|
Mensaje del 25 de octubre de 2005 " �Hijitos, crean, oren y amen, y Dios estar� cerca de ustedes. El les dar� las gracias que le pidan. Yo soy un don para ustedes porque Dios me permite d�a a d�a estar con ustedes y amarlos a cada uno con un amor inconmensurable. Por eso, hijitos, en oraci�n y humildad abran sus corazones y sean testigos de mi presencia. �Gracias por haber respondido a mi llamado!" 10/2005
.
Reflexiones al Mensaje
APROVECHEN CADA MOMENTO
En sus mensajes anteriores la Virgen nos ha dicho: �Vivan mis mensajes;
abran sus corazones a mis mensajes; vivan mis mensajes en humildad y amor;
con gran alegr�a los llamo a vivir mis mensajes; oro para que el Esp�ritu
Santo los ayude y aumente vuestra fe a fin de que acepten a�n m�s los
mensajes que les doy aqu�, en este lugar santo; vivan mis mensajes y
pongan en la vida cada palabra que les doy, que estas palabras sean
preciosas para ustedes porque vienen del Cielo. Conmigo, hijitos, ustedes
est�n seguros, deseo conducirlos a todos por el camino de la santidad.�
Ese es el objetivo de las apariciones y de la presencia de la Virgen, y de
cada palabra suya que nos dirige con amor.
�Dios les ha concedido este tiempo como un tiempo de gracia� � nos dice
Mar�a. Hemos recibido todo de Dios como un don: la vida, el tiempo, la
eternidad. A menudo sentimos que el tiempo se nos escapa, que lo hemos
malgastado in�tilmente. La gente dice a menudo: no tengo tiempo. Y por eso
muchos est�n estresados, tensos, nerviosos y se sienten vac�os. El hombre
seguramente encuentra tiempo para lo que le gusta. Nos enga�amos a
nosotros mismos cuando decimos que no tenemos tiempo. El no tener tiempo
para Dios es un signo de que no tenemos fe, coraz�n ni amor, no s�lo hacia
Dios sino hacia nosotros mismos. Aquel que se estima a s� mismo
verdaderamente, encontrar� tiempo para Dios, para la oraci�n, para el
encuentro consigo mismo y con Dios.
Nos preguntamos: �por qu� debemos vivir esta vida extra�a con todas sus
dificultades y aflicciones, pecados y fracasos, antes de que se nos abran
las puertas de la eternidad? Si Dios es amor, y si es tan bueno, �por qu�
no nos ha dado todo de una vez? �Por qu� debe transcurrir tanto tiempo
antes de alcanzar la meta? Dios nos ha creado imperfectos no para
dificultarnos la vida, sino para permitir que participemos en su propia
vida trinitaria. Dios desea que no s�lo recibamos de El, sino que
aprendamos a dar. El amor es dar y recibir.
Dios vive fuera del tiempo, en un eterno presente, en la beatitud en que
nada le falta. De esa beatitud viene a nosotros la Virgen Mar�a en este
tiempo nuestro, para ayudarnos a que lleguemos al lugar en que est� Ella.
Dios no nos hizo perfectos, pero nos dio potencialidades que nosotros
debemos desarrollar. Dios nos ha dado el libre albedr�o por medio del cual
lo podemos rechazar o aceptar.
El sentido del tiempo est� en el hecho de que nos sirve para progresar y
crecer. El tiempo en que vivimos puede convertirse en un tiempo de gracia
si elegimos y escuchamos a Mar�a que nos habla. Es nuestra oportunidad
para poder crecer. Al igual que Mar�a, tambi�n San Pablo advierte a los
Efesios y a nosotros: �Cuiden mucho su conducta y no procedan como necios,
sino como personas sensatas que saben aprovechar bien el momento presente,
porque estos tiempos son malos. No sean insensatos, �sino traten de saber
cu�l es la Voluntad del Se�or!� (Ef 5, 16-17). San Pablo escribe a los
Colosenses lo siguiente: �Comp�rtense con sensatez en sus relaciones con
los que no creen, aprovechando el tiempo presente� (Col 4,5). No
deber�amos perder el tiempo porque es valioso y limitado. Utilizarlo
sensatamente y cuidarlo significa aprovecharlo. Cada vez que renunciamos
al ego�smo y nos decidimos por el amor, estamos trabajando a fin de
transformar nuestro tiempo en eternidad, en una vida perdurable. El amor
es lo �nico imperecedero y nos protege de la descomposici�n. Solamente el
tiempo transcurrido en oraci�n es un tiempo que ha sido aprovechado.
Unicamente el tiempo dedicado con amor a Dios y a la gente es un tiempo
salvaguardado y aprovechado. Ayudemos a la Virgen Mar�a para que desde ya
nos lleve hacia la eternidad.
Fr. Ljubo Kurtovic
.
.
04/2005 |