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AUTORIDAD
SIN AUTORIDAD
De
un tiempo a esta parte la palabra autoridad va perdiendo vigencia, el
diccionario de la lengua castellana la define como adjetivo y una de sus
opciones nos ofrece el siguiente significado: Prestigio, que se reconoce a
una persona por sus conocimientos y cualidades.
Desde
los albores de la civilización los diferentes grupos étnicos que
concibieron sus manifestaciones culturales, su única preocupación para
sobrevivir, era elegir, seleccionar, ubicar a personajes que reúnan
especiales atributos, para encomendarles la conducción del grupo, para
lograr el éxito requerido.
Como resultado de los estudios realizados por eminentes escrutadores de la
historia, coligen que el segmento del pasado conocido como prehistórico.
Fue
precisamente donde el hombre desplegó para sobrevivir todas sus
habilidades e inquietudes sin ningún egoísmo.
Este superdotado del pasado, que ostentaban especial intuición,
codificaba las habilidades, predisposiciones, voluntades, imaginación,
inteligencia, destreza, etc. De todos los de su entorno y a cada uno le
encomendaba tareas definidas, pero con la seguridad y el convencimiento de
que iba a tener excelentes resultados, con lo que esta demostrado que en
esos trances no había cupo para la improvisación.
Previa ceremonia mágico religiosa, en el epicentro sagrado que constituía
la cueva donde el personaje central en una sesión de permanente persuasión
y sugestión, escogía a los que eran imprescindibles para cada tarea, el
más veloz y físicamente superdotado, era el elegido a perseguir al
animal herido hasta atraparlo, de no lograr ese objetivo el grupo
probablemente se moría de hambre.
El que ostentaba envidiable destreza en las manos, que muy hábilmente lo
intuido por su cerebro lo concretaba manufacturando artefactos,
utensilios, herramientas, armas era el que abastecía al grupo de lo
imprescindible.
Otro miembro seleccionado por el chaman era el personaje al que le descubría
especial disposición y habilidad para el arte, es el que recurría a
ocres, óxidos y a animales que ostentaban variados pigmentos, con los que
plasmaba en las paredes de las cavernas, trazos magistrales, representando
escenas de caza, que los historiadores del arte las ungen como las
sixtinas del paleolítico, pero su concepción, obedecía a un ceremonial
mágico religioso de hondo sentimiento mítico, ligado a su intimidad étnica,
en estas circunstancias se explotaba en sumo grado el poder de sugestión,
que hoy lo desperdiciamos, el otro personaje escogido era el que
representaba la memoria colectiva del grupo, conocía las causas y efectos
que precipitaba el advenimiento de algún evento cósmico o telúrico con
gran sentido premonitorio, conocía las bondades de los alimentos que eran
pocos, pero sabiamente seleccionados, etc., etc.
La mujer secundaba estas ceremonias con mucha suficiencia y así se logró
el éxito del cual ahora disfruta la humanidad y que no la sabe disfrutar
plenamente.
El hombre del siglo XXI, discrimina la experiencia del pasado, por esta
razón vive en permanente estado de frustración, por que no se realiza
plenamente, vive huérfano de asesoramiento del chaman, que lo oriente y
se descubra para que realmente sirve y en que momento debe utilizar y
desplegar su verdadera vocación, predisposición y no permitir que estos
atributos se consuman vanamente y mueran estranguladas en sus manos toda
esa destreza y habilidad que ostenta.
La mezquindad en la que vive inmerso el hombre de nuestros días,
precipita el increíble desperdicio, derroche, malversación de voluntades
e inquietudes, que genera irremediablemente las grandes convulsiones
sociales y que muchas veces ni los movimientos sociales o revoluciones de
reivindicación son suficientes para devolverle al hombre sus derechos
conculcados.
A pesar de que existe un ejército de utópicos, ortodoxos, abyestos, que
nos hacen consentir que estamos viviendo en el mejor momento de la
historia, donde el hombre cada día aparentemente se supera, por que está
plenamente convencido que ya tiene codificadas las evidencias y vivencias
de todas las presencias culturales y que su única aspiración es lograr
que los grupos étnicos, vivan en comunidad, en armonía, manteniendo su
vincules tradicionales, culturales, históricos, lingüísticos, geográficos
y por encima de cualquier circunstancia propender a que se respete su
intimidad étnica y biológica, aunque para lograrlo se contó con
personas que ostentaban autoridad moral y digitaron y concretaron sus
habilidades con gran funcionalidad y todo ese universo de logros estuvo al
servicio de la comunidad, donde cada uno era una autoridad en la tarea o
el oficio, para el cual se había descubierto y así desterraron la
improvisación, para no vivir de ya manida política de la resignación y
tener que trabajar lo que sea, que ha dado pie, para que surjan una
generación de "nuevos vivos", que se ungen como superdotados,
se creen que reúnen los atributos para ser autoridades y maquiavélicamente
por el azar y el marqueteo, salen elegidos como autoridades con las
funestas consecuencias que ustedes las viven.
Hoy por hoy en toda ciudad tugurizada, material y espiritualmente, para
tratar de paliar en algo esta angustia colectiva, se redacten, normas,
cartas, leyes implementar, instituciones, organismos, tribunales, etc.,
etc. para posibilitar el respeto irrestricto a la dignidad humana,
cualquier sea su credo o pigmento, pero sin temor a equivocarnos, sin.
ningún resultado alentador.
Ahora estamos gobernados por autoridades si autoridad y lo que es
inaceptable, es el daño que causan, no solo a ellos mismos, sino a toda
la comunidad, que pese a sus reproches es desoída.
Inclusive, hay algunos personajes que lideran el destino de la naciones y
que reconocen que son ineptos y que pretenden persuadirnos,
sugestionarnos, y piensan que recurriendo a chamanes, brujos, hechiceros y
siguiendo algunos designios de los Apus o deidades naturales influyan en
dotarles de ciertos poderes, para justificar sus desatinos y en su
desesperación sean iluminados.
Nadie podrá ,por más buena intención que pretendan ostentar estos
personajes con serias limitaciones, dotarles de los atributos de los que
si los ostentan.
Por esta razón desde hace más de 500 años, se inicia en América la
interminable cadena de improvisados y "vivos", que fungen de
autoridades, que conducen a nuestros grupo étnicos a un despeñadero que
esta generando las convulsiones sociales, comprometiendo la integridad e
intimidad étnica de las presencias culturales de mayor connotación de
esta parte de América.
Lo inadmisible, es que en este territorio de América en especial
el Perú, de milenaria tradición, quienes son autoridades nos
representan, están conformados en gran porcentaje, por ojivas étnicas
provenientes de otras latitudes que desconocen y no respetan nuestra
sapiencia y tradición y no constituyen nuestra auténtica
representatividad.
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