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EL
SILENCIO DE LA MOMIA Este ensayo fue publicado
en mi condición de Miembro del Patronato de Defensa del Patrimonio
Cultural de Arequipa a raíz del maltrato, que estaba siendo objeto el
cuerpo congelado de la ñusta del Ampato, por parte de instituciones y
personas que se atribuyeron representatividad de la región, en abierta
complicidad con personajes, que con su silencio avalaron este acto de lesa
cultura. Nos opusimos que la traten como vulgar souvenir,
inclusive que viajara a U.S.A., de no mediar antes un convenio y la
autorización de un auténtico Patronato que velara por la integridad de
nuestra heredad; pese a ello procedieron
con criterio mercantilista, asumieron actitudes protagónicas.
Inclusive en nuestra condición de especialistas dimos las recomendaciones
pertinentes y como cínica respuesta recibimos el mutis e indiferencia
lindante con la negligencia. Pese a ello, estamos gratamente reconfortados,
quienes vivimos convencidos plenamente de la trascendencia y singular
connotación de nuestra heredad, de los orígenes y proyección de nuestra
cultura, que algunos escépticos recién revaloran gracias al lenguaje de
las momias. La protección y reivindicación de nuestro patrimonio
será posible por el esfuerzo, empeño y decisión que deben desplegar
científicos sociales que analizan las muestras del pasado, rescatadas técnicamente
de los entornos que habitó el hombre, para luego
con especial celo y cuidado extremo que merecen estas evidencias,
son remitidas a laboratorios y quirófanos para que científicos,
auxiliados de sofisticado instrumental obtengan valiosa información de
gran cobertura científica; paradójicamente, el porcentaje obtenido de
estos logros no representa ni el uno
por ciento de lo extraído en
el transcurso de más de 500 años, en tanto que los hallazgos casuales
sobrepasan el 70 por ciento, amen de otras formas de depredación. Evacuados los informes técnicos y la opinión de
los especialistas, una vez sincronizada
toda esa información,
tentativamente se pretende interpretar el pasado, que define el perfil
cultural y la Cosmovisión de los Pueblos Testimonio de la Humanidad,
representados por las milenarias culturas del Oriente y América, en
especial el Perú. La Cultura Occidental que
hace poco asomó al consenso del perfil mundial, adquiere rol
protagónico y define el espectro de su Cosmovisión para exportarlo a
otras latitudes, imponiendo por la fuerza sus designios. Pero, la configuración de todo ese universo de
logros materiales y espirituales por parte de occidente tiene un sólo
propósito: demostrar que
constituyen el techo intelectual de todo lo concebido en el transcurso de
los siglos. Lamentablemente la realidad nos
demuestra que no fue
la mejor de las opciones para el consenso de la Cultura Mundial. Los genes y los menes de las culturas abuelas de la
humanidad conformados por los pueblos del Oriente y América, que
durante milenios perfilaron su cosmovisión, no es consecuencia de
un improntus, ni mucho menos el resultado de un capricho o inspiración
divina, ni el epílogo de delirios de grandeza de personajes que limitan con la paranoia, estas
presencias culturales ya
muestran su deterioro. Nuestras manifestaciones que no están imbuídas de
ese sino, prevalecerán e ingresarán por la puerta grande al próximo
milenio por ostentar sólidos principios. Las otras culturas, consecuencia de presurosa
conformación, sienten su deterioro y final apocalíptico, si es que no
enmiendan sus principios. Oswald Spengler, historiador alemán; dejó un
testimonio premonitorio en su libro "LA DECADENCIA DE OCCIDENTE"
que cobra
extraordinaria vigencia en
nuestros tiempos, y se
advierte claramente como algunas instituciones, convencionalismos,
sentimientos, doctrinas y tecnologías etc. carentes de sustento social
van perdiendo actualidad, como consecuencia de la precipitada configuración,
que fueron concebidos con fines eminentemente hegemónicos, propiciando el
culto al individualismo, generando
ambición desmedida, causante de guerras y
odios que en este momento comprometen la identidad de los Pueblos Testimonio, cuya connotación en el consenso de
la cultura mundial representan la enciclopedia material del conocimiento
de mayor cobertura científica, y que los Pueblos Transplantados quieren
llegar apresuradamente a sus orígenes para rescatar su sobriedad y
serenidad del que se valieron nuestros antepasados, que propició la
obtención de toda esa constelación
de experiencias únicas en los campos de las ciencias, astronomía,
medicina, parasicología, genética animal y vegetal, arquitectura,
escultura, orfebrería, ceramografía, textilería, artes, etc. Los que fundaron la Cultura Andina, antes de lograr
su propósito, escrutaron los territorios de nuestra América Nuclear con
singular prospección y proyección geopolítica del Espacio y Area
Andina. Desde hace más de
22,000 años inician la ardua tarea
de seleccionar y delimitar los mejores ambientes ecológicos.
