En Extremadura,dentro de la provincia civil de Cáceres y en el corazón de la histórica Puebla de Guadalupe,sobre la falda sur de las Altamiras y bajo la mirada de las Villuercas,tiende su robusto lomo la ingente mole de este monasterio.
Parece un alcázar,rico,señorial y seguro de sí mismo,ofreciendo al tiempo y al espacio su inquebrantable poder y su majestuosa presencia.En perspectiva nos presenta la seguridad de sus murallas almenadas,la impresionante altura de sus torres,la esbelta agilidad de sus agujas,la laegría sonora de sus espadañas,el silencio apacible de sus claustros.
Cimborrios,chapatiles y pináculos,en sucesión de siglos y de estilos,se levantan al aire en juego caprichoso y multiforme que cuaja en espléndida armonía.
Sobre la piedra,la cal y el ladrillo aletea fuerte el espíritu de los artistas,la reciedumbre de los monjes y la fe de los peregrinos que llenaron de vida la la inercia de las edificaciones.En ella se dan cita,en ordenado desorden,la lujuria morisca del mudéjar y la espiritualidad flamígera del gótico,la sencilled renacentista y la complejidad barroca.La sucesión tranquila y hermanada de las tendencias arquitectónicas constituye uno de los mayores encantos de este monasterio.
El verde plata de los olivares que llenan la campiña,combinado con el azul alegre del cielo extremeño,el blanco de las casas de la Puebla y las manchas opacas de las Villuergas,proyectan sobre los muros de piedra un oro cuajado de siglos.
El monasterio de forma irregular,reparte entre sus numerosos edificios y patios un área de 20.000 metros cuadrados.
La fábrica de este insigne monasterio tuvo su origen en la primera mitad del siglo XIV. Posteriormente,durante los siglos XV,XVI,XVII y XVIII,fue incrementeda y ennoblecida con nuevas construcciones,acordes con las necesidades de espacio y con las peculiaridades de los estilos. El siglo XX,era de la restauración franciscana,ha engrandecido el monasterio con nuevos espacios y reformas,dignas del arte que lo ennoblece.
Los últimos años del siglo XIII o los primeros del XIV señalan el comienzo de la verdadera historia del Santuario guadalupense. Sus orígenes,como suele suceder en los santuarios marianos más famosos,se ven envueltos en antiguas leyendas. Aunque ofrecen algunos datos históricos,su núcleo principal se mueve dentro de inverosímiles fantasías. La leyenda guadalupense,que no la historia,remonta los orígenes de su imagen titular al primer siglo del cristianismo,atribuyendo la autoría de la talla a San Lucas Evangelista,sitúa después su culto en Acaya -Asia menor -,en Constantinopla y en Roma,y la hace llegar a Sevilla,en el año 590,primero del pontificado romano de Gragorio Magno,quien la regaló,como signo de amistad,a San Leandro,Arzobispo hispalense. Después,ya dentro de la historia,narra la aparición de María a un pastor de Cáceres,que la investigación posterior identifica con Gil Cordero,y el hallazgo de la imagen,junto al río Guadalupe,en el lugar que la Virgen María había indicado en su aparición al vaquero Gil Cordero,donde unos clérigos y cristianos de Sevilla la habían escondido hacia el año 714,cuando huyendo de la invasión musulmana,transitaban por estos ocultos parajes.
El pastor,cumpliendo el mandato de la Virgen aparecida,construyó una ermita en el lugar del hallazgo,que se hizo enseguida famosa,frecuentada por muchos peregrinos,atraídos por el rumor de los portentos que obraba en Guadalupe la Madre de Dios.
Poco después se edificó,en sustitución de la ermita primitiva,una pequeña iglesia que visitó el Rey Alfonso XI hacia 1330 y encontró en estado casi ruinoso. Entonces mandó ampliarla,le otorgó varios beneficios y ordenó construir en sus alrededores hospitales y albergues para peregrinos. La ampliación de esta pequeña iglesia terminó hacia 1336,como un templo espacioso en el territorio del curato de Alía,dentro del Arzobispado toledano. Después,el Rey expidió dos reales provisiones:una de 1337,ordenando señalar términos territoriales al Santuario,y otra en 1347,confirmando dichos términos. Estas dos reales provisiones son tenidas como la cuarta puebla o de fundación de la villa y puebla de Guadalupe.
Después de la victoria del Salado,volvió el Rey a Guadalupe en 1340. Entonces mandó ampliar y ennoblecer el templo con edificios adyacentes,solicitó y obtuvo la creación de un priorato secular y lo declaró de su real patronato. Con esta regla prerrogativa adquirió por vez primera el Santuario el título de Real,con que se ha distinguido durante su larga historia.El priorato secular,dotado en 1348 con el señorio temporal sobre la puebla,que se había formado junto al Santuario y antes,en 1340,con la jurisdicción eclesiástica o ministerio parroquial,terminó,en 1389,con la entrega del Santuario a la Orden Jerónima.
La conversión del Santuario en monasterio data del 15 de agosto de 1389 por real provisión de Juan I de Castilla y carta de pleno consentimiento de don Pedro Tenorio,Arzovispo de Toledo,el 1 de septiembre del mismo año. La toma de posesión,que comenzó el 22 de octubre de 1389,culminó el 30 del mismo mes,con la aceptación del inventario de bienes,hecho en público acto de entrega. Benedicto XIII confirmó posteriormente,el 16 de febrero de 1394,la construcción del Santuario en monasterio con la bula <<His quae pro utilitate>>.
Durante cuatro siglos y medio mantuvieron los monjes Jerónimos el monasterio con el señorio temporal otorgado por Juan I de Castilla en 1389 y el régimen pastoral sobre la puebla,conferido por el Arzobispo don Pedro Tenorio,como uno de los centros más importantes por la devoción popular,la cultura y las artes,que alcanzaron aquí notable desarrollo. El 18 de septiembre de 1835 terminó el priorato regular,que había enaltecido 101 priores,desde el primero,Fernando Yáñez de Figueroa,extremeño de Cáceres,hasta el último,Cenón de Garbayuela,extremeño insigne de Garbayuela (Badajoz).
A partir de 1835,el monasterio quedó convertido en una parroquia secular de la archidiócesis de Toledo,servida por sacerdotes diocesanos que cumplieron con fidelidad su cometido hasta 1908. En este periodo el Santuario fue declarado Monumento Nacional (1879) y Nuestra Señora de Guadalupe fue proclamada patrona de Extremadura en 1907.
El 7 de noviembre de 1908 es fecha de comienzo en Guadalupe de la Orden Franciscana,que recibió el encargo de restaurar la vida,edificaciones,instituciones y obras de arte de este singular monumento. Convertido el monasterio en comvento franciscano,se impuso la Orden la tarea de levantar sus ruinas y de rescatar las partes del monasterio  que no habían sido enajenadas,de suerte que puede presentar ahora un Santuario-convento bellamente restaurado y dotado de amplios servicios religiosos,culturales y hoteleros que enaltecen este lugar como uno de los Santuarios más hermosos del mundo.

Hosted by www.Geocities.ws

1