Proceso de hominización en la península Ibérica.
Los primeros restos humanos encontrados en la peninsular ibérica se remontan ha hace mas de 800.000 años, estos han sido encontrados en la Sima de los huesos y en la Gran Dolina de la sierra de Atapuerca. En la Sima de los huesos se han hallado restos del homo heidelbergensis y en la Gran Dolina restos del homo antecesor.
Las dos ultimas especies del genero Homo que aparecieron en el territorio fueron las del homo neandertalensis con una antigüedad de unos 95000 años el homo sapiens, hace unos 35000.
El paleolítico: recolectores y cazadores.
Constituye la primera y más larga etapa de la prehistoria. Se pueden distinguir cuatro periodos.
El paleolítico inferior
Se extiende desde hace 800000 años hasta 100000 a. C. en la península habitaban dos especies de género: el homo antecesor y el homo erectus que se alimentaban a partir de la recolección, caza y pesa. Los cazadores practicaban un cierto nomadismo siguiendo a las manadas de animales. La caza se practicaba a partir de un sistema de trampas y pozos. Acechaban en pequeños grupos, acechando el paso de la manada hasta lograr empujar a las animales a sus trampas.
En este periodo se inicio la tecnología de las piedras talladas. Fabricaban utensilios de dos tipos: lascas, obtenidas mediante el golpeado perpendicular sobre el borde plano de un guijarro; choppers se obtenían haciendo saltar dos o tres lascas de un guijarro percutido solo por una caras bifaciles, guijarros golpeados por las dos caras.
El paleolítico medio.
Se desarrollo entre los años 100000y 35000 a. C. dos nuevos tipos de humanos: homo neardentalensis homo sapiens.
Cada vez adquiere más importancia la utilización de cuevas y de abrigos.
Características: la diversificación de utensilios de piedra y el uso de una madera para la fabricación de instrumentos. Otro rasgo es el creciente uso del fuego permitió la iluminación por la noche, el calor, la cocción de alimentos, así como la protección frente al ataque de los animales salvajes. Se empezó a tener conciencia de la propia muerte como prueba la aparición d los enterramientos de cadáveres.
El paleolítico superior.
Entre a. C. se impone el homo sapiens.
Es la época de los grades cazadores. Destaca el auge de la industria del hueso. Los utensilios de piedra eran muy especializados
En este periodo destacan las pinturas que aparecen el las cuevas y abrigos de la zona cantabra, donde se han encontrado representación de animales de épocas frías en la que domina el naturalismo y policromía.
Mesolítico.
También denominado epipalelitico. Desaparece en la península ibérica los grandes animales y la caza se concentra mas en pequeños animales, esto provoco una adaptación de los útiles de silex.
Las pinturas de la zona levantina suelen ser monocromas y representan fundamentalmente escenas de caza o narrativas en las que aparecen hombres y mujeres con formas muy estilizadas. Los grupos humanos se hicieron sedentarios progresivamente. La caza y la recolección se empezaron a combinar con otras tareas productivas. En este periodo destacan los concheros.
Edad de los metales
Eneolitico o Calcolítico (Cobre).- (-IIIº milenio).
Nuevas técnicas (metalurgia) nuevas herramientas.
Nuevos núcleos urbanos.
Estratificación social.
Relaciones de poder entre los diversos grupos.
La aparición en la Península Ibérica de grupos metalúrgicos y la existencia de yacimientos (ambos factores se conjugan en Andalucía) marcan la tónica del periodo En algunos puntos de la Península Ibérica, ciertas sociedades llegan al conocimiento de los metales y de la agricultura al mismo tiempo. Las nuevas técnicas metalúrgicas traen acarreadas nuevas herramientas, asentamientos urbanos, estratificación social y la consiguiente relación de poder entre diversos grupos.
Cultura de los Millares <Almería>:
- poblados amurallados (hay defensa porque hay riesgo de ataques>.
- Viviendas circulares.
- Sepulturas en forma de Tholos, que fueron considerados de origen oriental, aunque recientes investigaciones los desconectan de esta línea.
Edad del Bronce(-IIº milenio).-
Aparición de la arquitectura Megalítica.Con diversidad tipológica Iconografía esquemática
Cerámica campaniforme (Vasos en forma de campana)
Cultura de El Argar:
- Enterramientos individuales en fondo de vivienda
- Clara jerarquización social.
