EL CAMBIO UNIVERSITARIO. PONENCIA

SEMINARIO TALLER  "Actualización del Pensamiento Humanista y Reforma Universitaria", Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Marzo 26-28, 1993.

Manuel González Avila

 

 

        INTRODUCCION

 

        La propuesta que se presenta aquí preten­de articular in­quietudes pro­venientes de diver­sas fuentes acerca del desarrollo de las institu­ciones en general y el movimiento universitario contem­poráneos.  Algunas de las obras consultadas se describen en la bibliografía ofrecida al final.

 

        Las recientes transformaciones en la Europa del Este suponen un cambio sustantivo y la pérdida del paradig­ma de balance en lo económico y geopolítico. Al mismo tiempo, dan lugar a aperturas en espa­cios ideológicos y prácticos para las nue­vas experien­cias en los medios sociales lati­noamericanos, y más clara­mente en el guate­mal­teco.  En nuestro medio, las aper­turas pue­den percibirse relacionadas con las tendencias hacia la solución de los conflic­tos mediante la negociación, el derecho inter­na­cional, y el apareci­miento de nuevas normas de coexis­ten­cia.  Importante es la cre­cien­te conciencia sobre los derechos y la rea­lización humana inte­gral (desa­rrollo humano integral y calidad de vida, por ejem­plo), y el valor intrínseco de la diversidad en los órdenes de la cultura y la ecolog­ía.

 

        Tal como lo plantea Gorostiaga en su artículo Empezó el Siglo XXI, en menos de cincuenta años el mundo ha sufrido transfor­maciones que en otras épo­­cas hubiesen requerido varios siglos, tanto en lo ideo­lógi­co, lo político, lo económico y, por primera vez, notoria y des­gra­ciadamente, lo ecológico. Dentro de tales trans­for­maciones, la pérdida de la hegemonía econó­mica norte­ame­rica­na es un fenómeno paralelo con el debilitamiento y colapso del sistema del so­cia­lismo autoritario de Europa Oriental, la unifi­cación europea y la emer­gen­cia de Japón y el Pacífico.

 

        Dentro de esta situación, la propuesta que ofrece la pers­pectiva trilateral contemporánea (Estados Unidos, Japón-Pací­fi­co y Europa) es la integración a la cultura de mercado, con libera­liza­ción del comercio, de las finanzas, la priva­tización de la econo­mía, reduc­ción de la auto­no­mía de los estados; todo esto en la su­po­si­ción de que las fuerzas del mercado son capaces de superar la po­bre­za y lograr la estabilidad política y democrática de un mundo cada vez más unificado.  Tal supuesto no tiene base en los hechos de manera tal que pueda asignársele alguna validez.

 

        En las condiciones apuntadas, el modelo de so­ciedad que con­lle­va el estilo de civilización de los países del norte es un modelo inváli­do para los países del sur.  No puede ser generali­zado a toda la humanidad ni ser visualizado como una forma de vida duradera y estable porque contiene límites in­trín­se­cos de natura­le­za ecoló­gica y poblacional, y es estruc­turalmente contradic­torio (no puede sostener que persigue la supera­ción de la cali­dad de vida de todos cuando a la vez se sos­tie­ne a base del em­pobrecimien­to de la mayo­ría).  Ese modelo no es, por lo tanto, aplica­ble a toda la huma­ni­dad.  Su desarrollo necesita del empo­bre­cimiento y el some­timiento de unos, la des­truc­­ción y la guerra que eviden­temente no son las aspira­ciones humanas.

 

        En 1993 el mundo se ve a sí mismo como una en­ti­dad única e in­se­pa­ra­ble pero marcadamente dividida.  El norte tricéfalo aumenta la concen­tra­ción de información, poder y recursos téc­nicos y mate­ria­les.  Y refuerza la polarización aceleradamente, ahora sin el con­tra­peso que le ofrecía el bloque socialista.  La consiguiente di­vi­sión del mundo se transforma en el eje de la crisis del fin del si­glo, apun­ta Gorostiaga.

 

        Los movimientos globales en los órdenes geopolítico y económico que el mundo ha presenciado el último lustro se vienen a sumar a la marcada acele­ra­ción del desarrollo científico y tecnológico en los países industrializados y el correspondiente rezago de los países subdesarrollados. Las implicaciones de estos procesos son muy graves para nuestros países porque, es evidente, tienden a concentrar aun más la información, el poder y los recursos en los países del norte y, derivado de ello, a aumentar de una manera progresiva la dependencia de los países del sur.

