Bruslí debería estar muerto y no lo está. A pesar de ello, este joven se encuentra en el infierno. Su vida cada vez está más fuera de control y él apenas se reconoce en el espejo. Problemas con las drogas, problemas con la policía... pero en algún lugar tendrá que encontrar un atisbo de esperanza...
Es una novela que se acerca al reportaje periodístico,
de corte muy cinematográfico, contada en flashback y basada en hechos
reales. Incluso la autora en algún momento llega a meterse dentro de
la novela como hace Hitchcock en sus películas. A
pesar de la dureza de la historia, es una novela que puede ayudar a cualquier
persona a afrontar sus problemas y a tener una actitud de lucha ante las adversidades
de la vida.