EL DEPORTE EN LA UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS

 

Dr. Manuel González Avila.

Ponencia presentada en el Seminario Sobre Deporte Universitario, 26-28 de septiembre de 1991.

 

 

        Se plantean inicialmente en este docu­mento algunos conceptos acerca del compromiso institucional de la Universidad de San Carlos con respecto al Estado y la Sociedad Guatemalteca y luego se expresan algunos lineamientos del Programa de Extensión.  Con esa base se hace una propuesta de criterios para orientar el Programa de Deporte de la Universidad con el propósito de estimular la discusión sobre el tema en el seminario  de Deporte Universitario 1991.  Los fines de este documento son los de promo­ver el debate acerca de uno de los temas princi­pales de la vida universitaria y fomentar la elaboración teórica sobre el tema en una etapa en que se tiende a aceptar la apariencia empírica o fenoménica como verdad y la ejecución ince­san­te de actividades como el ideal para el progreso institucional y social.

 

 

EL PAPEL DE LA UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS EN GUATEMALA.

SU COMPROMISO INSTITUCIONAL

 

        La educación es una teoría y una prác­tica inherente al hombre.

 

        Como función social que es, corres­pon­de a la sociedad realizarla y con ello lograr transmitir conocimientos, valores y técnicas a las nuevas generaciones.  Estas a su vez los amplían y corrigen con el objetivo de fomentar el impulso creador que permite el progreso perso­nal, el institucional y el de la sociedad en su conjunto.

 

        En Guatemala el Estado asigna a la Universidad de San Carlos la responsabilidad de atender lo relativo a la educación superior estatal.  Así, la Constitución Política de la República establece en su artículo 82 que la Universidad de San Carlos de Guatemala es una institución autónoma a la que en su carácter de única universidad estatal le corresponde con exclusividad dirigir, organizar y desarrollar la educación superior del Estado y la educación profesional universitaria estatal, así como la difusión de la cultura en todas sus mani­fes­ta­ciones.  Igualmente, le encarga promover por todos los medios a su alcance la investigación en todas las esferas del saber humano y cooperar en el estudio y solución de los problemas nacio­nales.

 

        Su Ley Orgánica indica a la Universidad el compromiso más importante que tiene:  "Su fin fundamental es elevar el nivel espiritual de los habitantes de la República, conservando, promo­viendo y difundiendo la cultura y el saber científico".

 

        Con base en lo anterior, la Universidad materializa, reproduce y difunde las actividades de creación, recreación y reflexión del conoci­miento, la formación de recursos humanos y la reflexión creadora y crítica acerca de las nece­sidades, los intereses y los problemas de Guate­mala.  Estas tareas le son propias y consubs­tan­ciales por ser institución a la que el Estado de Guatemala ha encargado el trabajo superior de cultura.

 

 

RELACION DE LA UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS Y LA SOCIEDAD GUATEMALTECA

 

        La interacción de la Universidad con la sociedad que la contiene no puede ni debe con­cep­tualizarse única y exclusivamente como una simple actividad de difusionismo cultural.  En tal sentido, debe saberse que su responsabilidad no solamente implica el proceso de divulgación de conocimientos y la difusión cultural.  La acti­vidad de la Universidad es por su propia esen­cia, la enseñanza y el aprendizaje al nivel supe­rior, la investigación científica, tecnológica y humanista, así como la extensión y el trabajo universitario.  Este último, entendido como la actividad creadora y transformadora del medio natural y social que da dirección, sentido y validez a las dos funciones anteriores.  A partir de dicha unidad (integrada por bases teóricas y agentes o mecanismos de aplicación) se logra hacer la síntesis de los principales procesos que la Universidad realiza en su interior.

 

        Estas acciones que en conjunto son com­pe­tencia de todas las instituciones de nivel superior, tienen en la Universidad de San Carlos un rasgo que las distingue, en su carácter de única universidad estatal, que es el de materia­lizarla en la interacción del quehacer univer­sitario hacia y con toda la sociedad guate­mal­te­ca.  En las actuales circunstancias de Guatemala en que más del 85 por ciento de la población se encuentra en el nivel de pobreza, esta inte­rac­ción adquiere singular importancia e implica la existencia de principios que la orientan hacia la obtención de beneficios espirituales y materiales para la mayoría popular del país.

