| El cañón del río Arkansas se puede ver por la ventanilla Canon City, Colorado (The New York Times) Hace un siglo era la línea férrea más activa de cuantas atravesaban las montañas Rocosas. Corría allá abajo, en el fondo de una garganta granítica de 300 metros de profundidad, tan angosta que, en un punto, los ingenieros tendieron un puente colgante sobre las tormentosas aguas del río Arkansas. En mayo último, por primera vez desde 1967, los trenes de pasajeros reanudaron sus servicios a través del Gran Cañón del río Arkansas, una ruta que el escritor David. P. Morgan -un fanático del ferrocarril- describió en 1960 como "el paisaje aislado más impresionante en toda la red ferroviaria norteamericana". Ahora, las aerodinámicas locomotoras anaranjadas y azules del Royal Gorge Route Railroad cruzan la garganta 3 veces al día, con sus pitadas resonando contra las paredes de roca. En dos horas recorren un circuito de 38,4 kilómetros, con una pausa, a la ida y a la vuelta, en el Puente Colgante. Si miran hacia abajo, los pasajeros verán pasar las balsas, luchando contra rápidos clase 5 (un grado por debajo de los infranqueables). Si alzan la vista y entrecierran los ojos, podrán atisbar la parte inferior, plateada, del puente Royal Gorge, a casi 400 metros de altura. Es el puente colgante más alto del mundo. A medida que el tren avanza por su vía de trocha normal, el cañón se estrecha y comienzan a aparecer los rastros de la Guerra del Royal Gorge, como se ha dado en llamar la feroz competencia que libraron en 1877 dos compañías ferroviarias por atravesar el cuello de botella natural y llegar a las ricas minas de plata de Ledville. Sobre la orilla sur del río se ve el balasto de un tramo en pendiente tendido por la empresa perdedora que, más tarde, sirvió de base al acueducto d madera que alimentaba de agua potable a Canon City; funcionó hasta 1974. También se divisan las ruinas de antiguos fortines de piedra; los obreros ferroviarios solían recoger fragmentos de cacharros que luego vendían a los pasajeros Trenes para todos los gustos Los turistas de hoy sólo necesitan protegerse del sol. Pueden contemplar tranquilamente el paisaje desde el coche panorámico, descubierto, mientras el tren recorre lentamente la garganta, arrastrado, por locomotoras diesel eléctricas. Los que tienen buena vista, suelen espiar la fauna silvestre: anadinos en los trechos más calmos del río, cariacúes en los prados lejanos y, de vez en cuando, carneros cimarrones de grandes cuernos (una especie típica de las Rocosas). Para comodidad de los pasajeros, además del coche panorámico hay otros 5 de tipo común. Al término del viaje, les espera un restaurante italiano en la estación Canon City, de tejados rojos y estilo mediterráneo, construida en 1913 y restaurada recientemente. En Royal Gorge se oye otra vez el eco de las pitadas del tren. Esto forma parte de un renacimiento nacional del turismo ferroviario. En los últimos 25 años se ha duplicado aproximadamente el número de los trenes turísticos; hoy suman alrededor de 200. Su temporada alta anual es en verano. Steve Shoe, ex director de la Tourist Railway Association, entidad que comprende un grupo de líneas turísticas y un museo, estima que en el último año viajaron 5 millones de pasajeros. |
| Datos útiles Cómo llegar El pasaje de ida y vuelta, desde Buenos Aires hasta Denver cuesta aproximadamente 1500 dólares, con tasa e impuestos. Salidas El tren Royal Gorge Route sale a diario a las 9, 12 y 15 de la estación Canon City Alojamiento Una habitación doble en un hotel 3 estrellas cuesta entre 40 y 70 dólares y hasta 160 en uno de 4. Más información Curiosidades Los principales Estados, en esta clase de turismo, son California, con 19 líneas; Pensilvania, con 15, y Colorado, con 11. En este último (3200 km.) sobreviven algunos de los tramos más pintorescos convertidos en líneas turísticas de gran atracción. |
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