LA VIDENTE
Zoé
Catalina, hija de Pedro Labouré y Magdalena Gontard, nació el 2
de mayo de 1806 en Fain-les-Moutiers,pueblecito de 200
habitantes,diócesis de Digon.
Su padre,ex seminarista,y su
madre,ex maestra, cultivaban una extensa labranza con doce
jornaleros, al mismo tiempo que procuraban una educación a sus
hijos.
De los diez hijos que
sobrevivieron, Zoé fue la primera sin opción a estudiar:
"Justamente sabía leer y
escribir". Así lo atestiguan la ficha personal de su
noviciado y sus escritos autógrafos.
En 1815 murió su madre. Zoé
contaba tan solo nueve años y pronto sintió la soledad. Fue
entonces cuando la vieron subirse a una silla para abrazar a la
imagen de la Virgen y cuando la oyeron decir: " Ahora tú
serás mi única madre ". En todas las biografías y en el
proceso de beatificación de la Santa se describen los detalles
de este acontecimiento sencillo pero revelador.
Como primera medida, para
evitar esta soledad de sus hijos pequeños, Pedro labouré los
envió a Saint-Remy, con los cuatro hijos de su hermana Margarita.La
vida en este lugar era cómoda,divertida y alegre.
Maria Luisa,la hermana mayor de
Zoé,ingresó en las Hijas de la Caridad tres años después,y así
Zoé hubo de volver a casa para encargarse del trajín hogareño.
Más tarde,venciendo los halagos de los pretendientes a su mano y
la obstinación de su padre,se decidió a seguir la misma vocación.
San Vicente de Paúl se le había
aparecido en sueños para anunciarle su llamada.Entonces su
padre,en un esfuerzo supremo por disuadirla,la envió a Paris,a
ayudar a su hermano Carlos,que tenía una taberna. Pero todos
eran de la misma madera:tozudos,perseverantes y nobles.Zoé
perseveró en sus deseos.De sus años de ama de casa son las anécdotas
del palomar donde cuidaba a cientos de palomas.
Su hermano mayor se había
casado con Juana Gontard,prima de su madre.Vivían en Chatillon-sur-Seine,donde
ella dirigía una escuela.Con la escusa de que Zoé aprendiera
las cosas elementales de leer y escribir se la llevaron a
Chatillon. Pero allí Zoé no se encontraba bien,aunque encontró
la solución de su vida.
Su prima y cuñada logró se su
padre autorización para que Zoé ingresara en el postulado de
las Hijas de la Caridad de Chatillon, pero Pedro Labouré
mantendrá su oposición: no iría a despedir a su hija ni
permitiría que ella lo hiciese.Tampoco pagaría la dote que
entonces se exigía.Fueron Humberto y Juana quienes pagaron las 7.500
ptas. de gastos.Iba a cumplir entonces los 24 años.
En vísperas de la traslación
de las reliquias de San Vicente de Paúl llegó al Seminario
Interno o Noviciado de Paris.Y allí pronto comenzó a tener
visiones,a diario,del corazón de San Vicente,de Cristo Rey,de la
Cruz y,sobre todo,de la Virgen,a quien ella deseaba ver
ardientemente.
Todo lo que se pudo decir de
ella es que era "robusta y parecía querer ser buena".Su
director a quien había comunicado sus visiones,tenía orden de
no decir nada sobre ella.
Su primer y último destino fue
la casa de ancianos de Enghien,donde vivió cuarenta y cinco años
de trabajo silencioso,en menesteres humildes.Fue cocinera,portera
y encargada de los ancianos y de la granja.No era extraño verla
sentada en un taburete ordeñando las vacas,con las mismas manos
que había tocado a la Virgen,o tirando, escaleras arriba,de uno
de los ancianos,que en sus salidas había bebido más de la
cuenta.
Muchísimas personas llevaban
sobre su pecho la Medalla.Todo el mundo hablaba de las
apariciones de rue du Bac.Pero nadie podía señalar con el dedo
a la vidente.Vivía una vida oculta.La milagrosa conversión de
Alfonso de Ratisbona,ocurrida en Roma,en Sant´Andre della
Fratte,por medio de la Medalla atrajo a muchos curiosos a Paris.
Lo mismo ocurrió cuando
Bernardita Soubirous afirmó que la Virgen se le había
aparecido,sonre las rocas de Lourdes,en actitud de Virgen
Milagrosa.Pero nadie pudo decir ante la gente: Ésta es la
vidente de rue du Bac.Mantenerse en el silencio no fue cosa fácil.Mucho
la hicieron sufrir su confesor,P.Aladel C.M.,y su superiora,sor
Dufes,por incompresión,desconfianza y prueba.La imagen de la
Virgen del Globo,fue para sor Catalina,según sus palabras,"el
tormento de su vida".La medalla no se acuñó a la hora ni
de la forma que ella deseaba.El cumplimiento del mensaje fue para
ella un crisol purificador. APARICIÓN DEL 27 DE NOVIEMBRE DE 1830
Haz que se acuñe una
medalla según este modelo... He aquí el texto de la Santa:
¡Oh reína ,que os sentáis al
lado de
Dios,escuchad favorablemente
mis ruegos!
