¿Pechos llenos de bultos?
¡Queme
sus corpiños!
Por Doris Lane*
Alrededor del 70% de las mujeres que
están en sus 20's y el 60% de las que están recorriendo sus 30's han desarrollado pechos
fibroquísticos o "grumosos". En realidad casi la mitad de las mujeres tienen
sus pechos con bultos. Algunos de estos pueden ser permanentes y continuar siendo
benignos, mientras que otros aparecen y se disuelven y también son benignos. Yo
desarrollé mis bultos en mis 40's y en lugar de mejorar, como yo esperaba que sucediera
con la menopausia, la disconformidad empeoró al entrar en mis 50's. Mis pechos se fueron
tornando cada vez más densos hasta que un examen de ultrasonido reveló sendas
"masas impenetrables" a cada lado de mi pecho.
"Usted tiene más bultos quísticos en sus mamas que yo haya visto en toda mi vida
profesional", me dijo mi médico. "No puedo ver un solo lugar con tejido
normal".
El término "pechos fibroquísticos" no describe una dolencia sino una
condición, más precisamente una colección de más de una docena de diferentes
condiciones quísticas, y todas ellas con la característica definida de que no se trata
de cáncer de pecho. Pero no le diga esto a una pobre mujer que está arrastrando por ahí
dos "rocas" suspendidas desde sus huesos del pecho y hombros. No se lo diga a
una mujer para quien una sábana de algodón es demasiado pesada para cubrirse durante la
noche o que una remera le da la sensación que pesa cientos de kilos. Tener las mamas
fibroquísticas es tener una suerte de dolor en estado permanente.
Cualquier cosa que nos haga doler tanto, inmediatamente nos lleva a pensar que se trata de
un cáncer.
Por lo tanto, un diagnóstico de pechos fibroquísticos debe ser tomado como muy buena
noticia. Y debemos sobrellevar con fortaleza los pinchazos tras pinchazos en cada uno de
los bultos de los que se extrae el fluido que, después de todo, nos señala que no
tenemos cáncer. Las mamografías son una experiencia de profundo sufrimiento para la
mujer con bultos en sus mamas, y pareciera ser una técnica sádica del diablo de apretar
un pecho como con una prensa y comprimirlo hasta achatarlo por completo. Pero
sobrellevamos esta tortura anual con el sólo objeto de saber que no tenemos cáncer.
Una vieja creencia médica señalaba que un bulto benigno era sólo una condición pre
canceriana; actualmente no se la tiene como válida gracias a que las biopsias han
demostrado que no hay diferencia entre el tejido del pecho con bultos y de otro que no los
tiene. Lo que nosotras hacemos es desarrollar sacos con fluido de un tamaño que va desde
una arveja hasta un limón. Algunos de esos bultos pueden sentirse un poco duros, pero en
general los bultos benignos son suaves y blandos, y pueden ser movidos de su lugar
fácilmente. Las mamas tienen bultos por naturaleza y el 80% de estos son benignos.
Algunas mujeres, por supuesto, tienen una predisposición hacia el cáncer de mama. Entran
en este grupo todas aquellas que han tenido factores de riesgo tales como una muy temprana
menstruación, o una menopausia tardía, o que no han tenido niños o sí pero recién
después de los 30 años de edad, y un historial familiar con marcada predisposición
hacia el cáncer de mamas. Pero por favor sepa que el 75% de las mujeres diagnosticadas
con cáncer de mama no han tenido dichos factores de riesgo y un 90% del cáncer de mama
no es hereditario. Por favor sepa esto y no lo asocie con los bultos de su pecho. La mejor
forma para estar siempre segura de que usted no tiene tendencia hacia el cáncer es por
medio del autoexamen, las mamografías, el ultrasonido, las aspiraciones y las biopsias.
Es una macana y duele como el diablo, pero si atravesar todos esos exámenes le puede
salvar la vida, no queda otro camino que hacerlo y ya.
La condición de bultos en los pechos no es curable y nadie realmente sabe qué es lo que
los provoca, excepto que tiene algo que ver con los cambios hormonales. Los analgésicos
pueden ayudar a aliviar el dolor y toda la condición puede mejorar algo si se elimina la
cafeína y el alcohol. Además, un régimen diario suplementario puede ayudar: vitamina
B6, 100-200 mg; vitamina E, 400-600 unidades; aceite nocturno de prímula, 200-500
unidades; y algas.