Desde entonces, con especial mística y premunidos
de gran sentido comunitario, comienzan la singular aventura cultural, aún
no igualada ni superada. Desde hace siglos, cuando el hombre blanco pisa por
vez primera estas tierras argentinas, brutalmente nos imponen sus
designios e inician la
destrucción de idolatrías; es cuando comienza el deterioro de la columna
vertebral de nuestra cosmovisión, propiciándose el saqueo incontrolable
del oro, ceramios, textiles, osamentas, herramientas, utensilios, etc., de
cientos de miles de cementerios donde descansaban nuestros antepasados que
fueron depositados con especial reverencia obedeciendo los designios de
nuestra milenaria tradición; reposaban empapados de sustancias
momificantes, a las que se les adosaba ornamentos de singular brillo,
recurrieron al oro y la plata que constituyen los sudores del sol y las lágrimas
de la luna. Sólo aspiraban a estar premunidos de especial
brillo, para recibir
permanentemente los reflejos en
sus sarcófagos y estar asistidos por los efluvios
de sus dioses. El oro material no les interesaba. Aquí en nuestra tierra, estamos vacunados contra la ambición. Nos preocupa ahora
que por más de cuatro siglos no concluya el saqueo, la depredación, el
tráfico de especímenes, que propicia
el espionaje cultural,
consistente en la
extracción ilegal de los
secretos de la sabiduría de nuestra
cultura, la de mayor sapiencia de estos territorios, considerada así por
historiadores oficialistas como Arnold Toymbee; quien la definió
como una de las culturas más grandilocuentes y colosales
del planeta. Quienes a
lo mejor terca y hasta obcecadamente defendemos este universo de
creaciones y manifestaciones, recurriendo a testimonios del pasado,
interpretando su mensaje, estamos rescatando nuestra identidad cultural
que estuvimos a punto de perderla, vivimos comprometidos con el destino
final de nuestro pueblo; somos celosos custodios de que no se depreden ni
maltraten las evidencias materiales y espirituales
de nuestros ancestros, que ahora, ante nuestra impotencia algunos
la manosean y trafican
irreverentemente. Para los estudiosos
cada fragmento de cerámica, una punta de proyectil, un manto
multicolor, una máscara de oro , residuos de escremento, una celula
etc., son de trascendental importancia; en
cada una de estas evidencias se advierte el mensaje contenido de su
función y tecnología, desplegada a la vez que nos define las características
de su entorno social y características
biológicas y étnicas. La cerámica nos habla de sus componentes y la técnica
utilizada en la cocción para perennizar su forma, mensaje y función; la
termoluminiscencia nos refiere de m s de 4,000 años de experimentación;
un manto textil nos revela el
origen de sus fibras, si fue animal
o vegetal y la variedad de especímenes que conformaron su entorno, amen
de ilustrarnos de la calidad de su tecnología en la simbología expresada
en sus magistrales diseños plasmaron la auténtica significación de su
genética étnica que resume toda su cosmovisión. Al imprimirle policromía
trasluce nítidamente que sus símbolos dispuestos con extraordinaria
precisión resumen su perfil cultural de milenaria data, una máscara o
brazelete de oro, nos sugiere tácitamente, marcada estratificación
social, conservar sus ornamentos nos refieren el respeto que
profesaban a sus muertos y el deseo de prolongar su existencia
recurriendo a la momificación para perennizar los segmentos de la
telencefalización, códigos genéticos, ADN, tipo de sangre, etc. De todos estos grandes e inobjetables aciertos de
la Cultura Matriz Andina, en los principales centros de informática del
mundo, lamentablemente representados y liderados por países aparentemente
civilizados, paradójicamente, los mejor dotados
económicamente; ya tienen codificados
en sus memorias electrónicas toda la tecnología que lograron
nuestros mayores, amén de códigos genéticos de plantas y animales que
con especial celo cuidaron y obtuvieron
especímenes de calidad aún no igualada. Maquiavélicamente y en complicidad con algunos
traficantes de la cultura, desde hace buen tiempo obtenien la más
valiosa información que precisan en lo que
a tecnología se refiere, y que será utilizada para diseñar
geopolíticamente el siglo XXI. No conformes con la obtención de aspectos materiales, quieren
penetrar en las profundidades del cerebro, el que concibió ese universo de aciertos en todos
los campos; analizar los
segmentos y áreas conformadas por las endorfinas y las encefalinas donde
radica el epicentro de la inventiva, la creatividad, el equilibrio
emocional, la sensibilidad etc. Los
nuestros estuvieron premunidos de mesurada sincronización que está en la
cabeza, allí donde se ubica el cerebro protegido por entorno óseo de
especial consistencia, que semeja una esfera de cristal, ubicada en lugar
estratégico, está el espectro de la telencefalización, monitor
principal que define la actitud que asume el hombre y consecuentemente, su
proyección cultural. Desde hace años se han implementado en los
principales centros de investigación CLINICAS PARA MOMIAS.
