EL AGUAO

REVISTA DE LA TERTULIA COFRADE MAÑANAS DE DOMINGO

NUMERO 1

- LA LEVANTÁ

        Movimiento por el cual la cuadrilla se pone de pié e inicia la chicotá. El ejercicio consiste en amoldar el cuello (morcilla) a la trabajadera, con el cuerpo recto, la pierna izquierda más avanzada que la derecha ya que ésta dará el impulso hacia arriba. El costalero caerá sobre los pies flexionando las rodillas manteniéndose firme y recto hasta recibir la orden de andar de frente.

Este movimiento a de ser coordinado, es decir, todos a la vez, para que estéticamente quede bonito y además evitar lesiones. Se consigue a través del capataz, primero dará tres o cuatro golpes con el llamador para que todos se coloquen en la postura inicial. Hay varias formas de llamar, la más frecuente es con la voz del capataz, lo más usual es llamar al costalero que se encuentra en la ultima trabajadera para que lo oigan todos. Se suele decir el nombre del costalero en cuestión y a continuación “que te voy a llamar” , el costalero responderá “llama cuando quieras” ( señal de que están preparados ), el capataz confirmará “a esta es” y dará un solo golpe de llamador; y en ese mismo instante cuando el paso se alzará uniformemente, quedando quieto hasta la siguiente orden.

El ejercicio es brusco y esforzado, tanto es así que el numero de veces que a de hacerse durante el recorrido es lo que produce mayor cansancio.

Es por ello -pienso yo- que el ser humano busca aquí dar emoción para llenarse de fuerzas cuando ya no hay, buscar una excusa importante para poder levantar una y otra vez.

Hay varias formas de hacer “levantás”: -al cielo- ; a media caña ó medio tirón, a pulso - ó pulso aliviao; etc. La más utilizada la primera. La expresión viene de una cuadrilla de costaleros profesionales de Sevilla conocida como la de los “ratones”, a su capataz le gustó tanto que la hizo suya y la fue diciendo en todos los pasos que mandaba, se hizo tan popular que hoy en día se utiliza casi por obligación.

Yo, he tenido la fortuna de vivir esas emociones y créame el lector, existe esa magia que se dice, cuando ya sin fuerzas se levanta el paso como si nada. Solo hay que añadir, eso, emoción, sentirse costalero, creer en lo que haces y por quien lo haces. Amar a Dios y a su Madre bendita.

En una Estación de Penitencia de nueve horas de duración, son muchas las “levantás” que hay que hacer. Cuando se está terminando el itinerario el cansancio se apodera del costalero, del nazareno, del acólito, del músico, sin embargo las levantás se ejecutan como si fueran las primeras. Créame el lector, la magia del Señor se alía con el costalero.

Abajo en tu morada,

Descansa el costalero

Rezando por su llegada.

Pidiendo al Dios del cielo,

Sentir cerca tu mirada,

Que su único desvelo,

Es ser costalero

De María Inmaculada.

Francisco Jesús Caro Crespillo.

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