta. Durante
el invierno también la pileta está bien concurrida, con esquiadores
que relajan sus cansados músculos en medio del vapor del agua, que mana
de la tierra a 40ºC mientras que el entorno está cubierto de nieve y
estalactitas de hielo. Aceites
aromáticos Los
más osados pasan de la pileta caliente al arroyo helado lanzando gritos
de frío y alegría. Dicen que hacerlo fortalece el corazón. Otros se
bañan en sectores del lecho del río helado de donde sale un chorro de
agua caliente entre las piedras. Entonces el beneficio es doble: uno puede regalarse un baño de agua termal sentado sobre el mismo lecho del río, mirando el espectacular paisaje de montaña, y con el agua de la correntada masajéandole el cuerpo entero. Para
el que prefiere la intimidad, hay bañeras individuales de agua termal
en cabinas bajo techo. La
sensación de bienestar es total, y la termorregulación lograda en la
inmersión en aguas termales hace que se pierda por completo toda sensación
de frío. En
Termas de Huife el que planea pasar un rato opta inevitablemente por
estar, por lo menos, un día entero. Buenos consejos Ascenso
al volcán Villarrica. Sólo apto para deportistas. Las agencias proveen
del equipo completo para poder llegar a ver la lava en ebullición rodeada
de las nieves que cubren la cima, a 2000 metros sobre el nivel del mar.
Volcán
Rayhuén. Se trata del gigantesco cráter de un volcán apagado, al que
se accede por ruta, en auto, subiendo en zigzag. Desde arriba se ven
los picos de otros volcanes circundantes, y manchones de nieve, aun
en pleno verano. Su entorno es un paisaje lunar grisáceo donde no crece
una brizna de hierba. Parque
Nacional Huerquehue. Lagunas, cascadas y vegetación autóctona impresionan
con su belleza a lo largo de senderos que otorgan cinco horas de caminatas
si el clima lo permite. A sólo 35 kilómetros de Pucón. Cabalgatas.
Tres horas a caballo con guía que permiten descubrir las recónditas
bellezas naturales de Pucón. Se realizan todo el año. Ideal para ir
en familia. Trekking.
Montañistas de la zona llevan a recorrer senderos del bosque. El paseo
se termina con un picnic en el que se recobran fuerzas saboreando el
delicioso curanto. Termas.
En la región hay un total de ocho zonas termales, siendo las más conocidas
las de Huife, Palguín, Metué y San Luis. Como las aguas manan a 40º
C, es posible bañarse al aire libre durante todo el año. Pesca
con asado al palo. Esta excursión se basa en la pesca de truchas Liucurá.
Se lanzan los anzuelos a la mañana para disfrutar de una asado típico
regado de buenos vinos chilenos. Casino
de Pucón. Sus dos plantas alojan lo último en máquinas tragamonedas,
además de bingo, black jack, ruleta y otros juegos para entrar en calor.
Datos útiles Cómo
llegar El
pasaje aéreo por Lan Chile, ida y vuelta, desde Buenos Aires hasta Temuco,
vía Santiago, cuesta 430 pesos, con tasas e impuestos incluidos. Alojamiento Varía
entre cabañas con todas las comodidades en el camino de acceso a Villarrica,
románticas hosterías de madera en el centro de la ciudad o el impresionante
Gran Hotel Pucón, con vista privilegiada al lago y playa propia. La habitación doble en un hotel 5 estrellas, con media pensión, cuesta alrededor de 120 dólares. Las cabañas para cuatro personas, desde 50; para seis, desde 60; para ocho, 80. Las hosterías de 3 estrellas, desde 40 dólares con media pensión. Fuente La Nación, noviembre 1999 |
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