Allí, sigilosamente penetran en intestinos, corazones, vísceras,
cerebros médulas, células, etc., premunidos
de sofisticado instrumental. Ahora se habla de Medicina Arqueológica, Arqueología
Molecular, de resonancia magnética, de tomografía computarizada
tridimensional, de geobiología, auxiliados por la sustancia Ruffer,
recobran el volumen del cerebro disecado para efectuar artereografias, y
constatar la consistencia de las mismas, y descartar lesiones cerebrales
que generan el consecuente deterioro del comportamiento del hombre. Un ínfimo
fragmento de tejido vascular permite conocer el tipo de sangre que no era
muy diversificado en tiempos pasados en nuestros grupos étnicos,
comparado con el que se advierte ahora, el de una promiscuidad biológica
que precipita el deterioro genético que se advierte en conglomerados
humanos contemporáneos. El lenguaje del Siglo XXI, tiene novísima
terminología. Quedaron atrás los conceptos limitados de cielo, infierno,
dogmatismo, inquisición, excomunión, geocentrismo etc; ahora se habla de
los agujeros negros del universo, de antipartícula, big bang, big crunch,
heliocentrismo, de energía atómica, de fisión y fusión nuclear, de
ingravidez, geomagnetismo, paleoclima, paleoantropología, geocronología,
bio- astronomía, de ADN, de codificación de ingeniería genética, de
virus, hongos, bacterias, hormonas, telencefalización, endorfinas, ecología,
genes y menes, clonación etc, etc. La Historia y la Cultura propiamente dichas, han
perdido sustento y cobertura quedaron al extremo limitadas para globalizar
e interpretar la evolución en el tiempo y en el espacio que ha
transcurrido desde que el hombre toma conciencia del rol que asume
desde‚ épocas pretéritas hasta nuestros días; la palabra cultura
también muestra poca cobertura para abarcar
e interpretar todo lo que el hombre ha creado en el transcurso de
los siglos. Paradójicamente los más sorprendentes
descubrimientos e inventos que la tecnología de punta
concibe, se ponen al servicio del estudio del pasado, el que más
interesa y preocupa. La radioactividad y los relojes del tiempo, los
rayos X, la fotografía infrarroja falso color, las radiografías de
nuestro planeta tomadas de satélites, donde se advierte el espectro de la
tierra, que sirven para rastrear el recorrido del hombre desde‚ tiempos
inmemoriales han quedado perennizadas las causas de su mutación o extinción,
consecuencia de los cambios geomagnéticos. Todas esas valiosas evidencias están casi
destruidas; de lo poco que aún queda hay que extraerle el máximo
provecho y si se trata de Pueblos Testimonio, como el Perú, con mayor razón,
y a cualquier precio y pisoteando los derechos de sus legítimos
herederos. Quienes paciente y silenciosamente desde hace
muchas décadas, estamos estudiando y conversando
con momias, nos preocupa el destino y el riesgo de las encontradas
en el nevado Ampato y
otras. Estamos seguros que cuando irreverentemente se la
lleven y la hagan hablar y le extraigan su secreto, hará reflexionar a
quienes presurosa y negligentemente llegaron a ella
sin respetar su intimidad biológica y étnica. Por versión
de su descubridor el andinista Miguel Zárate, en una oportunidad nos pidió
asistirla técnicamente a dicha ofrenda que estaba en su santuario de
altura y que no debía ser extraída por ningún motivo, no pudimos
complacer este deseo por razones netamente económicas y técnicas. Desde que fue depositada con especial devoción y
respeto, hasta el momento del forzado salvataje por parte del andinista
Miguel Zárate se ha perdido la más valiosa información que jamás
recuperaremos; es la referente a la ubicación y orientación de la momia
con relación a la mutación geomagnética de más de l5 segundos del
desplazamiento de los polos de la tierra lo que ha producido cambios ecológicos,
que comprometieron segmentos y secuencias estratigráficas que han
imposibilitado tomar el dato de mayor trascendencia, consistente en la
orientación de la momia con
relación al sol, que define
el propósito del rito, parte
sustancial y determinante del mensaje
de la Cosmovisión del Mundo Andino con referencia a sus ofrendas,
diametralmente opuesta a la concepción mercantilista e individualista de
Occidente, que define el trato que se da a los genes; mientras los
