DIMENSIÓN HISTÓRICO-DOCTRINAL

La devoción de la Virgen del Rosario tiene su razón de ser de forma especial en el Rosario,que podriamos llamar "devoción de devociones",por su sentido cristológico y mariano,por su carácter evangélico,por su valor comunitario y por su difusión universal,y que determina con exclusividad una forma de invocar cultualmente a María Madre de Dios. Ahora bien,una devoción mariana se renueva en el presente,para ser vivida con frescura espiritual,respondiendo así a las exigencias  transcendentales del que la procesa,en tanto se conoce no de modo curioso y anecdótico,sino culturalmente enriquecedor,y se comprende con las categorias de pensamiento que rigen el tiempo presente,el origen,la evolución y su justificación históricas.Por eso,a la hora de preguntarnos por los orígenes de la devoción de la Virgen del Rosario,es obligado que partamos de los del Rosario. La devoción del Rosario

Es un hecho claro el enraizamiento medieval de la devoción del Rosario.Los precedentes inmediatos históricos donde hunde sus raíces esta devoción mariana los encontramos: Primero,en el hecho de la piedad mariana aclamativa y repetitiva del occidente de Europa,que,bajo la influencia del himno Akathistos,traducido al latín del siglo IX,versa sobre la plegaria,o Salutatio, a Santa María,atribuida a San Anselmo: Dios te salve,esposa no desposada...;y la también frecuente súplica: Santa María,ora pro nobis, tomada de las letanías de los Santos.En segundo lugar,en la piedad medieval,donde el sentimiento caballeresco se transforma en símbolo religioso,en culto a los Santos,y el influjo del eco de las cruzadas en el alma del pueblo,tensa,dentro de un ambiente suprarreligioso,los resortes de la devoción,dirigidos hacia el binomio Cristo-María. Y en tercer lugar,nos encontramos con la singular figura de Santo Domingo de Guzmán,que siendo sensible a reflejar las costumbres de su tiempo,las transmite encarnándolas.Poe eso, Domingo de Guzmán se convierte en el "caballero de la Virgen";convierte la rosa,reina de las flores,en símbolo con el que patentizar y ofrendar su amor a la "Dama" de sus pensamientos. Este comportamiento típico del amor cortés supone como elemento esencial del mismo la distancia que conduce a la idealización,y por un simple proceso de menotimia espiritual,el símbolo de la rosa se convierte dentro de esta ambiente de sensibilidad caballeresca en símbolo cristiano. El papel original de Santo Domingo en la evolución histórica del Rosario puede decirse que consistió en organizar en predicación una practica de devoción corriente en los monasterios de la Edad Media para los frailes iletrados,cuyo tema específico de predicación es Jesús-María,el Hijo de Dios hecho hombre,permaneciendo inseparable de María. En efecto,y el revulsivo que origina este tema de predicación es la heregía de los cátaros y albigenses.Pues la vocación de Santo Domingo se determina con el choque del catarismo (movimiento herético del siglo XIII). Esta heregía renueva el antíguo error de los maniqueos;enseñaba la existencia de dos principios eternos,irreductibles: el Bien y el Mal,criaturas de dos mundos opuestos: el Espíritu y la Materia. Partiendo de esta convicción,la encarnación del Hijo de Dios les parecía imposible;procediendo la materia del Mal,el genio del Bien no había podido tomar carne en el seno de María. Esta negación es de graves consecuencias,pues la naturaleza humana de Jesús solo era un fantasma,su vida terrestre un engaño,su dolorosa pasión un simulacro de su sufrimiento. En cuanto al papel y a la dignidad de María,éstos se hallarían reducidos a la nada.
De la Iglesia católica,los albigenses no admitían ni la constitución divina,ni la jerarquía,ni los poderes,ni el ministerio sacramental. Ellos consideraban especialmente el matrimonio,como obra del Mal,y pretendían la creación de una iglesia pura (kátharos en griego significa "puro" ),en oposición a la iglesia que ellos llamban impura.La mala conducta y el rico aparato de ciertos clérigos daban pábulo a las requisitorias despiadadas,pero algo farisaicas de los cátaros.
Una vez más,el Ángel de las tinieblas se disfrazaba de Ángel de luz,que después de haber socavado la religión cristiana por la base y denunciado sus debilidades,invocaba con cinismo la pureza,la caridad del Evangelio,así como la vida comunitaria de la primitiva Iglesia.
Santo Domingo ,ante un enemigo hostil que se apoya falsamente en el Evangelio,tuvo la rápida intuición de que debía recurrir a la plena realidad del Evangelio,a la santa predicación del verdadero Salvador de los hombres.Por eso, reza,y se hace rezar por el pueblo que le escucha,oraciones intercaladas de Avemarías meditadas y repetidas,salmodiando o cantando bajo el signo de la Rosa,como atestigua el autor anónimo de un manuscrito de 1328.
Ahora bien,con estos datos históricos en la mano,no podemos hablar de esta devoción como la tenemos hoy;son simplemente el preludio de la misma.No debemos olvidar que la devoción del Rosario,como devoción popular que es,pasa inevitablemente por un proceso de manifestaciones incipientes,hasta que llega el momento de fraguar de forma definitiva.Por eso debemos hablar,más bien,como hace acertadamente el P. Alonso Getino,de la historia evolutiva de la recitación multiple del Avemaría.
