La Virgen del Rocio no es obra humana que bajó de los cielos una mañana. Y eso sería para ser Reina y Madre de Andalucía.
Esta estrofa de la popular seguidilla
es un perfecto compendio de hasta qué punto se han ligado en la
devoción a la Virgen del Rocio y en su conocida romería la
dimensión de lo puramente religioso y espiritual,con un fenómeno
social y folclórico que trasciende en gran manera el resto de los
cultos del gran abanico de advocaciones marianas en la Península.En
este sentido,no cabe sino subrayar y ensalzar el papel de la Iglesia y
en concreto el del culto mariano como aglutinante de religiosidad,cultura
y de una tradición popular y oral en la mayor parte de los casos
que,de otro modo,se hubiese perdido. El Santuario de Nuestra Señora
del Rocio se halla en una privilegiada zona,un bellísimo paraje
natural sobre las marismas almonteñas,apenas a 15 kilómetros
de las blancas playas de Huelva por Matalascañas y a otros 15 del
ayuntamiento en cuyo término municipal se alza el templo:Almonte. Hoy,el paso por el Rocio es
lugar obligado si se pretende acudir a otro paraje natural de una belleza
sin par:el Parque de Doñana. Desde muy pronto se constata
una ferviente devoción por la Blanca Paloma,la Virgen Pastora
y Reina de las Marismas.La talla policromada del siglo XIII,de indudable
influencia gótica,que representa a la Madre de Dios en pie mostrando
al Niño,ha trascendido su propio mérito artístico
para convertirse en todo un símbolo del que hablan elocuentemente
los cientos de miles de peregrinos que acuden a su Romaría Mayor
todos los años,atravesando las marismas a pie,a caballo o en los
más variados medios de locomoción. A pesar de no ser la de Nuestra
Señora del Rocio una de las devociones más antiguas de España,cuenta
con una leyenda casi contemporánea al inicio de su devoción,siglos
XIV-XV. Se recoge aquí literalmente el relato de la aparición
de la Virgen transcrito en el libro El Rocio de siempre,de A. Diaz
de la Serna,A.Salas Delgado y J. Mairena Valdallo, a cuya obra se deben
los datos que se insertan en este breve resumen.
Entrado el siglo XV de
la Encarnación del Verbo Eterno,un hombre que,o apacentaba ganado
o había salido a cazar,hallándose en el término de
la villa de Almonte,en el sitio llamado de las Rocinas,cuyas incultas malezas
le hacían impracticable a humanas plantas y sólo accesible
a las aves y silvestres fieras,advirtió en la vehemencia del ladrido
de los perros,que se ocultaba en aquella selva alguna cosa que les movía
a auqellas expresiones de su natural instinto.Penetró,aunque
a costa de no pocos trabajos, y , en medio de las espinas, halló
la imagen de aquel sagrado Lirio intacto de las espinas del pecado,vio
entre las zarzas el simulacro de aquella zarza mística en medio
de los ardores del original delito;miró una imagen de la Reina de
los Ángeles de estatura natural,colocada sobre el tronco de un árbol.
Era de talla,y su belleza peregrina.Vestíase de una túnica
de lino entre blanco y verde, y era su portentosa hermosura atractivaaun
para la imaginación más libertina. Hallazgo tan precioso como
no esperado,llenó al hombre de un gozo sobre toda ponderación
y, queriendo hacer a todos patente tanta dicha , a costa de sus afanes,
desmontando parte de aquel cerrado bosque, sacó en sus hombros la
soberana imagen a campo descubierto. Pero,como fuese su intención
colocar en la villa de Almonte, distante tres leguas de aquel sitio, el
bello simulacro siguiendo en sus intentos piadosos, se quedó dormido
a esfuerzo de su cansancio y fatiga . Despertó y se halló
sin la sagrada imagen ; penetrado de dolor , volvió al sitio donde
la vió primero , y allí la encontró como antes . Vino
a Almonte y refirió todo lo sucedido , con la cual noticia salieron
del clero y el cabildo de esta villa y hallaron la santa imagen en lugar
y modo que el hombre les había referido , notando ilesa su belleza
, no obstante el tiempo que había estado expuesta a la inclemencia
de los tiempos , lluvias , rayos del sol y tempestades . Poseídos
de la devoción y del respeto , la sacaron de entre la maleza y la
pusieron en la iglesia Mayor de dicha villa , entre tanto que en aquella
selva se labraba templo. Hízose ,en efecto
, una pequeña ermita de diez varas de largo , y se construyó
el altar para colocar la imagen , de tal modo que el tronco en el que fue
hallada le sirviera la peana . Adorándose en aquel sitio con el
nombre de la Virgen de las Rocinas .
