La lengua inglesa y su poesía
El poeta Dylan Thomas nace en Swansea (Gales), en 1914, y se
educa en la Grammar School de esa ciudad, donde su padre era profesor. Su
vocación comienza en la época escolar, manifestando una extraordinaria
personalidad en versos que no se relacionaban con nada de lo producido
anteriormente en el campo de la poesía inglesa.
Al dejar el colegio practicó durante un tiempo el periodismo,
que le pareció incompatible con su labor creadora, por lo cual lo abandonó. Con
posterioridad se dedica a la radiodifusión y a escribir guiones para el cine y
la radio. Para entonces, recorre las universidades norteamericanas, dando
conferencias y recitales poéticos, éstos últimos, por sus cualidades de bardo y
dotes actorales, de gran riqueza.
En 1936 se casó con Caitlin Macnamara, de la que tuvo tres
hijos.
Thomas vivió siempre bajo el hechizo de dos motivos poéticos de
primer orden: el amor y la muerte, fuerzas que en su inspiración actuaban
entrelazadas, como anticipando su prematura muerte a los treinta y nueve años.
Poeta de una fe irracional e intensa, escribía impulsado por el
religioso deleite de cantar constantemente la obra de Dios y ponerla ante los
ojos de los hombres, ataviada con su divina gloria. Según consigna en una nota
a sus Collected Poems: 1934-1952:
"Estos poemas, con todas sus crudezas, dudas y confusiones, han sido
escritos por amor a los hombres y para la alabanza de Dios, y sería yo un loco
rematado si no lo fueran".
Dylan Thomas pertenecía a la generación de poetas nacidos
inmediatamente antes o poco después de la Primera Guerra Mundial, cuando la
inestabilidad general surgía y los grandes valores por los cuales aparentemente
se había luchado se derrumbaban. En ese entonces se detectan nuevas direcciones
en la poesía inglesa. Abandonando el camino de la rigurosa crítica del hombre y
la cultura modernos, según Eliot, o la realista aceptación del materialismo
acorde con Auden, Dylan Thomas, por un lado, y Henry Treece y los
"apocalípticos", por otro, se esforzaron por encontrar solución a sus
problemas, descubriendo otros caminos.
En los '50, coexiten cinco generaciones de poetas:
1) Los ancianos, Walter de la Mare y el laureado John Masefield,
supervivientes de la generación de Yeats, Kipling, Chesterton y Belloc.
2) Los poetas maduros que podemos alinear al lado de T.S. Eliot,
como Edith Sitwell, Edwin Muir, Robert Graves y Edmund Blunden —a cuya
generación pertenecían James Joyce, D.H. Lawrence, Charles Williams y los
grandes poetas que murieron en la Primera Guerra, Rupert Brooke y Wilfred Owen.
3) El grupo de poetas que estaban en su culminación, algunos de
los cuales se habían interesado vivamente por España: Roy Campbell, Cecil Day
Lewis, William Empson, Wystan H. Auden, Louis Mac Neice, Vernon Watkins,
Kathleen Raine y Stephen Spender.
4) La cuarta generación, con Anne Ridler, Henry Treece, Kenneth
Allot, Frank T. Prince, Roy Fuller, George Barker, Laurie Lee y David Gascoyne,
poetas que tenían alrededor de cuarenta años, y a cuyo grupo pertenecía Dylan
Thomas.
5) La diezmada generación de W.S. Graham, John Heath-Stubbs y
Alex Comfort —de la que formaban parte los malogrados Keith Douglas, Sidney
Keyes y Alun Lewis, caídos en la Segunda Guerra—, que era el conjunto de poetas
más reciente, aún en formación.
La cuarta generación y el grupo de poetas jóvenes, con Dylan
Thomas en primer lugar, reaccionaba tanto contra el frío intelectualismo de
Eliot —piedra angular de la poesía inglesa contemporánea que pertenecía a la
segunda generación—, como contra la poesía realista y de significación social
producida por la generación anterior a ellos, y superado el surrealismo, se
esforzaba en ampliar el horizonte de la poesía inglesa mediante una aprehensión
global de los mundos interno y externo, reaizando una renovación de carácter
emotivo y pasional en la que intervenían en alto grado las cualidades
imaginativas.