Algunos doctores recomiendan también portar un corpiño firme, bien armado y de gran
tamaño, incluso cuando se duerme. Y aquí es donde mi opinión cambia radicalmente. Yo
probé cada cosa que mencioné aquí como tratamiento recomendado o que se encuentre
disponible. Mis mamas se volvieron cada vez más dolorosas a medida que el tiempo pasaba,
mis mamografías se volvían más y más temerosas, y ni pensar acerca de que alguien se
atreviera a tocar esas sufridas "cosas". Pero entonces algo cambió en mi vida:
dejé de trabajar en una oficina y comencé a hacerlo en mi hogar.
En realidad, yo no quemé mis corpiños en 1969. Yo sólo me lo quité una noche y no
volví a ponerme uno hasta que cumplí los 40. Y no me lo volví a poner debido al
"colgamiento" (puedo asegurar que "mis bebés" todavía estaban
hermosos y respingados). Lo hice porque estaba alcanzando la mediana edad y porque
trabajaba en una típica empresa en donde los chismes siempre están a la orden del día.
Pero debo admitir que nunca me gustó volver a ponerme un corpiño. Odiaba cada minuto
mientras portaba un sostén y ni bien llegaba a mi hogar, lo primero que hacía era
sacármelo. El problema era que trabajaba entre 10 y 12 horas diarias, por lo que la
mayoría de las horas del día de los cinco días de cada semana laboral, yo estaba
envuelta en un corpiño; básicamente, me quitaba la prenda y me metía en la cama.
Una vez que terminé de trabajar fuera, no deje de usar corpiño en forma inmediata,
debido al consejo que me había dado mi médico. Pero poco a poco, lo eliminé. La mayor
libertad que tenía en mi apariencia hacia que disminuyera más y más el uso de
"esa" prenda. Pero descubrí que estaba experimentando menos y menos dolor en
las mamas, incluso después de tan sólo seis meses de andar sin corpiño. Ahora, no tengo
ninguno. El dolor de mis pechos desapareció.
Reanalizando todo este tema, llegué a la conclusión que mi problema con los bultos en
las mamas no existió hasta que llegué a mis 40's y que, además, coincidió con la
época en que comencé a usar nuevamente corpiño. Desde el momento en que casi todas las
mujeres visten corpiño, probablemente hay una buena conexión entre esta ropa interior y
los bultos. Yo no soy doctora ni profesional en el tema. Ciertamente yo no puedo asesorar
a una mujer a que ignore los consejos de su doctor pero, si no está funcionando bien con
usted, y si usted encuentra "confortable" la idea, ¿por qué no probar? Si
usted debe ponerse un corpiño por cuestiones de confort o apariencia, puede probar con un
corpiño de tipo deportivo. Yo para aquellos momentos en que me podría sentir molesta de
estar sin corpiño ante el público (delante de mis amistades no me preocupa), me pongo
uno deportivo bajo cualquier tipo de ropa. Haga lo que usted haga, si tiene dolores en las
mamas, no use un corpiño armado y menos uno del tipo "push-up".
En cuanto a que el corpiño sostiene, déjeme decirle algo. Ningún pecho nunca quedará
orgullosamente en su lugar tras atravesar la barrera de los 50's, haga lo que usted haga.
Hay incluso una buena teoría que señala que el corpiño debilita los músculos que
normalmente sostienen los tejidos de la mama y que, a la vez, provoca un mayor hundimiento
en lugar de prevenirlo. No lo sé. Su decisión debe estar basada en lo que a usted le
parezca que tiene sentido y que la haga sentir confortable a la vez.
Si usted tiene pechos "grumosos", ¿quemaría sus corpiños? Queda totalmente en
sus manos. Yo sólo puedo decirle que pude volver a tomar una buena taza de café en la
mañana y que me tomo una copa o dos de vino o un cocktail, cada vez que se me da el
placer de hacerlo...
* Doris Lane es escritora; muchas de
las historias que escribe tienen su base en la vida cotidiana, cuentos locales, leyendas y
folklore. Escribe también tres columnas semanales en diversos diarios de los estados de
Nueva Jersey y Nueva York, en los Estados Unidos de América.
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