Hacia el año 1000 a.C. comenzaron a llegar a la peninsula Iberica pueblo indoeuropeos del grupo lingüistico celtico, procedentes del centro de Europa que se instalaron en el valle del Ebro, en la zona que se extiende desde Lleide hasta Navarra y, porteriormente, en la Meseta y el Valle del Duero .Coincidiendo con la llegada de estos pueblos llegaron dos pueblos mediterraneos, los fenicios y los griegos.
Los fenicios
Los fenicios aparecen en nuestras costas comerciando con los nativos a partir del 1.200 a.C. y fundan Gadir, cerca de Cádiz, en el año 1.100 a.C. Los fenicios fueron denominados por los griegos (Homero) phoinikes . Phoinix significa rojo púrpura. Una de las habilidades fenicias eran los tintes de los tejidos en ese característico color. También se les llamó sidonios, procedentes de Sidón, ciudad situada entre Tiro y Beirut en la costa de la franja sirio-palestina, la zona del Líbano actual, al norte de Israel.
Los testimonios arqueológicos más antiguos que ofrece la zona fenicia proceden de la ciudad de Biblos, al norte de Beirut. Aquí se encontraron restos de un importante emplazamiento neolítico del siglo V a.C. definido como el más importante de aquella época en el área mediterránea. Los primeros habitantes, además de dedicarse a la agricultura, el pastoreo y la pesca, inician una abundante producción de tejidos e hilados que serán característicos de Fenicia en toda su historia. Una historia que no empieza a escribirse, como tal, hasta el siglo XII a.C. Es conocida, indirectamente, gracias a los historiadores griegos Herodoto, Diodoro Sículo, Arriano y en época posterior gracias al, también, griego Flavio Josefo (siglo I d.C.) que hace referencia a "Los Anales de Tiro" como principal legado de la historiografía fenicia escrito en esa lengua, obra que se perdió en la noche de los tiempos.
Los griegos
Aprovechando la decadencia fenicia y la expansión griega por el Mediterráneo. Los griegos comenzaron a comerciar con Tartesos en el siglo VII a.C. y fundaron colonias en las costas de Iberia: Ampurias, Rosas, Mainaké y otras. Los enfrentamientos entre griegos y fenicios, por el dominio del Mediterráneo, se mantuvieron hasta la expansión romano cartaginesa.
Los Iberos
Grupo de pueblos que habitaron el sur y el este de la península Ibérica entre los siglos VI a.C. y II a.C. y que, pese a su diversidad, manifestaron características comunes, probablemente como consecuencia de su prolongado contacto con los pueblos comerciantes del Mediterráneo (púnicos y griegos).
La tipología de los pueblos iberos es compleja. Siguiendo la costa del Mediterráneo desde Andalucía hasta los Pirineos se hallaban entre otros los siguientes pueblos iberos: túrdulos y turdetanos en el valle del Guadalquivir, herederos de la tradición tartesica; bastetanos, oretanos, mastienos y deitanos, ocupando desde las proximidades de Cádiz hasta el sur de la actual Comunidad Valenciana, con mayor diversidad que los anteriores y una fuerte impronta cultural fenicio-cartaginesa; contestanos y edetanos desde el río Júcar al norte de Castellón; sedetanos, ilercavones, ilergetes, suesetanos, layetanos, lacetanos, ausetanos, cosetanos y bargusios en el interior llano y costas de Cataluña; arenosios, andosinos, castelanos, cerretanos, olositanos, jacetanos e indigetes en las zonas pirenaicas y norte costero de Cataluña; sordones en el Rosellón (Francia). Remontando el río Ebro (Iber en griego y del cual reciben Iberia y los iberos su denominación), o penetrando en la Meseta, se hallan los pueblos celtiberos los cuales reciben en menor grado las influencias culturales costeras y que, por ello, no pueden considerarse integrantes de este conglomerado de pueblos. Hasta 1870 sólo sabíamos de este mundo ibero lo que nos decían las fuentes escritas romanas, que al hablar desde el punto de vista del vencedor nos daban una visión sesgada de la realidad histórica. Con el descubrimiento en tierras de Albacete del yacimiento del Cerro de los Santos se inició la primera de una casi inacabable lista de hallazgos arqueológicos que hasta el momento nos han aportado el mayor número de datos sobre estas gentes. Los restos de escritura silábica ibera, con diferencias según las zonas, apenas nos han revelado más que datos inconexos dada la dificultad de descifrarla. Son por tanto los restos de cultura material -ajuares funerarios, donde aparecen estatuillas, armas y joyas, grandes esculturas de influencia griega como la Dama de Baza o la Dama de Elche, y cerámicas de color rojo- así como los restos de sus poblados (con elevados emplazamientos defendidos por murallas, y huellas de un urbanismo importado) hacia donde el investigador encamina su trabajo en busca de claves para explicar el dilema unidad/diversidad de los pueblos iberos. Su diversidad consistiría en aspectos tales como su preferencia por los gobiernos monárquicos en el sur (donde a los reyes se les atribuía un origen divino) y de carácter aristocrático-oligárquico en el este (donde las tribus eran comandadas por un caudillo, asistido por un consejo); por las actividades agrícolas en los valles y mineras o ganaderas en las montañas; por las variantes decorativas en cerámicas o por las tipológicas constructivas. Su unidad, de tipo cultural y social, se manifiesta en el carácter sincrético (asimilador) de su religión, donde los diferentes panteones de dioses tienen parecidas características propiciatorias y relaciones con la naturaleza (practicaron el culto al Sol, a la Luna y al Toro); en el ritual funerario de incineración y depósito de los restos en urnas; en la iconografía artística de estos pueblos, de carácter animalista y antropomorfo; en su vocación guerrera y en los lazos de relaciones de tipo clientelar, de los que cartagineses y romanos se servirán para concertar pactos y enrolar mercenarios como tropas auxiliares. Las desigualdades socioeconómicas dentro de las tribus y entre los mismos pueblos no disminuyeron su ansia de independencia y de frente común contra los pueblos colonizadores, si bien no fructificaron las tendencias unificadoras, favoreciendo así las sucesivas conquistas durante el siglo III a.C., primero de Cartago y, poco más tarde, de Roma.
Los Celtas
Este pueblo de origen indoeuropeo, procedente de Centroeuropa, estaba constituido por tribus pastoriles y guerreras de cultura avanzada que, en su expansión hacia el oeste, penetran en la península por ambos extremos de los Pirineos a principios del primer milenio a.C. Ocupan Cataluña y el valle del Ebro y, por el norte, se asientan en Cantabria, Asturias y Galicia, para descender después por la costa atlántica portuguesa. En la meseta, en Levante y en Andalucía se mezclan con los Iberos, dando lugar al pueblo Celtíbero; pero en Galicia y Portugal mantienen sus asentamientos independientes de los del pueblo ibero.
Las primeras noticias escritas sobre los pueblos que habitaban la península proceden de los griegos del siglo VI a.C. que nos citan a los iberos, celtas y tartesios. Estos últimos tuvieron como capital a Tartesos, un lugar no identificado con claridad entre la desembocadura del río Guadalquivir y Huelva.
Los cartagineses
Cartago ocupó una zona de la actual Túnez. Fue fundada por Elisa, hermana del rey fenicio Pigmalión (814 a.C.) que tuvo que huir de Fenicia al ser asesinado su tío y protector Acherbas, sacerdote de la diosa Astarté (Juno), por orden de Pigmalión. Tras pasar por Chipre, donde se unen a los fugitivos el sumo sacerdote de Astarté y ochenta muchachas destinadas a la prostitución sagrada, llegan al lugar que más tarde será Cartago, que significa ciudad nueva "cart-hadsht". Para asegurar a los suyos un espacio adecuado, Elisa, cuenta la leyenda, recurrió a la astucia con los nativos: les compró un espacio equivalente al que se pudiera cubrir con una piel de buey. Cortó la piel en finísimas tiras y, uniéndolas por sus extremos, rodeó la colina sobre la que se edificó la ciudad de Byrsa (piel de buey). Poco tiempo después los pueblos de los alrededores rindieron homenaje a Cartago.
