Sitio oficial del escritor: MARCELO D. FERRER

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Poesía Cuentos y relatos El autor: Marcelo D. Ferrer Escritores y curiosos Los Clásicos Página principal
Valeria Duque do Santos    es una prestigiosa escritora brasilera.

Querida Valeria:

                                Atento a tu pedido de que te cuente de mí, aquí voy...  

                          El lugar: comienzo este, que será un breve relato, describiendo el lugar donde me encuentro; un dulce amargo que atrapa mis pasiones.  "Mi lugar", como a muchos nos gusta decir cuando hallamos el sitio que nos permite el equilibrio,  se encuentra en las afueras de la ciudad de La Plata, en un paraje llamado Melchor Romero. Muy conocido por estas zonas puesto que allí se erige uno de los más afamados hospicios del país. El pueblito posee unos de tres mil habitantes. En este sitio, cuya actividad principal es el cultivo de hortalizas, tengo una extensión de tierra que trato de transformar en jardín. Allí sembré hasta el día de la fecha, quinientos tres árboles -de diferentes especies (llevo un listado)-; hay un pequeño lago (en construcción, aún), una casa auxiliar donde habita el jardinero y su familia,  una piscina y una casa confortable para mis hijas y para mí. La habitación donde estoy tiene dos ventanales cuyos postigos jamás se cierran; desde allí poseo una vista de casi todo. Decía más arriba del dulce amargo que implica llevar a cabo este proyecto que me absorbe en muchos sentidos ya que, cuando regreso desde el lugar donde imagino, me vienen nostalgias de otros sitios. Hay una dualidad en casi todas las personas cuando nostalgias y sueños, y convicciones con posibilidades, y las dudas con el inexorable paso del tiempo, se juntan y hacen un cóctel apenas digerible con los orificios de la nariz sellados... Muy seguido salgo a caminar por este lugar y siento un sano orgullo. Mi mente vuela imaginando un camino que lleva a una pérgola con dos bancos similares a los que hay en las plazas, y que la pérgola esta rodeada de setos bajos y jazmines amarillos; puedo verme allí, sentado, leyendo un libro... Y más allá, en ese hueco que de ex profeso dejé en medio de lo que algún día será un bosque, veo la casa que le construiré a alguna de mis hijas y hasta el sendero de piedras que conducirá hasta su puerta...  Y esta es la parte dulce porque soy bueno para imaginar y porque me gusta hacerlo y el lugar admite todas las posibilidades.  

                     Me confieso un solitario. La soledad es muy respetuosa de mi; me da mis tiempos y no hace reclamos.  Me gusta deambular en pensamientos; pensar me acompaña mucho. Luego paso a la acción y suelo ser una tromba cuando cada cosa encontró un lugar en mi mente. En ese aspecto me considero práctico, diestro de manos y con las herramientas...

                      Mis hijas: María Juliana, María Belén y María Agustina; son lo más importante que poseo. El que se llamen las tres "María", paradójicamente, no a ex profeso, se vincula a una frase que mamá me repetía de tanto en tanto y desde chico cada vez que resignaba el poder aplacar una mente aventurera que luego me llevaría a los lugares más insólitos del planeta; ella decía:  "donde te encuentres, busca en el cielo a las Tres Marías -por la constelación- ellas estarán protegiéndote en mi nombre". De alguna manera las tres marías me hicieron siempre un poco más precavido.  El sábado pasado (30 de octubre) hicimos una fiesta por el cumplequince de Agus; ahora ella está de viaje de fin de curso en Córdoba. Juliana estudia medicina, es una excelente alumna; y Belén, que ingresará el año próximo a la universidad, aspira a ser psicóloga o arquitecta, no lo tiene decidido. Las tres viven conmigo. Su madre y yo nos divorciamos hace ocho años luego de trece de matrimonio. Nos casamos muy jóvenes y quizá allí resida parte de la causa de nuestro fracaso. El vivir con ellas es una bendición; me llenan de energía y me mantienen ceñido a ciertas responsabilidades que el vivir solo -como lo comprobé- relajan bastante.