La leyenda refiere cómo comenzó
a ser adorada la imagen actual con su primitiva advocación,de origen
geografico,y alude la capilla que con toda probabilidad mandó edificar
Alfonso X el Sabio entre los años 1270 y 1284,lo cual lleva a datar
devoción a Nuestra Señora de las Rocinas,más tarde
del Rocio,en el siglo XIII. Se desconoce el motivo por el
que la advocación cambió de nombre. Tal vez fuese el motivo
el de celebrarse su fiesta el día de Pentecostés,día
del Rocio. A esta advocación de Nuestra Señora se unió
después un largo rosario de epítelos,a cual más bello,que
la identificaban como Reina de las Marismas,por el lugar en que se encuentra
enclavada su ermita y el sitio en el que se encontró la imagen,
y la más popular de todas ellas:Blanca Paloma, en alusión
al ave que corona las andas en que se traslada, y que simboliza al Espíritu
Santo y el sentido de las fiestas de Pentecostés. Otros epítetos
se unieron también con diversa fortuna. Así, el de Pastora,
caracterización con la que es frecuentemente vestida y que alude
a que la aldea en la que se encuentra el Santuario es frecuente refugio
para los pastores y cazadores,como también recoge la leyenda. De la rápida extensión
de su culto es buena prueba el hecho de que en el siglo XVI ya existen
referencias a la Hermandad Matriz de Almonte, dedicada a la coservación
del culto de Nuestra Señora del Rocio. Las Reglas más antiguas
conservadas datan de esta misma época, en la que también
un devoto emigrado a América, Baltasar Tercero, de Lima,dona 500
pesos de oro para crear una capellina en la ermita,lo cual contribuyó
poderosamente a la atención al culto de la imagen,que cada vez,
va adquiriendo mayor relevancia y extensión. Ésta es la primera obra
de reforma de la que tenemos constacia documental. La devoción va
arraigando más y más entre almonteños, onubenses y
otros pueblos y comunidades de muy dispares lugares de la Península.
El 29 de junio de 1653 se levanta Acta de Patronazgo de la Virgen sobre
las tierras que rodean el Santuario. Los traslados de la imagen de Nuestra
Señora del Rocio desde su aldea a la localidad de Almonte para solicitar
su intercesión son ya una costumbre bien documentada desde 1607. Los fieles almonteños,según
la tradición que se conserva intacta hasta hoy,trasladan a la Virgen
con ocasión de especiales rogativas,principalmente por sequías,epidemias,contiendas...
La imagen es engalanada de pastora,se la cubre con un manto y es llevada
toda la noche
hasta el lugar llamado el Chaparral,donde
se procede a descubrir su rostro entre vítores. Previamente a este
traslado se organiza una novena con el rezo del Rosario por las calles.
Actualmente estos traslados se han restringido y se realizan de manera
regular cada siete años,salvo que haya un motivo muy especial y
justificado. la ermita no sufrió modificaciones
considerables hasta que el 1 de noviembre de 1755 se derrumbó sobre
sus cimientos por el mismo temblor de tierra que castigó duramente
la ciudad de Lisboa. Tres años después ya se tiene constancia
de la existencia de Hermandades filiales a la Matriz de Almonte,hasta un
número de siete. Muy pronto se comienza a reconstruir
el edificio redudido y se alza un Santuario de planta rectangular,de una
sola nave,terminada en crucero con ábside palno. La puerta principal
estaba alojada en un reducido pórtigo sobre el que se alzaba una
balconada. Tenía al lado izquierdo de la fachada una espadaña.
La imagen estaba alojada en un retablo barroco obra de Cayetano de Acosta,instalado
en 1765. El número de Hermandades que conserva el culto a la advocación
de la Virgen del Rocio sigue creciendo en este siglo. Es de destacar el voto del Rocio
Chico,uno de los milagros más populares de esta advocación,
que se produjo en el año 1813, cuando Almonte y sus habitantes son
condenados a perecer por las tropas francesas, por el asesinato de un capitán
francés y cinco soldados. Almonte pide protección la Virgen
y los soldados napoleónicos que tenían que ejecutar la sentencia,
milagrosamente,nunca llegaron al lugar para llevarla a efecto. A partir de aquel año,se
comienza a celebrar el 19 de agosto el Rocio Chico,por contraposición
del Grande,celebrado en Pentecostés. Obra de cierta relevancia para
el santuario y su culto fue la emprendida en 1916, cuando el edificio se
había deteriorado y se procedió a su adecentamiento,solando
de mármol el pavimento y alicatando sus muros.La fachada espectacular,se
embelleció con paños de azulejos pintados con escenas alusivas
a la Romería de Pentecostés y a la historia de la imagen
de Nuestra Señora del Rocio.Poco después tiene lugar un gran
hito en la historia de esta advocación: la Coronación Canónica
de la imagen. El 25 de mayo de 1918,el Ilustre Canónigo de la catedral
de Sevilla,don Juan Francisco Muñoz y Pavón,lanza su idea
