Gustavo Adolfo Bécquer

 


XLIII

XLVI

XXX


 

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XLIII

" Dejé la luz a un lado, y en el borde
de la revuelta cama me senté,
mudo, sombrío, la pupila inmóvil
clavada en la pared.
¿Qué tiempo estuve así? No sé; al dejarme
la embriaguez horrible del dolor,
expiraba la luz y en mis balcones reía el sol.
Ni sé tampoco en tan terribles horas
en qué pensaba o qué pasó por mi;
sólo recuerdo que lloré y maldije,
y que en aquella noche envejecí."
 

 


XLVI

"Me ha herido recatándose en las sombras,
sellando con beso su traición.
Los brazos me echó al cuello, y por la espalda
partióme a sangre fría el corazón.
Y ella prosigue alegre su camino,
feliz, risueña, impávida; ¿y por qué?
Porque no brota sangre de la herida...
¡Porque el muerto está en pie!"

 


XXX

"Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: - ¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: - ¿Por qué no lloré yo?"
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