Los primeros poemas de Dylan Thomas aparecieron en los años 1934
y 1936 con los títulos de Eighteen Poems (Dieciocho
poemas) y Twenty-five Poems
(Veinticinco poemas), dos colecciones sorprendentes —sobre todo la primera— que
apasionaron y desconcertaron a los lectores y críticos por la energía verbal,
la musicalidad, la aparente novedad y la oscuridad con que se manifestaba su
visión. En 1939 aparecía The Map of Love (Mapa de amor), un volumen
de poesía y cuentos, que representaba una evidente superación. Sus poemas eran
fruto manifiesto de experiencias percibidas y reguladas por un movimiento
religioso y un dominio más perfecto de sus posibilidades expresivas. Con Deaths and Entrances (Defunciones y
nacimientos), publicado en 1946, el poeta triunfaba definitivamente tanto ante
las dificultades presentadas por su ambicioso instrumento expresivo —lenguaje,
musicalidad y nuevas modalidades métricas— como en el esfuerzo que suponía la
integración del mundo en su conciencia y el desarrollo de sus cualidades
imaginativas. A fines de 1952, sale a la luz el volumen de sus Collected Poems: 1934-1952", que
recoge prácticamente todas las poesías publicadas en los cuatro libros
anteriores y añade a su contenido siete poemas inéditos.
Dylan Thomas fallece en Nueva York, en los primeros días de
noviembre de 1953.
The force that trough the green fuse
drives the flower
The force that through the green fuse drives the
flower
Drives my green age; that blasts the roots of trees
Is my destroyer.
And I am dumb to tell the crooked rose
My youth is bent by the same wintry fever.
The force that drives the water through the rocks
Drives my red blood; that dries the mouthing streams
Turns mine to wax.
And I am dumb to mouth unto my veins
How at the mountain spring the same mouth sucks.
The hand that whirls the water in the pool
Stirs the quicksand; that ropes the blowing wind
Hauls my shroud sail.
And I am dumb to tell the hanging man
How of my clay is made the hangman's lime.
The lips of time leech to the fountain head;
Love drips and gathers, but the fallen blood
Shakll calm her sores.
And I am dumb to tell a weather's wind
How time has ticked a heaven round the stars.
And I am dumb to tell the lover's tomb
How at my sheet goes the same crooked worm.
The
Conversation of Prayer
The conversation of prayers about to be
said
By the child going to bed and the man on
the stairs
Who climbs to his dying love in her high
room,
The one not caring to whom in his sleep
he will move
and the other full of tears that she
will be dead,
Turns in the dark on the sound they know
will arise
Into the answering skies from the green
ground,
From the man on the stairs and the child
by his bed.
The sound about to be said in the two
prayers
For the sleep in a safe land and the
love who dies
Will be the same grief flying. Whom
shall they calm?
Shall the child sleep unharmed or the
man be crying?
The conversation of prayers about to be
said
Turns on the quick and the dead, and the
man on the
[stairs
To-night shall find no dying but alive
and warm
In the fire of his care his love in the
high room.
And the child not caring to whom he
climbs his prayer
Shall drown in a grief as deep as his
true grave,
And mark the dark eyed wave, through the
eyes of sleep,
Dragging him up the stairs to one who
lies dead.
La fuerza que por el verde tallo
impulsa la flor
La fuerza que por el verde tallo impulsa la flor
impulsa mis verdes años; la que agosta la raíz del árbol
es la que me destruye.
Yo yo estoy mudo para decirle a la rosa doblada
que dobla mi juventud la misma invernal fiebre.
La fuerza que impulsa el agua entre las rocas
impulsa mi roja sangre; la que seca las ruidosas
[corrientes
vuelve cera la mía.
Y estoy mudo para decirles con mi boca a mis venas
que la misma boca bebe en la corriente del monte.
La mano que arremolina el agua del estanque remueve la arena; la
que amarra el soplido del viento
detiene mi vela de sudario.
Y estoy mudo para decirle al verdugo
que su cuerpo vil está hecho de mi arcilla.
Los labios del tiempo sorben del manantial;
el amor gotea y se recoge, mas la sangre vertida
calmará sus pesares.
Y estoy mudo para decirle al viento de un tiempo
que el tiempo ha marcado un cielo alrededor de los
[astros.
Y estoy mudo para decirle a la tumba de la amada
que en mi sábana avanza encorvado el mismo gusano.