Por Vos y por vuestra mayor
gloria
os ruego me iluminéis y deis
fuerzas y
valor para obrar por vuestra
mayor gloria...!
Me parece estar en aquel
momento tan deseable para mí,
el sábado vigilia del primer
domingo de Adviento,
día en el que nuestra buena
madre Marta nos hizo una plática tan hermosa sonre la devoción
a los santos y a la Virgen Santa.Eso me dió un deseo tan grande
de ver a la Santa Virgen,que pensé me sería concedida esta
gracia.Era tan grande mi deseo que me convecí de que la vería
en su mayor hermosura.
Ese mismo día a las cinco y
media de la tarde,durante la oración,después de (la lectura)
del punto de la meditación, o sea,unos minutos después,en medio
de un profundo silencio,me pareció oir un rumor,como el roce de
un vestido de seda que venía del lado de la tribuna,junto al
cuadro de San José. Dirigí la mirada a aquella parte y ví a la
Virgen Santa próxima al cuadro de San José.
Tenía un globo blanco bajo los
pies.
Estaba de pié,vestida de
blanco,de estatura media,de un aspecto tan bello,que no podría
decir su hermosura.Tenía un vestido blanco -aurora intenso,del
corte llamado a la virgen,con mangas lisas.Cubríale la cabeza un
velo blanco que le caía alrededor hasta los pies;debajo tenía
los cabellos partidos,y por encima una especie de cofia con una
pequeña franja,como de dos dedos de ancha,ligeramente apoyada
sobre los cabellos.
Tenía los pies apoyados sobre
un globo,o mejor medio globo,al menos yo no vi más que la mitad.Entre
las manos tenía a sí mismo un globo que representaba el mundo.
Tenía las manos a la altura
del talle,en actitud muy natural.Sus ojos estaban vueltos hacia
el cielo. En aquel momento su rostro era extraordinariamente
hermoso,no lo podría describir...
Luego ,de improviso,noté como
sus dedos se llenaban de anillos con piedras preciosas,a cual más
bella.Unas mayores,otras menores,todas emitian rayos a cual más
bello.Estos rayos salían de las perlas mayores en haces más y más
grandes,y se extendían cada vez más.De las más pequeñas salían
rayos más finos que se extendían más y más hacia abajo.Los
rayos que salían de estas joyas me rodeaban con su resplandor
por todos lados,y recubrían la parte inferior(de la figura),de
suerte que ya no se podía ver los pies.
No me sería posible deciros lo
que sentí,o sea,los pensamientos y todo lo que entendí en tan
breve tiempo:no loograría decirlo.
Justo cuando la estaba
contemplando,la Santa Virgen bajó los ojos,me miró y oí en el
fondo del corazón una voz que me dijo estas palabras:
-Este globo que ves
representa el mundo entero,especialmente Francia y cada alma
particular.
Aquí me es imposible describir
lo que sentí y ví:hermosura,esplendor,rayos tan bellos...
-Los rayos que ves son símbolo
de las gracias que derramo sobre quienes me las piden.Estas
piedras preciosas de las que no salen rayos son las gracias que
algunos olvidan pedirme.
(Así) me dió
a entender que la Santa Virgen gusta de que se la invoque,y que
es generosa con quienes la invocan,y lo abundante que eran las
gracias que concedía a quienes se las pedían,y la gran alegría
que siente concediéndolas...
Dónde estaba yo en aquel
momento...no lo sé:estaba repleta de alegría.Alrededor de la
Santa Virgen se había formado un marco algo ovalado,en cuya
parte superior (se leían)estas palabras,escritas en letra de oro:
¡OH MARÍA,SIN PECADO
CONCEBIDA,
RUEGA POR NOSOTROS QUE
RECURRIMOS A TÍ!
Entonces oí una voz que me decía:
-Haz que se acuñe una
medalla según este modelo;todos los que la lleven,recibirán
grandes gracias.Tendrán gracias abundantes todos cuantos la
lleven al cuello con confianza.
Cuando hube visto esta
representación,parecióme que girase,y entonces vi su reverso.
Había estado después de lo
anterior preocupada por no saber lo que debía ir al reverso de
la medalla.Al cabo de muchas oraciones,un día,durante la
meditación,creí oir una voz que me decía:
-La M y los dos corazones
son lo bastante elocuemtes.
Todo desapareció como si se
apagara,y yo quedé repleta,no sé...no sé de qué,de gozo,de
consuelo.