¿Quiénes son los causantes de la violencia?

No es novedad decir que los espectáculos deportivos se han transformado en grandes escenarios de violencia. Pero el fútbol, que mueve multitudes, está ubicado primero en la lista de los disturbios. A pesar de la gravedad, muchos episodios quedan impunes, nadie se molesta en averiguar y mucho menos en inculpar a caras expuestas de las diferentes entidades futbolísticas. Los barras bravas son un mal que está instalado en la sociedad. Son, ni más ni menos, que "delincuentes", como así lo definen gran parte de los entrevistados.

En este informe se reflejan las opiniones de grandes figuras acerca de estos violentos del deporte. Habló Gustavo Conti; periodista del diario La Capital, Jorge Salum; periodista de La Capital y Jefe de la Sección Policiales, Julio Zamora; ex Director Técnico de Newell's ols Boys, José María Peña; Fiscal de Cámara, Alberto Martínez; Secretario General del Gremio de los Policías; Cristian Domizi; ex Jugador de Newell's y Rodolfo Monserrat, que forma parte de un grupo político de Rosario Central llamado Movimiento Independiente para Recuperar a Central.

Los temas del informe se relacionan directamente con el libre accionar de los barra bravas. También queda demostrado que existe una estrecha relación entre delincuentes y dirigentes. Los restantes temas abordan cuestiones como; la impunidad dentro de los estadios, la ineficiencia en los operativos policiales, el misterio de la puerta 8 en el Gigante de Arroyito, la parte de culpa que tienen los dirigentes que Central esté peleando el descenso, el temor a las barras bravas, las amenazas que imparten estos grupos, las responsabilidades a la hora de mantenerlos y además supuestas opiniones que podrían contribuir a la desaparición de este fenómeno de la violencia.

Pero, ¿cómo surge la iniciativa de desconfiar de los clubes y de sus dirigentes?. Hace ocho años que se esclareció un crimen que dejo muchos interrogantes. Se trataba de un miembro de la barrabrava de Rosario Central que fue asesinado el 18 de octubre de 1996 por su pareja. Su nombre era Sergio Enriotti, o bien más conocido como el "Cabezón". Era integrante de la barrabrava canalla llamada "Los guerreros del infierno". El "Cabezón", de 37 años, sufrió cuatro disparos que le dieron la muerte, dos en la cabeza- una de ellos en el ojo izquierdo- y dos en el tronco- una en el abdomen y otro en el tórax. La mujer, aseguró que Enriotti la castigaba salvajemente. Que no la dejaba salir a la calle, que a veces la golpeaba con una pistola y en otras oportunidades con los puños.

Enriotti, registraba siete pedidos de captura desde que comenzó su raid delictivo en 1985. En ese año tenía una causa por resistencia a la autoridad y homicidio, por lo cual cumplió dos años y tres meses de condena y fue dejado en libertad. Además llevaba en su haber robos calificados entre 1991 y 1995 y resistencia a la autoridad y lesiones, privación ilegítima de la libertad y evasión de un lugar de detención. A pesar de este frondoso prontuario Enriotti seguía libre y como un verdadero intocable, no se ocultaba de nadie. Pero lo más curioso de este hecho es lo que encontraron en la casa del "Cabezón". Por un lado una pistola 9 milímetros con un cargador con siete proyectiles, y por otro, un cheque de 500 pesos de la cuenta N° 14-00909/13 impreso con los nombres de los tres ex principales dirigentes de Rosario Central: Victor Vesco, Roberto Gastaldi; y el ex tesorero; Roberto Muñoz.

También hallaron el carné del club y un documento nacional de identidad a nombre de Sergio Enriotti pero sin su correspondiente fotografía, ya que la misma habría sido arrancada. Este cheque dirigió la atención a la cúpula de los directivos de Rosario Central, ya que no es posible que este tipo de personas, con un extenso prontuario delictivo, sean rentados por los dirigentes. Pero la pregunta ahora es, ¿por qué la comisión le dio ese cheque a Enriotti?.

Queda completamente a la vista que los directivos de los clubes les pagan una especie de tributo a los que organizan disturbios en las canchas. Lo que ocurre, es los directivos le sacan provecho a los delincuentes a la hora de votar para presidente, o cuando hay que mandarlos a que aprieten a enemigos políticos. También cuando necesitan apoyo en las internas o cuando quieren que insulten o no a un director técnico. Además les piden que canten siempre. Entonces les retribuyen este favor con la plata de la venta de jugadores. Por esto, tanto Central como Newell's están a un paso del ocaso. Muchos aseguran que si "los equipos locales se van al descenso es responsabilidad directa de los directivos".

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