Un
aire de golpeteo lento
transformó su
cabello en alas...
Y antes
de que se evaporara,
junto
con la brisa! llevándose mi alma!
petrifiqué
esa imagen para no olvidarla...
¿Qué
razón importó más
que el
amor que nos profesáramos?
¿Acaso
no era amor lo que de nosotros esperaban?
¿Quién
determina que pasará mañana
de manera
tan arbitraria de regalar dicha
para después
quitarla?
Sí
comprendiera el plan
que
sobre nosotros se traza ...
O alguien
me dijera:
espera!
volverás a besarla!
sabría que
al pasarme la vida
volvería
a encontrarla.
Quizá
ella me aguarda...
o me
mira desde el cielo
sin
poder decir nada!
Ojalá
supiera que soy esperanza.
Este
plan, que es amor a ultranza,
debe
concebir que de nuevo me encontrara.
Aquí,
en un limbo de ausencia,
donde
hurguetean brisas furtivas que evaporan vida,
merodea
un esqueleto deshabitado de alma...
tiene
la secreta esperanza, que sus cabellos ... como alas!
vuelvan
a la vida de su imagen petrificada...