 

        Lo anterior plantea un contexto nuevo y ha producido una perple­ji­dad sin precedentes que ha obstaculizado el planteamiento y madura­ción de propuestas creativas y audaces.  Esto se ha dado en la com­pren­sión de que la situación latinoamericana presente, y con ella la guatemal­te­ca, es el resultado de múl­tiples y dinámicas relacio­nes entre el mundo internacional y el medio nacio­nal, y que los pro­cesos inter­na­cio­nales creciente­mente se han venido a sobreponer sobre los ya deficitarios procesos nacionales (y regionales latino­americanos).  La situación, por lo tanto, no es de coyuntura y las soluciones tam­poco pueden serlo.  Tienen que ser innovadoras y fac­tibles.  Las tradiciona­les, según está visto, no ofrecen espe­ran­za como posibi­li­da­des de salida en este embrollo.

 

        Una propuesta se encuentra en la obra produci­da hace unos años por Max-Neef, Elizalde y Ho­pen­hayn, Desarrollo a Escala Humana, Una Opción Para el Futuro, cuan­do expresa los obje­tivos del desarrollo humano: 1) Satisfacción de las necesidades humanas fun­da­men­tales; 2) Gene­ración de niveles crecien­tes de autodependen­cia; y  3) Ar­ticu­la­ción or­gá­ni­ca de los seres humanos con la natu­ra­le­za y la tec­nología, los procesos globales con los com­por­tamientos locales, lo personal con lo social, la planificación con la autonomía y la Socie­dad Ci­vil con el Estado.

 

        Y agrega:

        "Necesidades humanas, autode­pen­den­­cia y articulaciones or­gánicas, son los pilares funda­men­tales que susten­tan el De­sarrollo a Escala Humana.  Pe­ro para servir su propó­sito sus­tentador deben, a su vez, apo­yarse sobre una base só­lida.  Esa base se construye a par­tir del protagonismo real de las perso­nas, como conse­cuen­cia de pri­vi­legiar tanto la diver­si­dad como la autonomía de es­pa­cios en que el protagonismo sea realmente posi­ble.  Lograr la transformación de la per­sona-ob­jeto en persona-sujeto del desarrollo es, entre otras cosas, un problema de es­cala; porque no hay protago­nis­mo posible en sis­te­mas gigan­tís­ti­cos organizados jerár­qui­camente desde arriba ha­cia aba­jo."

 

        El desencanto y frustración por la "situación" del país irradia sensaciones colectivas de pesi­mismo, apatía y fatalismo que son acti­tudes di­fí­ciles de revertir.  Aparte de lo dicho antes, por esta razón adicional se justifica la búsqueda crea­tiva de nuevas alter­nativas y el estímulo para promover la dignidad hu­ma­na en todos los programas y organiza­cio­nes.

 

        Es necesario trascender los niveles del dogmatismo, la demagogia y las estructuras de subordinación. Si cabe planteárselo de la manera más sintética posible, diríamos que se trata erradicar el autoritarismo y los procesos de homogeni­za­ción, y de incorporar la participación y la he­te­ro­ge­neidad en programas y orga­ni­za­ciones.

 

        Tal orientación es aplicable en Guatemala a las organizaciones del Estado, a las de la sociedad civil y a la Universidad.

 

        Este seminario tratará sobre la problemática de la Universidad de la región centroamericana y la de Guatemala en el contexto de las nuevas situaciones que se dan actualmente en la región y en el mundo. Está orientado a superar las limitaciones actuales del movimiento univer­sitario en la realización de las funciones que le son propias y a mejorar su capacidad de respuesta ante las nuevas interrogantes que se plantea la población centro­americana, especial­mente respecto a la pobreza y sus consecuencias, los procesos de paz, solidaridad y democratiza­ción, las necesidades sociales en los aspectos de lo científico y tecnológico, las rela­ciones con los grandes bloques económicos y sus consecuen­cias, la dimensión del desarrollo aunado al afianzamiento de la diver­sidad pluricultural, multiétnica y plurilingüe de los países de la región, los problemas del am­biente, y las re­laciones entre identidad, nación y cultura.

