Mensaje del 25 de agosto de 2005


Mensaje del 25 de agosto de 2005

"�Queridos hijos! Tambi�n hoy los invito a vivir mis mensajes. Dios les ha concedido este tiempo como un tiempo de gracia. Por eso, hijitos, aprovechen cada momento y oren, oren, oren. Yo los bendigo a todos e intercedo ante el Alt�simo por cada uno de ustedes.

�Gracias por haber respondido a mi llamado!"

08/2005

. Reflexiones al Mensaje
del 25 de agosto de 2005

APROVECHEN CADA MOMENTO

En sus mensajes anteriores la Virgen nos ha dicho: �Vivan mis mensajes; abran sus corazones a mis mensajes; vivan mis mensajes en humildad y amor; con gran alegr�a los llamo a vivir mis mensajes; oro para que el Esp�ritu Santo los ayude y aumente vuestra fe a fin de que acepten a�n m�s los mensajes que les doy aqu�, en este lugar santo; vivan mis mensajes y pongan en la vida cada palabra que les doy, que estas palabras sean preciosas para ustedes porque vienen del Cielo. Conmigo, hijitos, ustedes est�n seguros, deseo conducirlos a todos por el camino de la santidad.� Ese es el objetivo de las apariciones y de la presencia de la Virgen, y de cada palabra suya que nos dirige con amor.

�Dios les ha concedido este tiempo como un tiempo de gracia� � nos dice Mar�a. Hemos recibido todo de Dios como un don: la vida, el tiempo, la eternidad. A menudo sentimos que el tiempo se nos escapa, que lo hemos malgastado in�tilmente. La gente dice a menudo: no tengo tiempo. Y por eso muchos est�n estresados, tensos, nerviosos y se sienten vac�os. El hombre seguramente encuentra tiempo para lo que le gusta. Nos enga�amos a nosotros mismos cuando decimos que no tenemos tiempo. El no tener tiempo para Dios es un signo de que no tenemos fe, coraz�n ni amor, no s�lo hacia Dios sino hacia nosotros mismos. Aquel que se estima a s� mismo verdaderamente, encontrar� tiempo para Dios, para la oraci�n, para el encuentro consigo mismo y con Dios.

Nos preguntamos: �por qu� debemos vivir esta vida extra�a con todas sus dificultades y aflicciones, pecados y fracasos, antes de que se nos abran las puertas de la eternidad? Si Dios es amor, y si es tan bueno, �por qu� no nos ha dado todo de una vez? �Por qu� debe transcurrir tanto tiempo antes de alcanzar la meta? Dios nos ha creado imperfectos no para dificultarnos la vida, sino para permitir que participemos en su propia vida trinitaria. Dios desea que no s�lo recibamos de El, sino que aprendamos a dar. El amor es dar y recibir.

Dios vive fuera del tiempo, en un eterno presente, en la beatitud en que nada le falta. De esa beatitud viene a nosotros la Virgen Mar�a en este tiempo nuestro, para ayudarnos a que lleguemos al lugar en que est� Ella. Dios no nos hizo perfectos, pero nos dio potencialidades que nosotros debemos desarrollar. Dios nos ha dado el libre albedr�o por medio del cual lo podemos rechazar o aceptar.

El sentido del tiempo est� en el hecho de que nos sirve para progresar y crecer. El tiempo en que vivimos puede convertirse en un tiempo de gracia si elegimos y escuchamos a Mar�a que nos habla. Es nuestra oportunidad para poder crecer. Al igual que Mar�a, tambi�n San Pablo advierte a los Efesios y a nosotros: �Cuiden mucho su conducta y no procedan como necios, sino como personas sensatas que saben aprovechar bien el momento presente, porque estos tiempos son malos. No sean insensatos, �sino traten de saber cu�l es la Voluntad del Se�or!� (Ef 5, 16-17). San Pablo escribe a los Colosenses lo siguiente: �Comp�rtense con sensatez en sus relaciones con los que no creen, aprovechando el tiempo presente� (Col 4,5). No deber�amos perder el tiempo porque es valioso y limitado. Utilizarlo sensatamente y cuidarlo significa aprovecharlo. Cada vez que renunciamos al ego�smo y nos decidimos por el amor, estamos trabajando a fin de transformar nuestro tiempo en eternidad, en una vida perdurable. El amor es lo �nico imperecedero y nos protege de la descomposici�n. Solamente el tiempo transcurrido en oraci�n es un tiempo que ha sido aprovechado.

Unicamente el tiempo dedicado con amor a Dios y a la gente es un tiempo salvaguardado y aprovechado. Ayudemos a la Virgen Mar�a para que desde ya nos lleve hacia la eternidad.

Fr. Ljubo Kurtovic
Medjugorje, 26.08.2005

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. 04/2005

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Last Modified 04/25/2005
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