1. LA INVESTIGACIÓN, COMO ACTO DE AUTENTICIDAD HUMANA. Investigación quiere decir buscar, indagar, averiguar algO. Para entender la investigación en un nivel auténticamente humano, habría que explicar el contexto en el cual se realiza. El hombre tiene, normalmente, una tendencia que lo impulsa a buscar el sentido de las cosas. Las innumerables preguntas que hace el niño a sus padres, la mirada inquieta e interrogante de los muchachos, el afán de saber que surge frente a lo misterioso, nos manifiesta claramente esa tendencia hacia la verdad, hacia la luz que clarifica y explica los hechos que vivimos. El acto 121 de investigar es, pues, un suceso normal en la vida humana; significa que el hombre se está realizando en una de sus tendencias más nobles: la búsqueda de la verdad. En cambio, la falta de curiosidad, la apatía completa frente a lo misterioso, la ausencia de todo deseo por conocer el porqué de los hechos que se están viviendo, es un signo revelador de algún bloqueo, represión o deficiencia humana. Si la ausencia de hambre revela una enfermedad fisiológica, la carencia de apetito cognoscitivo nos puede indicar un desajuste psíquico. Lo anterior no debe exagerarse como para pretender que todo hombre sano lo es, porque se dedica a la investigación profesional. Solamente nos da a entender, por un lado, el gusto y la satisfacción profunda que experimenta el investigador en el mismo acto de investigar; y, también, nos indica un posible camino para incrementar nuestras legítimas satisfacciones a lo largo de la vida, a saber, las lecturas privadas, las conversaciones sobre asuntos científicos y filosóficos, las representaciones teatrales y cinematográficas con profundo sentido humano (Shakespeare, Shaw, Greene, Sartre). El enriquecimiento espiritual es una de las actividades más satisfactorias y auténticas en la vida de todo hombre. Aquí podríamos insistir en dos aspectos filosóficos de la investigación. El primero es que no buscaríamos algo, si no fuera porque ya tenemos una primera noticia de ese algo. Solamente nos mueve a la investigación aquello que conocemos a medias, o mejor, aquello que nos proporciona datos a media luz, y que nos incita a una iluminación más completa. Investigar es, pues, descorrer los velos de la verdad (alétheia — descorrer; velos = verdad, en griego). Investigar es hacer temático lo atemático, explícito lo implícito. Por otro lado, investigar, en filosofía, es ampliar el horizonte de significatividad; lo cual quiere decir que la intencionalidad 122 humana, o el estar-arrojado-en-el-mundo, nos lanza a la ampliación de ese mismo mundo (Welt ~ mundo; concepto básico en la filosofía heideggeriana). Sin embargo, mundo no debe entenderse como un conjunto de cosas, sino, más bien, como el horizonte que genera significado en los entes. Cada uno tiene y vive en su propio mundo, y con él se le da sentido a las cosas. Ampliar el mundo, investigar, significa, pues, enriquecer las propias posibilidades para darle sentido a las cosas. El hombre, como buscador de sentido a la vida, a las personas, a los hechos, es un investigador nato. No investigar es confinarse en el provincialismo del reducido mundo de lo cotidiano. 2. CARACTERÍSTICAS DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Existen varios tipos de investigación, desde la elemental y cotidiana que consiste en ampliar el horizonte de los objetos conocidos, hasta la investigación científica, que posee ya ciertas notas que le dan una eficacia de nivel superior. La investigación científica se distingue por las siguientes características: a) Es un estudio sistemático y objetivo. En efecto, in-vestigar en el terreno científico significa buscar a base de lecturas, experimentos, entrevistas y observaciones. Pero dicha búsqueda tiene dos cualidades: es sistemática y es objetiva. Sistemática quiere decir que se realiza a partir de un programa o plan más o menos detallado; que hay una intención explícita de avanzar en el terreno de la verdad y que se establece un ritmo de trabajo adecuado al tema investigado. Todo esto va en contra de la actitud desmañada del simple aficionado a lo intelectual, que trabaja sin orga- 123 nización, sin intenciones determinadas y sin la energía que requiere el caso. A propósito de esta actitud diletante podemos distinguir una falsa y una auténtica curiosidad en el trabajo intelectual (Cfr. Heidegger. El ser y el tiempo, pág. 192). La falsa curiosidad es producto de la inquietud, la excitación y la disipación; no quiere demorarse en un tema, sólo le interesa la novedad, quiere estar en todas partes y en ninguna, no es una verdadera admiración por las cosas. En cambio, la auténtica curiosidad trata de profundizar en cada tema, es serena admiración que inquiere y que se demora en cada asunto; medita, reflexiona y aguza la atención develadora de la verdad. Objetiva quiere decir que pretende salirse de lo arbitrario, lo subjetivo, lo fortuito, lo que depende de opiniones personales sin fundamentación. Una investigación es objetiva cuando establece un hecho, una relación o una explicación de manera válida para cualquier sujeto. La ciencia trata de lo universal y lo necesario. b) La