EL AGUAO

REVISTA DE LA TERTULIA COFRADE MAÑANAS DE DOMINGO

- CRISIS, ¿POR QUÉ Y DESDE CUANDO?

       

Por lo visto y oído, el actual estado de nuestra Semana Santa ha sido examinado por un grupo de intelectuales especializados en la materia y han dictaminado que la Semana Santa sufre una crisis acuciante, sin solución posible, a menos que se sigan fielmente los sabios consejos de este docto equipo, carente al parecer, de lúgubres intereses.

Incluso echando un leve vistazo en la Historia de la Semana Santa de Sevilla, maestra de Utrera en lo bueno y en lo malo, vemos que esta recoge momentos de crisis y transformación desde sus orígenes hasta nuestros días, debido a motivos políticos, económicos, sociales, culturales y artísticos. Ya observamos en los tiempos de la Reconquista, que las Hermandades que se iban creando tenían como fin de las mismas diversos motivos como rogatorios, caridad, culto, etc. Estas estaban formadas por clérigos, laicos ó bien ambos, es decir mixtas. Habría que distinguir entre las Hermandades de luz y de sangre, las de luz formadas por hermanos que portaban hachas de cera y las de sangre incluían en el cortejo los denominados disciplinantes, los cuales se infligían diversos castigos como flagelaciones, cadenas, empalados ó coronas de espinas, proporcionando un espectáculo sangriento. No obstante estamos en tiempos de la Santa Inquisición solicitada por los Reyes Católicos a Sixto IV que la autorizó en 1.478, constituyéndose su primera sede en Sevilla bajo el mando del Tomas de Torquemada, con el fin de unificar el Reino bajo una misma Fe Católica además de recaudar tributos. Ya en Francia desde la conversión de Clodoveo, reinaba el principio “una Fe, un derecho, un rey”, lo que en breve conseguiran los Reyes Católicos con la inestimable ayuda de la Santa Inquisición, mediante la conversión, exterminio ó expulsión de los judíos, moriscos ó herejes. Todo esto tuvo un proceso costoso de evangelización, al que sin duda contribuyeron las riquezas de los Judíos y Moriscos, así como el descubrimiento de las Indias, constituyéndose Sevilla como puerto de embarque, lo que comprenderá que el numero de religiosos/as fuera una parte importante de la población de Sevilla entre conventos, hospitales y monasterios, lo que desde luego contribuyo a un numero mayor de Hermandades, más aún cuando llegó el oro de las Indias. Sin estos años y porqué no, sin este fanatismo religioso, por el que ya a pedido perdón Juan Pablo II, todo no habría sido igual.

Del mismo modo la intervención de los Monarcas y la Nobleza en la Semana Santa Sevillana también ha sido decisiva, ya Enrique IV y Carlos I prohibieron la creación de Hermandades cuyos fines no fueran píos y no tuvieran licencia real. Mención aparte, por lo que significó,, habría que hacer al Marques de Tarifa, D. Fadrique, que tras un viaje a Tierra Santa creó el Vía Crucis al Humilladero de la Cruz del Campo, desde la hoy conocida “Casa de Pilatos”. Carlos III bajo los influjos de la Ilustración, decretó la supresión de los disciplinantes, creando así al penitente que hoy conocemos, además prohibió las Hermandades Gremiales. Fernando VII prohibió cubrirse el rostro a los penitentes, contra lo que se revelaron muchas Hermandades no saliendo. Los Duques de Montpensier, que fijaron su corte en Sevilla, impulsaron la Semana Santa tras años nefastos para la economía Sevillana, creando el Santo Entierro Grande y haciendo de la Semana Santa de Sevilla un reclamo turístico para la ciudad.

Otros momentos de crisis ó transformación han sido motivados por epidemias, como la que acabo con Martínez Montañés, la invasión francesa y la guerra civil española, con la destrucción de imágenes y el expolio artístico de las Iglesias.

Por otra parte si hablamos de crisis por roces entre las Hermandades y la Iglesia, podemos hablar del Cardenal Niño de Guevara que en 1.604 ordena el paso de las Hermandades por la Catedral para evitar los continuos disturbios y enfrentamientos entre las mismas Hermandades, así como el de estas con la autoridad eclesiástica, del mismo modo prohibió el alquiler de penitentes, ya por entonces había problemas. El Cardenal Luis de Borbon decretó la excomunión al Hermano Mayor de la Exaltación, tras negarse la Hermandad a pasar por delante de su balcón, Los Negritos tras la Exaltación, declararon “que por donde iban los blancos irían los negros”. Hoy en día no ha sido menor el enfrentamiento de numerosas Hermandades con Palacio a raíz de las nuevas Normas Diocesanas. En fin, esta es y será la eterna Historia de amor y odio, de dos mundos dentro de una misma Iglesia, que se necesitan mutuamente.

