
Allá por el año
1730,el primer día de septiembre,Lanzarote sufrió una de
sus más fuertes erupciones volcánicas.La tierra se abrió
cerca de Timanfaya y siete caños de fuego se abatieron sobre una
parte de la isla,que quedó calcinada.Cinco pueblos quedaron sepultados
para siempre,tres valles igualados.No había dique humano que pudiera
aguantar este rio de azufre y fuego.Ante tamaña catástrofe
y el temor de que las erupciones crecieran,el señor Obispo mandó
que se realizasen incesantes rogativas por todo el archipiélago.
Mas las erupciones continuaron
con tal violencia que el Rey Felipe V solicitó del Papa Clemente
XIII que se pudiera festejar un día además de la festividad
que le es propia en Cuaresma,a la imagen Virge de los Dolores,que era y
lo es hoy,,con el nombre de Virgen de los Volcanes,Patrona de Lanzarote.Y
el Papa señaló que su celebración fuera el tercer
domingo de septiembre de cada año.
Estando los frailes Franciscanos
de Teguise celebrando en Tinajo unas misiones en el año 1736,un
rio de hirviente lava procedente de las Quemadas comenzó a marchar
sobre Tinajo,Mancha Blanca y La Vegueta,amenazando sepultarlos.Entonces
todo el pueblo de Tinajo,rezando el Rosario,sacó a su Virgen de
los Dolores,y,como guerreros valientes,salieron con ella al encuentro sobre
el infernal enemigo.El corazón les decía que la Virgen los
habría de salvar.La pusieron en alto para que viera con ellos
la inundación de la lava y su avance.Ya sentían el calor
cuando un anciano misionero solicitó que álguien llevase
la Cruz de Tea y la hincara en la tierra,lo más cerca posible de
la lava.Al requerimiento,un valeroso joven actuó lo más rápidamente
que pudo y,mientras,todos postrados ante su Dolorosa entonaban una Salve,como
súplica suprema de que se terminara aquella hecatombe.De improviso
se aclaró el cielo y se hundió en los abismos de la tierra
aquella lengua de fuego de la montaña.
Pasaron los años,y aquella
ermita que habían prometido construir allí donde se parase
la lava,para venerar a la que ahora llamaban Virgen de los Volcanes,no
llegaban a hacerse realidad,hasta que un día,en el mismo lugar del
milagro,se presentó a la pastorcilla Juana Rafaela Acosta una Señora
enlutada,encargándole dijese a sus padres que avisaran a los vecinos
de Tinajo que levantarasn la ermita prometida.Mas como no fuera creída
hasta la tercera vez,la Señora en esta ocasión le puso la
mano en su cara y le dijo: "Anda,ve,ahora te creerán,y si no cumplen
su promesa correrá de nuevo el volcán".La ermita se inauguro
en 1781.
Hoy el que visita Tinajo puede
ver el muro de la lava petrificada como una rendida adoración frente
a la ermita.Al borde de dicho muro,hincada una cruz de madera,sujeta a
la cual hay otra que quedó allí como signo permanente de
la protección de la Madre que en Ella vió morir a su Hijo.
La ermita es una construcción sencilla.de estilo isleño,blanca
y hermosa.
Anualmente,el 15 de septiembre,se
celebra la festividad de la Virgen de los Volcanes. Su romería es
tan nombrada que la gente dice: "¡ Voy a los Dolores!",como así
se la denominó antiguamente y se la sigue denominando.Es una romaría
llena de fe,tipismo y colorido,dentro de un paisaje de aterradora pero
fascinante belleza.Y el forastero que a ella acude,se encuentra en medio
de esa cordialidad que sin ser expresada en gestos y palabras se siente.¿Será
que los horrendos sufrimientos,la tremenda calcinación de la tierra
de su isla,están compensados con esa paz que sin duda aún
prevalece en los hijos de Lanzarote por aquellos días de salvación
y se lo agradecen a su Virgen de los Volcanes acudiendo ante Ella con tal
amor difuso?Por ello sus poetas la cantan así: