| Al
pie de los Pirineos Atlánticos, Biarritz es a la vez playa y arrecife.
Su costa está erizada de acantilados pero también jalonada por
hermosísimas playas. Como
una fachada marítima de la aglomeración urbana Biarritz-Anglet-Bayona,
la ciudad concentra turistas tanto franceses como del resto de Eiropa
durante todo el año por la hermosura de su costa, la dulzura de su clima
y la proximidad con España y la cumbre de los Pirineos. Como
un nicho al abrigo de las olas tras un dèdalo de acantilados, arrecifes
y escolleras, el viejo Puerto de los Pescadores supo conservar su atmósfera.
Las casas bajas de los pescadores alternan con cafés cuyas terrazas
invaden los muelles, junto a los barcos multicolores y las redes de
pesca que se secan al sol. Gracias
a un circuito de paseo y algunos puentes, es posible vagar sobre los
acantilados que encierran el puerto. Este
circuito, que bordea la costa, lleva hasta la meseta de la Atalaye,
uno de los puntos de interés. La
atracción más corriente es el célebre “rocher de la Vierge” (la roca
de la Virgen). Sobre
esta meseta se encuentra el Museo del Mar, uno de los más hermosos consagrados
en Francia al mundo submarino.
Desde este lugar hay una hermosa vista de la roca de la Virgen. La
roca de la Virgen, que se presta a numerosas leyendas, fue una idea
de Napoleón III, a quien se le ocurrió construir una estatua de la Virgen
sobre un promontorio rocoso aislado en el mar a algunos metros de la
costa. Luego
se construyó un puente para poder llegar hasta la estatua, pero sólo
es posible utilizarlo cuando el mar se presenta tranquilo: de otro modo
las olas golpean el puente continuamente y está prohibido atravesarlo. Del
otro lado de la punta de la Atalaye, los paseos pasan frente a la playa
del Puerto Viejo, un pequeño golfo de aguas tranquilas donde se bañaban
los “biarrots” y los “bayonnais” (la gente de Biarritz y Bayona) en
el siglo pasado. Inmediatamente le sigue la Playa de la Costa de los Vascos,
la más expuesta, al pie de un acantilado roído por el mar: todos los
15 de agosto, esta playa reúne a los vascos del interior de la región
para un baño colectivo cuando se realiza la Peregrinación al Océano. Sin
embargo, las playas más en boga son las que se encuentran entre la meseta
y la Punta St. Martín, donde se levanta el Faro de Biarritz; la Gran
Playa y la Playa Miramar. Aquí
se encuentran los dos casinos y el Hotel du Palais (su construcción
comienza en 1855 con otro destino, seria la villa de la emperatriz Eugenia
y de Napoleòn III). Estas dos playas se extienden hasta la Punta St. Martin. La
ciudad de Biarritz se desarrolló vertiginosamente desde principios de
siglo y hoy día forma parte de una gran aglomeración urbana junto a
Anglet y Bayona. ANGLET,
que tiene también su franja marítima, se encuentra atrapada entre Biarritz
y Bayona. Sus playas anticipan
las de Landas, de grandes extensiones arenosas bordeadas de dunas y
sin los acantilados que hacen la mayor belleza de Biarritz. Fuente La Nación - 4 de febrero de 1996. |
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