investigación científica se realiza sobre un tema claramente delimitado. La organización de la investigación exige que se realice en función de un tema que se ha procurado determinar y delimitar con alguna precisión. De esta manera, los esfuerzos ejercidos tendrán una eficacia mucho mayor que si la búsqueda va encaminada hacia objetivos amplios e indefinidos. No está de más recordar aquí las características propias de un conocimiento científico, las cuales determinan con mayor precisión la temática de una investigación científica. La ciencia trata de encontrar las causas de las cosas. Por tanto, la investigación científica tiene ese tema específico: las causas, razones o explicaciones de los fenómenos observados. Además, la ciencia trata de lo universal y lo necesario. Por tanto, la investigación 124 científica querrá establecer leyes válidas en cualquier circunstancia. (Cfr. Gutiérrez Sáenz: Introducción a la Lógica, caps. V y XXXIX.) c) La investigación científica se basa en fuentes apropiadas y en trabajos recientes sobre el mismo tema. Esto significa que, una vez fijado el tema que se quiere investigar, se debe determinar qué datos, fuentes, escritos, experimentos o consultas son los más apropiados para descubrir nuevas verdades sobre el asunto en cuestión. De la afortunada selección de estas fuentes dependerá la necesidad, la riqueza, la originalidad y el avance real en la investigación propuesta. El aprovechamiento de las investigaciones recientes sobre el mismo tema puede ser una de las fuentes más apropiadas para enriquecer la investigación personal. Es aleccionador el ejemplo de Newton, quien dijo, al morir: "Pude ver más lejos, porque me asenté sobre los hombros de los gigantes de la ciencia." d) La meta que se propone una investigación cientí- -fica es llegar a un todo unificado. Esto significa que los datos conocidos sobre el tema por investigar, originalmente se encontraban desconectados, diluidos, oscuros y desordenados. La investigación no sólo aumentó el número de datos conocidos, sino que, sobre todo, echó luces acerca de su estructuración, su ordenamiento y su conexión interna, de tal manera que el tema es contemplado ahora como un todo unificado, como una síntesis unitaria, que tiene sentido, y que armoniza con el resto del saber. La importancia de esta meta puede aclararse más si la contrastamos con la actitud pedante del erudito que posee un sinnúmero de datos almacenados en su memoria, pero 125 que es incapaz de ordenar sus ideas y de conectar y relacionar unos datos con otros, dándole sentido y significado vital a sus conocimientos. A ese tal más le valiera haber leído menos y meditado más. De acuerdo con las cuatro características explicadas, podemos decir ahora que la investigación científica consiste en un "estudio sistemático y objetivo de un tema claramente delimitado, basado en fuentes apropiadas y tendiente a la estructuración de un todo unificado". 3. LOS OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Habíamos dicho que el hombre tiene una tendencia innata a buscar el sentido de las cosas. A partir de esa tendencia es como se realiza toda investigación significativa en la vida del hombre. La investigación tiene como objetivo satisfacer esa necesidad intelectual de nivel propiamente humano. Sin embargo, es posible distinguir algunas modalidades de investigación que, aunque van todas dirigidas a esa meta final ya apuntada, se dirigen explícitamente a ciertos objetivos que se perciben con más claridad. Esos objetivos próximos de la investigación podrían quedar agrupados en las siguientes cuatro divisiones : a) Extender, ampliar, desarrollar los conocimientos que se tienen acerca de un tema dado. Este es el tipo de investigación que se puede ejercer más comúnmente y sin ningún género de formalidades. Las lecturas, algunas conversaciones, el estudio, las preguntas en clase, las conferencias, los programas de ciertas asignaturas escolares van encaminados ordinariamente hacia esta clase de investigación. b) Profundizar, precisar, afinar conceptos, tesis y ar- 126 gumentos científicos. Se trata de un grado más refinado de búsqueda. Los datos que originalmente se tenían resultan demasiado generales, abstractos, o superficiales. En este caso, ya no se trata de ampliar en extensión, sino de penetrar en profundidad. Se vuelve sobre los mismos datos ya aprendidos y se trata de calar más hondo en la realidad o problema que se tiene entre manos. Surge la necesidad de hacer observaciones más minuciosas (inclusive con instrumentos como el microscopio, el telescopio, etc.), efectuar experimentos confirmadores de una tesis, realizar lecturas en obras especializadas y monográficas. El resultado de este tipo de investigación se denota en la precisión de los conceptos, de las tesis o de los argumentos que se manejan. c) Aplicar, utilizar, concretar algunas de las verdades ya conocidas. Se trata ahora de llevar a la práctica los conocimientos adquiridos. Los científicos no suelen contentarse con un conocimiento puramente especulativo, sino que tratan de aplicar esas verdades que manejan mentalmente. Así es como han surgido los inventos físicos y químicos que han cambiado la civilización, especialmente a partir del siglo xrx. Pero no sólo las ciencias experimentales. También la filosofía tiene aplicaciones prácticas, a pesar de la creencia tan generalizada que pretende ver en el filósofo un sujeto abstraído y separado de la problemática vital. La ética y la estética van especialmente dirigidas a la aplicación práctica. La lógica también contribuye al orden de los conceptos. Además, la pedagogía, la política, la psicología, la comunicación, la antropología, la sociología, la administración, y otras muchas ramas del saber humano, cuentan con serias y profundas aplicaciones filosóficas. 