nuestros respetaban y conservaban su
integridad evitando su deterioro y degeneración. Los de Occidente,
irresponsablemente los manipulan, los
agrede, precipitando su deterioro con imprevisibles consecuencias. De acuerdo a lo
dicho anteriormente, y después de escrutar más de mil momias, y
haber codificado algunas experiencias estamos casi seguros que cuando los
investigadores penetren en el sector donde está la telencefalización
del cuerpo congelado de la ñusta del Ampato, que por el entorno ecológico
del que disfrutó, por la armonía comunitaria en la que discurrió su
vida, por la dieta equilibrada y dosificada con que se nutrió, por haber
ingerido yerbas digestivas y picchado la hoja sagrada de la coca que mitigó
el hambre y amenguó el cansancio en instantes decisivos y culminantes de
su desarrollo cultural, y propició que la alquimia cerebral no se
desgaste en odios y actitudes malévolas, condiciones que propiciaron que
los nuestros estuvieran dotados de fecunda imaginación, inventiva,
creatividad sin paralelo, cuyos logros materiales los advertimos a los
largo y ancho de nuestra abrupta e inconstrastable geografía conformada
por los inmensos territorios del Tahuantinsuyo; el espectro de las
tomografías, radiografías y la técnica de la resonancia nuclear magnética
arrojarán sorprendentes resultados, consistentes en advertir el
equilibrio en la disposición de las áreas cerebrales, ausente de interferencia en segmentos de
la telencefalización. En resumen: gente de mente sana, con equilibrida
disposición y distribución de áreas cerebrales, sin tugurizaciones ni
interferencias de segmentos. La momia es la expresión más viva de la muerte;
en cada músculo esta resumida la actividad
que ocupó sus mejores años; el corazón por la composición y
disposición de sus fibras, se advertirá la diástole y sístole
que imprimió a sus
actividades, semejando un electrocardiograma, donde se ha registrado los
flujos de su comportamiento dedicado a la mística del trabajo permanente,
sin excesos ni privaciones extremas que pudieran alterar su equilibrio
emocional; los huesos son cual papiros, donde ha quedado impresa toda la
radiografía de su vida, las insuficiencias, malformaciones, equilibrios
nutricionales etc. Es en el cerebro del hombre, ubicado en el sitio más
funcional y estratégicamente dispuesto por designio genial de la
naturaleza, donde radica el secreto de la vida. Alli est la
telencefalización, y todo ese universo de hormonas, tejidos, arterias,
endorfinas, ADN etc., complejo organigrama biológico , desde donde se
monitorea el comportamiento humano. En la cabeza está el laboratorio biológico.
Merced a reacciones químicas se procesan
los mecanismos para lograr los ingredientes o sustancias que servirán
de sustento para que el hombre asuma ciertas actitudes que definen sus
aciertos y desaciertos, y se proyecten en logros materiales y
espirituales, que no ha mucho, se definía como cultura. Los especialistas
ahora la denominan MENES. En cada segmento microscópico de la telencefalía
de nuestros ancestros, se advertirá nítidamente que los espacios y
áreas cerebrales correspondientes a la sensibilidad, memoria,
creatividad, voluntad, inventiva,
imaginación, arte, etc. Están bien dispuestos. Las
tomografías mostrarán
que no deben existir tugurizaciones ni lesiones muy pronunciadas en la
masa encenfálica del cuerpo congelado. Esa sincronización biológica
y química, de extraordinario equilibrio y precisión, posibilitó el
desarrollo social y cultural de nuestros ancestros. Es el modelo de
cerebro que están buscando para diseñar al hombre del próximo milenio. Después de 20 siglos de riesgosas
experimentaciones e improvisaciones, digitadas por los designios de la
Cultura Occiddental; que recurrió a filosofías, sentimientos religiosos,
doctrinas, convencionalismos, tecnologías e implementado instituciones y
organizaciones a la medida de su ambición, carentes de sensibilidad y
sustento social, que engendró guerras, odios y malestar social,
precipitando a la cultura mundial a un final apocalíptico. Después de
paciente análisis se advierte deterioro en la actitud que asumen algunos
grupos étnicos, por ello, en la agonía de este siglo, vuelven la mirada
al pasado y recurren a la sapiencia de una de las experiencias más