 

        Se espera promover también la refle­xión acerca de la reestruc­turación de la Confe­deración de Universidades de Centro América y, además se desarrol­la­rán linea­mientos para el cambio o reestructuración de la Universidad de San Carlos. Todo esto con la consideración de las condi­ciones internas propias de la univer­sidad y algunos de los principales dilemas actuales: la controversia entre profe­­sio­naliza­ción y formación general, especialización y "polivalencia", el crecimien­to de la población estudiantil, la estre­chez financiera, la pérdida de docentes e investigadores ante el sector público y el privado, la carencia de los suficien­tes y necesarios programas de postgrado, de educación extra­curricular y de educación con­tinuada, problemas en el reconocimiento de las competencias y conocimientos adquiridos fuera de la educación formal y la rigidez de los esquemas administrativos.

 

        Una consideración especial merece, por otro lado, la presión ejercida crecientemente por los sectores más conservadores que, envalentonados por la corriente privatizadora actual, buscan el cierre de todos aquellos programas que no están en manos de empresarios particulares generando ganancia mone­ta­ria.  La Universidad de San Carlos ha sido sometida al ataque de estos sectores con frecuencia. Con seguridad lo seguirán haciendo, por lo que la institución universitaria debe tener esto presente y anticiparse con las medidas pertinentes.

 

 

        RESULTADOS ESPERADOS

 

        Se espera que la realización del taller aporte criterios y conocimientos para reflexionar, motivar, fundamentar, discutir y orientar lo relacionado con el movimiento hacia una reestructuración universitaria necesaria y factible, según lo ya iniciado en la Univer­sidad de San Carlos de Guatemala, y en relación con el proceso de rees­tructuración de la Confederación de Universidades de Centro América.

 

        Algunos temas de importancia para la reflexión sobre el cambio universi­ta­rio fueron discutidos en la Universidad de San Carlos de Guatemala durante el seminario La Univer­sidad del Siglo XXI en septiem­bre de 1992.  A manera de ilustración, por su importancia y por la razón de que la reflexión sobre tales temas debe ser ampliada, se des­criben a continuación:

 

1.  La Educación Universitaria y el Desarrollo Humano Integral.

Subtemas

 

        Los Grandes Bloques Económicos y su Influencia en la Educación Superior.

        Los Procesos de Paz y Democracia.

        La Educación Superior y el Ambiente.

        La Cooperación Externa Necesaria y Deseable para las Univer­sidades Centroamericanas.

        El CSUCA y la Universidad del Siglo XXI.

        La Universidad y la Diversidad Cultural.

       

2.  El compromiso de la Universidad en Centro América.

Subtemas

 

        Las Necesidades de Ciencia y Tecnología en la Región.

        La Integración Centroamericana en lo Cultural y Educativo.

        La Cooperación Externa Necesaria y Deseable para las Univer­sidades Centroamericanas.

        El Papel del CSUCA Frente al Siglo XXI. Una Propuesta de Reestruc­turación.

 

3.  La Reforma Universitaria en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Subtemas

 

        La Educación Superior Estatal y el Desarrollo Univer­sitario en Guatemala.

        El Proceso de Reforma Universitaria en la Universidad de San Carlos. Para qué y Hacia dónde.

        La Transición Hacia la Reforma Universitaria: Los Proyectos Estratégicos.

 

        HACIA UNA UNIVERSIDAD CONGRUENTE EN EL SIGLO XXI

 

        A pesar de ciertos avances que lenta pero reconociblemente se han logra­do en el desarrollo de la democracia guatemalteca, la Universidad de San Carlos se ha mantenido como uno de los escasos espacios abiertos en el país para la discusión y el debate. Su contribución en ello se ha hecho a pesar de ambien­tes muchas veces cerrados a la discusión, o peor aún, francamente intolerantes u hostiles. En la actualidad, se observan serias dificultades para percibir en nuestro medio el valor que tiene la diversidad (de criterios, de culturas, de op­ciones) para el progreso social.

