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MARCELO D. FERRER Cartas a mi país |
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Ecos de la perdida
prosperidad
Marcelo D. Ferrer (*)
La Plata, Buenos Aires,
Argentina. 18/02/2004.
Se
suele atribuir a una confabulación externa, la prolongada decadencia
de la República Argentina. Días atrás, paseando a pié por mi
ciudad -La Plata-, iba observando la exquisita arquitectura de
una treintena de edificios construidos al tiempo de su fundación en
1882: la Catedral, el Palacio Municipal, la Casa de Gobierno, la
Legislatura, el Palacio de Justicia, el edificio de la Universidad
Nacional de La Plata, el edificio del Banco de la Provincia de Buenos
Aires, el Departamento de Policía, el Pasaje Dardo Rocha, la
Biblioteca de la Provincia, el Colegio Nacional Rafael Hernández,
Los Colegios Normales, el Museo de Ciencias Naturales, la
Estación Terminal de Trenes, el Edificio de Vialidad Provincial,
hospitales, ministerios, etc., etc.. Tales monumentos, que son orgullo
de los ciudadanos platenses, fueron construidos en algo más de
un cuarto de siglo, entre fines del IXX y comienzos del XX. La
República Argentina contaba por entonces con una población que
orillaba apenas los cuatro millones de habitantes.
Al mismo tiempo que la Provincia de
Buenos Aires construía su capital y la poblaba de joyas
arquitectónicas, en otros sitios del territorio Nacional, se erigían
edificaciones que, pasado un siglo, son todavía un símbolo del prospero
empuje ciudadano de la época.
En la ciudad de La Plata, hace 29 años,
comenzó la construcción del todavía inconcluso edificio del Nuevo
Teatro Argentino. La obra se realiza sobre las ruinas de la que fuera
la segunda mejor sala lírica del país,después del Teatro Colón
de la ciudad de Buenos Aires, y que fuera destruida por un dudoso
incendio en los 70. El nuevo edificio se ha constituido en un
tosco monumento a la inoperancia que se erige en medio de un
corredor turístico donde se encuentran las más destacadas
obras arquitectónicas de la ciudad. La inversión en tal engendro,
hasta el presente, supera catorce veces el presupuesto
inicial en moneda homogénea.
Otro ejemplo de la inoperancia y de
la nefasta priorización del gasto público, lo constituye la
obra del denominado "Estadio Único Ciudad de La Plata".
Hace ya una década que el entonces gobernador Eduardo Duhalde
anunció, entre bombos y platillos, el inicio de la obra. Se ha
Invertido ya tres veces el presupuesto inicial, encontrándose la
misma inconclusa. Para peor, los dos principales clubes de fútbol
de la ciudad se niegan a jugar allí por razones cabalísticas. Irónicamente, la fastuosa obra
destinada al fútbol, y que llenara de egocéntrico orgullo
a Eduardo Duhalde, fue parcialmente inaugurada el año pasado, por
motivos electorales, con un recital del grupo "Los
Nocheros", que no se presentaron para jugar precisamente a
la pelota.
Yaciretá, en diferente contexto;
la obra que fuera denominada "El Monumento a la Corrupción",
es, junto con la Biblioteca Nacional y tantos otros ejemplos, el signo de un tiempo de ineptitud, corrupción y decidia.
Aquella Argentina despoblada de
fines del siglo IXX, sin duda, fue mucho más eficaz que la
actual. Hoy somos casi 38 millones de habitantes, tan mal dirigidos
como educados, que no podemos terminar a tiempo y decentemente,
nada que comencemos.
Viene a abundar lo de más arriba
la siguiente nota extraída del diario Ámbito Financiero de fecha
17/02/2004:
"Un
filántropo de prestigio mundial dona una pequeña fortuna a un país
pobre, para que pueda instalar Internet en todas sus escuelas. La
intención es noble, la plata es mucha. Los funcionarios se apoderan
de la administración, calculan los réditos electorales del proyecto,
suman a familiares a su ambición y se imaginan próceres de la
Patria.
Alquilan una casona en Barrio
Norte, 7000 dólares por mes. Los gerentes ganan 5400 pesos. Se gasta
y se gasta, no ingresa un centavo. La planta de personal es enorme; el
organigrama, infinito. Convierten la mitad de la fortuna en bonos de
la deuda, que entran en default. En tres años, los sueldos de los
empleados se consumen hasta las monedas de la donación y la empresa
se derrumba.
No es un cuento de terror, es
una historia real de la Argentina: la donación de 11.282.855 dólares
que hizo hace tres años el empresario argentino radicado en España,
Martín Varsavsky, para abrir el portal Educ.ar y conectar en la red
informática a todas las escuelas del país, está a punto de
esfumarse para siempre. Y, por eso, el gobierno de Néstor Kirchner
analiza ahora la posibilidad de liquidar la empresa, manejada al
comienzo por Aíto de la Rúa, de por entonces 24 años.
Todos los balances de la
sociedad del estado Educ.ar están en rojo y ninguna de las grandes
metas anunciadas se cumplió.
Iban a conectarse las 37.000
escuelas del país, pero Educ.ar lo hizo sólo con 17
establecimientos rurales. Otras 5.000 escuelas lograron el acceso por
las suyas.
Se calculó que iban a haber
unas tres millones de visitas mensuales al portal, pero sólo se
registra una décima parte. Se anunció que 600.000 docentes iban a
tener cursos de capacitación, pero el plan quedó trunco no lográndose
capacitar a nadie. Y se soñó con que los 12 millones de alumnos
pudieran navegar por Internet, aunque aún hoy la gran mayoría apenas
tiene lápiz y papel.
La idea
de reconvertir el portal parece avanzada: hay un fondo de 550.000
pesos reservado para afrontar las eventuales indemnizaciones del
personal por la posible liquidación de la empresa, revelaron fuentes
oficiales. Es la única plata que queda de la millonaria donación de
Varsavsky. El resto se lo tragó la burocracia. Mientras tanto, el
gobierno tendrá que lidiar con el propietario de la casona de la
calle Azcuénaga, donde funciona la empresa ahora en crisis. El hombre
le hizo juicio al Estado por 90.000 pesos de alquileres impagos."
Huelgan las palabras; hace más de
siete décadas que padecemos anemia dirigencial. Lo más
desolador es ver qué poco se hace por la educación y por el
perfeccionamiento de la democracia; requisitos necesarios para recuperar
la prosperidad perdida.
Copyright © 2004
(*)
MARCELO D. FERRER nació en la ciudad de
La Plata, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Es Contador
Público y Licenciado en Economía; Escritor, Poeta y Ensayista.
Es miembro y ha presidido diversas O.N.G. dedicadas a la educación
y al servicio comunitario.
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