-
Hasta
hoy no lo comprendo muy bien. Supongo que algo dentro de mi se
niega a creer que un ser humano pueda convertirse en un reducto
incapaz de sentir compasión... Creo que el miedo y la ignorancia
obran en las personas de manera extraña.
-
-
Buscando
descargar esa incongruencia, incursioné en el Islam.
Me
encontré con una diarquía entre el origen de la religión y el
dogma aplicado a un fin civil por completo deleznable.
-
-
Ofrezco
aquí un relato con pocas pretensiones, que sin temor a la cursilería
por la dimensión que adquirieron los acontecimientos, habla de la
clave para todas las cosas.
-
-
Detrás
del abeto, Abú abrazaba al recién nacido con ternura desbordada. Acercó su boca al oído derecho del niño y como es
tradición dijo la fórmula de invitación a la oración (azdâ n).
"Dios
es grande. Confieso que no hay Dios sino el Dios. Confieso que
Muhammad es el enviado de Dios. Venid a la oración. Venid a la
bendición. Dios es grande.". Repitió
la fórmula en el oído izquierdo de la criatura, pero añadiendo:
"la
oración está a punto de comenzar".
Finalizó
con el rito.
-
-
Había
pedido unos minutos a solas con el santo nacido varón y a quien
saludaba con alegría.
El
hombre lo asía entre sus manos y sin dejar de mirarlo,
lo elevaba al cielo y lo volvía a sus brazos. Estaba
llorando.
-
-
A
distancia, su esposa cristiana no entendía demasiado.
Su
hijo bien amado había sido bautizado católico como lo deseaba su
madre.
-
-
Abú
le habló a su hijo desde su corazón y deseo con todas sus
fuerzas que Allâh le enviara una señal a través de él.
Dijo
en tono solemne y sin dejar de mirar a la criatura a los ojos: --
Tu que hoy eres hombre santo, ruega por mi alma, que aún en tu
ignorancia, el supremo Allâh te escuchará. Dile a aquel que está en lo alto, que en cada Sura del Corán, he
invocado a Muhammad para que dé un destino divino a mi esencia y
no sé si me ha escuchado. Soy del Islam, por ello mi completa sumisión al Dios que tiene más
de benigno que de castigador. Me dieron órdenes que me han dicho que son de él... más no las
entiendo y dudo.
En
la sîra he aprendido de Muhammad la bondad para con el prójimo, he
seguido la sunna para mi redención... más allí no he aprendido
nada del odio y debo odiar. Debo
odiar para hacer lo que me mandan. ¿Como puedo odiar amándote
a ti tanto?
Bismi llâhi ar rahmâni ar rahîmi... Dime a través de este
santo en una señal mi deber, porque mucho daño habré de causar.
Dime Allâh si después de cumplir lo que me mandan en tu nombre, ¿Mi alma se salvará? ¿Estoy obedeciendo la
ley?
Aún dudando de la virtud de este acto, ¿permaneceré junto a ti
en el paraíso? Esta diarquía de valores que mezcla la religión con el poder
civil nos mantiene completamente enemistados con la evolución del
mundo y amenaza con destruir la fe. Dudo de que el jihad se justifique en una guerra que engendre
muerte. Más, creo que el jihad es una guerra de vida contra las
impurezas del alma. Oh Allâh! Enciéndeme !! Hazme antorcha!!
Dime
que parte de este santo que tengo entre mis brazos es musulmán y
en que lugar de su indefenso cuerpo residen sus impurezas
cristianas. Y si destruyendo su parte infiel, la musulmana lo
mantendrá vivo aún.
¿Como
puedo dividir la carne de este santo que ni siquiera tuvo
oportunidad de elegir?
-
-
Abú
lloraba ahora desconsoladamente y no dejaba de implorar a la
divinidad que ilumine su mente con una palabra que diera sentido a
su existencia y a la existencia pura que tenia entre sus brazos.
Una
mano pequeña le acarició la nuca y metió dedos entre sus
cabellos. Al ver las lágrimas que brotaban de Abú,
su esposa beso sus ojos y lo miro con ternura.
Lo
llamó con la expresión que simplificaba esa unidad de
pensamiento que ambos se profesaban. Le dijo... amor. Abú
levantó sus ojos al cielo, había
recibido su señal.
-
- Significados
-
- Allâh:
Dios.
- Muhammad:
Profeta. Murió en 632 d.C. La revelación fue hecha a partir de
609 d.C. por el ángel Gabriel.
- Corán:
Libro sagrado.
- Sura:
Capítulos del Corán.
- Meca:
Lugar sagrado donde fue escrito gran parte del Corán.
- Sîra:
Biografía de Muhammad.
- Sunna:
Camino que estamos acostumbrados a recorrer para la salvación.
- Bismi
llâhi ar rahmâni ar rahîmi: En el nombre del Dios, rico en
clemencia, abundante en misericordia.
- jihad:
Guerra santa.
-