- "Siendo
tu esclavo, ¿que he de hacer sino atender
- a las horas de tu deseo y
tus demandas?:
- ningún precioso tiempo
tengo que perder
- ni hacer otros recados que
los que me mandas.
-
- Ni oso reñirle a la hora
inmensamente larga
- en que el reloj por ti, mi
soberano, miro,
- ni llamar la amargura de
la ausencia amarga
- cuando envías a tu criado
de retiro.
-
- Ni aun oso ya indagar con
mi razón celosa
- donde andarás ni en qué
negocios o solaces,
- sino aquí, triste siervo,
estar sin pensar cosa
- salvo que, donde estés,
¡cuan feliz los haces!
-
- Tal loco está hecho amor
que nunca en tu cabeza,
- hagas tú lo que hagas,
pensará él vileza."