                    Mi actividad económica la desarrollo en una Consultora Contable de la que soy su titular; allí doy empleo a varias personas. Todas de mucha antigüedad; incluso, algunas, desde el inicio de sus actividades. El estudio es bastante reconocido. De lunes a viernes, muy temprano (7.30), luego de dejar a Belén y a Agus en la escuela, comienzo mi actividad. Allí me quedo o salgo a visitar a clientes hasta aproximadamente las 20.00. Aunque no es estrictamente así puesto que suelo interrumpir cuando la visita de algún amigo o familiar, o sencillamente salgo por ahí.

                    La literatura está siempre en mi mente; tengo un pensamiento literario, digo. Simplemente veo poesía en todos los sitios o imagino historias en todas las miradas. Aunque me reconozco exageradamente mejor lector que escritor (y más antiguo también). Tengo enormes dudas de que posea algún talento para la literatura. Y esto no es una expresión de falsa modestia; lo siento más que lo creo toda vez que entre mis manos hay un libro que me parece excelente y dudo de poseer una capacidad siquiera aproximada a la de su autor. La literatura es una puerta que me abre mundos; imagino con vivencia. Mucho más cuando mi mente se aboca a crear historias, por eso me gusta escribir. Soy amigo de mis personajes; y tan luego de terminar su historia (escrita), permanecen vigentes ayudándome a comprender mejor a las personas. La literatura comenzó a ser pasión escrita hace apenas unos años. Antes era mucho menos contemplativo de lo que soy ahora, aunque siempre fui imaginativo. Mi relación con ese arte era la de un expectante lector. Tengo aspiraciones respecto de la literatura, claro... sueño que alguna vez acierte con algún texto y quede ahí para la posteridad; supongo que todos los que escriben sueñan con lo mismo... Umh! supongo que tendré que esmerar mi aprendizaje también para ello.... Quizá se me conceda esa gracia. La literatura, además, me ha proveído de valiosos amigos.

                   Mi país: como todo argentino que se precie, creo saber como se podría encaminar. Dicen que cada argentino es un compendio de soluciones; ¡y es cierto! no porque lo seamos en realidad, sino porque así es como lo creemos: ¡sabelotodos! Una de las tantas razones por las que nuestro "ego de argentinos" es tan resistido en el mundo entero. Somos tremendamente charlatanes e ineficaces los argentinos y las pruebas al canto: ni queriendo pudimos destruir a este gran país. Incongruentemente, el orden en el que vivo en la intimidad contrasta con mis procederes ciudadanos; hay resentimiento (ciudadano) en mí, sin duda.  Ese resentimiento me hace enemigo de la conducta. Por años he pensando cómo ligar a esas dos personas y cómo motivar a los demás para que también lo hagan. Mi país insume mucho de mi energía. Aquí hay que cuidarse de todo y todos. Es difícil confiar en alguien con quien se vaya a hacer algún negocio; incluso, aún después de verlo a los ojos y recibir un breve impulso de afinidad. Somos muy individualistas los argentinos y no sabemos trabajar en sociedad. En contrapartida, fuera del contexto de los negocios, un argentino es un excelente compañero de reuniones y hasta es leal y jugado en la amistad; una dualidad que nos hace difíciles de ser entendidos. Mi país es una gran frustración que me arrastra (por ser parte) al barranco de las imprecisiones.

                 El resto de mi familia: papá falleció en 95 a los 81 años. Simplemente diré que fui amigo de él justo cuando él se amigó con dios; por esa razón yo soy agnóstico. Era una gran persona papá, sólo que muy tarde comenzamos a dialogar. Mamá es un manojo de vitalidad que merece admiración; creo parecerme a ella. Quizá tenga alguna ventaja ella con la idea que poseo de papá puesto que lo ha sobrevivido para el tiempo en que mi razón y lógica se fueron asentando; y la mente, en el recuerdo, como vos sabés, es frágil. Más adelante te hablaré inextenso de ellos. Tengo dos hermanos mayores que yo: Ricardo y Eduardo. No puedo precisar si fue la diferencia de edad, o la independencia que está arraigada en los tres, o el orgullo de varones, lo que motiva que no exista gran afinidad entre nosotros. Hubo siempre mucha competencia, creo. Diferente es con sus hijos (mis sobrinos), con ellos suelo reunirme y tener profundas y largas charlas. 