La conversación de los rezos
La conversación de los rezos que van a decir
el niño que va a dormir y el hombre en las escaleras
que sube hacia su amor moribundo arriba, en su cuarto,
uno sin preocuparse de a quién conmoverá en su sueño
y otro anegado en llanto por si ella ha muerto,
Se transforman, en la oscuridad, en el eco que saben
[ascenderá
desde el hombre en las escaleras y el niño junto a
[su cama.
desde la tierra verde, a los cielos que responden,
Los sonidos que producen ambos rezos
(por un sueño en tierra segura y por el amor que muere)
se elevarán con igual congoja. ¿A quién aliviarán?
¿Dormirá el niño a salvo o el hombre llorará?
La conversación de los rezos que serán dichos
trata sobre vivos y muertos, y el hombre en las escaleras
esta noche no hallará agonizando sino vivo y caliente
por el fuego de su cuidado a su amor en el cuarto de
[arriba.
Y el niño, descuidado de hacia quién eleva su rezo,
se hundirá en una pena tan honda como su propia tumba,
y notará que la ola de ojos negros, a través de los ojos
[del sueño,
le arrastra escaleras arriba hacia alguien que ha muerto.
Vision and
prayer (I) Passage
Who
Are you
Who is born
In the next room
So loud to my own
That I can hear the womb
Opening and the dark run
Over the ghost and the dropped
son
Behind the wall thin as a wren's
bone?
In the birth bloody room unknown
To the burn and turn of time
And the heart print of man
Bows no baptism
But dark alone
Blessing on
The wild
Child.
I
Must lie
Still as stone
By the wren bone
Wall hearing the moan
Of the mother hidden
And the shadowed head of pain
Casting to-morrow like a thorn
And the midwiwes of miracle sing
Until the turbulent new born
Burns me his name and his flame
And the winged wall is torn
By his torrid crown
And the dark thrown
From his loin
To bright
Light.
When
The wren
Bone writhes down
And the first dawn
Furied by his stream
Swarms on the kingdom come
Of the dazzler of heaven
And the splashed mothering
maiden
Who bore him with a bonfire in
His mouth and rocked him like a
storm
I shall run lost in sudden
Terror and shining from
The once hooded room
Crying in vain
In the caldron
Of his
Kiss
In
The spin
Of the sun
In the spuming
Cyclone of his wing
For I was lost who am
Crying at the man drenched
throne
In the first fury of his stream
And the lightnings of adoration
Back to black silence melt and
mourn
For I was lost who have come
To dumbfounding haven
And the finding one
And the high noon
Of his wound
Blinds my
Cry.
Visión y oración (I) Fragmento
¿Quién
eres tú
que naces en
el cuarto contiguo
tan cerca del mío
que puedo percibir el abrirse
del vientre y la oscuridad derramarse
sobre el espíritu y el hijo caídoal otro lado
de la pared delgada como un hueso de jilguero?
En el cuarto ensangrentado del desconocido nacimiento
del consumir y del girar del tiempo
y de la huella del corazón del hombre
no se inclina el bautismo
sino la oscuridad
sola bendiciendo
al indómito
niño.
Yo
debo yacer
quieto como una piedra
junto a la pared de hueso
de jilguero escuchando el
lamento de la madre
oculta y la oscurecida faz del dolor
arrojando el mañana como una espina
hasta que las matronas del milagro canten
y el turbulento recién nacido encienda
en mí su nombre y su llama
y rasgue la alada pared
en su tórrida cúspide
y la oscuridad
la eche de su lado
para que brille
la luz.
Cuando
el hueso de jilguero
se rompa y desprenda
y la primera aurora
furiosa de esta corriente
aletee sobre el venido reino
del deslumbrador del cielo
y de la salpicada maternal doncella
que lo dio a luz con una llamarada en la
boca y lo arrulló como una tormenta
correré perdido en el súbito
terror y brillo del una
vez encapuchado cuarto
llorando en vano
en el puchero
de su
beso
en
el giro
del sol en
el espumoso
ciclón de sus alas
pues me perdí yo que lloro
en el trono empapado del hombre
en la primera furia de su corriente
y en los relámpagos de adoración hasta
el negro silencio triste y derretido
pues me perdí yo que he llegado
al puerto enmudecido y el
encontrado y el supremo
momento de su herida
ciega mi
llanto.