 

        La Universidad constantemente estudia, experimenta y evalúa maneras de concretar sistemas y mecanismos de transmisión de cono­cimiento a la sociedad guatemalteca, de manera que sean a ella útiles para su desarrollo y trans­formación integral.  Estos sistemas y mecanismos en alguna medida son, y pretenden ser aún más, es­pecialmente orientados a la mayoría de la población cuyas características son las de pobreza, marginación y carencia de voz, repre­sen­tatividad y organización.  Para ello mantiene en permanente análisis autocrítico a nivel conceptual y metodológico las áreas, temas, problemas a ser estudiados y propuestas de solución, así como las modalidades que utilizará para ello.

 

        De la Autonomía Universitaria se deriva su profunda convicción autocrítica, característica que la distingue.  La Institución somete con­ti­nua­mente a estudios su dirección y estrategias para que dentro de su marco legal se promueva el me­jor alcance de sus fines y objetivos.  En la medida en que la Universidad de San Carlos logra reconceptualizarse a sí misma en forma continua, así como sus propios límites dentro de la sociedad guatemalteca, le es mucho más factible alcanzar los objetivos que le dan razón de ser y justificación.

 

        A medida que se desarrolla e insti­tu­cio­naliza la interacción Sociedad-Universidad, la sociedad guatemalteca experimenta los bene­ficios de una institución que tiene capacidad científica para crear y proponer acciones y soluciones destinadas a resolver los problemas que en la sociedad en general se están gene­rando.  Así la Universidad se desarrolla de manera coherente, útil y de acuerdo con los requerimientos que le plantea la sociedad.  De esta interacción se obtienen otros resultados igualmente importantes, tales como los de fomentar en la comunidad académica la nece­sidad de conocer y conceptualizar la realidad nacional y el de extender la conciencia de la posibilidad y necesidad de cambiar todo aquello que significa obstáculo para el desarrollo y realización del hombre guatemalteco como indi­viduo y como colectividad.

 

EL PROGRAMA DE EXTENSION UNIVERSITARIA

 

        La labor de extensión es una tarea esen­cial de la actividad universitaria que en la Universidad de San Carlos, como insti­tución del Estado, adquiere importancia primordial.  Ex­tensión es la integración de las actividades universitarias fundamentales de investigación, trabajo y enseñanza-aprendizaje en interacción con la sociedad, para la búsqueda de la trans­formación institucional y la del medio social.

 

        Las funciones de extensión que la Uni­versidad realiza a través de sus unidades son el canal de comunicación entre la Institución y la Sociedad.  Más aún, la participación social que hace la Universidad a través de sus propias acti­vidades confiere validez a la institución y la hace socialmente necesaria e insubstituíble.

 

        La actividad universitaria en el campo de la cultura se expresa en el ámbito de lo concep­tual y en el de la práctica que exige la realidad social.  Algunos principios de la actividad cul­tural universitaria que sirven de guía a los programas son los siguientes:

 

1.En Guatemala los procesos institu­cio­na­les de transmisión de cultura general­men­te son determinados u orientados por quienes ejercen el poder dentro de la sociedad.  La característica general de tales procesos ha sido que no se han preo­cupado por responder a la realidad pluricultural y multiétnica del país siendo evidente que los generadores de la cultura guatemalteca no constituyen una masa homogénea.  Es necesario, por lo tanto, responder a esa realidad di­versa a través de todos los programas uni­ver­sitarios.

 

2.La Universidad de San Carlos de Guate­mala parte del principio de derecho a la vida y a la realización humana de todos los guatemaltecos.  En ese empeño deben ampliarse las acciones enca­mi­na­das al enriquecimiento cultural y la recuperación de las identidades his­tóricas dentro de la diversidad que apunta hacia un país común, demo­crá­tico e independiente.  Debe por lo tanto promover el ser en Guatemala.  Esto implica entre otras cosas, la emanci­pación del hombre como individuo, la superación de la enajenación a la que se le sujeta, y el restablecimiento de su capacidad para relacionarse plenamente con el hombre y la naturaleza.

 

3.La actividad cultural universitaria es diversa en su existencia concreta; está abierta a todos los sectores, sin coerción ni dogma como institución.  Su acti­vi­dad es el ámbito del hacer cultural.  Nada de lo humano le es ajeno.  Su razón de ser es la sociedad guatemalteca en su totalidad, a la que busca servir con la producción de recursos humanos creativos, críticos y activos, y conocimiento.