127 d) Relacionar, explicar, sintetizar. He aquí la fase más alta de la investigación científica. Se trata de conectar tesis que parecían aisladas, armonizar teorías establecidas en forma independiente, explicar los grandes problemas humanos (como la libertad, la angustia, la alienación, la comunicación), encontrar el sentido último que encierran las cosas, la vida, las personas. En este momento estamos lindando con el ámbito propio de la investigación filosófica. La filosofía, además de ciertos temas muy propios de ella (como el ser, Dios, el valor), posee temas que están en la frontera de las ciencias experimentales. De hecho, todo científico, en cuanto se plantea el problema que encierra la fundamentación de su propia ciencia, por fuerza se encuentra reflexionando en otro terreno que ya no es su propia ciencia, sino que pertenece a la filosofía. Cuando el físico se pregunta y reflexiona sobre los fundamentos de la física, en ese momento penetra en el ámbito de la filosofía. En resumen, la investigación científica, en sus primeros pasos, trata de ampliar el mundo de entes conocidos. Enseguida trata de profundizar en el conocimiento de algunos de ellos. Posteriormente se ve impelida a la aplicación práctica de esos conocimientos. Y, en una etapa final, se dedica a la interrelación, síntesis y armonización del saber aprehendido. Esos son los objetivos próximos de la investigación científica, lógicamente ordenados. En la medida en que la investigación es significativa en la vida de una persona, cada uno de esos objetivos tratará de realizar el objetivo final que hemos señalado desde el principio de este capítulo, a saber: captar el sentido de las cosas, de las personas y del mundo. 128 4. LOS TIPOS DE INVESTIGACIÓN Lo propio de la investigación científica está en la búsqueda de causas. Ahora bien, dicha búsqueda de causas puede tomar modalidades diferentes de acuerdo con los tipos de ciencia que de hecho cultiva el hombre. Podríamos, pues, distinguir varias clases de investigación científica, como sigue: a) Según los objetivos ya indicados, la investigación puede quedarse en el plano de la ampliación, o bien puede avanzar al plano de la profundización, o bien llegar a la aplicación y a la síntesis. b) Según los métodos propios de cada ciencia, en la investigación puede prevalecer: 1. La observación: especialmente utilizada en ciencias como sociología, pedagogía, astronomía, psicología. 2. La experimentación: especialmente utilizada en ciencias como física, química, biología. 3. La documentación: principalmente utilizada en las ramas de historia, filosofía, derecho, arte. 4. La deducción racional: principalmente utilizada en ciencias como las matemáticas, y sus diferentes aplicaciones a otras ramas. Es necesario aclarar que estas divisiones no son exclusivas para cada tipo de ciencia. De hecho, el científico especialista en una rama utiliza a veces la observación y la experimentación; otras veces, la documentación y la deducción racional. En el fondo, se trata de cuatro modalidades de la investigación en general, aun cuando en ciertas ciencias puede prevalecer alguna de esas variantes. El objeto de este libro es proporcionar algunos elemen- 129 tos para iniciarse en la investigación documental, que de alguna manera se utiliza en cualquier tipo de ciencia. 5. IMPORTANCIA Y UTILIDAD DE LA INVESTIGACIÓN Como resultado de todo lo dicho en este capítulo, podemos deducir ahora la importancia y la utilidad de la investigación. En primer lugar, la investigación es un modo de realización humana. El investigador encuentra en su labor la satisfacción y la autenticidad que implica el ejercicio de una de sus más arraigadas tendencias: la búsqueda de la verdad. Pero, además, la importancia de la investigación queda resaltada en el momento en que se relacionan los otros objetivos investigacionales ya explicados con la actividad humana y vital en general. a) La investigación establece los hechos básicos que constituyen el punto de partida de cualquier conocimiento científico y de cualquier actitud humana. b) La investigación amplía y profundiza la información acerca de los temas que el hombre necesita conocer para una correcta orientación de su vida, de su trabajo y de su quehacer ordinario. c) La investigación busca la aplicación práctica de los conocimientos obtenidos para la satisfacción de las necesidades y de los problemas vitales. d) La investigación relaciona hechos, busca causas, explica fenómenos, y satisface así la necesidad de conocimientos científicos en el hombre. 130