Manolo Álvarez
![]() |
Estudia pintura en la Escuela Luján Pérez y posteriormente, durante varios años, acude al estudio del pintor belga Marc Wilkin.
1994 Salón de Bellas Artes Babón, Las Palmas de Gran Canaria
1996 Salón de la ONCE, con obra pintada conjuntamente con Marc Wilkin, Las Palmas de Gran Canaria; Salón de Bellas Artes Babón, Las Palmas de Gran canaria
1998 Museo Elisa Cendrero, Ciudad Real; Claustro del Colegio Universitario, Zamora.
1999 Centro Canario, Valladolid.
2000 Centro Cívico Patí Llimona, Barcelona; Real Club Náutico de Gran Canaria.
2001 Sala de Arte Topaz, Barcelona.
2002 Galería Maite Muñoz, Barcelona.
2003 Club Prensa Canaria, Las Palmas de Gran Canaria.
1994 Casino de Santa Brígida. Asociación “Azuaje” de San Bartolomé de Tirajana. Colegio de Arquitectos de Las Palmas.
1995 Universidad de La Laguna. Casino de Santa Brígida. Casa de Cultura de Artenara. Sala Victor Jara. Sala de La ONCE.
1996 Museo Municipal de Arucas. Círculo Mercantil de Las Palmas. Sala de Cultura de Almodóvar del Campo. Casa de Cultura de Puertollano.
1997 Sala Los Portales (Tomelloso, Ciudad Real). Museo Municipal Elisa Cendrero (Ciudad Real). Hogar Canario de Madrid. Sala de Arte Babón (Las Palmas de Gran Canaria).
1999 Casa de Cultura de Ingenio (Gran Canaria).
2000 Círculo Mercantil de Las Palmas. Casa Elizalde (Barcelona).
2001 Museo Elisa Cendrero (Ciudad Real).
2002 Galería San Mario (Barcelona).
2004 Homenaje a Daí. Galería Maite Muñoz (Barcelona).
1995 Bienal Antonio Padrón, Galdar (Gran Canaria). Bienal Fundación Agentes Comerciales (Madrid).
1996 Primera Bienal de Agaete (Gran Canaria). Octava Bienal de Teror (Gran Canaria).
1998 Novena Bienal de Teror (Gran Canaria).
En los años noventa empezó Manolo Álvarez a sentir la necesidad de una apertura dentro de otros horizontes y otra forma de expresión a través de la pintura. Las primeras obras donde se destaca su personalidad recuerdan los movimientos ondulados y roturas de su tierra, en los tonos sureños muy caliente s con el permanente contrapunto de los azules del mar.
Dentro de la evolución de su búsqueda se encuentra con la espátula, técnica que le seduce, utilizando una nueva forma de expresarse. La originalidad de esta técnica se encuentra ahora dentro de una serie de cuadros dedicados al árbol símbolo de Gran Canaria, La Palmera. Técnica empleada con mano diestra y trazo seguro y firme, un contraste de colores fuertes y que tiende a ser muy atrevidos.
En la serie “chatarras” se encuentra frente a una realización más interior y una policromía más intensa y algunas veces con transparencias venidas del mundo onírico, y sin perder su línea de inspiración y sus tonalidades maestras. Lo que le hace por sus formas y colores un autentico pintor canario de su tierra profunda.
Manolo Álvarez es un pintor de fin de siglo XX que está pintando cada día y buscando en el marco de las formas lógicas de expresión unos caminos nuevos y que nos dará grandes sorpresas.
Marc WilkinManolo Álvarez nos vuelve a cautivar con su obra plenamente cromática. Una obra aglutinadora de lo más variopintos mensajes que conducen en síntesis a una reflexión sobre nuestro medio ambiente y nuestro entorno degradado por la aculturación y por la ignorancia.
Superando expresionismos e informalismos nos sumerge el autor en sus bosques, ya sean nevados o ya sean estivales, pero siempre con sus troncos de árboles derrochando colorido y que se convierten en un eficaz reclamo para hacernos reflexionar en el inconmensurable valor de la natura y el profundo amor que le tiene el pintor a su terruño natal.
Nuestro Archipiélago, enclavado en un ruta intercontinental, con singulares espacios naturales y el feliz marco para recrear la belleza y profundizar en el mensaje de amor a todo lo grande y bello de esta tierra. Él sabe muy bien, como eficaz folklorista, la grande etnografía de Canarias y por ello elige la pintura como especial vocero para hacernos encontrar con un mensaje diáfano, puro y necesariamente autentico.
Manuel Pérez Rodriguez
Parece que la obra de Manolo Álvarez, está evolucionando hacia los caminos de la superación constante, está dentro de una nueva expresión plástica que nos lleva hacia un cierto sentimiento tal vez surrealista de la propia vida, que nos lo explica a través del bosque nevado y en cierta manera talados, hay una especie de sentimientos de soledad, pero que parece más dentro de una poesía en la cual nos hace saber que mañana es mejor que hoy y lo hace a través de esta técnica tan personal.
Su obra no necesita presentación, ella misma se presenta, toda ella se muestra llena de serenidad y un elevado conocimiento de la técnica.
Joseph Maresma i Pedragosa
Cultiva Manolo Álvarez el retrato en ocasiones especiales, no como una obligación y sí como un placer estético y creacional; lo hace de manera no corriente, respetando la personalidad de quien le ofrece imagen, sometiéndose a la servidumbre, inevitable, del parecido, pero sabiendo profundizar, ir más allá de la mera imagen y calando en lo psíquico penetrando en el alma del retratado. Su manera de empastar, de depositar la materia sobre la tela, le permiten la consecución de una atmósfera especial en las que las luces quedan resaltadas por los fondos densos y muy trabajados.
Asier Mensuro
Manolo Álvarez es pintor canario afincado en Cataluña, en Barcelona, donde ha desarrollado su carrera pictórica plasmada en una obra marcada por la personalidad y la técnica. En el corazón lleva temas canarios, las querencias se imponen, las características geográficas insulares le marcan y le convierten en embajador pictórico de su tierra natal en la de adopción. Sus credenciales son la fuerza expresiva y la especial técnica que utiliza, elementos que pone al servicio de una descripción que teniendo la realidad como origen adquiere individualidad, personalidad. El color es aplicado en repetitivas capas, enriquecedoras de matices, que confieren una especial textura cercana a un puntillismo casi escultórico; superficies cromáticas que atraen la caricia, el placer de dejar resbalar las yemas de los dedos sobre su relieve, al tiempo que una intensa y soterrada luminosidad se extiende por toda la obra.
Conjuga geometrismos ricos, jugosos y descriptivos; conjuntos arbóreos que a veces destacan sobre las blancura de espacios nevados y en otras ocasiones se integran en un juego de ritmos e insinuaciones.
El resultado es una obra que sabe unir lo lírico con la fuerza expresiva; la sensibilidad con la técnica; la capacidad de transmitir emociones con la técnica. Y por encima de todo señoreando por su obra, la fuerte personalidad expresiva fiel reflejo de su calidad pictórica.
J. Llop S.