 

        La Universidad también ha realizado un esfuer­zo sostenido para la construcción social por medio de sus programas de trabajo académico y servicio, tales como el EPS y las experiencias docentes con las colectividad. En el mismo sentido ha abierto últimamente nuevos program­as, entre los cuales es­tán el EPSUM (programa que involucra trabajo a la par de inves­tigación y aprendizaje, con criterios de multidisciplinaridad y de participación comunita­ria), la Radio Universidad, el Programa de Discusión y Debate, los Programas de Inves­tigación y la creación de nuevos mecanismos de planifica­ción y de comuni­ca­ción social.  Como una tarea del futuro más próximo, una especial atención debe darse a los repetidos esfuerzos diri­gidos hacia la reestructuración universitaria que se han manifestado en casi todas las sedes de la Universidad de San Carlos.  Cabe indicar que recien­temente, desde 1988 formalmente, se han realizado actividades convocadas por el Consejo Supe­rior Universitario para promover la reflexión y el pensamien­to acerca de la Universidad, pero persiste la sensación de que han sido relativamente pocos los logros alcanzados respecto a lo que ha sido factible alcanzar.  Posiblemente parte de esa pesadez o inercia puede ser explicada por la falta de debate sobre el pensamiento universitario.  Seguramente existen muchos criterios acerca del tema.

 

Reestructuración Universitaria: Las Primeras Preguntas

 

        Con el propósito de colaborar en la reflexión sobre la reestructuración universitaria propongo aquí algunas interrogantes. Subyace aquí cierta preocupación por el hecho de que repetidamente se alude a la "reforma universitaria" en el ambiente universitario, pero el discurso usual permite deducir que sólo se está haciendo referencia a algunos cambios formales.

 

        Respecto a la naturaleza esencial de este proceso, es pertinente escla­re­cer y hacer explíci­to qué es lo que los univer­sitarios y aquellos interesados en los movimien­tos universitarios han pensado que es la esencia de la reestructuración univer­sitaria, cuáles esperan que sean las transfor­ma­cio­nes axiales y qué aspectos debe abarcar aquélla. Serán particularmente intere­santes el diálogo y el debate acerca de las prioridades, y las situaciones actua­les o futuras que deberán ser atendidas. Las siguientes, por lo tanto, son algunas de las interrogantes dirigidas sobre el qué.

¿Está suficientemente comprendido el compromiso de la Universidad en el mo­men­to actual del país y la región? ¿Cuál es ése?

¿Qué es la reforma universitaria? ¿Qué es la reestructuración?

¿Qué situaciones pretende resolver: la presente, la futura, ambas?

¿Existen decisiones alternativas a la reestructuración universitaria?

 

        Es fundamental que se llegue por parte de los universitarios a un acuerdo inicial acerca de la relación de la Universidad con el Estado y la Sociedad, y además, conocer los principales elementos que han influido en lo que ha sido el desarrollo universitario hasta la fecha.  In­dudablemente que tanto las fuerzas que influyen sobre la Universidad, así como también los con­tenidos serán temas inevita­bles en un análisis riguroso, autocrítico. Y de igual manera, será indispensable discutir los principios más genera­les de la actividad univer­sitaria, la orientación institucional en lo técnico y lo científico, las actitudes y valores que inculca, así como su orientación cultural. Podemos plantear entonces:

¿Qué determinantes y condicionantes históricos, económicos, políticos y sociales influyen en la situación actual de la Universidad y el país? ¿Cuáles se esperan en el futuro?

¿Qué aspectos de lo filosófico, científico, axiológico y cultural deben ser con­siderados?

Si los cambios ocurren rápidamente en el país, la región centro­americana y el mundo, ¿es aceptable planificar los cambios insti­tucionales para las necesidades actuales o con la perspectiva del presente? ¿Cuál es la alternativa?

 

        Siendo el caso que en algunas actividades realizadas en el transcurso de los últimos años se han manifestado distintas visiones de lo que puede ser la reestructuración universitaria en la Universidad de San Carlos, conviene expresar lo que en concreto involucra el cambio:

¿Qué puede ser modificado por una verdadera reestructuración universitaria?

¿Qué modificaciones deben propiciarse, exigirse o esperarse en el país?

¿Las trasformaciones que provoca una reestructuración universitaria son iguales en una universidad estatal que las que provoca en una privada?

