Una vez, siendo
chico, iba por la rambla de pescadores en Mar del Plata y pasó
junto a mí un anciano alto, delgado y con barba canosa;
llevaba una pipa en su boca. Del lado de los edificios, colgada
de su brazo, iba una señora también elegante; ambos caminaban
lento. Él con la mirada al frente como un capitán en
su puente; ella distraída mirando las vidrieras de los
restaurantes de mariscos. Me aparté un poco de mi familia para
observarlos; siguieron por la rambla hasta que los perdí entre
la muchedumbre.
Papá era fanático
por los calamares (yo también). Por aquel tiempo mi papá
pesaba unos 120 kilos. Si bien había sido profesor de gimnasia
en escuelas secundarias, luego se había dedicado a estudiar una
profesión y a relacionarse; andaba de cena en cena y los
resultados estaban a la vista. Jamás vi a papá correr y no es
chiste. Más allá de la admiración que tengo por él en
infinitos sentidos, desde aquella vez supe que no me le parecería
ni en lo físico ni en lo sedentario.
No sé por qué
tomé aquel modelo del anciano y lo fijé en mi mente. Fue
después de muchos años que lo recuperé de donde estaba y supe
que envejecería elegantemente (aunque sin barba y sin
pipa).
Como en todos los
órdenes, algo que está grabado en nuestro subconsciente nos guía.
A veces jamás nos enteramos qué fue o qué es: si una imagen,
un diálogo, una tristeza, un rechazo, un bochorno; ¿quién
conoce sus códigos integramente? Imagino que pasará igual con
los vicios o los malos hábitos o las malas costumbres; cosas
que hemos copiado y guardado y siguen allí como los topetes de
un flíper empujan la bola de acero al hoyo.
Soy de la idea que
somos ahora como nos imaginamos ser en algún momento de
nuestras vidas. No precisamente iguales, pero fatalmente
parecidos.
Quienes
concientemente se programan, alcanzan un grado mayor de
satisfacción. Quienes van construyendo su imagen de manera
inconsciente a lo largo del tiempo, en cierta forma poseen una
semejanza anarquizada de sus modelos de origen y de aquellos,
que sin saberlo, dejaron improntas en sus mentes.