La movida cubana
En 1927 se
unen Alejo Carpentier, Martí Casanovas, Francisco Ichaso, Jorge Mañach, Juan
Marinello. La idea: compartir el desafío de generar una publicación
vanguardista en Cuba. La Revista de
Avance, órgano de renovación artística y de reflexión política, existió
hasta 1930.
"Al levar el ancla" (manifiesto)
He aquí un
nuevo bajel en los mares de nuestra inquietud. Lleva al viento un gallardete
alto, agudo y azul. Para la emergencia posible, banderín rojo. Lo que no va en
su bagaje es la bandera blanca de las capitulaciones.
Pues,
aunque el decirlo suene un poco enfático, zarpa esta embarcación con cierto
brío heroico, dispuesta a hundirse, como tantas otras, si le soplase viento
adverso, pero negada de antemano a todo patético remolque. Al fin y al cabo, su
tripulación es escasa y todos, mal que bien sabemos nadar.
¿Adónde va
esta proa sencilla que dice "1927"?
Si lo
supiéramos, perdería todo gusto la aventura. El goce fecundo de la vida, dicen
con razón que no está en la contemplación de los propósitos, sino en la gestión
por conseguirlos. Vamos hacia un puerto —¿mítico?, ¿incierto?— ideal de
plenitud; hacia un espejismo tal vez de mejor ciudadanía, de hombría más cabal.
Pero no nos
hacemos demasiadas ilusiones. Lo inmediato en nuestra conciencia, es un apetito
de claridad, de novedad, de movimiento. Por ahora sólo nos tienta la diáfana
pureza que se goza mar afuera, lejos de la playa sucia, mil veces hollada,
donde se secan, ante la mirada irónica del mar, los barcos inservibles o que ya
hicieron su jornada, ¡Mar afuera, hasta que se sienta un hervor de infinito
bajo los pies!
Tampoco hay
afán de pesca incidental en la excursión. Los peces están ya demasiado
apercibidos contra esta laya de barquitos literarios, y no somos tan ingenuos
que pretendamos "tupirlos" en redes intelectuales. Salimos, pues,
rigurosamente a la aventura, a contemplar estrellas —que es siempre una sana
faena—, a ver, en fin, si por azar nos topamos con algún islote que no tenga
aire provinciano y donde uno se pueda erguir en toda la estatura.
Modestos
como somos, llevamos, eso sí, nuestra pequeña antena, lista para cuantos mensajes
de otras tierras y de otros mares podamos interceptar en nuestra ruta. Los
descifraremos, y hasta puede que seamos alguna vez osados de contestarlos.
Ahora no
embarcamos más que cinco. Temimos que la navecilla pudiera zozobrar si la
cargábamos, así de buenas a primeras, con mucha pesadumbre letrada. Lo cual no
obsta para que, a cada salida, tomemos a bordo algún que otro pasajero de
discreta compañía. Ni que decir tiene que no hay en "1927" cabida ni
escondite para los polizones de la literatura.
Una explicación
importante: hemos escrito en la proa ese nombre, ese número:
1927
No que
creamos que 1927 signifique nada, sin embargo. El año que viene, si aún
seguimos navegando, pondremos en la proa "1928"; y al otro,
"1929"; y así... ¡Queremos movimiento, cambio, avance, hasta en el
nombre! Y una independencia absoluta —¡hasta del Tiempo!
Ya está
arriba el ancla. A los que nos saluden cordialmente desde otros barcos o desde
la playa, nuestro saludo.
LOS
CINCO
Alejo Carpentier: Vivió entre 1904 y
1980. Poeta y narrador, miembro del grupo Minoritario.
Además de participar en la fundación de la Revista
de Avance, órgano de la vanguardia, dirigió la publicación Carteles. Durante la dictadura de
Batista se exilió en París. Adhirió al ideario de los surrealistas franceses,
de los que se alejó luego para postular la literatura de lo real maravilloso —concepto reformulado por la generación del
Boom como realismo mágico—, que sería
sinónimo de su escritura. De aquella primera etapa es representativa su novela ¡Ecué-Yamba-O! (1933), donde incorpora
elementos africanos que nunca abandonará.