 

        Tal como ha sido explicado por autores conoce­dores del desarrollo de las instituciones en relación a las sociedades a las que sirven -véase por ejemplo a Testa en Ciencias Sociales y Salud, OPS, 1985, hablando acerca del Estado- los propó­sitos son deter­minantes de los métodos y, a su vez, éstos son determinantes de las or­ganizacio­nes, en tal tipo de relación que, de vuelta, lo determinado condiciona al determinante. Los productos univer­sitarios en ese enfoque resultan de la articulación congruente o incongruente con los propósitos, los métodos y la organización. Entonces, en el criterio de que es preciso definir los propósitos para empezar, se hace ineludible especifi­car el por qué:

¿Qué justifica la reestructuración universitaria?

¿La realización de la reestructuración universitaria implica resolver un problema (o varios problemas) de congruen­cia?  Si lo es, ¿cuál es éste, qué modalidades o facetas tiene?

¿Qué necesidades, intereses y problemas debe atender la reestructuración?

¿Sobre qué aspectos que atenderá la reestructuración deben hacerse previ­siones, sobre qué situaciones del futuro?

 

        A medida que se avance en la reflexión, es­tudio, acción, evaluación y toma de decisiones relacionadas con la reestructuración aparecerán progresiva­mente nuevos y más complejos obstáculos.

¿Qué elementos, actitudes o decisiones pueden poner en riesgo la reestructuración universitaria dentro y fuera de la Universidad?

¿Cómo podrían influir en el proceso de reestructuración el autoritarismo, el dogmatis­mo, la ignorancia, la demagogia y la intolerancia?

¿Los intereses de quién beneficia la reestructuración universitaria y las necesida­des de quién puede ayudar a resolver? ¿A quiénes puede estorbar?

 

        Por último, respecto al proceso mismo de la reestructuración y los procedimientos para conducirlo y apoyarlo, será necesario meditar responsablemente sobre qué procesos adicionales darán las bases y criterios del cambio central. Presento algunas interrogantes acerca del cómo y cuándo.

Si se desea una reestructuración universitaria sustancial y no solamente formal, ¿es necesario abrir un proceso de capacitación? ¿Un proceso de debate y autocrítica? ¿Un proceso de par­ticipación abierta?

¿Es conducir la reestructuración universitaria un problema de represen­tatividad o de participación? Si lo es, ¿cómo se hace la selección de los represen­tantes o cómo se abre la participación?

¿Quiénes hacen la reestructuración universitaria?

¿Es el primer paso convocar para realizar la reest­ructuración?

¿Es la reestructuración universitaria un proceso unilinear o uno de procesos paralelos y simultáneos?

¿Cuánto tiempo se lleva hacer la reestructuración univer­sitaria?

¿Cuándo debe empezar? ¿Empezó ya? ¿Cuándo termina? ¿Termina?

¿La reflexión acerca de la reestructuración universitaria implica necesaria­mente la descentralización académica, administrativa y financiera de la institución?

¿Qué pasos o etapas son indispensables para hacer el proceso de reestructuración uni­ver­sitaria?

¿Qué medidas deben acompañar a la reestructuración univer­sitaria en lo relativo a la divulgación de la información y la comunicación social?

¿Qué apoyos necesita la reestructuración universitaria en el país y el extran­jero? ¿Se puede y conviene hacerla sin ellos?

¿Qué alianzas, compromisos y acuerdos implican tales apoyos?

¿Qué premisas, metodología e instrumentos de planificación y evaluativos son ne­cesarios?

¿Quién los establecerá o hará? ¿Cuáles son ellos?

 

        ALGUNAS PROPUESTAS

 

        Con base en los planteamientos anteriores, es necesario entrar institucio­nalmente en un proceso de capacita­ción, reflexión y acción de reestructuración uni­ver­sitaria que busque la coherencia de la Universidad con el Estado y la Sociedad. En esa dirección es preciso realizar acciones que permitan el encuentro de criterios y enfoques.  Aparte de esta medida que obviamente encamina a medi­das de mediano y largo plazo, es factible impulsar acciones inmediatas en di­ver­sos órdenes de la vida universitaria.

