
En la iglesia de Santo Domingo,una
espléndida muestra del barroco en la región de Galicia,se
guarda la imagen más emblemática de la Coruña,la de
mayor significación para los habitantes de la ciudad,entre los cuales
el fervor mariano es digno de admiración. Nos referimos a Nuestra
Señora del Rosario,una imagen y una advocación que van especialmente
unidas a una tradición galleja ejemplar,el Rosario,al cual han sido
los habitantes de esta comunidad autónoma ejemplarmente devotos.
Corría el siglo XIII
y las heregías se extendían rápidamente por Europa.
Los cristianos,sobre todo los más humildes,contemplan impotentes
cómo doctos prelados se enzarzan en discusiones bizantinas que acaban
en cismas o heregías. Es entonces,hacia el año 1213,cuando
al que sería Santo Domingo de Guzmán se le aparece Nuestra
Señora en Albi para hacerle entrega de un Rosario y recomendarle
que hiciese oración recordando los misterios gozosos,dolorosos y
gloriosos de su vida.
Los Dominicos fueron el brazo
de la Iglesia más activo en la lucha contra la heregía y
en la defensa del cristianismo.Habiendo comprobado el auxilio que la Virgen
les prestaba,comenzaron a extender el rezo del Rosario,que quedó
ya definitivamente fijado por esta época. Con la expansión
de la orden,proliferaron también las imágenes de la Virgen
dedicadas a esta advocación en cuantas iglesias fundaban. Para la
propagación del culto a Nuestra Señora fue fundamental la
figura de San Telmo,Patrono de Tuy,que conoció al propio Santo Domingo
y que predicó en las Rías Bajas. Aél se debe agradecer
el fervor a la Virgen del Rosario que muy pronto encendió el corazón
de los gallegos.
Pero no sólo los propios
religiosos contribuyeron a la expansión de la orden y de la Virgen
a la que veneraban. El primer comvento y templo del establecimiento de
los Dominicos en La Coruña estaba consagrado a la advocación
de Santo Tomás Apóstol. Algunos sostienen que la época
de esta llegada era finales del siglo XIII y que las hijas del propio Rey
Fernando el Santo favorecieron a los Dominicos ordenando sus sepulturas
en el templo por ellos fundado.
El estilo de esta primitiva
iglesia debió de ser el gótico,no sólo por su época,sino
porque su arquitectura parecía ser más afín a las
órdenes mendicantes. Desgraciadamente,muy poco ha quedado de esta
construcción,aunque puede apreciarse restos de ella en la actual
iglesia,construida sobre los cimientos de las anteriores. La primera fue
completamente arrasada cuando tuvo lugar el asedio de la ciudad por Drake,en
1589;de la segunda quedó poco tras la reforma de la construcción
que tuvo lugar en el siglo XVIII.
Carré Aldado,especialista
en la materia,afirma que de la iglesia primitiva es sin duda en el muro
de cabecera,al exterior,un tímpano con una estatua bien labrada
de la Virgen,con contrfuertes característicos de la arquitectura
medieval gallega.
El fin del antiguo convento
de Santo Domingo tuvo lugar el 18 de mayo de 1589. Los ingleses se habían
establecido en el convento dominico,donde emplazaron su artillería
para abatir los muros de la ciudad,que por aquel entonces era todavía
una isla y que estaba bien configurada en tres partes. La mejor defendida
de ellas era la Ciudad Vieja,rodeada de murallas.Los ingleses se emplazaron
en La Pescadería,pues el otro barrio de la ciudad,Santa Lucía,estaba
entonces en tierra firme. La situación era desesperada y es entonces,recordando
que a la Virgen del Rosario se habían encomendado cuantos combatieron
en la batalla de Lepanto,y que ella les había deparado la victoria,cuando
los componentes de la Cofradía del Rosario,cuya sede era el convento
dominico,ocupado por el enemigo,hacen solemne voto por el que ofrecen sustituir
los actos festivos y lúdicos de integración de los nuevos
cofrades por la confesión y la comunión,se comprometen a
celebrar misas solemnes en honor de Nuestra Señora y a pagar la
dote de 15 doncellas casaderas,si se ven libres del implacable asedio del
largo centenar de barcos capitaneados por Drake. Es en este voto cuando
se fija la festividad el día de la Visitación de María
a isabel,el 2 de julio,en lugar del tradicional día del Rosario.
Para todas estas celebraciones se propone el convento de los Dominicos,donde
se venera a la Virgen bajo esta advocación. Por desgracia esta última
parte del voto no pudo cumplirse,pues diex dias después de formulada
la solemne promesa,el 18 de mayo,los ingleses,viendo que no podíanconcluir
victoriosos el asedio,prenden fuego al convento de Santo Domingo,destruyen
las imágenes de la Virgen del Rosario y de los Santos que se albergaban
en la capilla y al día siguiente se hacen a la mar.
Esta retirada fue el motivo
de que el propio concejo de la ciudad,a petición popular,formulase
a su vez otro voto:sufragar en su vertiente sagrada y profana la conmemoración
del día de la Victoria,el 19 de mayo,anualmente. Voto que se cumplió
durante el siglo siguiente,hasta que posteriormente cayó en el olvido.
Si bien el incumplimiento de la promesa,no significó que la ciudad
dejase que su Patrona cayese en el olvido.
A lo largo del siglo XVII tuvo
lugar la reconstrucción de la iglesia de Santo Domingo y en el XVIII
se llevó a cabo la última reforma que dejó el edificio
tal y como ha llegado a nuestros días.
La Virgen del Rosario es un
bello ejemplo de una advocación difundida por una orden religiosa,que
el pueblo ha acabado haciendo suya y venerando con devoción. No
sólo se trata de la Patrona de La Coruña,o de una advocación
mariana más,Nuestra Señora del Rosario es un símbolo
mucho más profundo,vinculada como está a una oración
de hondo significado,ensalzada por Pontífices y por teólogos,una
oración que aún se mantiene viva en la devoción a
Nuestra Señora.