- El día a día de nuestro
país genera un vértigo similar al que se sentiría al caminar cerca de
un abismo. Esta sensación es cada vez más profunda cuanto más
avanzamos hacia el borde y vamos perdiendo la confianza en nuestro equilibrio.
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- Las últimas medidas
económicas en verdad
deciden nuestro futuro como nación. No pretende ser grandilocuente esa
frase. He sentido todos estos días la cercanía de ese abismo como una
posibilidad. El fracaso en lo económico, estoy seguro, sería un paso
hacia adelante... de ahí, a la obscuridad... La obscuridad para todo un
pueblo harto de fracasos, excedido en su cuota de paciencia por tanto
atropello a su dignidad.
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- Si bien es cierto que las
naciones no quiebran ni desaparecen, es también cierto que sus
habitantes son más o menos prósperos según sea la suerte de su país.
Ante tales circunstancias, los pueblos claman por ajusticiar a los
responsables de tanta postración y atraso. Puede suceder.
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- No es casual ni es venganza de
nadie nuestro padecimiento nacional. Todos lo saben. Es más bien
inconsciencia, indiferencia, ignorancia, delincuencia... es omisión. Es
la mal llamada viveza criolla... es la carencia de vergüenza y un
sentimiento individualista que pone al ego personal del dirigente por
sobre el bien común. Es, en fin, el estilo de vida como nación que
supimos conseguir y que terminará por volarnos la cabeza.
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- George Bernard Shaw decía:
"La democracia es un sistema inadecuado de gobierno, cuando
algunos muchos ignorantes eligen a algunos pocos corruptos".
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- Si el ser corrupto es algo que
va a contra pelo del desprendimiento patriótico que demanda la
responsabilidad pública, no es más "patriótico" postularse
a un cargo de decisiones careciendo de la aptitud de idoneidad que el
cargo demanda. Hace falta mucho más que sano voluntarismo.
- Esto, en la hora, es aplicable
a todos los partidos políticos, desacreditados por la ineptitud y falta
de desprendimiento de la mayoría de sus dirigentes dentro y fuera del
gobierno, sujetos enajenados de las realidades del ciudadano común e
incrédulos de un escarmiento que emane al fin de la sociedad y que, a
su pesar, dio comienzo de manera tímida el pasado 14 de octubre.
-
- Sin embargo, este escarmiento,
pudiera resultar insuficiente para un nuevo comienzo. No es tan difícil
darse cuenta que las conductas no varían en absoluto si no se hace un
mea culpa sincero y constrictor que permita ese nuevo comienzo con una
conciencia más pura, dando origen a un profundo reconocimiento del
destino común que tenemos todos como habitantes de este suelo. Un nuevo orden de convivencia
en el respeto a la dignidad de los demás.
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- ¿Será que la definitiva
reconciliación la terminaremos hallando en el fondo del abismo?
- La caída y lo que suceda en el
fondo no es cosa sencilla.
- Si bien, es necesaria la sanción
para quienes con su conducta son vistos por la sociedad como
responsables de tanto escarnio, el riesgo, es que la anarquía conduzca
el proceso profundizando el caos.
- Esta novel democracia argentina
no tiene diques confiables de contención.
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- ¡Si el Poder Judicial hubiera
escapado a la regla general! ¡Si tan sólo existiera credibilidad en él!
En tal caso, pudiera haber sido el reaseguro del estado de derecho.
- Pero no! Es la omisión y la
claudicación de ese poder la causa de gran parte de tantos
padecimientos.
- El proceso, por tanto, no es
sencillo. La sociedad democrática tal como la vemos ahora, carece de
diques de contención.
- El poder desbocado de todo un
pueblo y la catarsis anárquica de sus pasiones contenidas, pudiera
hacer que al primer abismo le continúe otro mas oscuro y tenebroso.
- Es momento de tomar conciencia,
el límite residirá en cada uno.
- Están en juego algo más que
unas simples medidas de macro y micro economía. En los siguientes días
se decide el futuro de la gran nación del sur, crisol de razas y
culturas... la que no puede, aún, dejar de estar a merced de su
hipocresía.