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Acuarelas
de Marcel Reynaert
pero con mucho más esfuerzo.
De mis disparates de juventud, lo que me da más pena, no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos.
a los treinta el espíritu, a los cuarenta el juicio.
El que no es bello a los veinte, ni fuerte a los treinta, ni rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta, nunca será ni bello, ni fuerte, ni rico, ni sabio.
Los jóvenes piensan que los viejos son tontos; los viejos saben que los jóvenes lo son.
La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.
Nada va más deprisa que los años.
“ ya verás cuando tenga cincuenta años” Tengo cincuenta años y no he visto nada.
en los ojos del viejo brilla la luz.
los adultos en parejas, y los viejos van solos.
feliz el que fue sabio en su vejez.
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