- "Me gusta cuando callas
porque estás como ausente,
- y me oyes desde lejos, y mi voz
no te toca.
- Parece que los ojos se te
hubieran volado,
- y parece que un beso te cerrara
la boca.
-
- Como todas las cosas están
llenas de mi alma,
- emerges de las cosas, llena del
alma mía.
- Mariposa de sueño, te pareces a
mi alma,
- y te pareces a la palabra
melancolía.
-
- Me gustas cuando callas y estás
como distante.
- Y estás como quejándote,
mariposa en arrullo.
- Y me oyes desde lejos, y mi voz
no te alcanza:
- déjame que me calle con el
silencio tuyo.
-
- Déjame que hable también con
tu silencio
- claro como una lámpara, simple
como un anillo.
- Eres como la noche, callada y
constelada.
- Tu silencio es de estrella, tan
lejano y sencillo.
-
- Me gustas cuando callas porque
estás como ausente.
- Distante y dolorosa como si
hubieras muerto.
- Una palabra entonces, una
sonrisa bastan.
- Y estoy alegre, alegre de que no
sea cierto."
- "Puedo escribir los versos
más tristes esta noche.
- Escribir por ejemplo "La
noche está estrellada,
- y tiritan, azules, los astros a
lo lejos".
- El viento de la noche gira en el
cielo y canta.
-
- Puedo escribir los versos más
tristes esta noche.
- Yo la quise, y a veces ella
también me quiso.
- En las noches como esta la tomé
entre mis brazos.
- La besé tantas veces bajo el
cielo infinito.
- Ella me quiso, a veces yo
también la quería.
- ¡Cómo no haber amado sus
grandes ojos fijos!
-
- Puedo escribir los versos más
tristes esta noche.
- Pensar que no la tengo. Sentir
que la he perdido.
- Sentir la noche inmensa, más
inmensa sin ella.
- Y el verso cae al alba como al
pasto el rocío.
- ¡Qué importa que mi amor no
pudiera guardarla!
- La noche está estrellada y ella
no está conmigo.
-
- Eso es todo. A lo lejos alguien
canta. A lo lejos.
- Mi alma no se contenta con
haberla perdido.
- Como para acercarla mi mirada la
busca.
- Mi corazón la busca y ella no
está conmigo.
- La misma noche que hace
blanquear los mismos árboles.
-
- Nosotros, los de entonces, ya no
somos los mismos.
- Ya no la quiero, es cierto, pero
cuánto la quise.
- Mi voz buscaba al viento para
tocar su oído.
-
- De otro. Será de otro. Como
antes de mis besos.
- Su voz, su cuerpo claro, sus
ojos infinitos.
- Ya no la quiero, es cierto, pero
tal vez la quiero.
- Es tan corto el amor y tan largo
el olvido.
-
- Porque en noches como esta la
tuve entre mis brazos.
- Mi alma no se contenta con
haberla perdido.
- Aunque éste sea el último
dolor que ella me causa.
- Y éstos sean los últimos
versos que yo le escribo."
A ti te hiere aquel que
quiso hacerme daño,
y el golpe del veneno contra mí dirigido
como por una red pasa entre mis trabajos
y en ti deja una mancha de óxido y desvelo.
No quiero ver, amor, en la
luna florida
de tu frente cruzar el odio que me acecha.
No quiero que en tu sueño deje el rencor ajeno
olvidada su inútil corona de cuchillos.
Donde voy van detrás de
mí pasos amargos,
donde río una mueca de horror copia mi cara,
donde canto la envidia maldice, ríe y roe.
Y es ésa, amor, la sombra
que la vida me ha dado:
es un traje vacío que me sigue cojeando
como un espantapájaros de sonrisa sangrienta.