La ciudad se desarrolló floreciente y pronto comenzó a extender sus dominios. En el año 654 a.C. los cartagineses fundan una colonia en Ibiza. Hacia el año 600 tratan de impedir que los griegos se establezcan en Marsella, pero pierden la batalla naval entablada con ese fin. En el 550 toman parte de Sicilia a los griegos e intentan, sin éxito (535 a.C.), a pesar de las colonias fenicias en la isla, hacerse con Cerdeña. Sin embargo, mediante una alianza con los etruscos, que dominaban la mitad norte de Italia, así como los griegos la sur y Sicilia (Magna Grecia), conquistaron la costa occidental de Córcega.
Magón, rey de Cartago, fundó una dinastía y tuvo como descendientes a Amílcar y Asdrúbal. Estos nombres, así como el de Aníbal, se repetirán con frecuencia en la historia de Cartago. En el año 500 a.C. los cartagineses arrasan Tartesos, poco después de ocupar Baleares. Amílcar Barca sometió algunos territorios ibéricos y Asdrúbal fundó Cartago Nova (Cartagena). Aníbal, hijo de Amílcar, llegó hasta el Ebro. A finales del siglo III a.C. la mitad sur de la península estaba bajo dominio cartaginés. Aníbal conquistó Sagunto, ciudad protegida por Roma, y así se desencadenó la Segunda Guerra Púnica en el año 218 a.C. Aníbal y su ejército avanzaron hacia Italia por tierra, superando los Pirineos, la Galia y los Alpes. Aníbal trató de ganarse los territorios italianos para que formaran una confederación con Cartago, pero Roma se revitalizó y conquistó Siracusa, Capua, y en el 209 a.C., Cartagena.
Finalmente, los romanos pasaron a Africa y el general romano Publio Cornelio Escipión, en alianza con el rey de los númidas, Masinisa, derrotó a Aníbal en Zama (204 a.C.). Las condiciones de la rendición fueron muy gravosas: los cartagineses tuvieron que renunciar a sus posesiones en Iberia y a los territorios ocupados en Africa; tuvieron que destruir su flota, pagar fuertes indemnizaciones a Roma y les fue prohibido hacer la guerra sin consentimiento romano. A pesar de los esfuerzos de Aníbal por levantar a su pueblo no lo consiguió e incluso fue desterrado. Por último, se quitó la vida para evitar ser entregado a los romanos.
Mientras, Masinia, había provocado de tal forma a sus antiguos aliados que provocó la Tercera Guerra Púnica con los romanos (149-146 a.C.), que terminó con la total destrucción de Cartago
La romanización en la Península Ibérica.
Los romanos
Con la conquista de Cartagena se inicia la dominación romana de la Península Ibérica. En el año 197 a.C. es dividida en dos provincias Celtiberia y Lusitania, aunque esto no significaba el total control de los territorios; pues los nativos no soportaban ni los impuestos de los pretores, ni los incumplimientos de los pactos alcanzados. Como ejemplo de esto último, Galva, en Lusitania, reunió a gran número de lusitanos con la promesa de repartirles tierras de cultivo y, una vez reunidos, pasó a cuchillo a unos y vendió como esclavos al resto. Esto provocó la rebelión de Viriato (150 a.C.) que, tras algunas victorias, también terminó siendo traicionado y asesinado en el año 139 a.C.
A todo esto, una nueva guerra se había entablado. Su gesta más conocida fue la resistencia a los romanos de la ciudad de Numancia. Tras un largo asedio se rindió a Escipión Emiliano, pero gran parte de los numantinos se dieron muerte (133 a.C.).
A partir de entonces, las peleas por el poder se entablan entre diferentes facciones romanas. El pretor Sertorio alcanza el predominio sobre las provincias y organiza Hispania como una nueva Roma. Esto provocó un grave enfrentamiento con Roma y Sila envió al general Cneo Pompeyo. Con el asesinato de Sertorio se restableció la paz en el año 72. Pero, de nuevo, se produce un enfrentamiento entre Cesar y Pompeyo que terminó con la paz hasta que los pompeyanos fueron derrotados en Munda, en el año 45.
En el año 29, la rebelión de cántabros y astures obliga a Augusto a combatirlos personalmente, la rebelión es sofocada por Agripa en el año 19 y se alcanza un nuevo periodo de paz.
Augusto reorganizó el país y lo dividió en dos provincias imperiales: Lusitania, con capital en Mérida, y Tarraconensis, con capital en Tarragona; y una senatorial, la Bética, con capital en Córdoba. Aunque los valles del Guadalquivir y del Ebro quedaron fuertemente romanizados, no ocurrió lo mismo con el norte y noroeste (Gallaecia) que conservaron en gran medida sus costumbres. Un ejemplo fue la conservación del vascuence en el País Vasco y del celta en Galicia. Aunque no hay una sola provincia en la que no se conserven señas y monumentos de la civilización romana.
Los romanos aplicaron en Hispania el mismo patrón colonizador que en el resto del imperio: Calzadas, acueductos, fortificaciones, puentes, presas (Proserpina en Mérida), faros (Torre de Hércules en la Coruña) y una nueva concepción de las viviendas privadas. Favorecieron el comercio y fomentaron la agricultura con la introducción de nuevas especies vegetales y nuevas técnicas de cultivo.
La presencia de Roma en la Península Ibérica viene condicionada por el desarrollo de su enfrentamiento con Cartago por el dominio del Mediterráneo, y cono tal, relacionada con las Guerras Púnicas.
Tras la 1ª Guerra Púnica, desarrollada entre los años -264 al –241 y cerrada con el llamado pacto del Ebro, Cartago pretende rehacerse en base a la Península y ataca a la ciudad de Sagunto, fiel amiga de los romanos, al tiempo que Aníbal emprende su famosa campaña de los elefantes contra Roma, dando así inicio la 2ª Guerra Púnica (entre los años -218 al –201)en el transcurso de la cual los romanos tomarán la Península Ibérica : Cneo Scipion (el africano") desembarca en el -218 en Ampurias (Gerona) con la finalidad de desmontar los apoyos de Aníbal en su campaña contra Roma. Consigue sus propósitos y Cartago es expulsada de la Península Ibérica, trasladándose la guerra al continente africano. Para facilitar su triunfo, Roma había realizado pactos con algunas de las tribus peninsulares, a las que "ayudó" a liberarse del yugo cartaginés. Tras la victoria, Roma incumple sus pactos, lo que hace que sus antiguos aliados se rebelen contra ella; Scipión somete a los rebeldes e impone una paz muy dura que es el comienzo del proceso romanizador.
Desde el -218 podemos distinguir varios períodos en la conquista de la Península Ibérica por Roma:
*-Desde -218 al -206: Abarca la llegada de los Scipiones y la expulsión de los cartagineses.
*-Desde -206 al -133: Se organizan los territorios. Se crean las fronteras de la Bética, para rechazar ataques de pueblos del interior. En el -179, se hacen los primeros repartos de tierras entre los colonos. Corresponde el periodo a las guerras contra los celtíberos y los lusitanos. Las fronteras son ampliadas hasta la Cordillera Cantábrica. Se inicia el proceso de romanización de los ya conquistados.
*-Del -29 al -19:Guerras contra los Cántabros y Astures:
- búsqueda de recursos minerales.
- búsqueda de fronteras naturales defendibles.
La Romanización
Podemos definir la romanización como el proceso mediante el cual los pueblos sometidos asimilan las estructuras políticas, sociales, económicas y culturales e ideológicas del Imperio.
La Península no quedó exenta de este proceso, siendo este mas fuerte en el Sur (Bética) que en el Norte, y más en el Este que en el Oeste.
Los agentes de los que se vale Roma para la romanización son:
- El ejército, mediante el cual se puede llegar a la propiedad de la tierra. Es una presencia constante. Los indígenas participan en el deslumbrante aparato militar como tropas auxiliares.
- Las ciudades. Fueron impulsadas como unidad vivencial por ser núcleos de control. Son la célula de la romanización.
- La lengua. Se convierte en vehículo de comunicación único e indispensable.
- La red viaria. Aglutina a los pueblos y los "acerca. Es el medio por el cual se desplazan las tropas que mantienen la paz. Es también el camino de intercambios comerciales.
- La difusión del Derecho Romano, hace de todos los territorios uno solo, a efectos legales, contribuyendo a la unificación.
Organización y Gobierno
En el -197 se produce la primera división administrativa de la Península, apareciendo dos provincias: la Citerior y la Ulterior. Reformas posteriores cambiaron el mapa y convirtiendo en cada vez más efectiva la dominación de la Península mediante la complicación del sistema de administración fundamentado en la provincia.
La Organización política de las ciudades.
