¿Por qué fracasan los operativos policiales?
La
plata que se le destina a los operativos tiene mucho peso a la hora de hacer
los balances finales. Muchos efectivos policiales se hacen presente en el lugar
para custodiar y mantener el orden, tanto dentro, como fuera del estadio. Pero
igual, extraños sucesos se apoderan del encuentro deportivo y todo lo
que podría ser una gran fiesta se transforma en un caos. "No
esperes que un hombre muera para saber que todo corre peligro",
canta Serrat en la frase que mejor parece definir el absurdo final del clásico
disputado aquel 11 de noviembre de 2001 en el que empataron por 1 a 1 los equipos
locales.
La parcialidad cayó inevitablemente, en que un hincha canalla, presuntamente "Pitito" Martínez, disparara desde la popular del palomar e hiriera al policía César Adrián Juárez. Muchas pistas circularon. Principalmente se hablaba de un ajuste de cuentas entre barras, también pensaban que se trataba de un trabajo por encargo, o de una supuesta vendetta con hinchas de Newell's que se relacionaba con un hecho ocurrido la noche anterior al clásico en la que hirieron de bala a la esposa de Paquito Ferreira. Inclusive se suponía que esto podía venir de un plan orquestado para desestabilizar a algún sector político que pugnaba en ese momento por tomar el poder en la Unidad Regional II.
Varias hipótesis se tejieron en los días posteriores, pero lo cierto no es precisamente nada de lo mencionado anteriormente. El problema está relacionado, ni más ni menos, que con lo ocultan los comisarios de alta jerarquía.
En el estadio de Rosario Central la puerta número 8 es todo un misterio. Un jefe de la comisaría 11, estuvo involucrado por el gremio de los Policías de haber participado en maniobras no acordes a su labor. A la hora en que el público comienza a arrimarse a las canchas para ver a su equipo favorito, el paso previo al ingreso, está basado en un cacheo que no diferencia a hombres, mujeres y niños. Todos, desde el más grande hasta el más chico, deben pasar requisados por el cuerpo policial. Pero lo extraño acá; es que las caras más peligrosas del fútbol rosarino, tienen la entrada, no sólo libre y gratuita, sino que también logran sortear la requisa policial.
Estamos hablando de una orden que siempre baja de arriba e indica que el sector correspondiente al grupo de los Pillines no sea controlado por el cuerpo policial. El Gremio de los Policías tiene una clara postura ante estas irregularidades y aseguran que este tipo de episodios no pueden ocurrir y que los policías tienen que estar más preparados para que no sean vulnerables ante la presencia de intereses que no correspondan, pura y exclusivamente, a cuestiones sociales que intenten preservar el bienestar de la sociedad en general.