 

        En lo relacionado con lo académico, es imprescindible tener claridad en la necesidad de coordinar acciones que establezcan las bases para el cambio curricular, lo cual contempla desde ya un largo proceso.  Aparte de éste, las condiciones y procesos nacionales, los cambios en el contexto mundial y los avances en la teoría de las ciencias de la educación demandan respuestas universitarias inmediatas tales como las que se mencionan más adelante.  La integración académica de las ac­ti­vi­dades que les son consubstan­ciales a la Universidad, inves­tigación, extensión (incluido el trabajo como legítima función universitaria) y enseñanza-apren­dizaje, al igual que la renovación de la teoría y la práctica educativas son exigidos por el avance y comprensión actuales en la psicología del aprendizaje y las ciencias de la educación.  Injustificable es la dependencia casi exclusiva en técnicas docentes centradas en el profesor y aquéllas que refuerzan el autoritarismo.  Algunas metodologías educativas no tradicionales han arrancado con éxito en varias unidades de la Universidad de San Carlos.  En ese sentido, han tenido recepti­vidad los programas de discusión y debate, educación a distancia y EPSUM. Sin embargo, persisten vacíos evidentes en cuanto a formación extra­curricular, educación continuada y actualización profesional. Estas son modalidades congruentes con las condiciones y las necesidades educativas del país.

 

        Por otro lado, los rápidos cambios científicos y tecnológicos ocurridos en el mundo según fueron comentados al principio, y el nuevo orden en las relacio­nes económicas y políticas exigen rápidas respuestas en las instituciones de educación superior en los con­tenidos académicos, además de las comen­tadas res­pec­to a la metodología en el párrafo anterior.  La ciencia y la tecnología han llegado a ser instrumentos poderosos para determinar el desarrollo del hombre que en muchos aspectos han determinado efectos deleté­reos para el hombre mismo.  No es posible, por lo tanto, impulsar in­discriminadamente todas las formas posibles de ciencia y tecno­logía pero sí deben impulsarse las necesarias con criterio selectivo y de prioridades.  Con esa perspectiva, las ciencias de la comunicación, las tele­comuni­cacio­nes y la informática tienen un importante papel que efectuar como acelerado­res de desarrollo humano y de las mismas ciencia y tecnolog­ía.  En ese enfoque deben ser estimuladas en los currículos universitarios.

 

        Asimismo, tomando en cuenta los característicos procesos vigentes en Guatemala y con el fin de encontrar la congruencia de la Univer­sidad con el medio social es necesario que a corto plazo se realicen esfuerzos para incorporar a la vida académica los contenidos que directamente establecen los vínculos necesarios con la sociedad.  Los temas de la pobreza, sus causas y sus consecuen­cias, paz y derechos humanos, democracia participativa, recursos naturales y ambiente, problemas de población y asentamien­tos humanos, desarrol­lo multicultural, integración regional, ideología, identidad y nación.  Todo esto dentro de un enfoque de tolerancia, debate y apertura a la discrepancia.

 

        En el aspecto legal e institucional conviene actualizar el ya postergado estudio de la Ley Orgánica de la Universidad con el propósito de conformar un proyecto que responda a las inquietudes de reestructuración. De igual manera, el Esta­tuto de la Carrera Univer­sitaria debe ser corregido a la mayor brevedad a fin de que promueva la incorporación de profesionales con especializa­ciones, maes­trías y doctorados, y, por otro lado, institu­ciona­lice coherentemente la capacitación, evaluación y promoción del profesor univer­sitario.  Asimismo, el desarrollo con énfasis en los proyectos interinstitucionales se percibe como una vía necesaria para incrementar el impacto de los programas universitarios.  La articulación intersectorial es un paso ineludible en el tránsito hacia la vinculación entre la Universidad y la Sociedad. E igualmente indispensable es el refor­za­miento de los lazos de cooperación con universidades y organismos centroame­ri­ca­­nos y regionales.

 

        Lo relativo a la administración puede y debe ser objeto de medidas inmediatas.  Así, es preciso que cada decisión y acción busquen desde ya la coherencia entre propósitos, metodología (y contenidos), or­ganización y productos de la Universidad.  Difícilmente podrá lograrse mejorar el impacto del quehacer universitario sin este lineamiento fundamental.

 

        La creación de una unidad administrativa que coordine la actividad docente, tal como sucede ya en lo que respecta a investigación y extensión ha sido propues­ta repetidamente en varios foros univer­sitarios.  Su desarrollo a corto plazo es indispensable y no implica ineludiblemente que es necesario conseguir más recursos humanos y ma­te­riales ni aumentar el aparato burocrá­tico de la institución porque es posible integrarla con unidades ya existen­tes que cuentan con los propios.