Roma establece distinciones con las ciudades que caen en su órbita según el grado de "amistad" que la une con ellas; así podemos ver:
* ciudades federadas: aquellas que ya tenían unas relaciones con Roma antes de la invasión. En el caso hispánico, sólo encontramos a Tarraco, Rosas y Ampurias. Están libres de impuestos y mantienen tal cual su sistema de administración, al que se superpone el romano.
* ciudades estipendiarías. Pagan un impuesto para poder seguir administrándose cono antes.
* Colonias. Fundadas por ciudadanos romanos o latinos (Híspalis, Itálica, Cesaraugusta.
* Municipio. Comunidades indígenas, a las que Roma otorga el Derecho de ciudadanía (romano o latino)
En el año 212 el Emperador Caracalla concede la ciudadanía romana a todo el Imperio, lo que lleva implícito una serie de Derechos que podemos dividir en
Iura Publica: 4erecho a voto, a ocupar cargos públicos, a apelar en juicios.
Iura privata: derecho de propiedad, al matrimonio legítimo. Ambos tipos de lura llevan consigo obligaciones como la de censarse y contribuir a la defensa con las armas.
Economía de la Hispania romana.
Se calcula en unos seis o siete millones de personas, los habitantes peninsulares antes del siglo V, tras éste se estima que la cantidad asciende a unos nueve millones
Las bases económicas de Hispania fueron las típicamente mediterráneas (cereales, vid, olivo); gran cantidad de esta producción era exportada a la metrópoli. Tuvo gran importancia la producción de una salsa, el garun (una especie de aliño compuesto por salazones de pescado, aceites y hierbas aromáticas. Se constata su existencia entre los íberos ya antes de la dominación romana) que era muy apreciado en todo el Mediterráneo.
Se introdujeron nuevos sistemas de cultivo, tales como la rotación trienal de los barbechos. Se impulsaron los regadíos con obras públicas. También se pusieron en explotación los recursos minerales.
Las obras públicas tomaron el grado de desarrollo típico de cualquier zona del Imperio.
La mano de obra principal es el esclavismo.
Las vías de comunicación.
Como parte de su "programa" de control y de creación de la "Pax Romana"(paz por la fuerza), Roma patrocina la construcción de vías de comunicación que cruzan la Península.
Las principales fueron:
- Vía Augusta: por la Costa mediterránea.
- Vía de la Plata: Gades-Hispalis~Astorga.
Sociedad.
Debido a la romanización, todo vestigio de sistemas sociales anteriores desaparece (excepto en el área vasca), asimilándose todo a las estructuras de la metrópoli; esto es, una sociedad estratificada y apoyada en el esclavismo como modo de producción.
La religión, antes de la llegada del cristianismo, es la misma que para el resto del Imperio, es decir, un politeísmo dentro del cual se incluye la adoración a la figura del Emperador.
La tenencia de la tierra se estructuró en grandes extensiones (latifundios) en manos de grandes terratenientes, que hicieron poco rentable la actuación de los pequeños propietarios, los cuales, en el siglo III, dentro de la crisis estructural del sistema, pasan a convertirse en colonos al perder la propiedad por deudas. Este fenómeno no es exclusivo de la Hispania romana, se produjo en todo el Imperio y trajo como consecuencia la ruralización de la sociedad y, por ende, la caída del sistema del Imperio.
El Cristianismo en Hispania.
Su difusión se realiza como en los demás territorios del Imperio; o sea, primeramente, en las grandes ciudades. En el siglo 1 se detectan los primeros focos hispanos, como comunidades aisladas. Entre los siglos III y V se le imputa la pérdida de las "buenas costumbres" que habían mantenido el Imperio en pie. En el 305 se proclama el Edicto de Tolerancia (por el Emperador Galeno) y en el 313, el Decreto de Tolerancia, En el 380 pasa a ser religión del Estado,
El cristianismo hispánico estuvo más influenciado por las corrientes africanas que por las continentales, hasta el siglo V, momento en el que Roma toma las riendas. Desde el Norte de Africa, el cristianismo que llega tiene influencias del arrianismo, lo cual conecta la sociedad de este periodo bajo-imperial con la posterior, la visigoda.
