Si bien
soy doctor en bioquímica, he estado consultando mucha literatura sobre investigaciones
del cáncer de pecho, desde el momento en que leí un artículo publicado en la base de
datos de la National Library of Medicine (de los Estados Unidos), hace algunos años. En
ese artículo se documentaba el incremento de la cantidad de casos de cáncer de mama
entre mujeres que usan corpiño versus las que no lo usan.
Ese estudio realizado en Harvard me fascinó y desde entonces
busco la mayor cantidad de bibliografía posible para hallar más explicaciones. En enero
de 1996 descubrí el libro "Prenda Asesina" (Dressed to
Kill) escrito por Sydney Ross Singer y Soma Grismaijer, de Canadá, en donde su
explicación sobre la falta de flujo linfático me intrigó. Desde ese momento, trato de
leer todo lo que encuentro respecto al citado flujo linfático. Lo que he encontrado me ha
sorprendido: lo que Singer y Grismaijer descubrieron fue que la relación entre la
posibilidad de contraer cáncer de mama se incrementa en forma tremenda si la mujer usa
corpiño durante, al menos, 12 horas diarias. En definitiva, señalaron que:
- Las mujeres que usan corpiño durante las 24 horas del día tienen 3 de 4 chances
de desarrollar cáncer de mama. El estudio se realizó sobre una muestra de 4.730 mujeres.
- Las mujeres que usan corpiño más de 12 horas por día, pero no por la noche al
dormir, tienen 1 chance sobre 7.
- Las mujeres que usan corpiño menos de 12 horas por día, tienen 1 chance sobre
152 de contraer cáncer de mama.
- Las mujeres que usan corpiño en forma esporádica, o nunca, tienen 1 chance
sobre 168 de tener cáncer.
- La diferencia total señala, pues, que entre usar corpiño las 24 horas del día
contra no usarlo nunca, para el desarrollo de un cáncer de mama, es de 125 puntos.
Otros casos interesantes señalan que las mujeres de alto nivel social son las
que tienen mayor tasa de desarrollo de un cáncer, porque -se presume- visten sus
corpiños una mayor cantidad de horas por día. En tanto, las mujeres que hacen ejercicios
sin corpiño y tan solo con alguna malla elástica suave- tienen una tasa más baja,
probablemente porque el movimiento que reciben los pechos ayuda a una mejor circulación
linfática.
A este tema, me gustaría agregar que la circulación linfática, en muchos
casos, es altamente dependiente del movimiento. Cuando uno está sentado, por ejemplo,
durante muchas horas en un vuelo de larga distancia, comienza a sentir que se le duermen
las piernas, debido a que el nivel de circulación linfática desciende casi a cero. Usar
corpiño, en particular uno muy cerrado o armado, con breteles muy tirantes y cuando se va
a dormir en especial-, previene el flujo linfático normal y podría llevar a una
anoxia (contenido de oxígeno por debajo de lo normal), lo cual está muy relacionado con
la fibrosis, lo que a su vez ha sido relacionado en forma directa al incremento de la
posibilidad de desarrollar cáncer de mama.
No cabe duda, entonces, que el movimiento de los pechos mientras la mujer se
mueve, camina o corre, al no estar apretujados dentro de un corpiño, produce un efecto de
"masaje natural" que incrementa el flujo linfático y esto, a su vez, limpia los
pechos de toxinas y "basuras" que recibe del metabolismo celular.
Por supuesto que hay otros mecanismos para hacer daño, provocados por el
corpiño; uno de ellos es la temperatura. Los pechos son órganos externos y tienen que
tener, en forma natural, una temperatura menor. Es sabido que el cáncer es
termo-dependiente y que el cáncer de pecho es hormono-dependiente. La temperatura puede
alterar la función hormonal; repito, el cáncer de mama es hormono-dependiente.
También, y tan sólo como un experimento personal, la próxima vez que vaya por
la calle, preste atención viendo como los corpiños se convierten en constrictores. En
muchas mujeres se pueden ver "molduras" alrededor de su tórax por donde pasa el
corpiño, especialmente a los costados por debajo de las axilas. Es como una verdadera
faja alrededor del tórax que no permite, siquiera, respirar bien y expandir la caja
torácica.
Una doctora (en medicina) amiga mía, tras leer "Dressed
to Kill", me comentó que ella estaba sorprendida de todo lo que ve mientras
atiende a sus pacientes en una clínica local. Me señaló que ve como muchas mujeres
tienen marcas de color rojo oscuro y la piel hundida en la parte por donde pasa el
corpiño. No en vano, señaló ella, Singer y Grismajer también sugieren, a manera de
prueba, que se deje de usar corpiño durante dos semanas y luego sacar conclusiones sobre
qué sensación se siente.
Según me comentaron, me he enterado que los autores del libro citado más
arriba están actualmente trabajando en otro estudio. El mismo consiste en analizar hasta
qué punto sirve el dejar de usar corpiño en forma completa durante ocho semanas para
combatir los quistes fibrosos benignos del pecho. Esto es más que interesante; esta vez
están involucrados doctores en medicina, de quienes he escuchado hablar sobre este tema.
Hace algunos años, mucha gente pensaba que la idea de que el cigarrillo era
causante de cáncer, era hasta divertido. Si bien estudios posteriores de alta complejidad
demostraron que puede haber una diferencia de entre 5 y 2 puntos en las chances de
contraer la enfermedad entre fumadores y no fumadores- dicha cifra es para tomar en
cuenta y, por sobre todo, nada graciosa. Con el tema del uso del corpiño, tampoco.
* El Dr. Reed vive y ejerce
su profesión en los Estados Unidos. Quienes deseen contactarse con él, pueden hacerlo
-en inglés- por e-mail haciendo click AQUI

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