 

        Con estos principios, se orienta la actividad cultural universitaria en programas entre los que se cuenta el programa de deporte.

 

                         LA SITUACION ACTUAL

 

        El Programa de Deporte de la Univer­sidad no ha respondido a la realidad social, económica, psicológica y biológica de los universitarios.  Se ha desarrollado a imitación de modelos nacionales e internacionales, y a intereses de grupos estudiantiles, profesionales y de trabajadores, así como a los de personas en cargos de autoridad.  Actualmente se recupera con dificultad y con muchas limitaciones del deterioro acumulado por muchos años de deficiencias en relación a varios aspectos que, presentados de una manera sucinta, pueden ser los siguientes:

 

1.Ausencia de lineamientos generales del programa y falta de objetivos sostenidos a mediano y largo plazo para la su­pe­ración del universitario a través del deporte, la educación física, la recreación y el empleo inteligente del tiempo libre.  De esta cuenta han persistido enfoques acrí­ticos que reproducen las condiciones en que se realiza el apren­dizaje, la planificación y la ejecución de programas recreativos, deportivos y de educación física en el país, que más bien sirven intereses foráneos y comerciales en lugar de los de la persona humana individual y colectiva.

 

2.Falta de estímulo para la actividad física, la recreación y el deporte en los profesores, investigadores y trabajadores de la administración y los servicios e insuficientes programas en el caso de los estudiantes.

 

3.Marcado abandono y deficiencia en el debido mantenimiento de las instalaciones utilizables para recreación, ejercicio físico, educación física y deporte.  Las áreas verdes destinadas a ejercicio al aire libre y el deporte bajo techo han carecido de apoyo suficiente.

 

4.Administración de los recursos des­tinados al programa aplicado con ineficiencia, sin fomentar la parti­cipación en el programa por la mayoría de universitarios, y ejecución muy prevalente de criterios competitivos.

 

5.Condiciones de severa limitación de recursos.

 

        Estos aspectos describen en forma resu­mi­da la situación actual.  Esto es el resultado histórico de lo efectuado en esta Institución durante muchos años.

 

 

 

LA ORIENTACION DEL DEPORTE UNIVERSITARIO

 

 

        Como premisa fundamental es necesario hacer explícito que no se ha logrado un nivel satisfactorio de desarrollo en cuanto al deporte universitario.  Por lo tanto, es pertinente renovar la discusión acerca del programa.  Los argu­men­tos y lineamientos que se expresan a conti­nua­ción, los que inicialmente se han adoptado para orientar el programa a partir del año 1990, son los que se proponen a los participantes en este Seminario para su consideración y reflexión.

 

        La recreación es una necesidad humana fundamental que debe ser reconocida por el Estado y sus instituciones como el bien indis­pensable que realmente es para la persona, la familia y la sociedad.  La escasez de medios de recreación en el país es reflejo del poco reco­nocimiento que se da a esta necesidad fundamental.

 

        La Sociedad actual ha estimulado exce­sivamente a sus miembros para conformarse a patrones, modas y modelos que tienden a elimi­nar la libertad y la individualidad hasta el grado que la mayoría ni siquiera tiene conciencia de su conformismo.  La rutina consiguiente alcanza todas o casi todas las formas de la vida social, incluyendo el trabajo y la recreación.  En un equivocado concepto de lo que pueden ser cami­nos para alcanzar el potencial humano, se otorga alto valor al "activismo de trabajo", la realización obediente e incesante de acciones laborales carentes de concepto y marco teórico, al hacer por hacer.  Adicionalmente, se manifiesta presión social para encauzar la satisfacción de la necesidad de recreación a través de actividades que tienen un fin esencial y prioritariamente comercial, muchas veces ligadas a intereses foráneos, así como también se fomenta el empleo de medidas escapistas tales como el abuso del alcohol y de las drogas en general.

 

        En contraposición, se subvalora el tiempo libre y la recreación, así como el deporte muchas veces asociado a ellos y no se acepta ni fomenta la reflexión, la teorización, y el desarrollo de la creatividad y la imaginación.  Estas actividades humanas sólo son realizables a plenitud bajo la condición de verdadera libertad.  Sin embargo, la libertad relativa de la sociedad guatemalteca actual puede aprovecharse como oportunidad de practicarlas y desarrollarlas.