Las circunstancias en las que se desenvuelve el Imperio romano, tras las crisis de los siglos II y III, que transforman al Imperio de urbano a rural, y ante las dos oleadas de invasiones germánicas, son el caldo de cultivo en el que se van a crecer los neófitos del ya por entonces decadente imperialismo romano. Los pueblos invasores de la primera oleada (siglo 1) van a romanizarse, tomando a sus espaldas casi toda la responsabilidad de mantener la obsoleta estructura romana. Los pertenecientes a la segunda oleada (siglo III) se encontrarán con una Roma que ya sólo será una sombra de lo que fue.
Ante la situación creada en la provincia de Hispania tras la llegada de pueblos bárbaros pertenecientes a la segunda oleada (los suevos, vándalos y alanos) y su asentamiento en la indefensa provincia, los recién invadidos romanos de la zona de Tarraco piden ayuda a la metrópoli; ésta, ocupada en intrigas y guerras civiles, se muestra incapaz de la defensa del territorio y encarga a uno de los pueblos pertenecientes a la primera oleada la defensa de Hispania, zona en la que ya los bárbaros han arrasado y establecido un reino independiente. Igual mensaje de socorro se envía a la otra capital imperial (Bizancio). Ambas peticiones serán atendidas, aunque con fines, eficacia y medios distintos. Así pues los visigodos llegan a la Península, procedentes de su zona de asentamiento, Galia, con la única misión de expulsar a los intrusos. Realizada esta tarea, y cuando proyectan su vuelta a Galia, se ven encerrados a causa de un movimiento de acoplamiento que ha tenido lugar en el continente y en base al cual los francos les han "cerrado el paso" (año 507).
Las tropas enviadas por Roma, y a las que dio todas sus bendiciones, se ven obligadas a un nuevo asentamiento dentro del Imperio, solicitado el permiso de asentamiento en la Hispania, y éste les es concedido. Se trata de un contingente de unos 200.000 visigodos para controlar a unos 7.000.000 de hispano-romanos. La ayuda bizantina en la operación de limpieza ha supuesto un contingente desplazado por Bizancio a la Península, que ahora va a ser utilizado por los visigodos en contra de los francos, ayuda que les va a suponer una pérdida del control de la zona Sur peninsular a favor de los bizantinos durante 50 años.
El reino visigodo en Hispania estaba fundamentado en dos elementosesenciales: la herencia romana(organización administraticva, derecho romano, lngua latina)y la germana (reyes electivos, derecho consuetudinario), esto impulso a los reyes visigodos a llevar a cboun proceso unificador que condijera a la fusión de las comunidades godas e hispanorromanas y lograr una unidad territorial, politica y juridica, y religiosa.
La politica unificadora fue iniciada por Lovigildo (573-586). Lo primero que hizo este rey fue derogar la ley que prohibia los matrimonios entre gosdos e hispanorromanos e inicio la unificacion territorial: expulso a los suevos, lucho contr alos vasconesy arrebato nomerosas plazas a los bizantinos; pero laa total unificación del territorio s eprodujo años mas tarde bajo el gobierno de Suintila.
La unión religiosa fue llevada a cabo por Recaredo que en el III Concilio de Toledo abandono el arrianismo junto con todo su pueblo y se convritio al catolicismo.
La unión legislativa se llevo a cabo mediante la fusión del codigo Eurico (promulgado para el pueblo visigodo) y el Alarico (para el pueblo hispanorromano). Fue Recesvinto quien promulgo un unico codigo pa ambos pueblo: El Libro de los Jueces.
Durante el periodo de presencia romana en la Península, el arte se convierte en una plasmación c cercana de la presencia de un poder, el de Roma, que se encuentra lejano en el espacio; en nada difiere del realizado por Roma en otros lugares del Imperio. Se define la arquitectura como representación del poder lejano que desea hacerse presente al sometido. Otra faceta destacada es el relieve histórico junto al retrato.
El arte de los visigodos en la Península es una tardía y pobre continuación del romano con muy escasas aportaciones originales. Las características arquitectónicas giran en torno al muro de sillería, al arco de herradura y las cubiertas solucionadas con bóveda de cañón o de aristas. Las plantas son, genéricamente basilicales de una sola nave. Las artes plásticas son muy pobres, geometrizantes y de temática religiosa. La orfebrería es, sin duda, lo más característico; trabajaron el oro y piedras preciosas creando fíbulas, cruces y coronas votivas, que pasaron a integrar tesoros tan conocidos como los de Recesvinto o Suintila.