de la necesidad de la Coronación de la Virgen del Rocio en el diario
El Correo de Andalucía. Un año más tarde, el
8 de junio de 1919,el Cardenal de Sevilla,Monseñor Enrique Almaraz
y Santos,coronaba a la Blanca Paloma con una corona de oro y perlas
preciosas, obra del orfebre del Cabildo Catedralicio de Sevilla,hecha mediante
la fundición de joyas donadas por los fieles a Nuestra Señora
del Rocio. El Santuario,que ya se había
revelado insuficiente,no adquiere su forma definitiva hasta la segunda
mitad del presente siglo,en que se procede a la demolición del anterior
edificio para levantar otro Santuario por suscripción popular. El día 16 de junio de
1963 se traslada la imagen a la parroquia de Almonte. El 18 de julio del
mismo año,tras una última misa,se procede al derrumbamiento
de muros y estructura. El día 26 de enero de
1964 fue puesta la primera piedra del nuevo Santuario por Monseñor
Pedro Cantero Cuadrado,Obispo de Huelva.El 12 de abril de 1969,con el grueso
de las obras ya concluido,se bendice el templo y al día siguiente
se procede de nuevo al traslado de la imagen al altar.No obstante,las
obras exteriores de la fachada campanario no finalizan hasta 1980. De destacar en la actual fachada
es la cruz que corona la espadaña,reproducción de la Cruz
de la Cerrajería del barrio sevillano de Santa Cruz,obra del almonteño
Genaro Ferraco. Las obras han proseguido desde
entonces para dar mayor esplendor a uno de los santuarios con mayor número
de devotos de España. Se cuentan por centenares de miles los hombres
y mujeres que asisten a la Romaría. Ésta,con una tradición
ya perfectamente perfilada y documentada en el siglo XVII,se sigue llevando
a cabo en la más pura tradición. Comienza la romería del
Rocio con el desfile de los carromatos y simpecados,estandarte propios
de cada una de las Hermandades,por las calles de la localidad en las que
está la residencia de estas asociaciones dedicadas a la vela del
culto y comienza así un camino que,en algunos casos,es de varios
cientos de kilómetros. Citamos aquí literalmente
la obra El Rocio de siempre para reflejar el ambiente de estos largos
caminos que emprenden los devotos hacia el Santuario:
Ellos,romeros de nuestras
tierras,sin miedo a las fatigas y a las penalidades,con la sencilled y
la humildad de nuestro pueblo van,con sus sevillanas y soleares,fandangos
y coplillas,hilvanando una teología de la alegría,de la fe
y la esperanza cristiana,que se hace realidad en la vida de la Virgen María
del Rocio,madre de Dios,de los hombres y del pueblo "en camino"que es la
Iglesia.
Concluido el camino,las Hermandades
entran oficialmente el sábado del Rocío,por riguroso orden
de antiguedad,y desfilan ante las puertas del Santuario habiendo renovado
la decoración de sus carretas con flores nuevas y vistiendo sus
mejores galas,lanzando vítores a la Blanca Paloma. El desfile de los Rocieros y
sus 75 Hermandades se prolonga por espacio de 12 horas y se procede entre
oraciones,cantos y bailes al primer rezo del Rosario,que tiene lugar el
sábado noche para las Hermandades más modernas. Las más
antiguas gozan del privilegio de rezarlo el propio domingo de Pentecostés,el
cual comienza con la solemne Misa,celebrada al aire libre,ante el monumento
conmemorativo de la Coronación Canónica de la Virgen. Es
un espectáculo colorista en el que se une el esplendor de los simpecados
de todas las Hermandades alineados detrás del altar. Es después,tras el último
rezo del Rosario en la noche marismeña,el lunes de Pentecostés,cuando
tiene lugar el comienzo de la procesión,el más solemne y
esperado de todos,que nunca es igual.Los almonteños son quienes
gozan del privilegio de llevar sobre sus hombros las andas de la Blnaca
Paloma.Los propios almonteños llevan la iniciativa.La Virgen no
sale con un horario prefijado ni en un momento determinado.Todos se agolpan
em torno a las rejas que deben saltar para sacar a la Virgen de su Santuario.Como
si todos los hombres fuesen uno,sin mediar seña o palabra,los almonteños
se precipitan hacia la imagen mientras todos lanzan vítores y murmuran
oraciones.La Virgen sale mecida por un mar de rostros y brazos que cantan
a una sola voz como un tremendo fragor. La Virgen se acerca a cada una
de las hermandades Filiales,en los lugares que tiene asignados,y el capellán
entona la Save y proclama los vivas tradicionales.Se concluye la
procesión con el regreso al Santuario,la entronización de
la imagen,y el rezo de una última Salve.Concluída
ésta,el entusiasmo se apaga lentamente y todos emprenden el camino
de regreso a sus hogares,con el firme prpósito de revivir un año
más tan entrañable romería y aún con los ecos
de las últimas oraciones vibrando en el aire.
No puede ser rociero quien no fue por los caminos ni vivió el carro
por dentro ni comió bajo los
pinos.