 

        El uso inteligente del tiempo libre, la recreación y el deporte es uno de los medios para promover la formación integral en lo físico, espiritual, moral e intelectual.  Brinda oportunidades para desarrollar la creatividad, la fraternidad y la unificación con los valores genuinos de la cultura.

 

        El deporte es expresión de la actividad física y recreativa del hombre que, en el caso de las instituciones universitarias es una actividad necesaria para la formación integral, a efecto de promover la solidaridad en la sociedad, mejorar la salud integral, prevenir enfermedades y estimular la recreación sana.  Es conocido que el grado de condicionamiento deportivo tiene profundas implicaciones sobre la habilidad de las personas comunes para participar con comodidad, éxito y seguridad en las actividades humanas en general, incluyendo otras actividades recreativas.  Es evidente que la actividad recreativa y el deporte general otorga beneficios al ampliar el rango de acciones realizables y la capacidad de apreciar otras actividades similares.

 

        Se propone que la Universidad de San Carlos promueva con énfasis la planificación, promoción, ejecución y evaluación del deporte no competitivo y la actividad física estudiantil dentro de los curricula de las Unidades Académicas, al mismo tiempo que dé respuesta a las necesidades de actividad física y recreación para los profesores y los trabajadores, hombres y mujeres univer­si­tarios y sus familias.  También debe apoyar la pro­tec­ción, cons­­trucción y adecuación de ambientes idóneos, seguros y libres de contaminación, especialmente las áreas verdes y las destinadas al ejercicio al aire libre.  Al mismo tiempo, se propone que estimule las formas positivas de actividad física y deportiva, y desapruebe la práctica deshumanizante del deporte competitivo agresivo, crea­dor de ídolos, vitrinas comerciales y fetiches, que, por otro la­do, se encuentra muchas veces vinculado a la utilización de los programas de deporte y de educación física con fines priori­ta­ria­men­te políticos, lo cual la Universidad también explícitamente desaprue­ba.

 

        De igual modo, la Universidad descarta la alienante penetración del negocio del deporte ya sea en la forma de publicidad en las vestimentas e instalaciones deportivas y en las formas disfrazadas de profesionalismo.  Este punto en particular, el de los nexos entre el comer­cio y el deporte que pueden ser obser­vados en muchas organizaciones nacionales, debe ser cuida­dosamente investigado y compren­dido, en virtud de la relación que rápidamente puede establecerse entre la lógica del mercan­tilismo y la ética deportiva con el pretexto de la venta y ganancia comercial.  Evidentemente, el relajamiento ético o moral en cualquier actividad universitaria se contrapone a la finalidad de formación integral y superación holística propia de los programas universitarios.

 

        Se propone que el Programa de Deporte en la Universidad de San Carlos se planifique hacia un futuro necesario, con metodología que se base en el papel que tiene la Universidad para apoyar el desarrollo global de la sociedad guate­malteca, en la realidad actual de la Universidad y el País, y con principios de participación y respon­sabilidad compartida, entre otros.

 

        Este enfoque contiene una orientación para las actividades que la Universidad realiza relativas a recreación, actividad física y deporte.  Cabalmente parece ser que mucha de la acti­vi­dad deportiva de la USAC ha buscado carac­te­rís­ti­cas diametralmente opuestas a las indicadas en los renglones anteriores.

 

        Como parte de las formas recientes de llevar a cabo acciones concretas de este enfoque cabe mencionar algunas de ellas.  Se ha creado el Consejo del Deporte Universitario, órgano de planificación y evaluación de la actividad física, la recreación, la educación física y el deporte, y foro de discusión sobre estos temas en el que están representados los diferentes sectores universitarios.  Una de sus actividades es la organización de este Seminario.  Adicio­nal­men­te, se fomenta la aprobación y realización de un proyecto de parque recreativo y de condicio­namiento aeróbico que en un área verde que circunda la Ciudad Universitaria contiene senderos y estaciones para faci­litar la realización de deporte con los fines de mejoramiento de la salud integral.  También se inició un programa de refores­tación en las instalaciones deportivas universitarias y se amplió una área verde de la piscina de la zona 12.  Además se encuentra en ejecu­ción un proyecto de reacondicionamiento de las instalaciones deportivas.

 

        Por último, se exhorta a los univer­si­tarios para que a través del estudio, reflexión crítica y práctica de los nuevos enfoques del deporte se contribuya a modificar este programa y las actividades tradicionales.

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