Artísticamente la Semana Santa ha ido transformándose según los tiempos y las tendencias. La constante proliferación de imágenes fue favorecida por la Contrarreforma y la misma Iglesia Católica, que veía como las muestras populares de fervor de la población, aumentaban con las mismas. Más tarde con la introducción del Barroco las imágenes y los pasos se fueron enriqueciendo aún más. En el siglo XVII se introduce la Virgen bajo palio, la primera fue la Virgen de la Soledad. En el siglo XIX irrumpe el romanticismo con una exaltación de lo popular y a finales de este siglo surge el genio, Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

Y desde luego, Utrera no ha permanecido indiferente ante estos cambios y momentos críticos, sino que ha ido cogidita de la mano de Sevilla. Por tanto cuando algunas personas públicamente afirman que hoy más que nunca la Semana Santa de Utrera, con todo lo que ello comprende, esta en crisis, extraña bastante y aún respetando la opinión de cualquier persona, una interrogante se abre ¿Por qué?.

Artísticamente y respetando otros tiempos, nunca la Semana Santa de Utrera ha sido más importante, tan solo nombrar nuevas obras de arte como los pasos de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Cristo de la Buena Muerte, Cristo del Amor ó el Cristo Atado a la Columna de los Aceituneros, todo esto da una muestra del enriquecimiento artístico junto a la conservación de lo ya existente.

Si pensamos en los momentos críticos que están pasando algunas Hermandades, es lógico, ya les tocaba. En plena crisis del Santo Entierro, pregunté a un Hermano, un Señor, el mejor Hermano que he conocido y conoceré, sobre que le parecía por lo que estaba pasando en la Hermandad. La respuesta es lo más sensato que he escuchado: “La Hermandad ha tenido momentos malos y buenos, ahora tiene uno malo, y hay que estar con la Hermandad, con el Señor y la Virgen, que no tienen culpa”. Esto es aplicable a todas las Hermandades y se esta comprobando, el tiempo no perdona.

La crisis es personal, son las personas las que una vez que pierden status social, protagonismo, apariciones televisivas, llamadores o carguitos, dejan de pensar en la Hermandad y darse golpes en el pecho de lo mucho que la quieren, ya no aparecemos por los cultos e incluso por la capilla. Los representantes de las Hermandades están ya de más en la televisión, han llevado a la Hermandad a un escaparate, del que ellos se sienten protagonistas, imprescindibles, cuando hay tanta Hermandad que hacer de puertas para adentro, de forma interna. Hay quien señala a la sociedad, cuando han sido alguno de ellos los que han sembrado la crisis, los que han ocultado desfalcos millonarios, los que se han aprovechado de las Hermandades en beneficio propio, han hecho de ellas su empresa, son los que cuando personalmente les ha hecho falta dinero lo han cogido prestado para ¿devolverlo? En cómodos plazos.

También hay que reconocer que gracias, entre otras cosas, a un protagonismo sano, Utrera ha pasado de tener tres Hermandades, de penitencia, a nueve y una más que esta en capilla. Este es otro factor importante para poder hablar del numero de nazarenos, unos años se tienen más y otros menos, son ciclos, que la mayoría de las veces están ocasionados por decisiones erróneas de las Juntas de Gobierno.

Hablan de crisis de costaleros y este año saldrá la primera cuadrilla de Hermanos costaleros de la Virgen de las Lagrimas, la juventud coge el costal, Veredas, Esperanza, Amor, Perdón, Buena Muerte, Desamparados, etc. Algunos no se acuerdan, estos jóvenes costaleros no habían nacido, cuando se daba la circunstancia de que en una misma cuadrilla tenía que recoger los dos pasos de una misma Hermandad, avanzando uno y después ir atrás a por el otro, gestas de otros tiempos, ni mejores ni peores, pero que hoy serian criticados sin piedad por los de siempre.

Hoy, ponen en duda la solemnidad de los actos, traslados, procesiones, formas de andar y acompañamientos musicales. La solemnidad de los actos no radica en chaquetas y fachadas, sino en Humildad y Fe, que no son nadie, son de un pueblo que reza a su manera y cuando quiere.

Ya no nos acordamos de cuando había presidencias de pasos que no llegaban a la recogida. Incluso a determinadas formas de andar, gusten ó no, la llaman Folklore, que palabra más despectiva para definir una forma de sentir Fe bajo las trabajaderas, claro que hay que sentirlo. Purismo si, pero no uniformidad, mutuo respetos y esto es una autocrítica. En cuanto a traslados y actos he visto fotos antiguas de un traslado de la Virgen de Consolación en una furgoneta con una escolta de vespas, otros tiempos, verdad.

Quien haya visto la Borriquita por la calle de La Fuente, a Jesús orando en San Francisco, la Piedad de los Angeles por Santa Brigida, la Amargura del Perdón por el Paseo, el Amor por la Vereda, a Cristo atado a una Columna de piedra en Santa María viendo subir la Paz por Rodrigo Caro, el Desamparo de los Afligidos en el Arco de la Villa, el silencio de unas Lagrimas que Cautivan, al Cristo de los Gitanos y la Esperanza de un pueblo, la Angustia del Jesús de Utrera, una Salve a la Reina un Viernes Santo a las 3 de la tarde, al Cristo del Altozano por Preciosa, los Dolores de una Madre por un Hijo, ¿Cómo puede decir que Utrera es laica?. Utrera es y será Consolación.

Enrique Lago Ovando

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