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Los Pechos en el Tiempo
Que las madres deben cuidar a sus propios niños fue uno de los gritos de batalla de la revolución francesa, y fue graficado con mujeres con sus pechos a la vista para simbolizar la esperada generosidad y abundancia de la nueva república.
A fines del siglo XVIII, los altos vestidos del tipo Imperio cambiaron la dimensión del busto por una variable: tipo estante o collarín.
En 1816, de moda otra vez los pechos, aunque debían estar separados; para ello se utilizaba un metal triangular denominado corset-divorciado.
La era de la Madre Victoria dio lugar al nacimiento de los desarrolladores de pechos, los mismos que aún subsisten: cremas, lociones y elementos extraños que no hacían más que dañar la salud.
En los años 20 y '30s, los viejos corset de hueso dieron lugar a los corpiños de tela, creando una apariencia más suave y natural.
En 1943, la tecnología de la aviación inspiró al piloto, director de cine y millonario Howard Hughes a inventar un corpiño tipo autoportante, de acero, capaz de soportar los pechos de la actriz Jane Russell, lanzando así los brassiers con forma de cohete.
En 1949, Maidenform lanzó a la venta corpiños con este tipo de forma, denominado "corpiño-bala", modelo que vendió 90 millones de unidades en más de 100 países durante los próximos 30 años.
Durante los '60s, la combinación entre Twiggy, las hippies descorpiñadas de Rudi Gernreich's y el movimiento de liberación femenina destruyó a los "corpiño-bala" y, en verdad, quemó todos los corpiños en general.
El gran salto lo dio la industria en 1994, con el redescubrimiento del "Wonderbra" ó corpiño maravilla (inventado en realidad treinta años atrás) y vendió 3.000 unidades en los primeros diez días, sólo en las tiendas de Nueva York. (Hechos de la moda: Estos corpiños son grandiosos para la ropa con escotes bajos, pero se ven muy mal cuando se usan, por ejemplo, bajo camisetas apretadas).
El gran revés para el corpiño lo dan en 1998 un grupo de médicos antropólogos, quienes anuncian que, tras estudios realizados sobre miles de mujeres, descubrieron que a mayor cantidad de horas de uso de sostén, mayores son las probabilidades de contraer cáncer de mama; la recomendación es sencilla: no usarlos. Esta posición se mantiene a la fecha, a pesar de los esfuerzos de la industria de la lencería por demostrar lo contrario.
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El gran revés para el corpiño (bra, en inglés) lo dan en 1998 un grupo de médicos antropólogos, quienes anuncian que, tras estudios realizados sobre miles de mujeres, descubrieron que a mayor cantidad de horas de uso de sostén, mayores son las probabilidades de contraer cáncer de mama |
Extraído de The Ultimate Bra Page.
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