Sitio oficial del escritor argentino: MARCELO D. FERRER

Mapa del lugar
Prólogo del sitio
Pensamientos Prosa poética Reflexiones Cartas a mi país Novedades Publicaciones
Poesía Cuentos y relatos El autor: Marcelo D. Ferrer Escritores y curiosos Los Clásicos Página principal
El fundamentalista que dudaba
Marcelo D. Ferrer
La Plata, Buenos Aires, Argentina.
 

Nota del autor:  me impresionó irremediablemente el atentado del 11 de septiembre a las torres gemelas. Imaginé la mente de esos seres (terroristas) que se inmolaron creyendo en un ideal, pero también preferí imaginar que algunos de ellos lo hicieron dudando de él.

       Hasta hoy no lo comprendo muy bien. Supongo que algo dentro de mi se niega a creer que un ser humano pueda convertirse en un reducto incapaz de sentir compasión... Creo que el miedo y la ignorancia obran en las personas de manera extraña.
 
       Buscando descargar esa incongruencia, incursioné en el Islam. Me encontré con una diarquía entre el origen de la religión y el dogma aplicado a un fin civil por completo deleznable
 
       Ofrezco aquí un relato con pocas pretensiones, que sin temor a la cursilería por la dimensión que adquirieron los acontecimientos, habla de la clave para todas las cosas.  
 
    Detrás del abeto, Abú abrazaba al recién nacido con ternura desbordada. Acercó su boca al oído derecho del niño y como es tradición dijo la fórmula de invitación a la oración (azdâ n). "Dios es grande. Confieso que no hay Dios sino el Dios. Confieso que Muhammad es el enviado de Dios. Venid a la oración. Venid a la bendición. Dios es grande.". Repitió la fórmula en el oído izquierdo de la criatura, pero añadiendo: "la oración está a punto de comenzar". Finalizó con el rito.
 
   Había pedido unos minutos a solas con el santo nacido varón y a quien saludaba con alegría. El hombre lo asía entre sus manos y sin dejar de mirarlo,  lo elevaba al cielo y lo volvía a sus brazos. Estaba llorando.
 
   A distancia, su esposa cristiana no entendía demasiado. Su hijo bien amado había sido bautizado católico como lo deseaba su madre.
 
   Abú le habló a su hijo desde su corazón y deseo con todas sus fuerzas que Allâh le enviara una señal a través de él. Dijo en tono solemne y sin dejar de mirar a la criatura a los ojos: -- Tu que hoy eres hombre santo, ruega por mi alma, que aún en tu ignorancia, el supremo Allâh te escuchará. Dile a aquel que está en lo alto, que en cada Sura del Corán, he invocado a Muhammad para que dé un destino divino a mi esencia y no sé si me ha escuchado. Soy del Islam, por ello mi completa sumisión al Dios que tiene más de benigno que de castigador.  Me dieron órdenes que me han dicho que son de él... más no las entiendo y dudo. En la sîra he aprendido de Muhammad la bondad para con el prójimo, he seguido la sunna para mi redención... más allí no he aprendido nada del odio y debo odiar. Debo odiar para hacer lo que me mandan.  ¿Como puedo odiar amándote a ti tanto? Bismi llâhi ar rahmâni ar rahîmi... Dime a través de este santo en una señal mi deber, porque mucho daño habré de causar. Dime Allâh si después de cumplir lo que me mandan en tu nombre, ¿Mi alma se salvará?  ¿Estoy obedeciendo la ley?  Aún dudando de la virtud de este acto, ¿permaneceré junto a ti en el paraíso? Esta diarquía de valores que mezcla la religión con el poder civil nos mantiene completamente enemistados con la evolución del mundo y amenaza con destruir la fe. Dudo de que el jihad se justifique en una guerra que engendre muerte. Más, creo que el jihad es una guerra de vida contra las impurezas del alma. Oh Allâh! Enciéndeme !! Hazme antorcha!! Dime que parte de este santo que tengo entre mis brazos es musulmán y en que lugar de su indefenso cuerpo residen sus impurezas cristianas. Y si destruyendo su parte infiel, la musulmana lo mantendrá vivo aún. ¿Como puedo dividir la carne de este santo que ni siquiera tuvo oportunidad de elegir?
 
   Abú lloraba ahora desconsoladamente y no dejaba de implorar a la divinidad que ilumine su mente con una palabra que diera sentido a su existencia y a la existencia pura que tenia entre sus brazos. Una mano pequeña le acarició la nuca y metió dedos entre sus cabellos. Al ver las lágrimas que brotaban de Abú, su esposa beso sus ojos y lo miro con ternura. Lo llamó con la expresión que simplificaba esa unidad de pensamiento que ambos se profesaban. Le dijo... amor. Abú levantó sus ojos al cielo, había recibido su señal.
 
Significados
 
Allâh: Dios.
Muhammad: Profeta. Murió en 632 d.C. La revelación fue hecha a partir de 609 d.C. por el ángel Gabriel.
Corán: Libro sagrado.
Sura: Capítulos del Corán.
Meca: Lugar sagrado donde fue escrito gran parte del Corán.
Sîra: Biografía de Muhammad.
Sunna: Camino que estamos acostumbrados a recorrer para la salvación.
Bismi llâhi ar rahmâni ar rahîmi: En el nombre del Dios, rico en clemencia, abundante en misericordia.
jihad: Guerra santa.
 
<<<  Anterior

Siguiente  >>>

1