Sadelas

(Sociedad Amigos de la Salud)

 Manuel C. Martínez M.

 Capitalismo en canciones

(Con real y medio)

Hoy me referiré a la forma cantarina conque el poeta describió en melodiosos versos la esencia del injustificable régimen de explotación humana que jamás sociedad alguna haya procesado con tan elevadadísima *perfección*.

Es obvio que aludimos al régimen burgués, una forma de producción donde la ventajista acumulación de  riquezas  en pocas manos, producidas por otros,  es el medio y fin, al mismo tiempo, para que los hombres produzcan para producir y no para dar satisfacción a sus necesidades, y se alude también a la vieja y escolariega cancioncilla que enriquecía los textos de Primaria, allá por los años cuarenta. Esta decía, más o menos así:

Con real y medio compré una chiva

y la chiva tuvo un chivito;

tengo la chiva, tengo el chivito

y siempre tengo mi real y medio.

-o-

Con real y medio compré una pava

y la pava tuvo un pavito;

tengo la chiva, tengo el chivito,

tengo la pava, tengo el pavito

y siempre tengo mi real y medio.

-oo-

Con real y medio compré una burra

y la burra tuvo un burrito;

tengo la chiva, tengo el chivito,

tengo la pava, tengo el pavito,

tengo la burra, tengo el burrito

y siempre tengo mi real y medio.

etc., etc., etc.

Como observamos, esos versos recogen narrativamente el proceso de acumulación de un capital incipiente que simbólicamente asciende a *real y medio* = poca monta (Bs. 0,75, según el patrón oro), y capital que al invertirse en uno que otro proceso productivo asalariado, como el de chivos, pavos y burros, según las actividades agrícolas predominantes durante la época del poeta,   se va acrecentando sin más limites que el de los periódicos conflictos que su mezquindad vive a diario provocando.

Lógicamente, por chivos, pavos y burros debe entenderse el capital en funciones  o su transformación en mano de obra asalariada con pago de real y medio, y  m. de o. que rendirá sus gananciosos  frutos: chivitos, pavitos y burritos metafóricamente  representativos de  la  incesante explotación siempre conservada y acumulada  gracias al   plusvalor arrancado sin contraparte, como ganancia, interés o renta que son lo mismo. 

De manera, pues, que todo aquel que a pesar de conservar incólume su monto de capital, = real y medio, y sume para sí tantos *medios* como procesos de compraventa lleve a cabo, evidentemente está tomando algo que no le pertenece, pero que pareciera pertenecerle en virtud de la propiedad privada que ejerce sobre el chivo, la pava, el burro,  y sus correspondientes descendientes, todos estos derivados *mágicamente* del real y medio de partida.

Digamos que semejante régimen ha naturalizado (léase animalizado)¹/ la capacidad creativa de los trabajadores, habida cuenta que al producir ganancia en forma de chivitos, pavitos y burritos  renuncian a su paternidad,  como fácilmente lo hace cualesquiera de los  animales y en razón de que tales creaciones laborales son asimiladas a la fertilidad de la chiva, la pava o la burra que en nuestro caso serían la fertilidad del realimedio conque el capitalista da inicio a sus operaciones como tal.

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¹/ Es sintomático que los obreros suelan llamarse a sí mismos por medio de remoquetes y demás motes como: el Chivo, el Pavo, el Burro, etc.

       

SADELAS-PUBLICACIONES

PORTADA

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        045_20-12-1985, año III ( 17_01_KK5)            

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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