                Tengo amigos: aunque esto merecería una carta especial, te brindo un anticipo. Los íntimos no son tantos. Descuido mucho a mis amigos puesto que me distraigo de ellos y suelen pasarme semanas de ostracismo. Desde chico hice deportes, ello me relacionó y modeló mis conductas. Sostengo que un deporte grupal practicado con gusto hace a las personas más solidarias y leales. Todavía me reúno con casi todos mis compañeros del colegio secundario. Justamente el sábado (hoy) nos reunimos en la casa de uno de ellos. En quinto año (último de la secundaria) tuve el honor de que me eligieran el mejor compañero; silenciosamente, desde ese hecho, me propuse ser el nexo que mantuviera al grupo y he podido lograr mi propósito con la inestimable ayuda de varios otros. 

                El plano sentimental. Soy un admirador de la mujer. Es una obra tan perfecta la mujer, que es digna de la sabiduría de un dios. Me conecto muy bien con las mujeres en todo sentido, en el sexual sobretodo. Intuyo sus tiempos y devaneos, comprendo sus instintos y estados de ánimo, sus sentimientos y necesidades; sé escuchar y únicamente opino si me lo piden. Pero..., jamás me casaría con una otra vez. Esto no tiene que ver con ellas sino con el amor pasional. Sostengo que el amor que nos hace vibrar; el que mantiene tensadas nuestras fibras, es efímero; y cuando el amor finalmente se nos escurre como el agua entre los dedos, nos decepcionamos. Ya no quiero mas decepciones, dejo la ilusión para mis poesías. Hay mucho poder en una caricia, pero cuando esta se apaga -por diversas razones ocurre esto-, y ambos en la pareja tienen muy vívidos (aún) sus instintos, el contrariarlos, conlleva a algún grado de frustración que con el tiempo resiente a la pareja. Hay que reprimirse en muchas formas para mantener la unión de una pareja y eso, según creo, nos cambia en alguna medida. Por otro lado soy a la idea de que las personas no son entes estáticos. Invariablemente vamos cambiando a lo largo de los años y no siempre los cambios son parejos o en idéntico sentido. Lo peor que puede sucederle a una pareja es casarse con una fotografía que nunca se amarillenta. Una mañana, al despertar, sentís que la persona que duerme junto a ti no se parece en nada a aquella de la cual te enamoraste, y el portarretrato sobre tu mesa de noche se encuentra corroído y lleno de polvo. Ese día, o te decides a resignarte haciendo una ecuación de costos y beneficios, o te divorcias. 

                La clave será siempre la felicidad y el camino más corto para hallarla o el más largo para alejarse de ella. En mi caso la felicidad siempre estuvo asociada a la libertad; un bien de tal magnitud, que jamás habrá beneficio que lo pueda eclipsar. Quizá diga todo esto porque he sido afortunado en amoríos y la soledad no ha venido por mi... hasta hoy. 

                   La música... ¡ah la música! Es el compás de todo impulso. Mis poesías son una composición con la música que les signo. Cada sílaba de cada verso es una nota. Entiendo un poco de música. Como dice Charly (García) en una de sus canciones: "de chico tocaba el piano como un animal", todavía lo hago sintiendo que el banquito levita... Donde hay un piano me siento, cualquiera sea el lugar donde esté. Eso si, no canto. De adolescente tenía un grupo de  rock y durante años salimos de gira al interior del país. Teníamos una camioneta Rastrojero tipo familiar y un trailer; dormíamos donde podíamos estacionarla. Después fue que me enamoré de la que sería mi esposa. Eso fue justo cuando el grupo se iba para Italia... Se fueron sin mí, por supuesto, yo me quedé con ella. Todos ellos estuvieron en Italia -con diferente suerte- por años; uno a uno fueron regresando, algunos con familia. Siempre estuvimos en contacto hasta ahora y de tanto en tanto hacemos algo de ruido. Escucho todo tipo de música según el estado de ánimo en que me encuentre.

Como verás Vale mi mundo no es tan grande, eso si, insume todo mi tiempo. Por ahora no te aburro más. En el próximo correo me explayo con algunos detalles en particular.   

 Te mando un beso y mi cariño de siempre.

Marcelo.

 

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