Es notable coincidencia que la evolución historica del Rosario,que es una de las devociones a María en continuo desarrollo,sigue a la del Avemaría.Esta oración se componía originalmente de cuatro versos sencillos.Los dos primeros comprendían la salutación del Arcangel Gabriel a la Santísima Virgen: "Dios te salve (María),llena de gracia / el Señor es contigo". Las dos estrofas finales eran el saludo de du prima Santa Isabel:"Bendita eres entre las mujeres / y bendito es el fruto de tu vientre". El primer cambio se introdujo al añadir la palabra <Jesús> o  <Jesucristo>,que parece seguro que no se agregó al final del cuarto verso hasta mediados del siglo XIII,por el Papa Urbano IV (1261-1264).Durante muchos años esta fue la forma típica de orar. Poco a poco se fue formando o desarrollando la segunda mitad del Avemaría,siendo el primer trozo añadido:"Santa María,Madre de Dios,ruega por nosotros", o " Santa María, Madre de Dios,ruega por nosotros pecadores". Finalmente se cree que vino la sengunda parte completa de Italia,tal como la recitamos hoy en día: "Santa María,Madre de Dios,ruega por nosotros pecadores,ahora y en la hora de nuestra muerte". Con esta segunda parte,el avemaría cristalizó en su forma actual,siendo sancionada por el Papa Pío V,en el siglo XVI,y no se generalizó hasta principios del siglo XVII.
El rezo del Avemaría,sin su parte deprecativa,era inusitado en el siglo XII,a pesar de la gran devoción a la Virgen Santísima..En efecto,en este siglo no se encuentra usado al empezar las horas de la Virgen,ni se manda aprender en los estatutos sinodales,ni se señala en las vidas de San Norberto,San Bruno,San Anselmo,Santo Tomas de Canterbury,San Bernardo.las homilías de los Padres,los cánones de los Concilios nos recomiendan  la recitación del Símbolo y de la Oración Dominical;pero la del Avemaría no aparece recomendada hasta finales de este siglo,y solamente una vez. En efecto,no hay otra disposición de carácter general acerca del aprendizaje del Avemaría que la del Obispo de Paris de 1298. Esta disposición,pese a ser de un obispo particular y sin saberse bien qué efectividad pudo tener,no cabe duda de que,al menos,indica que el terreno se estaba preparando.
La Flamma,historiador de Santo Domingo,nos habla de la forma en que se dirige Santo Domingo a la Santísima Virgen,diciéndonos que después de rezar completas,recitaba por centenas el Avemaría unido a genuflexiones. Además,tenemos el testimonio de Raimundo de Capua,escritor del siglo XIV,que en la Vida que escribe de Santa Catalina nos dice que al grupo que al grupo de seglares que comgregó en la Asociación llamada Milicia de Jesucristo,Santo Domingo les impuso cierto número de Padrenuestros y de Avemarías,teniendo estas últimas el sentido de ser no sólo una deprecación,sino también una protesta y profesión de fe católica frente a los errores albigenses.En la regla de las Beginas (especie de terciarias),de 1234,según nos cuenta Raimundo de Capua,se les impone que cada una tenía que rezar tres guirnaldas,orando,que se llaman el Salterio de la bienaventurada Virgen. En geberal,vemos que el rezo del Avemaría,que se encuentra en el siglo XII rezado circunstancialmente por alguna que otra persona,en el siglo XIII,ya en sus principios,se recitaba al lado de Santo Domingo con una generalidad asombrosa.
Una vez puesto de manifiesto que la recitación múltiple del Avemaría,unida a repetidas genuflexiones,en el siglo XIII,el siguiente paso en la evolución es aclarar si en el rezo múltiple avemariano perteneciente a la etapa de difusión del mismohabía alguna preferencia por la cincuentena,que es el rosario en su primera época.
El dossier documental de prácticas de piedad,en este sentido,lo forman los diferentes casos que nos encontramos en los distintos paises europeos. Así,en Bélgica se encuentra la costumbre de preferir la cincuentena o múltiplo de la misma en Santa María Oignies,discípula de Fulco y de Vitriaco;Beatriz de Florival,Margarita de Iprés,y el ejemplo de las Beginas de Gante que rezaban ciento cincuenta Avemarías.En Alemania,nos encontramos con Cristina Ebnerim,que cotidianamente saludaba a la Virgen con cien Avemarías,y Estefania Ferreti,con ciento cincuenta.En Francia,tenemos el caso de San Luis con cincuenta Avemarías,y la hermana Perret,con cien. En España los testimonios de recitación del avemaría en forma de cincuentenas son los del Libro de los Enxemplos,de Sanchez Bercial;el caso del caballero francés que recitaba doscientas veces,traído en las Cantigas de Alfonso el Sabio,y lo que refieren las historicas contemporáneas del dominico
catalán Romeo de Llivia.Pero el testimonio excepcional de Tomás Cantimprato, discípulo de San Alberto Magno,en su obra Deapibus,demuestra que era ya un hecho a mediados del siglo XIII la implantación del rezo avemariano en la forma de cincuentenas y aun de triple cincuentena,es decir ,Salterio mariano ,o Rosario.
 
 
 
 
 
 

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