 

        Adicional­mente, en relación con la administración financiera y aparte de con­sideracio­nes de mediano plazo como puede ser la actualización de los criterios ad­mi­nis­tra­tivos (hacia la gestión estratégica, la descentralización y la simplifica­ción administra­tiva, por ejemplo), no puede dejar de exigirse de inmediato la elaboración anual del próximo presu­pues­to con criterio de desarrollo institucional y con base en la planifica­ción.  La persisten­cia de otros criterios para la elaboración y evaluación pre­supuestaria sólo ha llevado a posponer soluciones viables a la problemática. 

 

        Conviene impulsar a la mayor brevedad aquellos criterios de autogestión compa­tibles con los fines univer­sitarios, promover la gestión de proyectos importantes con fuentes de financiamiento diferentes a la asignación estatal.  La misma supervivencia de una Uni­ver­sidad vincu­la­da real y no sólo formalmente a la sociedad y a los sectores productivos demanda una definición a corto plazo en este sentido. Asimismo es necesario se­parar adminis­tra­tiva­mente las distintas funcio­nes de gestión financiera, audi­toría, presupuesto y plan de prestaciones en nuestra institución.

 

        CONCLUSIONES

 

        Esta ponencia tiene los propósitos de estimular la discusión y el pensamiento crítico acerca del movimiento universitario en Guatemala, especialmente en lo concerniente a la Universidad de San Carlos, y, al mismo tiempo, ofrecer algunas alternativas para el desarrollo institucional.

 

        La situación actual de Guatemala es el resultado de dinámicas relaciones entre los procesos globales rápidamente cambiantes y el medio nacional constituido por condiciones humanas deficitarias casi perennes en muchos órdenes de la vida social, a lo que se agregan algunos procesos nuevos. Las propuestas factibles y necesarias por lo tanto deben ser de múltiples. Algunas son necesarias en el ámbito de lo formal. Otras tienen que ser fundamentales. Especialmente las que tienen que ver con los procedimientos de trabajo, los contenidos y las formas de or­ganización. Se plantean algunas opciones concretas y factibles de ser impulsadas en el corto plazo.

 

        Para opinar respecto a estas interrogantes u otras nuevas, contamos en la Universidad con los espacios de los órganos divulgativos, entre ellos los periódicos CAUCE y Universidad, la Radio Universidad, la Revista USAC.

 

        OBRAS QUE ORIENTARON ESTA PRESENTACIÓN

 

Max-Neef, Manfred; Elizalde, Antonio y Hopenhayn, Martín. Desarrollo a escala humana: una opción para el futuro. Número especial de la Revista Development Dialogue. CEPAUR y Fundación Dag Hammarskjöld. Uppsala, 1986.

 

Testa, Mario.  Planificación en salud: las deter­minaciones sociales. Ciencias Sociales y Salud en América Latina.  Tendencias y Perspec­tivas. Ed. por Everardo Duarte Nunes. OPS-CIESU, Mon­tevideo, 347-380, 1986.

 

Gorostiaga, Xabier. Comenzó el siglo XXI. El norte contra el sur; el capital contra el trabajo.  Ponencia del Congreso Latinoameri­cano de Socio­logía. La Habana, mayo 1991.

 

Cuevas del Cid, Rafael. La Autonomía en relación con los fines y objetivos de la Universidad. En Pensamiento Universitario; enfoque crítico. Editorial Universitaria. Universidad de San Carlos de Guatemala, 1977.

 

Relato Final. Seminario La Universidad del Siglo XXI  (25 a 27 de septiembre de 1992).  Universidad de San Carlos de Guatemala, noviembre, 1992.

 

Políticas Generales de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Editorial Universitaria, Universidad de San Carlos de Guatemala, 1991.

 

Recopilación de leyes y reglamentos univer­sitarios. Editorial Univer­sitaria Vol. No. 90. Univer­sidad de San Carlos de Guatemala, enero, 1993.

 

Buarque, Cristovam. La Universidad en la frontera del futuro. Trad. por Luiza Goncalves. Editorial de la Universidad Nacional, Univer­sidad Nacional, Heredia, C. R., 1991.

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