serenas sobrias, centradas y sabias de la humanidad, que está
representada por la Cultura Andina. Para un mejor esclarecimiento y lograr contundente
reivindicación por qué‚ no aprovechamos esta oportunidad y solicitamos
acompañen al cuerpo congelado de la ñusta del Ampato, en su viaje
a U.S.A., con el respeto que merecen los cráneos momificados de Hitler
(si es que existe), de Calígula, de Napoleón, de Mussolini, de Pizarro,
de Atila, y esperar que transcurra una generación para someterlos a las
mismas experiencias y análisis los cerebros de las personalidades más
prominentes que lideraron y lideran los destinos de la humanidad, porque
para la muerte que es intemporal, si se trata de codificar experiencias y
diagnósticos cualquier referencia de genios o paranoicos es de vital
importancia. Estamos seguros que los cráneos de esos personajes
que gobernaron durante muchos siglos los designios de la Cultura
Occidental; sus tomografías y los espectros de su telencefalización
mostrarán extremada tugurización en segmentos y áreas de la
sensibilidad y otras, las que presumiblemente sufrieron lesiones
irreversibles o atrofias; sólo así podemos explicarnos las decisiones
que toman, por demás descerebradas, reflejadas en la actitud que asumen
cuando digitan sus políticas imponiendo sus caprichos a toda la
humanidad, de cuyas consecuencias, los que más sufren y soportan sus
designios son los pueblos del Tercer Mundo; a quienes, por aparente
contraste les hurtan su milenaria sapiencia. Al margen de otros datos, eminentemente técnicos
rescatados de los entornos y circunstancias del hallazgo casual del cuerpo
congelado de la Dama del
Ampato, imposible de recuperar por haberse destruido, que
precisaban los especialistas, felizmente otros elementos
diagnósticos de similares santuarios ya están codificados, y
constituyen la piedra angular de la nueva interpretación del
pasado de nuestra Milenaria Cultura, que inexorablemente reemplazará
a las mentiras oficiales de la Historia del Perú, felizmente ya
develadas. Ojalá que el Silencio de la Momia haga
reflexionar a quienes la sustraen de su entorno so pretexto de estudiarla
y asimilar su mensaje, y nos la devuelvan con el AUTENTICO
TESTAMENTO de sus experiencias y no como siempre ocurre que se quedan con
toda su sapiencia de siglos y
nos la regresan en urna millonaria, para que sigamos con el protocolo de
los formalismos de la muerte a la manera occidental, asistiendo a la
capilla ardiente, prolongando el velatorio de nuestro pasado, recibiendo
el pésame de los auténticos científicos que no admiten este proceder,
que reclamaron en su oportunidad, más respeto por nuestros designios
milenarios por que constituyen la columna vertebral de nuestra auténtica
identidad cultural. Momia del Ampato trabaja en
paz. P.D. Nosotros estabamos plenamente convencidos que
la Arqueología de los grandes descubrimientos, tipo ciudad de Troya l87l,
la Ciudad Perdida de Machupicchu l9ll, la Tumba de Tutankamon l922, que
intrépidamente realizaron Heinrich
Schliemann, Hiran Binghan, Howard Carter, más los dinamitazos de Belzoni
para extraer los tesoros del Valle de los Muertos en Egipto en l8l5,
constituyeron una etapa de la antiarqueología y que jamás se volvería
a repetir. Ahora nos damos cuenta que hemos retrocedido y no pudimos
superar ese maltrato a la herencia milenaria de los Pueblos Testimonio. PUEBLOS
TESTIMONIO.- Aquellos que en su
configuración han demorado miles de años,
cuyos logros son el resultado de paciente y prolongada
experimentación, y que todavía mantienen
permanente vigencia por
ostentar sólidos principios y ser de gran cobertura social. Estos pueblos
en América son México y Perú. PUEBLOS
TRANSPLANTADOS.- Son
aquellos que usurpan y ocupan
los territorios de América, como consecuencia de acciones de conquista o
coloniaje, vienen premunidos de todo el universo de sus manifestaciones
culturales, llegan portando sus costumbres, convencionalismos, idioma,
sentimientos religiosos, artes, tecnología, taras, con doctorado en
culturas de guerra, muerte y
destrucción, imprimiendo a sus actos estrategia, logística, táctica
para someter a los Pueblos Testimonio. De estos pueblos tenemos buen número
en nuestra América Cobriza, que todavía respiran por los poros de Europa
y carecen de identidad y sustento social. |