
Se trata de una de las advocaciones
más antiguas de Canarias,llevada allí por Juan Bethencourt
al mando de la expedición franco-normanda,a las órdenes de
los Reyes Católicos.Bethencourt edificó una capilla en el
castillo de Valtarajal para la imagen y ante la misma recibieron los isleños
el bautismo.Aún se conserva un misal de nácar con incrustaciones
de marfil.
Por los asaltos de los piratas,fue
escondida esta imagen y se llegó a olvidar su existencia.Pero años
más tarde,una serie de hechos prodigiosos harían aparecer
a Nuestra Señora.Un buen día,después del rezo de maitines,Fray
Diego Alcalá,preocupado por la ausencia de Fray Juan de Santorcaz,lego
de su Orden Franciscana,preguntó a diversos pastores si le habían
visto y hubo quienes le dijeron que tan sólo habían advertido
resplandores en el barranco de Rio de Palmas y,sobrecojidos,se habían
retirado.Allá se encaminaron todos,y cuál no sería
su sorpresa al ver allí a Fray Juan flotando de rodillas sobre las
aguas de una gran charca,absorto en la lectura de su breviario.Cuando llegó
a la orilla,además de tener las ropas secas,contó que,se
encomendó a la Virgen y,en el éxtasis en que cayó,se
enteró de que en la peña de enfrente,por cuyas hendiduras
salían los resplandores,había una imagen de la Virgen.Como
aún queda la huella del pie,al resbalar Fray Juan,aquel lugar se
llama "el Mal o buen Paso".
Ante tales hechos,es de advertir
que ambos protagonistas son Santos que reposan en el Santuario de su Virgen,llamada
en un principio Betancuria,pero que después se denominó de
la Peña,en recuerdo de aquella que se abrió al rezar estos
dos Franciscanos,y apareció la blanca imagen,como en un relicario.En
el siglo XVII la ermita se convirtió en notable Santuario,de elegantes
líneas clásicas con frontis labrado en cantería del
pais; se halla en el centro de la isla.
La descripción de la
imagen por Bonnet reveron es la siguiente: "Es una talla sedente
de 23 centímetro de altura,esculpida en piedra blanca.El Niño
está de pie,vuelto a su Madre,y le acaricia el rostro con ambas
manos.ella lo sostiene con el brazo derecho;los pliegues de la vestidura
están magistralmente trazados,pero donde el artista resultó
verdaderamente inspirado fue en el rostro de la Madre,mezcla de dulcura
y majestad,de amor maternal y de unción cristiana;es la expresión
de un arte bien logrado".
De toda la isla de Fuerteventura
acuden fieles a la festividad de su Virgen de la Peña,celebrada
el 18 de septiembre,pero ya de víspera van llegando vistosas caravanas
de camellos y burros enjaezados portando en sus angarillas a los peregrinos
con sus trajes típicos.Otros llegan descalzos,jadeantes,pero alegres
de poder cumplir su promesa y adorar a su patrona con la unción
que caracteriza a este sufrido pueblo de la isla sedienta.
La romaría es típica:rondallas
y voces interpretando los cantos regionales en tanto que los bailadores
trenzan la figura clásica de los bailes canarios,los ajijidos asaetean
el aire con sus penetrantes sonidos,repican las campanas,truenan los voladores:todo
ello da origen a un intenso regocijo,una alegría espiritual que
llena el alma.
En 1967,se realizó la
entronización de la imagen de la Virgen de la Peña en su
Santuario del fondo del mar situado en la Caleta del castillo Fustes por
tres submarinistas alemanes.Fue colocada a 25 metro de la costa y 8 de
profundidaz sobre un bloque de 300 kilos de peso y fijada en él.La
imagen reproducida exactamente pesa 450 kilos fundida en plomo por don
José Lavandera,tallada por don José Melia y bendecida por
el reverendo padre Leonilo Molina. Así se ha creado el primer Centro
Mariano del Archipiélago para que la Virgen bendiga desde su peña
del fondo del mar a sus playas y pesqueros.
Hay un hecho de verdadera transcendencia
histórica que tiene íntima e inseparable relación
con la Virgen de la Peña: el hecho de la evangelización del
archipiélago.Porque del convento de religiosos franciscanos que
existió junto a la Virgen salieron gran parte de los misioneros
que evangelizaron las restantes islas.