| m@rZelo
- Anexo a
autobiografía |
| TOM -
Teatro de Operaciones Malvinas
Podría llegar a
decir que ese período de más de tres meses, me cambió el rumbo de mi
vida. Es muy cierto que uno siempre sueña con pasar unas vacaciones en
una isla, pero en mi caso les puedo asegurar que nunca más salgo de
vacaciones sino es a algún lugar de tierra firme. Nos tocaron unos días
de mie .... , el guía de turismo tenía un carácter putrefacto, el
servicio de hotelería dejó mucho que desear, los lugares de diversión
(léase: locales de jueguitos electrónicos, boliches bailables, etc.)
escaseaban y la gente del lugar no era para nada cordial. Es más, en
algún momento noté como que no éramos bienvenidos, y eso que estábamos
fomentando el turismo en la región. Eso si, si hay algo de lo que uno no
podría quejarse es de la comida; verdaderos maestros del arte culinario,
ponían de manifiesto toda su sabiduría en la elaboración de una buena
mesa, platillos delicádamente cuidados en su exposición hacían que cada
comida sea una verdadera fiesta. La imaginación e inventiva de los
expertos cocineros hacía mucho más atrayente el momento realizando
juegos de habilidad en cada uno de sus platos; entre los juegos más
apasionantes estaban: "Y donde está el pedacito de carne ?" (al
estilo la "Búsqueda del Tesoro"), "Rescatando al mostachol
perdido" (mil y una peripecias para conseguir levantar el único
mostachol con una cuchara y sin ayuda de la otra mano), y algún que otro
acertijo matemático "¿Como haría Ud. para repartir en 12 partes
iguales 7 fideos moñito en el menor tiempo posible para que no se den
cuenta los suboficiales que solo le dejamos el caldo ?". En la parte
organizativa, se han realizado también varios juegos de destresa y
habilidad, al más puro estilo "Feliz Domingo"; "el baile
de la silla" pero con pozos de zorro, "la mancha cuerpo a
tierra" sino te tiraste cagaste, y "la gran excavada" hacer
un bunker con cucharitas de café con capacidad para 10 personas. En lo
que respecta a su flora, las elevadas palmeras y los pintorescos cocoteros
le daban ese toque caribeño necesario para una buena foto (arbustos de no
más de 5 cm. de altura y duro como la p.. m...), la suave brisa (140 Km.)
y la agradable temperatura (-14º) acompañaban a un Dios febo
impresionante (sólo apareció un par de veces). La avanzada tecnología
armamentística brindaba la tranquilidad necesaria para encarar
situaciones sin lugar a dudas (fusiles automáticos livianos (FAL) utilizados
por las tropas del Gral. José de San Martin, lanza misiles manual en 3D
(Tigger Cat) daba la sensación de que todo pareciera un episodio del Quake, PAM con un
largo historial en la lucha contra la subverción en los montes tucumanos,
y ni hablar de la independencia de algunos misiles rebeldes que se negaban
a cumplir su objetivo y se dedicaban a hacer acrobacias en el aire, sapito
en los médanos o caza submarina. Fue muy importante el alto grado de
comunicación entre las distintas fuerzas, como así también el no cesar
en la práctica de tiro intentando hacer blanco en cualquier pájaro de
acero sin importar si era amigo o enemigo. El trato ameno entre soldados y
oficiales y suboficiales hacían más agradable la estadía, la
comprensión y buena predisposición, la valentía y coraje, la
subordinación y valor puesta de manifiesto por nuestros maestros del
combate, hacía que te sintieras como Robinson Crusoe. No me voy a olvidar
nunca de esa mañana en que un subteniente (no vale la pena nombrarlo, me
cagaría la historia) hizo su aparición ante nosotros y en un acto de
entrega y totalmente desinteresado, puso a nuestros pies una pequeña caja
como ofreciendo su corazón y velando por nuestro bienestar (se trataba de
una caja de betún negro para nuestros borceguíes, cuando nos veníamos
cagando de hambre desde hacía varios días, no sé si alguno no se lo
mandó de un bocado). Fue muy interesante observar, una vez concluída la
contienda, los galpones con comida a granel que nuestros superiores
mantenían en custodia a fin de realizarles los controles de calidad
pertinentes en el afán de preservar nuestra salud intacta. Continuará ..........
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